cuentos de terror

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cuentos de terror cortos

lunes, 31 de mayo de 2010

El Matadero

Estos hechos sucedieron en Uruguay en el departamento de
Tacuarembó, alrededor del año 1890.




El marronazo le dio en medio de la frente, la vaca calló al suelo,
y un segundo golpe la hizo estirar las patas traseras. Don Lopez,
que era el carneador, se inclino y la examino, el animal
parecía muerto pero don Lopez saco su cuchillo y le dio una
certera puñalada debajo del cuerno. Mirando a los dos hombres
que eran sus ayudantes les dijo- Muchachos, no se olviden,
siempre asegúrense de que la vaca este bien muerta antes de
carnearla- Ambos asintieron con la cabeza.
Pasaron el gancho por la base del tendón de sus patas traseras,
y con la ayuda de poleas, tiraron de la soga hasta levantar el pesado
animal el cual quedo colgando con la cabeza hacia abajo.
Don Lopez, como le decían todos, era muy respetado por
ser exigente, pero también por su conducta paternal, siempre
dando concejos. Subió a su banco de madera que coloco al
lado de la vaca y con precisos cortes comenzó a sacarle el cuero.
A esa altura de la faena Alejandro ya estaba dentro del corral
con una carretilla de madera que se empleaba para cargar
las visceras. Un largo tajo en el vientre del animal, ya sin cuero,
hizo correr la sangre hasta el piso y emprendió un lento recorrido
por unos pequeños canales tallados para ese fin.
El hombre introdujo su brazo y jaló, las entrañas cayeron con
un sonido asqueroso. Alejandro era el encargado de cargar
las visceras en la carretilla. Algunos órganos como el corazón,
riñones, higado, eran llevados en carretas para vender en el
pueblo, a las tripas se las vaciaba y limpiaba para fabricar
chorizos. Alejandro, por ser el mas nuevo en el matadero
le tocaban las tareas más desagradables. Fingía indiferencia
al cargar las visceras aún calientes y viscosas que se le
resbalaban de las manos y caían con un sonido sordo que
lo asqueava.
El matadero estaba dividido en dos partes, el corral de piso
de piedra de seis metros de largo por cinco de ancho, donde
se sacrificaba, cueriaba, y destripaba al animal, al lado,
bajo el mismo techo de paja, estaba el galpón donde se cortaba
y salava la carne para hacer charque, y que media ocho
metros de largo.
Un camino que conducía al pueblo cercano cruzaba a
unos cincuenta metros del matadero, el corral en donde
las vacas esperaban su triste final estaba bastante alejado.
Ese día la faena fue excepcional, ya muy entrada la tarde
quedaba mucho por hacer aún.
Alejandro estaba lavando tripas afuera del matadero cuando
se le acercó don Lopez y le dijo- Venga aquí, le voy a decir
algo muy importante, hoy usted va a tener que quedarse a
limpiar solo, voy a precisar a los otros muchachos para
descargar el charque en el pueblo, usted limpie lo que
pueda, y antes de que se haga la noche se va para su casa,
¡Entendió!
- Sí, entendí- dijo Alejandro, cuando una duda lo asalto.
En sus casi dos meses de trabajo el muchacho advirtió
que don Lopez, cuando comenzaba a caer la tarde apuraba
a los trabajadores a terminar la tarea, incluso el participaba
de la limpieza. La duda pudo más que su prudencia y
pregunto: - Don, ¿porque no quiere que se trabaje de noche?,
hay varios faroles que darian bien para alumbrar el lugar.

El hombre frunció el ceño y desvió la mirada hacia el
matadero, Alejandro pensó que había cometido un error
al preguntar eso. Con dieciseis años de edad, no era
fácil conseguir otro trabajo en donde pagaran bien, se
iba a disculpar cuando don Lopez le respondió.
- Le voy a contar la razón por la cual no quiero que trabajen
de noche, hasta ahora no se lo avía dicho a nadie, pero
siento que tengo que sacarme eso del pecho.

Don Lopez, más serio que nunca, ablando bajo y mirando
al suelo, con sus palabras de gaucho le relato lo siguiente:
- Hace cinco años atrás, cuando empecé a trabajar aquí,
aunque yo tenía mucha practica carneando, entre como
ayudante, el carneador era un tipo inmenso llamado
Horacio. Los primeros días que trabaje con él, pensé
que el hombre era medio chambón con el marrón;
cuando colgábamos a las vacas del gancho todavia
estaban vivas, pero un día me di cuenta que lo hacia
por gusto, le gustava ver como los animales sufrían.

Un día le vi la sonrisa retorcida en la cara cuando estaba
cueriando una vaca, que temblaba de dolor. Me da
vergüenza reconocerlo, pero la verdad es que yo le
agarre miedo, lo vi agarrar del pescuezo a uno que
trabajaba con nosotros, y levantarlo del suelo, después
lo tiro para afuera del corral, todo eso por una bobada.
No había dudas de que si le reprochava lo de las vacas
me iba a tener que jugar la vida en un duelo a cuchillo
con aquel giganton, y no me tenia mucha fe de ganarle.
Si no tuviera familia capas que me la juego.
Nadie se lamento cuando el horacio murió, todos
pensamos que se lo tenia bien merecido, un castigo
de Dios, una vaca colgada del gancho, y viva, se soltó
una de las patas y lo patio al Horacio en la cabeza.
Murió en el corral, casi le salían los sesos por la herida.
Después de eso yo quede como carneador, a los pocos
días de morir aquel desgraciado, empecé a notar algunas
cosas raras, una mañana llegamos y faltaba el cuchillo
grande de carnear, lo encontramos al rato, tirado en
un rincon, otra mañana vi en el suelo, en una mancha de
sangre una pisada inmensa.
Un día, que tuvimos mucho trabajo, dejamos en el corral
un ternero para matarlo a la mañana, pero cuando
llegamos al otro día, el ternero ya estaba muerto y
despedazado; había sangre hasta en el techo y tripas
por todos lados. Cuando estábamos limpiando aquel
desastre, empecé a pensar en lo sucedido y al rato
llegué a una conclusión: estos me quieren jugar una
broma pesada, pensé mirando a mis ayudantes, que ahora
lucían con cara sospechosa. El resto de la jornada estuve
planeando mi venganza .
Pasaron cinco días, y ya casi por terminar el trabajo les dije
a los muchachos - Mejor traigan otra vaca, mañana empezamos
a carnear temprano, no creo que los sinvergüenzas del
otro día vuelvan a apareser.Tenia planeado sorprenderlos
cuando intentaran matar a la vaca y darles una buena zurra.
Estaba convencido que eran ellos los culpables de todo
lo sucedido, y que esa noche iban a volver. Cargamos la carreta,
monte en mi caballo y les dije - Yo voy a acompañar al carrero
hasta el pueblo, nos vemos mañana. partieron en dirección
contraria a la mía, anduve un trecho hasta perderlos de vista.
Paré até el caballo en una enramada, y corriendo agazapado,
volví para el matadero. Ya estaba practicamente de noche
cuando me escondí en el galpón de salar carne. Agachado
atrás de una mesa, veía todo el corral. La noche no estaba muy
oscura, pero el galpón era una boca de lobo, no veía ni mis
manos; el corral, al no tener paredes estaba mas claro.
La vaca empezó a caminar de un lado para el otro, y mujia
asustada, yo apreté el rebenque que tenia en mis manos,
"tremenda zurra les voy a dar" pensé. Escuche un ruido en
el fondo del galpón, giré mi cabeza y lo que vi me hizo
erizar todo el pelo. Brillando en la oscuridad, con el cuchillo
en la mano, con su largo delantal de cuero todo ensangrentado
y con la sonrisa retorcida, avanzaba rumbo al corral el fantasma
del Horacio. Agache la cabeza, el miedo que sentí me hacía
temblar sin parar. Se escuchaba a la vaca gritar y chocar contra
las tablas del corral, creo que pasó rápido pero para mi duro
una eternidad, cuando disminuyeron los ruidos me asome,
la vaca estaba tirada en el suelo, y el Horacio la estaba
cortando en pedazos.
Por un momento pude pensar, "tengo que escaparme ahora,
si no lo hago, me va a pasar lo mismo que a la vaca".
Salí corriendo del galpón rumbo al corral, el Horacio me vio,
cuando salte las tablas y caí del otro lado no pare de correr
hasta llegar a el borde del camino, me di vuelta, el Horacio
brillaba dentro del corral.

Don Lopez se pasó la mano por la cara pues le chorreaba
un sudor frió, Alejandro estaba paralizado escuchando
aquel relato. - Por eso desde ese día, trato de terminar el
trabajo antes que se haga la noche, no sé si al haber varias
personas, el desgraciado del Horacio apareceria igual;
pero no quiero averiguarlo. Mejor vamos a trabajar que el
sol ya esta muy bajo- dijo don Lopez y agrego- La limpieza
mejor la dejamos para mañana.

2 comentarios:

  1. Tienes que mejorar mucho

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  2. Exelente amigo no se que quiere decir el comentario anterior porque se que no es un cuento es una leyenda urbana o haci parece!!!
    Te dejo mis aplausos!!!

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