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sábado, 30 de abril de 2011

La noche de brujas

Era el día de brujas, yo estaba visitando por primera vez una ciudad que no
mencionaré, pero si les diré que allí se festeja la noche de brujas, y
a lo grande.
Cuando terminó el colorido y extravagante desfile la gente se fue desparramando.
Como aún no tenía ganas de dormir, comencé a caminar y doblé hacia unas
callejuelas angostas.

Por lo antiguas que se veían las casas, deduje que estaba en la parte mas vieja de la
ciudad. Algunas de las edificaciones eran muy altas, y me recordaban el estilo
gótico. A medida que seguí avanzando la iluminación se fue haciendo más precaria.
Los focos parecían ser de menos intensidad, y algunos no funcionaban.

Mientras caminaba no pude evitar fantasear sobre aquellas casas, las imaginé
habitadas por fantasmas, y pensé que tal vez alguna aparición me espiaba
detrás de las cortinas de alguno de los ventanales que veía.
Al llegar a una esquina, vi que de la oscuridad de una calle transversal,
surgía la elegante figura de una mujer. Cuando la luz alcanzó su rostro sufrí
una fuerte impresión, y creo que retrocedí un par de pasos.

Mi reacción fue mas bien inconciente, al instante recordé que era la noche de brujas.
Aquella cara horriblemente arrugada y llena de verrugas peludas tenía que ser
una máscara, pensé, una muy buena. La mujer dobló hacia donde yo iba,
caminaba como si tuviera prisa. Tras un rápido escaneo con la vista la saludé:
- ¡Hola!
- Hola - me respondió con una voz de anciana. Yo le sonreí, supuse que
estaba metida en su personaje, y que imitaba aquella voz para bromear.
- Está muy oscura esta calle, si quiere la acompaño - le dije mientras le
realizaba otro rápido escaneo, del cuello hacia abajo. La mujer aceptó,
emparejé su paso apurado y seguimos avanzando por la calle cada vez más
oscura.

Estaba por hablarle cuando me distrajo el aspecto abandonado de las casas
de aquella cuadra. Al voltear hacia mi desconocida compañera, vi que caminaba
encorvada, y antes de entrar a una zona completamente carente de luz, creí ver
que su abdomen se hinchaba, y aquella figura elegante se convertía en un cuerpo
decadente. Sumergido en aquella oscuridad, el terror me invadió con increíble
rapidez, retrocedí hacia una parte mas iluminada. Un resplandor repentino
anunció que se acercaba un auto; cuando su luz iluminó el lugar en donde estabala mujer, vi a una anciana de cuerpo deforme y cara de bruja, que me saludaba
con una mano, a la vez que sonreía con su boca desdentada.

1 comentario:

  1. el cuento esta muy bueno sigan inventando mas bay muak...

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