jueves, 8 de noviembre de 2012

La maldición

No pido que me crean, pero realmente sucedió.   La noche era calurosa y húmeda. Después  de despertar varias veces, fui hasta la cocina para tomar agua. Al volver a la penumbra de mi cuarto, escuché un ruido que venía de afuera, del fondo del terreno, que es hacia dónde da la ventana. Aparté un poco la cortina y busqué con la vista la causa del ruido.  La luna, que esa noche estaba completamente redonda, había creado un escenario en el cual se batían la claridad y la oscuridad.   En el fondo tengo un gran árbol que da sombra a unas higueras, hay un parral y algunas flores. Entre la quietud de las plantas se movía una sombra y el cuerpo que la proyectaba. Al pasar frente a una higuera se recortó el perfil de una persona baja y ancha, rolliza, de vientre abultado y andar desparejo. Los bultos de la deforme figura delataban que era una mujer.

Después de la primer impresión, que me hizo erizar la piel, reconocí aquella silueta, y lo hice un instante antes de que volteara hacia mí de pronto. Con espanto, vi que su cara (que era normalmente desagradable) estaba más deformada y lucía terrorífica. Su papada, sus arrugas, su enorme boca, las ojeras, parecían haberse acentuado horriblemente.   
Su nombre es Lissandra, en el barrio tiene merecida fama de bruja, de practicante de vudú, y de adoradora del Diablo.    
 Aquella vieja, que esa noche parecía un monstruo, me miró unos segundos hasta que la tragó la sombra del árbol y dejé de verla.  Después de eso no volví a acostarme esa noche.
Por la mañana, vi que una ambulancia se estacionó frente a la casa de unos vecinos, poco después se llevaron a mi vecino, a López.  Cuando me acerqué a preguntar su esposa me dijo que no sabían qué le había pasado, que durante la madrugada se había sentido mal de pronto.
Al otro día consulté nuevamente a mi vecina.

- ¿Cómo sigue López doña?
- Mal - me respondió -. Los doctores no saben qué tiene - y acercándose más me confesó -. Yo creo que le pusieron “algo”, algo malo, vio.

Enseguida entendí que se refería a una brujería, y recordé que la vieja Lissandra iba atravesando mi terreno como si viniera de la propiedad de los López. Dos días después mi vecino murió.
 

6 comentarios:

  1. Sí, y creo que la bruja ahora se va a vengar de mí y... ¡no! es solamente un cuento.

    ResponderEliminar
  2. Si ya impossible que te haya pasada

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Claro que no me pasó. Empezar los cuentos así es un recurso literario, aunque yo no suelo utilizarlo, pero hay que escribir de todo. Saludos.

      Eliminar

¿Te gustó el cuento?