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viernes, 19 de noviembre de 2010

Los Duendes

Aquel bosque estaba rodeado de frescas praderas bañadas por el sol. En ellas crecían hierbas que elevaban al aire sus fragancias, y revoloteaban multicolores mariposas que posaban en flores de delicados pétalos y singular belleza. Pero en aquel bosque milenario que se alzaba hasta alturas de vértigo reinaba un constante crepúsculo de sombras; las sombras de los imponentes árboles, gigantes de descomunales troncos cubiertos por cortezas agrietadas y tapizadas de musgo. Testigos mudos y
silenciosos del lento paso de los siglos. En su interior crecían gigantescos helechos que chorreaban la constante humedad que envolvía todo. Inmensos hongos asomaban entre las raíces, algunos de colores relucientes y extrañas formas, esos eran los mas peligrosos.

En el suelo cubierto de musgo y ramas en descomposición se arrastraban babosas y caracoles y reptaban peligrosas serpientes. Innumerables arroyuelos corrían presurosos entre rocas verdes y resbalosas y en sus orillas cantaban las ranas. En el cauce de esos arroyos se movían ágiles algunos cardúmenes de pececillos oscuros, y las plantas acuáticas del fondo siempre se estaban agitando por la corriente.
Cuando caía la noche crecía su misterio y surgían pequeñas criaturas venidas de las profundidades de la tierra y del mundo de los sueños. Eran seres capaces de vivir en ambos mundos, Duendes, así lo llamaron los hombres. Y esos pequeños seres saltaban de rama en rama en las sombras y corrían entre senderos por el suelo húmedo cuchicheando y riendo entre ellos; o dentro de centenarios troncos huecos narraban cuentos antiguos de cuando ellos y otros seres reinaban en todo el mundo. En sus cuentos narraban que antes los hombres primitivos les temían y hasta veneraban, pero pronto la humanidad se expandió y se convirtió en una amenaza. 

Cuando la ambición y las hachas de los humanos llegaron hasta aquella zona y después talaron el milenario bosque, que era él último de su especie, porque los seres mágicos no pueden habitar en cualquier lado, los duendes se vieron obligados a existir sólo en el mundo de los sueños; en el casi olvido de la mitología y la leyenda. Desde ese entonces, acechan los sueños de los hombres transformados en horribles monstruos que nos persiguen en angustiosas pesadillas. Fin.
Más cuentos de duendes aquí: http://cuentoscortosdeficcion.blogspot.com.uy/2015/11/de-duendes.html