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lunes, 30 de abril de 2012

La muñeca asesina

Participaban de la búsqueda policías y voluntarios. Entre todos formábamos una gran línea que iba peinando el campo y las arboledas que se alzaban entre pastizales. Un poco adelante caminaban los policías que llevaban perros. Íbamos revisando el terreno con palos largos. Apartábamos los pastos, mirábamos hacia todos lados, y algunos gritaban el nombre de la niña.
Buscábamos una niña extraviada, que no estaba en su hogar desde la noche anterior. Una pista nos había llevado hasta aquel campo; un hombre de la zona que volvía a su hogar por la noche, creyó ver fugazmente, al apuntar su linterna hacia un pastizal, a dos niñas caminando tomadas de la mano, una muy pequeña, como un bebé. Como el sujeto era supersticioso, creyó que había presenciado algún tipo de aparición; mas cuando se enteró de la niña perdida avisó a la policía.  Como la niña andaba con una muñeca, los policías no tuvieron dudas de que era ella, y supusieron que el tipo había visto mal, y que confundió a la muñeca con un bebé que caminaba; pero ahora sé que él no vio mal.

A nuestras espaldas el sol se estaba poniendo y aún no la encontrábamos. Yo estaba en un extremo de la línea que formábamos, y vi una arboleda cercana que no estaba en nuestro camino. Le dije a los que se encontraban próximos a mí, que iba a revisar aquella arboleda, y me separé corriendo.
Entre los árboles ya estaba oscuro, y sumergido en la tenue luz del ocaso avancé apartando ramas. Al alcanzar un claro las vi; la niña estaba tirada boca arriba, muerta, y a su lado estaba la muñeca, bien parada sobre sus piernas y mirando hacia donde estaba yo.  En ese momento, aunque me dio una impresión sumamente mala, me incliné a creer que la niña la había acomodado de aquella forma, aunque me pareció ver cierto movimiento en la cara de la muñeca, pero había muy poca luz.
Giré hacia donde estaban los otros y grité a todo pulmón, al escuchar que se acercaban corriendo me volví hacia el cuerpo de la desafortunada niña; y para mi sorpresa, la muñeca estaba en una posición diferente, ahora se encontraba tendida en el suelo, como a dos metros de donde estaba parada.

Enseguida los policías tomaron el control de la escena.  Hasta hoy nunca había comentado lo de la muñeca, pues supuse que no me iban a creer, al igual que no le creyeron al tipo que la vio caminando.  

 

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