cuentos de terror

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miércoles, 11 de agosto de 2010

Zombie

Sus botas se hundían en el barro, el agua sumergía gran parte del
Campo bajo un reflejo de cielo. Mario siguió su camino hacia el
Pueblo caminando bajo un cielo gris que eclipsaba al sol hacía ya
Cinco días, y había descendido a la tierra en numerosos aguaceros.
Llegó hasta la parte parcialmente derrumbada del viejo muro y
Salto hacia el interior del antiguo y abandonado cementerio.
Los pastos asomaban por todos lados, y un ejercito de enredaderas
Reptaban y ascendían por la fría humedad de las descuidadas lápidas.
Mario era un joven de veinte años que solía cortar camino cruzando
Por el cementerio, realmente no tenía necesidad de hacerlo, disfrutaba
De la fama de “ valiente ” que había adquirido al atravesar solo un
Lugar evitado por todos.
Sintió como el suelo desapareció bajo sus pies y callo por una hendidura
Cerca de una tumba, era una especie de sumidero que trago a Mario en
Su negro interior. Se unió a un vacío total carente de sentidos y de
Tiempo, luego soñó que recorría el cementerio sin cuerpo ni forma y
Atravesaba sin dificultad la tierra hasta llegar a los corrompidos cuerpos
Putrefactos, para luego ascender nuevamente.
Despertó en la mas cruel oscuridad, estaba acostado sobre un asqueroso
Y maloliente fango, se puso de pie e intento caminar pero lo detuvo una
Pared que al palparla noto que era de tierra, llego a su mente el recuerdo
De la caída, miro hacia arriba y vio brillar unas estrellas a través de la
Angosta grieta. Comenzó a tantear el lugar que lo encerraba dando torpes
Pasos con los brazos extendidos, estaba en un pozo cavado por el agua
Que ya se había retirado a la profundidad de la tierra. Tropezó contra
Algo duro y callo encima de una superficie lisa y resbalosa, era un
Ataúd, en cuanto reconoció el objeto se horrorizó al pensar que
Estuvo horas inconciente al lado de un descompuesto y repulsivo
Cadáver. Desesperado arañaba las paredes del horrendo pozo
Tratando de salir, encontró un lado que no era tan vertical y
Clavando sus dedos en la tierra subió lentamente asaltado por
Horribles pensamientos, mas de una vez le pareció oír como se habría
La tapa del ataúd. Cuando asomo en la superficie casi podía sentir
Unas decrepitas manos tomándolo por los pies, se alejo de la boca
Del pozo y miro hacia la luna que iluminaba el cementerio espectral
Y silencioso. Llevo sus manos hacia la cara y noto que su piel estaba
Sumamente arrugada como si hubiera estado sumergido en el agua
Durante horas, cuando miro sus manos vio que sus dedos estaban
Horriblemente lastimados, en las puntas asomaba el hueso, pero
No sentía dolor. Trato de razonar sobre que le sucedía pero el
Hambre atroz y voraz que crecía en su ser no le permitía pensar.
Mario camino rumbo a las luces del pueblo, tambaleándose y
Gimiendo

4 comentarios:

  1. y que pasó después?

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  2. Lo que pasó después se lo dejo a la imaginación del lector.
    Este es de los cuentos que tienen que dejar pensando, por lo menos esa fue mi intención al escribir ese final.Gracias por comentar.
    Saludos!

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  3. Me gustó muchisimo, la verdad me dejo intrigada. Te felicito :D

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  4. Gracias por comentar Maricarmen.
    !Saludos¡.

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