lunes, 11 de junio de 2012

La muñeca embrujada

Durante la noche, en una zona residencial, Gastón se desplazó furtivamente entre sombra y sombra. Cruzaba rápidamente por las partes iluminadas, y al alcanzar la sombra de alguno de los tantos árboles que había en aquella avenida, se detenía y vigilaba su entorno con la mirada. Gastón era muy precavido porque no quería volver a la cárcel.
Llegó a la propiedad que era su objetivo. El muro era bajo; lo saltó sin dificultad. Caminó cautelosamente por un jardín marchito. Al divisar la casa se escudó tras un arbusto y espió por un momento; no había señales de que alguien estuviera en la casa, tal como esperaba, pero nunca se es demasiado precavido.
Se coló por una ventana. Adentro era todo oscuridad. Encendió su linterna y la apuntó hacia todos lados; estaba en un cuarto donde había una cama y un armario polvoriento. Al revisar los cajones del armario sólo encontró papeles y algunos objetos sin valor. Abandonó la habitación y caminó por un corredor hasta llegar frente a otra puerta.

Apenas ingresó a esa otra habitación, hizo que el haz de luz la recorriera, mostrando lo que había allí.
También era un cuarto y, al enfocar la cama vio que alguien estaba acostado en ella, alguien pequeño. 
Inmediatamente apagó la linterna y quedó inmóvil, escuchando, intentando controlar su respiración para no hacer ni el más mínimo ruido, y así no despertar a aquella persona. ¡Persona! Y en su mente visualizó lo que vio momentos antes. Aunque no estaba del todo seguro, volvió a encender la linterna y, efectivamente, lo que había visto no era una persona, era una muñeca.

Tenía el tamaño de una niña pequeña, a juzgar por su cabeza y el bulto que generaba bajo la frazada, pues estaba cubierta hasta la cabeza. Tenía los ojos claros y sonreía mostrando dos hileras de dientes puntiagudos y pequeños.
Gastón se acercó a la cama y se inclinó para verla mejor.

- ¡Maldita muñeca aterradora! - dijo Gastón -, creí que eras alguien,¡vaya susto que me diste!
- !Me voy a comer tu cara! - hablo la muñeca de pronto y volteó hacia él. La voz de la muñeca sonaba con mil reverberaciones; era una mezcla de voces masculinas y femeninas de distintos tonos.

Gastón saltó hacia atrás, y al retroceder hacia la puerta vio como la muñeca se destapaba al sentarse con un brusco movimiento, para enseguida gatear con rapidez sobre la cama.
Cuando salió al corredor, la muñeca endiablada corría tras él. Entró al cuarto que tenía la ventana abierta y cerró la puerta de un golpe, lo que le dio tiempo para alcanzar la ventana y saltar hacia afuera.  Al atravesar a toda prisa el jardín marchito, echó una mirada sobre su hombro, y vio que la muñeca estaba parada en el portal, y que detrás de ella, desde la oscuridad, iban surgiendo otros muñecos.       

14 comentarios:

  1. Muy buenos tus cuentos!!los leo en la noche antes de ir a dormir..reitero muy buenos te felicito!=)

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  2. ¡Hola Gastón!
    He pasado por tu blog; cada vez escribes mejor, sigue así colega. ¡Saludos!

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  3. ¡Hola Little! Muchas gracias por tu comentario. Te mando un saludo.

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  4. Me dio miedo por eso no me gustan las munecas

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  5. el cuento de la muñeca fue fantastito me encanto sigue publicando
    mas

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  6. No m gustan las muñecas me dan miedoooo

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  7. Me dio un poco de miedo pero me encanto I <3 HISTORIAS DE
    ¡¡¡TERROR!!!

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  8. Mmm. este cuento esta genial me va a servir para mi tarea pero que flojera escribir tanto te felicito esta exelente ;)

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  9. La historia esta genial

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