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jueves, 20 de octubre de 2011

La noche de halloween

Fue durante una noche de Halloween. El viejo Enrique estaba sentado bajo el porche de su casa. De lejos llegaba la algarabía del desfile de Halloween. Su casa estaba en el cinturón de una pequeña ciudad, en una zona alta. Un sendero bajaba desde su vivienda hasta una calle solitaria que seguía hasta la ciudad. La luna llena iluminaba el sendero y parte de la calle, más allá comenzaba una hilera de árboles y esa parte estaba oscura, entre sombras.
Al escuchar que el bullicio aumentó arrugó mas su frente mientras negaba severamente con la cabeza, desaprobando aquel alboroto, ¿acaso la gente se estaba volviendo loca? Le pareció que era mucho desorden ya. Enrique fumaba su pipa mientras se hamacaba en su mecedora. Lanzaba al aire una bocanada de humo cuando desde su posición ventajosa divisó a un grupo que avanzaba en fila por la calle. Dicho grupo salía de la parte oscura, donde había árboles. Siguieron por la calle y doblaron en el sendero que terminaba en su casa.

-¿¡Pero y a estos que bicho les picó!? -a Enrique no le gustaba que la gente entrara en su
propiedad, y no iba a tolerar a un grupo de disfrazados; a la distancia parecían eso, gente disfrazada para Halloween.
Algunos sí estaban disfrazados, pero estaban muertos; era una horda de zombies.
Los ruidos que llegaban desde la ciudad no eran la algarabía del desfile, eran los gritos de terror de los ciudadanos que eran atacados por los zombies. Un grupo de muertos vivientes había salido del cementerio y atacado al numeroso público que se amontonaba en la calle. Los que habían sido atacados se levantaban enseguida vueltos zombies y atacaban a otros. Pronto la ciudad fue tomada por los zombies. Enrique intentaba detenerlos cuando se dio cuenta de lo que eran, pero fue demasiado tarde. La horda lo rodeó y se cerró sobre él. Entre sus gritos se escuchaba el castañeo de una multitud de dientes masticando.
Desde el cielo llegó una carcajada, y delante de la luna cruzó la silueta de una bruja volando en una especie de silla. Ella había levantado a los muertos.