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domingo, 21 de noviembre de 2010

Mi vecina fantasma

La curiosidad es una de las características del ser humano como especie.
Es lo que impulsó a muchos hombres a descubrir o inventar cosas, y así
pudimos desarrollar nuestras sociedades y la tecnología. Pero hay ocasiones
en las que es mejor no curiosear, sobre todo si de fantasmas se trata.

Suelo sufrir de insomnio. Aburrido de estar acostado sin poder dormir, me
levanté y fui hasta la ventana que da a la calle. La madrugada estaba muy
avanzada; desde la oscuridad de mi habitación abrí un poco la cortina y
miré hacia la calle. Una mujer caminaba lentamente por la vereda de enfrente,
giró y se enterró en un muro, lo atravesó como si el muro no existiera y
desapareció. Esa imagen me causó tremenda impresión, el poco sueño
que tenía se disipó del todo. Al recordar a la mujer, tomé conciencia de
lo extraño de su apariencia: Usaba sombrero y su ropa parecía antigua.
No me quedaron dudas de que había visto un fantasma.
Cuando llegó la siguiente madrugada,yo estaba sentado al lado de la ventana,
la cámara de fotos entre mis manos, y la ansiedad en mis ojos. La mujer
volvió a aparecer, antes de que desapareciera en la misma parte del muro
que la noche anterior, conseguí tomarle varias fotos. La luz amarillenta de
la calle jugó en contra de la calidad de las fotos; sobre todo no se distinguía
su rostro. Hacía mucho tiempo que quería comprarme una filmadora, a primeras
horas de la mañana salí a comprarme una.

Acomodé la silla como lo había echo la madrugada anterior, abrí la cortina con
una mano, en la otra sostenía mi recién adquirida cámara. Me resulta muy
angustiante tratar de describir el susto que me llevé, y el terror que experimenté,
cuando al mirar hacia la calle, vi la horrenda y grotesca cara de la mujer
fantasma casi pegada al vidrio, sus ojos fijos en los míos. No sé cuanto tiempo
estuvo mirándome mientras balbuceaba y escurría líquidos por la boca negra
y los ojos desorbitados. Terminé desmayándome y desperté en el suelo
cuando ya era de día. Desde esa noche veo su sombra en la ventana, da
golpecitos en el vidrio o lo araña, atormentando mis madrugadas en vela.