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miércoles, 14 de noviembre de 2012

Tras una puerta de hospital

Hacía muchos años que Enrique no iba al hospital.  Al entrar empezó a recordar: la sala de espera, el corredor ancho, la ventanilla del banco de sangre, la escalera que iba hasta el segundo piso. Cuando creyó encontrar la sala de medicina general, le informaron que ésta se encontraba ahora en el otro extremo del edificio.
Recordó que había un pasillo que atravesaba todo el hospital. Caminó lentamente porque no estaba seguro de en qué parte se encontraba, pero al ver una puerta ancha con ventana, la reconoció.  Estaba abierta, la cruzó y salió en un lugar oscuro. El pasillo era un túnel sin luz, y solamente la claridad que entraba por la puerta permitía ver unos metros de él.  
Enrique se detuvo allí mismo, no podía ir por aquel lugar. Le pareció extraño que estuviera oscuro. Pensaba en eso cuando distinguió que algo que se desplazaba por la oscuridad iba rumbo a él. En un primer instante no distinguió bien qué era, tenía un color muy claro, pues resaltaba en la oscuridad, era algo blancuzco.   Aquello bajaba y subía levemente como si viniera volando, y cuando Enrique distinguió un rostro horrendo en aquella cosa, se le erizó la piel de terror.

Giró para salir pero no pudo, pues sin que lo percibiera, la puerta se había cerrado sigilosamente tras él.  Intentó abrirla mientras pedía auxilio a los gritos. Desesperado, empezó a golpear la ventana, y de pronto apareció una cara del otro lado; era un vigilante, que al ver la desesperación de Enrique, y al notar algo espantoso que lo hizo retroceder un paso, intentó abrir la puerta también, y al tirar de ella lo consiguió.   Enrique casi se lo lleva por delante al salir, mas el vigilante lo tomó de un brazo.

- ¿Cómo entró ahí? - le preguntó el vigilante -. Esa parte del hospital está cerrada, ¿cómo abrió la puerta?
- Estaba… estaba abierta - respondió Enrique, con la respiración agitada por el miedo. El vigilante lo examinó con la vista. Confiando en que decía la verdad, el hombre le confesó a Enrique:
- Esa parte está cerrada porque pasaban cosas “raras” ahí, y por lo que veo todavía siguen pasando, porque sé bien que esta puerta estaba cerrada con llave, además, había una cosa detrás de usted, por suerte no volteó a verla.

11 comentarios:

Walter Dardo Bohmer dijo...

Me gustó :)
Me quedo por acá.
Abrazos.-

Jorge Leal dijo...

Hola Walter, bienvenido.

NarutoballZ dijo...

Muy chido tu sitio

ksumi CV dijo...

algo muy genial (aunque solo entre en la página para una tarea) me encanto

Anónimo dijo...

very good, you have a great talent, congartulations¡¡

Anónimo dijo...

me gusto mucho
solo entre para una tarea pero me encanto :D

Anónimo dijo...

Que chido cuento me sirvió mucho .
:)

Anónimo dijo...

grasiiias estuvO super sO9lo era para una tarea grasIasss

Anónimo dijo...

estta super padre thu pagina grasiiias

Anónimo dijo...

me encanto el cuento :) ya no quiero ir al hospital :3

Anónimo dijo...

Si...d..a...mi.e..eee..do....j &-°/ ---- :0