cuentos de terror

cuentos de terror
cuentos de terror cortos

lunes, 4 de febrero de 2013

La primer puerta

Alejandro y seis niños más pasaban la noche en la casa de Matías, un compañero de clase.  Hicieron competencias de videojuegos, y sentados en círculo hablaron de películas, contaron chistes, y discutieron sobre cosas absurdas como si fueran importantes.
La casa era enorme: tenía dos pisos, varios corredores y muchas habitaciones. Cenaron hamburguesas en el cuarto de su compañero; los atendió su padre y una sirvienta. Después siguieron conversando, pero pronto empezaron a bostezar y a restregarse los ojos. Pasada la medianoche estuvieron de acuerdo en que ya era hora de dormir.
Durante la madrugada Alejandro abrió su sobre de dormir y, procurando no pisar a los otros que también dormían en el suelo, caminó sigilosamente por el cuarto penumbroso hasta alcanzar el baño. Golpeó la puerta por si había alguien y resultó que estaba ocupado.  Atravesó nuevamente la penumbra. Esta vez fue hasta la cama de Matías y lo despertó:
  
- Matías, Matías…
- ¿Eh? ¿Qué quieres? -preguntó Matías con los ojos entrecerrados.
- Quiero ir al baño y este está ocupado.
- Ve al que está en el corredor, hacia la izquierda, es la segunda puerta, siempre está abierto.
- Gracias Mati.

Salió al corredor, que estaba a media luz, y fue hacia donde le indicó su compañero.
Matías quedó despierto. Tras un largo rato le pareció que Alejandro demoraba mucho. Se levantó para ver si éste se encontraba bien. En el corredor vio que Alejandro iba saliendo de la primer puerta y no de la segunda, que era la del baño. Al enfrentarse le preguntó:

- ¿Qué hacías ahí? ¿Cómo entraste? Te dije la segunda puerta…
- Ya sé, ya fui al baño -respondió Alejandro, y continuó-. Cuando volvía tu abuela me llamó desde su cama, creyendo que eras vos. La puerta estaba toda abierta y desde lo oscuro me vio cuando pasé. Le dije que era un compañero tuyo, pero igual me dijo que me acercara, y que le tocara la frente para ver si tenía fiebre.

Matías lo escuchaba con la boca abierta. Al salir de su asombro le dijo:

- Alejandro, nunca conocí a ninguna de mis abuelas, ese cuarto está vacío.
Alejandro no le creía. Cuando encendieron la luz del cuarto éste se hallaba vacío.
Alejandro nunca pudo olvidar aquella noche, por más que intentó. Recordaba sobre todo cuando tocó la arrugada y fría frente de aquella cosa, que nunca supo bien qué era.

4 comentarios:

  1. Muy buena la historia

    ResponderEliminar
  2. el miedo es inevitable en cualquier ser vivo , lo desconocido es el motor que nos impulsa a descubrir nuevos horizontes y el temor impide nuestro ascenso .

    hay k ser valientes y romper con el temor,conocer nuevas opciones y abrazar a nuestros miedos ya que gracias a todo esto tenemos gente creativa como tu .

    mis mejores deseos . tu amigo y servidor ; carlos . (rojohlk @gmail.com)

    ResponderEliminar
  3. Muchas gracias Carlos. ¡Saludos amigo!

    ResponderEliminar
  4. Alaa Que buena historia me sirvio para una tarea de español sobre cuentos de misterio oh terror :D

    ResponderEliminar

¿Te gustó el cuento?