lunes, 5 de marzo de 2012

Un misterio

Sus padres no les habían prestado el auto, así que al terminar la fiesta se alejaron del pueblo
a pie, con el lucero del alba brillando frente a ellos, y la luna menguante a sus espaldas.
Rafael y Esteban, que eran hermanos, tomaron el camino que lleva a su casa, camino que está
bordeado de altos árboles, y en todo su largo es de tierra y piedras sueltas.
Caminaron largo rato en silencio, uno al lado del otro, pensativos, hasta que Esteban digo:

- Aquella muchacha rubia, la que estaba sentada al lado de los Pereira, me miró casi toda la noche.
- Creí que me miraba a mí - repuso Rafael volviéndose hacia su hermano.
- Puede ser. A mi me pareció que era a mí. ¡Bah! Era a mi, siempre fui el más bonito ¡Jajaja!
- ¡Ah sí! A ver como te queda la cara después de que te zurre.
- ¡Como si pudieras! - lo desafió bromeando Esteban. Y los hermanos se lanzaron unos manotazos
y rieron. Después siguieron caminando, sonriendo ambos.

Atravesaban la parte más oscura, donde el camino dobla y las sombras de los árboles se entrecruzan.
Allí escucharon el llanto de una mujer, y se detuvieron a escuchar, mirándose entre si primero, y
luego escudriñando las sombras que los rodeaban. Por más que voltearon no pudieron identificar
de dónde venía el lastimero sonido, y volvieron a enfrentar sus miradas.

- Debe ser un alma en pena - susurró Rafael.
- Pero y si no es. Y si es una mujer que necesita ayuda - susurró Esteban.
- No creo, para mí que es un alma en pena. Vámonos de aquí.

De pronto el llanto se hizo más fuerte, y parecía venir de todas partes. Esta vez los hermanos se
echaron a correr. Creyeron escuchar el llanto hasta que llegaron a su casa.
Llegó el día y su miedo se disipó. Fueron pasando los días, y los hermanos hablaban entre sí casi
a diario sobre lo que les había ocurrido en el camino. También recordaban a la muchacha de la fiesta,
y cuando iban al pueblo esperaban verla; pero no la vieron nunca más. Y resultó que al indagar sobre
ella nadie la conocía, ni recordaban verla en la fiesta.

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