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sábado, 5 de mayo de 2012

Sonidos de terror

En el amplio salón, el péndulo del reloj oscilaba con un tic-tac, y las agujas casi marcaban las doce de la noche. Bajo el inmenso candelabro colgante, Robin y Samuel esperaban expectantes. Con sus aparatos para grabar sonidos encendidos, alternaban sus miradas entre el reloj de pared y su entorno.
La casa en donde se encontraban tenía una apariencia que infundía terror: sus muebles antiguos estaban cubiertos de polvo, en los rincones las arañas bajaban y subían por sus telas, y en las ventanas había oscuras cortinas, y en las paredes grandes retratos. Además de todo eso la casa tenía la reputación de estar embrujada. Entre los hechos sobrenaturales que según testigos ocurrían allí, sobresaltaba un horrendo grito que se escuchaba a media noche; Robin y Samuel estaban allí para grabarlo, los dos eran investigadores de lo paranormal.
El reloj marcó la media noche. Un sudor frío les corría por la frente, aunque estaban inmóviles, parados en el centro del salón. Tras un rato de intensa expectativa se miraron entre si.

- Ya pasan de las doce - dijo Samuel.
- Sí, y la casa está más silenciosa que una cripta - comentó Robin mirando su reloj de pulsera.
- Tal vez es por la luz - opinó Samuel -. Cuando escuchan el grito la casa está a oscuras.
- Puede ser. ¿Probamos?
- Yo opino que si, pero vamos juntos hasta el interruptor.
- Es lo que yo iba a proponer.

Y así fueron juntos y apagaron la luz. Ni bien quedó oscuro el salón, resonó por la casa un grito espantoso, reverberó por todos lados; y se escuchó diferentes pasos acercándose a toda prisa por los corredores que desembocaban allí. No sonaban como pasos de personas, se oían como garras y pezuñas avanzando pesadamente por el piso, y la casa temblaba como si chocaran las paredes en su prisa, por ser muy grandes o deformes, o ambas cosas.
Sólo soportaron aquel terror unos segundos, y encendieron la luz, y todo volvió a estar silencioso.
Tomaron sus equipos a toda prisa y se largaron de aquella casa maldita.
Cuando revisaron las grabaciones, se dieron cuenta que no tenían nada; habían cometido el error de conectar sus equipos a la corriente de la casa, y al apagar la luz bajaron la llave general.
  

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