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viernes, 18 de marzo de 2011

Un mundo de zombies

Desde la oscuridad de la orilla del bosque, William observó la imponente casa que se alzaba a unos cuarenta metros de donde estaba él. El frío comenzaba a reinar en la noche. William se sentía muy vulnerable en aquel bosque de árboles apretujados, allí podían sorprenderlo en cualquier momento...


Antes de salir al descubierto escuchó atentamente, el bosque estaba tan silencioso como oscuro. Corrió hasta la puerta e intentó abrirla, como suponía, estaba cerrada. Buscó en su bolso y sacó la barra de acero que utilizaba para forzar puertas, pero anticipó que aquella mole no iba a ceder fácilmente. Pasaron unos quince minutos y la puerta aún ni crujía ante la palanca que le aplicaba. Desde el bosque llegó un ruido de ramas apartadas; algo avanzaba torpemente. Los ruidos se multiplicaron, venían de varias direcciones. Marchaban lento, arrastrando los pies y tambaleándose; eran zombies. William maldijo su suerte. Estaba a punto de huir cuando escuchó una serie de ruidos, y a continuación la pesada puerta se abrió.

-¡Entre, ya están cerca! -dijo una voz áspera desde el interior de la casa.

Los zombies ya estaban a pocos metros. Dudó por un instante y después entró. El ocupante de la casa
cerró la puerta y quedaron en completa oscuridad. William encendió su linterna; el otro se apartó cubriéndose el rostro con los brazos.

-Por favor, no me enfoque directamente. Paso mucho tiempo en la oscuridad y mis ojos se han vuelto muy sensibles -dijo el extraño. William apartó el rayo de luz.
-Discúlpeme, gracias por abrir la puerta -agradeció William-. Creí que el lugar estaba vacío.

Afuera los zombies se despedazaban las uñas tratando de entrar.

-Sígame, vamos a otra habitación, no se preocupe, no pueden entrar -volvió a hablar
el extraño.

Avanzaron por aquella oscuridad agobiante hasta que llegaron frente a una puerta. Una vez dentro de la habitación William comenzó a inspeccionarla. En el fondo de ésta había formas que se movían, apuntó la linterna y descubrió que eran zombies.

-Le presento a mi familia -dijo el extraño al terminar de trancar la puerta para que su presa no escapara.

Al enfocarlo William descubrió otro horror; el hombre que lo dejó entrar también era un zombie, un zombie que podía hablar y pensar, algo que nunca había visto hasta ese momento. Los zombies comenzaron a acorralarlo, William supo que era su fin…