¡Advertencia!: Todas las obras del blog le pertenecen a Jorge Leal. Prohibido tomarlas para cualquier fin sin consultar antes al autor. Y en todos los casos se deberá citar la fuente y el autor, y no se podrán usar con fines comerciales.

Buscar en este blog

jueves, 30 de diciembre de 2010

El campo embrujado

En un pequeño valle rodeado de cerros bajos, hay un campo que durante el
Día es igual a muchos otros. Lo sobrevuelan pájaros y zumban los insectos
Entre sus pastizales de hierbas olorosas y frescas, el ganado pasta bajo el sol
Y los arroyuelos que lo surcan bajan desde los cerros brillando y cantando con
Rumor de agua.
Al ir muriendo el día los animales comienzan a retirarse, guiados por su instinto
Se alejan de aquel lugar. Cuando los cerros juntan sus sombras, los arroyuelos
Emanan una bruma que al caer la noche cubre por completo aquel pequeño
Valle. Junto con la oscuridad surgen ecos de un pasado violento, muchas vidas
Tuvieron en aquel lugar un final violento, pues fue un campo de batalla.
Cuando el Uruguay era joven y se lo disputaban caudillos criollos, que con
Voces convincentes hacían combatir a los gauchos en cruentas batallas, aquel
Campo fue manchado de sangre, y entre aquellos cerros retumbó el tronar
De barias batallas. Cuando la noche se hace plena, galopan en el valle jinetes
Fantasmas, se oyen gritos y brillan luces que parecen pequeños incendios.
De entre la bruma surgen sombras, y se arrastran apariciones decapitadas.
Cuando llega el día vuelve a ser un campo como tantos otros.

miércoles, 29 de diciembre de 2010

Mi experiencia en el hospital

Un sábado a la noche salí a pasear en moto junto a unos amigos. Era un fin
De semana igual a otros hasta que perdí el control de la moto, caí y rodé.
Fue algo muy rápido y confuso, unos minutos después estaba en el hospital.
Una doctora curó mis heridas mientras me sermoneaba, me dio todo un
Discurso sobre seguridad y no tomar alcohol cuando se va a conducir, y un
Montón de cosas mas que ni recuerdo. Yo la escuchaba y le daba la razón
En todo, no me pareció bueno contradecir a alguien que te está cosiendo una
Herida abierta. Mis lesiones eran menores, unos cortes y raspones, no
Necesitaba internación. Llamé a mis padres para que me fueran a buscar,
Salí de la sala de emergencia y busqué un asiento donde esperarlos.
Todos las sillas estaban ocupadas, me sentía algo mareado, tenía que
Sentarme en algún lugar. Dejé la sala de espera y avancé arrastrando los pies
Por un corredor, encontré un banco, estaba al lado de una puerta, detrás de
La puerta se oían voces. Estaba pensando en mi moto, en lo mal que había
Quedado, cuando la puerta se abrió, vi salir un doctor con la cara muy seria,
Detrás de el un enfermero empujaba una camilla. Pasaron delante de mi,
En la camilla iba un hombre con una expresión muy rara, su cara no se movía.
El enfermero tiró de la sabana y le cubrió el rostro, el tipo estaba muerto.
Los vi alejarse y doblar rumbo a otro corredor. Repentinamente sopló un
Viento helado, voltee hacia donde venía el viento, alguien estaba sentado
A mi lado, era el hombre muerto, tenía los ojos blancos, la boca semiabierta,
Y una tremenda palidez. Era el fantasma del hombre, una aparición.
Es increíble el efecto que tiene un buen susto sobre el cuerpo, crucé corriendo
Por la sala de espera, cuando mis padres llegaron yo estaba afuera del hospital.
Creo que el fantasma quería comunicarme algo, recuerdo que emitía un
Sonido semejante a la palabra, Doctor.

domingo, 26 de diciembre de 2010

La noche del Licántropo

El sol de la mañana ya estaba bastante alto cuando Alfonso salió a recorrer su
Campo. Se sentía algo débil, apenas sostenía las riendas del caballo y no
Conseguía enderezar su postura. Las vacas pastaban un poco inquietas;
Continuamente levantaban la cabeza y echaban una mirada exploratoria a su
Alrededor. En lo alto del cielo azul un grupo de cuervos volaba en círculos.
Adivinando de que se trataba, taloneó al caballo y guiado por los cuervos
Encontró el lugar en donde estaba un ternero muerto. Era el cuarto vacuno
Que perdía en cuatro noches consecutivas. No desmontó para examinar el
Cadáver, ya no importaba, era obvio que se trataba del mismo depredador,
Escupió en el suelo, se ajustó el sombrero y galopó hacia su casa.
A medida que avanzaba la tarde Alfonso se sentía mejor, recuperó su fuerza.
Cuando se hizo la noche salió a vigilar el campo, caminaba sigiloso, el rifle
Entre sus manos, cada tanto miraba la luna llena que iluminaba el paisaje.
Llegó hasta la orilla del monte, la naturaleza parecía petrificada, las vacas
Se amontonaban y mugían. Seguía caminando cerca del monte cuando de
La espesura salió un animal al trote, era grande, el tiro fue fácil, el ganado
Huyó en estampida. Se acercó con mucha cautela, cuando lo vio bien
Dejó de apuntarle, era un perro, un pastor alemán, seguramente de alguna
Estancia cercana.
Era muy poco probable que aquel perro estuviera depredado su ganado.
Alfonso continuaba sumido en sus dudas cuando sus ojos se fijaron en el
Borbotón de sangre que manaba en un costado del perro. Llevó la mano
Hacia la herida y sintió su tibieza, luego la saboreó chapándose los dedos.
Volvió a mirar a la luna, y comenzó a convertirse en un hombre lobo,
Como lo había echo las cuatro noches anteriores. Ya transformado en
Una horrible bestia salió rumbo al ganado.

viernes, 24 de diciembre de 2010

El camino desconocido

Por razones de trabajo, viajo en auto casi todos los días. Recorro las carreteras
Desde Montevideo hacia diferentes capitales departamentales.
Un viernes por la tarde, conducía hacia Montevideo cuando se me ocurrió tomar
Un camino alternativo, estaba aburrido del mismo paisaje. El sol estaba bastante
Bajo pero la tarde aún era espléndida, elegí un camino que se apartaba de la ruta,
Luego corría paralelo a esta, y terminaba en la misma ruta. Ese día aprendí lo poco
Exacto que son los mapas, en cuanto a caminos rurales se refieren.
Esperaba encontrar un paisaje pintoresco, pero resultó que el camino estaba
Rodeado de forestaciones de eucaliptos jóvenes, era como un mar de hojas verde
Oscuro, una fronda sin gracia ni variaciones, kilómetros y kilómetros de la misma
Masa monótona y ondulante. Pero no todo el recorrido fue aburrido, pinché un
Neumático y casi pierdo el control del auto, bajé a mirar la rueda mientras maldecía
A los cuatro vientos. Cuando terminé de cambiarla ya era de noche.
No se en que momento me desvié y tomé otro camino, que según el mapa no
Existía, pero si estaba allí, y era largo y desparejo, lleno de curvas y sembrado de
Piedras sueltas.
La noche era por demás oscura, el camino se hizo mas angosto, detrás de cada curva
Deseaba que estuviera la ruta, estaba convencido que faltaba poco para alcanzarla.
Tuve que disminuir la velocidad al alcanzar un tramo cubierto por una niebla tenue
Que lo envolvía todo. Vi unas luces que se movían entre los árboles, avanzaban
Paralelas a mi, no lograba distinguir si estaban cerca o lejos, una era mas
Pequeña que la otra. Las vi moverse mas rápido hasta que me sobrepasaron unos
Metros, luego doblaron hacia el camino. Cuando salieron de la oscuridad y
Mi auto las iluminó, ya no eran dos luces, era una mujer y una niña. Cruzaron
Delante de mi y me miraron, volvieron a internarse en la oscuridad y se
Convirtieron nuevamente en luces.
Resultó que ese otro camino también salía en la ruta, conduje unos kilómetros
Y tuve que parar para vomitar, fue una experiencia aterradora. Ocasionalmente
Sufro pesadillas en donde revivo aquella traumática experiencia.

miércoles, 22 de diciembre de 2010

El Bebé

Después de una ausencia bastante prolongada, regresé al barrio donde me crié.
Apenas desempaqué salí a visitar a mis viejos amigos. Caminaba las familiares
Calles del barrio, cuando una mujer salió a mi encuentro; era una conocida a
La cual solía saludar, la noté muy demacrada, ojerosa, y en sus ojos brillaba
Una mirada un tanto extraña.
- !Hola¡, ¿Cómo andás? estabas desaparecido. - me saludó la mujer.
Cuando le conté de mi ausencia me pareció que no prestaba atención, tenía una
Sonrisa fija en la cara. La felicité cuando me dijo que tenía un hijo, un bebé,
Me invitó a pasar a su casa a conocerlo. La vivienda estaba muy descuidada,
Entramos al cuarto del bebé, estaba oscuro, afuera brillaba el sol, pero unas
Cortinas gruesas impedían que la luz entrara por la ventana.
´- ¿Está durmiendo? - le pregunté casi susurrando.
- No, cubro las ventanas porque a el le gusta así, ahí esta la cuna, acércate,
No le tengas miedo - encontré sumamente extraña su respuesta, porque iba
A tenerle miedo a un bebé.
Me incliné sobre la cuna para verlo mejor. Era una visión horrible, un escalofrío
Corrió por mi espalda, el bebé, o lo que fuera aquella cosa, sacudía sus brazos
Y piernas como lo hacen los niños cuando están felices, cuando fui a mirar su
Cara, descubrí que no tenía cabeza.
Sin darle la espalda, fui retrocediendo hasta que salí de aquella casa. El mismo
Día me enteré, por boca de mis padres, que la mujer había perdido a su bebé
En un accidente de trancito, estaba loca desde hacía meces, le decía a la gente
Que su hijo aún estaba vivo.

lunes, 20 de diciembre de 2010

La Aparición

Camilo acababa de subir una de las tantas lomas que tenía el serpenteante
Camino, cuando cruzó por un conocido que venía a caballo, en dirección
Contraria a el.
- ¿Eh Camilo, se te rompió la moto? - preguntó el jinete y agregó a modo
De broma - !Échale nafta que anda¡ - el hombre soltó una risotada, Camilo
Solo sonrió, quiso agregar algo pero la subida lo había dejado sin aliento.
Se le descompuso la moto mientras transitaba por el camino rural que conduce
A su hogar. Siguió caminando con la moto a un costado, empujando el pesado
Vehículo por aquel delgado y amarillento camino que se alargaba entre campos
Y bosques, pastos, árboles, y soledad.
Lo alcanzó la noche muy lejos aún de su hogar, llegó a una parte donde el bosque
Aprieta el camino por ambos lados. Encendió las luces para ver mejor por donde
Caminaba, un viento repentino sacudió los árboles y pasó silbando entre sus
Copas. El bosque se llenó de rumores, de hojas secas y ramas que crujían, pero
Entre tantos sonidos resaltó uno; algo muy grande y pesado caminaba en la
Oscuridad y se acercaba a grandes pasos, resoplando como un fuelle.
A Camilo le pareció que era una vaca, giró la moto para iluminarla, no entendía
Porqué sentía miedo. Si era una vaca, pero estaba muerta, era una aparición
Repugnante y pútrida, una visión espantosa, sobrenatural, grotesca.
Camilo dejó la moto tirada y se alejó corriendo, detrás de el la aparición
Mugía de forma lastimosa.

domingo, 19 de diciembre de 2010

La criatura nocturna

Sentado en una silla plegable, al lado de mi carpa, y de espaldas al inmenso lago,
Contemplaba la vista nocturna del cercano bosque. Los demás veraneantes dormían
En sus carpas, la noche estaba clarísima, la luna se asomaba entre las copas de los
Árboles. Mientras sorbía una cerveza mi atención seguía inmersa en el sombrío
Paisaje que tenía enfrente. En el bosque había claros por donde descendían los rayos
Lunares, parte del paisaje escapaba a mis ojos, era eclipsado por las sombras.
Miraba el titilar de unas luciérnagas cuando vi algo asomarse detrás de un árbol.
Esa cosa se ocultaba y me espiaba asomando la cabeza, era algo horrible,
De orejas inmensas, como las que tienen los murciélagos, y las giraba como tratando
De escuchar. Se ocultó del todo, inmediatamente escuché pasos que se alejaban,
Luego oí el sonido de un aleteo, las ramas de los árboles se movieron, y por un
Instante muy breve, vi una criatura del tamaño de un hombre volar hacia el cielo.
Cuando asomó el astro rey, ya estaba yo listo para partir. Unos gritos histéricos
Y un llamado de auxilio llegaron desde un extremo del camping; una joven
Había sido atacada y muerta, tenía heridas punzantes en su cuerpo pero
Extrañamente en el lugar no había sangre.

viernes, 17 de diciembre de 2010

La Sombra

En una noche calurosa de verano, Rodrigo y sus dos hermanos, Claudio, y
Esteban, jugaban en el jardín de su casa. Encima de la puerta de la casa, en lo alto de la pared, había una potente lámpara que iluminaba el jardín. Los niños corrían alegres persiguiéndose entre si. Claudio y Esteban entraron a tomar agua; Rodrigo quedó solo, secándose el sudor de la frente y recuperando el aliento.
Miró su sombra proyectada en la pared, era oscura y bien definida. Se acercó mas a la pared y comenzó a jugar con su sombra. Un enjambre de pequeños escarabajos voladores aureolaban la lámpara atraídos por su luz, chocaban contra el foco y caían al suelo. El cielo nocturno estaba cubierto por nubes oscuras y bajas, el aire cargado de humedad, las flores y los árboles del jardín estaban inmóviles, no corría ni la mas leve brisa, la noche estaba sofocante y extraña.

Rodrigo siguió jugando con su sombra. Tenía ocho años de edad y eso le parecía muy divertido. Agitaba los brazos y saltaba. En un momento dado notó que su sombra no seguía sus movimientos con exactitud, se movía de forma diferente a el, y comenzó a tomar otra forma. Se volvía mas alta y delgada y se alargaban los dedos de la mano. El niño entró a la casa gritando de miedo. Luego de escuchar su historia sus padres lo llevaron afuera para demostrarle que nada raro ocurría
con su sombra. Quedaron un poco sorprendidos al comprobar que, por la posición de la lámpara no había forma de que la sombra se proyectara contra la pared.

jueves, 16 de diciembre de 2010

El camino del fantasma

En mas de treinta años trabajando como albañil (contratista) e construido muchas
Casas; debo decir que estoy muy orgulloso de mi trabajo, incluso las mas antiguas
Se mantienen en buen estado. También debo decir que en una de las casas que
Construí cometí un grave error, por culpa de la decisión que tomé respecto a su
Ubicación, ahora está desabitada, la construí en el camino de un fantasma.
Una familia conocida compró un campo, me contrataron para que levantara la
Vivienda, el lugar en donde esta estaría lo dejaron a mi elección, confiaban en
Mi experiencia. Cuando elegí el lugar que según mi criterio era el mejor, y
Comencé a cavar los cimientos, llegaron hasta allí un grupo de personas. Eran
Vecinos de la zona, sin muchas vueltas me dijeron que en aquel lugar aparecía
Un fantasma. Lamentablemente no los tomé en serio, seguí edificando sin
Escuchar sus consejos.
A los pocos días de inaugurada los dueños la abandonaron. Me negaba a creer lo
Que me decían, tuve que verlo con mis propios ojos.
Se hace presente en noches claras de luna, siempre repite el mismo recorrido.
Surge al lado de un árbol cercano a la casa. Del suelo se eleva una luz blanca, de
La luz surge el fantasma, avanza sin dar un solo paso, un sombrero de paja cubre
Su cabeza, en sus brazos patalea una cabra decapitada, atraviesa la pared de la casa
Como si esta no existiera, tiene una boca enorme y se relame los labios con una
Lengua negra, sale de la casa y se pierde en el campo.

miércoles, 15 de diciembre de 2010

Fantasmas en la escuela

Agobiado por la insistencia de sus hijos y de su esposa, Ricardo comenzó a ir a
La escuela nocturna, una clase especial que se impartía para mayores de edad
Que no sabían leer ni escribir, Ricardo era analfabeto.
Las clases se daban en la misma escuela a la que asistían sus hijos, comenzaban
A las diez de la noche. A medida que avanzaban las clases el hombre se
Entusiasmaba cada vez mas, llegando a convertirse en un alumno ejemplar.
Ricardo estaba tan motivado y decidido a no faltar ni un día, que ni una horrible
Tormenta impidió que llegara hasta la escuela. Caía un aguacero macizo, de
Goteras enormes y amontonadas, en algunas calles el agua corría como un río.
El cielo era iluminado constantemente por relámpagos, los truenos hacían temblar
Las paredes de las casas. Con un rechinido de botas y con la capa de lluvia
Chorreando, se dirigió hacia el salón. La tormenta comenzó a golpear con mas
Fuerza aún, parecía que el cielo se venía bajo, era un estruendo ensordecedor.
Para su decepción el salón estaba vacío, era el único que se había aventurado
En aquella tempestad.
Ya estaba cerca de la puerta que da a la calle cuando oyó voces, pensó que
Tal vez era su clase que había cambiado de salón. Entró pidiendo permiso
Como siempre lo hacía, pero no era su clase, el salón también estaba vacío,
Solo se oían voces, las voces de niños. Ricardo sintió un terror indescriptible,
Que aumentó al ver que en una esquina surgía una aparición, era un niño
Cubriéndose la cara con las manos, entreabrió los dedos y se vieron dos ojos
Rojos. La aparición comenzaba a apartar las manos de la cara cuando Ricardo
Salió de aquel salón. Llegó a su casa tartamudeando de miedo, nunca mas
Regresó a aquella escuela.

lunes, 13 de diciembre de 2010

La anciana de la ruta

Regresaba de una pesca, a pié, ya entrada la noche, cuando noté que alguien,
Mas bien, algo, me seguía.
La noche era estrellada pero sin luna, en mi mano sostenía una linterna, pero
Cuando distinguí la forma humana de mi sorpresiva compañía, no quise
Encenderla y encandilar a una persona que además parecía ser una mujer mayor
De edad, una anciana muy pequeña y gorda. Seguí caminando por el costado
De la ruta mientras pensaba sobre lo raro que era que una anciana caminara sola
En medio de la nada ( la ruta estaba rodeada de campo, y el pueblito mas cercano
Estaba a unos 4 Km. de allí ) supuse que era una anciana por su andar desparejo
Y el largo cabello blanco que resaltaba en la oscuridad.
Un camión transitaba la ruta, se acercaba de frente, iluminando todo con su
Poderosa luz. Al voltear para ver su apariencia, descubrí que había desaparecido.
El resto del camino lo hice trotando y con la linterna encendida, verificando cada
Pocos metros que aquella aparición no me siguiera.

De Vuelta A La Escuela

Ya muy entrada la noche, Pedro caminaba lentamente y miraba sobre su hombro. Al llegar a una cuadra hizo varias pausas, y cuando pasaba un vehículo él hacía que estaba buscando algo en sus bolsillos o que intentaba acomodar su reloj. Del otro lado de la calle estaba el muro que rodea el patio de una escuela. ese era su blanco. sabía que nadie la vigilaba y suponía que había cosas que valían la pena robar. cuando ningún vehículo venía cerca cruzó la calle corriendo pero de forma silenciosa, y ayudado por el propio impulso de la carrera, dio un salto y quedó agarrado del borde del muro, lo trepó sin dificultad y saltó hacia el patio de la escuela.

Pedro iba a cometer el peor delito que pudiera perpetrar un ladronzuelo como él: pensaba robar la escuela a la cual había concurrido en su niñez. Allí le habían enseñado tantas cosas y él ahora regresaba con esos propósitos tan ruines.
Varios tubos de luz iluminaban el patio que ahora estaba completamente silencioso. Las aulas estaban en penumbras y silencio que lo envolvía todo resultaba por demás inquietante. Pedro se detuvo a escuchar. Hasta los ruidos de la calle se apagaban allí como si el local estuviera lejos de todo. Eso no le gustó pero ya estaba allí. Era hábil en su oficio. No demoró en abrir la puerta del salón en donde calculaba que guardaban el dinero. Sus ojos demoraron en acostumbrarse a la penumbra, distinguió un escritorio, fue a revisar sus cajones.

Aún no abría el primer cajón cuando escuchó una respiración agitada y ronca justo detrás de el. Antes de que pudiera voltearse, una mano se posó en su hombro izquierdo, era extremadamente blanca y sus uñas eran negras, como pintadas. Algo duro le golpeó la cabeza y lo hizo arroyarse, otros golpes los siguieron. Pedro pedía clemencia mientras se cubría la cara con las manos y recibía tremenda paliza. Cuando llegó la mañana, al abrir la escuela, lo encontraron en el piso de aquel
salón, desmayado por la golpiza recibida. Cerca de el encontraron una regla de madera, de esas reglas enormes que las maestras solían utilizar antes para castigar a los alumnos.

El bosque del silencio

Brillaba el sol en lo alto del cielo azul. Un pastizal denso cubría el campo por
Donde avanzaba Nicolás, la escopeta en el hombro y el paso firme, dispuesto
A cazar palomas, o alguna liebre, o lo que se le cruzara por el camino.
A lo lejos divisó un bosque y se encaminó hacia el.
Llegó a la vera del bosque y alzó la vista hasta las altísimas copas de los árboles.
Dejó atrás el soleado campo y avanzó cauteloso y vigilante por aquel sombrío
Lugar. La quietud era absoluta, no se escuchaban pájaros, y en el suelo no
Se veían saltamontes ni ningún otro insecto. Se acercó al agua de un arroyo,
Estaba estancada, inmóvil, oscura, en su superficie no se veía el menor rastro
De peces. Aquella quietud asfixiante comenzó a inquietarlo, aparte de los
Gigantescos árboles, no había otras señales de vida, no había pastos ni crecían
Plantas. El silencio era amargo, casi palpable, una monotonía angustiante,
Pesada, que abatía el alma.
Nicolás se sintió cansado, sin energía “Debe ser la caminata, mejor descanso
Un poco” se sentó recostado a un tronco, siguió pensando “Si, es eso, la
Caminata, estoy tan cansado, es esta quietud…es…” se durmió para no
Despertar mas. Aquel bosque sombrío se alimentaba de la vida misma, la
Energía vital era el sustento de aquellos árboles antiguos, que surgían
Desde las profundidades de la tierra, y se elevaban intentando alcanzar el cielo.

sábado, 11 de diciembre de 2010

Mi casa embrujada

Cuando llegué el vendedor ya me esperaba en el portal de la casa, una sonrisa
Falsa se plasmaba en su rostro. Un hombre cruzó la calle y se nos acercó.
- No compre esa casa, está embrujada - afirmó el hombre, el vendedor lo quería
Fulminar con la mirada.
- ¿Qué, dijo que está embrujada ? - le pregunté sorprendido.
- Si, eso dije, esta embrujada. La familia que vivía ahí practicaba rituales raros,
Estaban en una especie de secta o algo así, yo vivo ahí enfrente, después que
Abandonaron la casa, en las noches, se oyen ruidos extraños, no la compre -.
A pesar de las afirmaciones disparatadas de aquel desconocido, me pareció
Sincero, era un tipo mayor, su petición sonaba mas bien a súplica, daba la
Impresión de ser buena gente, pensé que sería alguien supersticioso y de
Mucha imaginación.
- Sabe don, yo no creo en esas cosas, le agradezco su preocupación, vecino -
El vendedor me abrió la puerta y me invitó a pasar, la sonrisa falsa ya fija en el
Rostro. Compré la casa, al otro día me mudé a ella.
Cuando llegó la noche me sentí un poco inquieto. Sentado en un sillón de la
Sala, hacía zapping en la tele, esperando que me diera sueño.
El ruido me hizo parar de un salto; era en el baño, tiraban una y otra vez de la
Cadena de la cisterna. La puerta estaba entornada, la empujé con el pié, cuando
Comprobé que estaba vacío respiré aliviado, revisé la cisterna, estaba bien.
Trataba de buscarle una explicación lógica a lo sucedido, cuando escuché
Otro ruido, este venía del cuarto. Parecían pasos pero sonaban como si alguien
Golpeara una madera contra el piso. Casi me desmayo cuando vi que el ruido
Lo producía la cama moviéndose como un animal, daba pasos como si fuera
Una araña gigantesca, la luz se volvió rojiza y parpadeaba, y algo invisible
Se retorcía sobre las sábanas, y comenzaron a oírse cánticos en latín.
Dicen que cuando salí de la casa estaba gritando, no lo recuerdo bien, en ese
Momento estaba demasiado aterrado, solo quería huir de aquel lugar.
Ahora soy el dueño de una casa embrujada.

jueves, 9 de diciembre de 2010

El fantasma de la laguna

En un campo cercano al apartado barrio en donde yo vivía, corría un arroyuelo. No era gran cosa, en realidad era tan angosto en algunos tramos, que se lo cruzaba de un salto. Pero aquel delgado
hilo de agua se ensanchaba en algunas partes formando pequeñas lagunas, de aguas tranquilas y profundas, engañosas.

miércoles, 8 de diciembre de 2010

El barrio fantasma

En una noche agradable de verano, salí a caminar para conocer mi nueva ciudad.
Me había mudado recientemente, como casi todas las ciudades pequeñas, su
Ritmo era tranquilo, sosegado, sin el frenesí de las grandes ciudades.
Aparté mis pasos de las calles principales, deseaba conocer otra parte de aquella
Urbanización. Al rato me encontraba caminando por unas calles desiertas y menos
Iluminadas. Llegue hasta una parte visiblemente descuidada, se notaba que era una
Zona antigua, sus veredas estaban rotas, las casas grises y ruinosas eran muy
Similares entre si. Numerosas grietas recorrían el largo de sus paredes, todas
Estaban cercadas por muros bajos y rejas de acero oxidado y sucio. Todo en
Aquel lugar hablaba de abandono y decrepitud, era lúgubre y siniestro.
Las ventanas eran altas y delgadas, vi que alguien cruzó frente a una de ellas.
Aquella visión o imagen fugaz me erizó la piel, traté de buscarle una explicación;
Tal vez la casa no estaba abandonada, o vi mi propio reflejo distorsionado por el
Vidrio opaco.
Seguí mi nocturna caminata, escuche un chirrido, en una de las casas se abrió la
Puerta, de su oscuro interior salió un brazo delgadísimo y arrugado, que con gestos
De mano me invitaba a pasar. Mi desesperada carrera duro hasta que alcancé una
Calle transitada.
Posteriormente me enteré que a aquella zona la apodaban “El barrio fantasma”.

martes, 7 de diciembre de 2010

El monstruo en el maizal

Acostado en la cama, Omar escuchaba aquel sonido sin poder identificarlo, se
Levantó y puso mas atención, el reloj marcaba las dos de la madrugada.
Cuando su esposa despertó, Omar cargaba la escopeta.
- ¿Anda algún bicho? - preguntó Marisa, la esposa de Omar, miró hacia la
Ventana y agregó - El “Sultán” no está ladrando ¿Cómo sabes que anda algo? -
- No está ladrando porque está llorando como un cachorro, ¿no oyes? Es el,
Lo que ande ahí afuera lo tiene muy asustado - dijo eso y salió de la habitación,
Marisa quedó algo preocupada.
El matrimonio vivía en el campo, criaban animales de corral, principalmente aves.
Recibir indeseables visitas nocturnas era algo común para ellos; comadrejas, zorros,
Zorrillos, y otros depredadores, se arrimaban a la casa atraídos por una probable
Comida fácil. Los que no huían perecían bajo el tronar de la escopeta, o terminaban
En las poderosas mandíbulas del “Sultán” su perro cazador y fiero.
Lo primero que hizo Omar fue ver a su perro, estaba dentro de su casilla, arrollado
Y temblando de miedo, miraba hacia el maizal. La noche era clara, una brisa soplaba
Desde el sur, el hombre avanzó cauteloso, nunca había visto a su perro temerle a
Algo, se escuchó un ruido, algo se movía en el maizal, algo grande.
Bordeó la plantación hasta que en un claro vio a la bestia. Por un instante creyó
Que era un cerdo común, la luz de la linterna reveló la espantosa apariencia de
Aquel ser; su cara tenía innegables rasgos humanos. El miedo no lo dejó
Reaccionar a tiempo, cuando disparó el monstruo ya se alejaba.
Nunca supo con certeza que era lo que había visto, la noche esconde muchos
Misterios y no revela fácilmente sus oscuros secretos.

lunes, 6 de diciembre de 2010

El hospital embrujado

Lo despertó el llamado de la naturaleza, se sentó en la cama y miró de reojo
Aquel recipiente, no pensaba orinar nuevamente en aquella cosa. Rodrigo se
Recuperaba satisfactoriamente de su reciente operación, se sintió con energía
Como para caminar hasta el baño que estaba frente a la puerta de su habitación.
Salió al pasillo desierto, no se escuchaba ni el menor ruido, las demás habitaciones
Estaban vacías, cada vez era menos la gente que se atrevía a consultar allí, aquel
Hospital había adquirido fama de estar embrujado, se decía que por las noches lo
Recorrían horribles apariciones.
Salió del baño y suspiró, era un alivio poder caminar. Por el pasillo se aproximaba
Una enfermera; lo extrañó lo rápido que avanzaba aunque no se la veía correr,
Incluso parecía caminar lentamente, cruzó frente a el y lo miró. Rodrigo se espantó
Al ver aquella cara tan horrible, era una aparición lo que cruzaba frente a el y le
Sonreía diabólicamente, su cara estaba invertida, los ojos estaban abajo y su boca
Arriba. Pasó muy rápido, pero para Rodrigo fue una eternidad, cuando llegó la
Mañana, aunque los médicos trataron de impedírselo, se marcho de aquel hospital
Embrujado.

domingo, 5 de diciembre de 2010

En la noche ventosa

Sentado en un sillón de la sala, Sebastián ojeaba una revista, cada tanto iba a ver
Como estaba doña Mendes, miraba desde la puerta entornada, luego volvía a la
Sala y seguía ojeando su revista.
Recién recibido como enfermero, lo contrataron para velar por la deteriorada
Salud de una anciana, era su primer trabajo fuera del hospital.
Era una noche ventosa y fría, volaban en la calle las últimas hojas resecas de los
Desnudos árboles, algunos perros del vecindario aullaban inquietos.
Se cortó la luz, la oscuridad se hizo total, afuera el viento soplaba con mas
Intensidad, el techo de la vivienda crujía soportando el vendaval.
En un primer momento Sebastián pensó en ir hasta la cocina para buscar encendedor
Y velas, pero desistió de esa idea, no conocía la casa, y en aquella oscuridad, como
Encontrar algo. “En la habitación de doña Mendes debe haber algo” pensó, las
Ancianas son muy prevenidas. Tanteando con el pié cualquier posible obstáculo,
Llegó hasta el cuarto; la vista comenzaba a acostumbrarse a la oscuridad, distinguió
La cama y algo acostado en ella. Oyó preocupado una respiración muy rara, no
Le venía a la mente que tipo de afección podía hacer que una anciana respirara así.
Le pareció inútil preguntar si se encontraba bien, era obvio que no. Tanteó la almohada
Hasta palpar la cabeza, quería cerciorarse de que no tuviera fiebre, palpó una cabeza
Calva, helada, y que giró como para mirarlo directamente. Saltó hacia atrás asustado,
Tropezó con algo blando que lo hizo caer, en ese instante volvió la luz. Vio que había
Tropezado con el cuerpo inerte de doña Mendes, estaba tirada en el suelo, el rostro
Pálido, con una expresión de terror, la cama estaba vacía. Salió de aquella casa temiendo
Otro corte de luz. El viento siguió soplando y levantando hojas en la noche fría, aterradora.

Ezequiel y la Ouija

Respondiendo al llamado telefónico de mi amigo Ezequiel, llegue hasta su casa.
Me recibió con una energía que hacía mucho no le veía, se lo notaba contento,
pero su mirada tenía algo de nerviosa, y su aspecto demacrado y las ojeras
Que ensombrecían su cara, delataban que estaba durmiendo poco.
- !Me comuniqué con ella, era ella, se comunica conmigo¡ - me dijo Ezequiel,
Los ojos muy grandes, fijos en los míos, y una sonrisa nerviosa, con un toque
De lunática.
- ¿Qué, con quien te comunicas? - le pregunté un poco confundido.
- !Con Andrea, paso horas conversando con ella, es Andrea¡ - al oír esas
Palabras me preocupé un poco. Andrea era su esposa, había fallecido ocho
Meces atrás. Me dijo que lo acompañara hasta el sótano de la casa, me iba
A mostrar como lo conseguía. El sótano estaba escasamente iluminado.
- Cuidado con la escalera, está algo resbalosa, sostente de la baranda - dijo
Ezequiel mientras bajábamos. Una lámpara que colgaba del techo, débil y
Amarillenta, alumbraba el centro, lo demás permanecía en tinieblas. Debajo
De la lámpara había una mesa y dos sillas, sobre la mesa, una tabla Ouija.
Inmediatamente comenzó la sesión, yo aun no salía de mi asombro.
Me senté frente a el, la lámpara se hamacaba como si la impulsara el viento.
Ezequiel hacía preguntas, cuando el puntero señalador paraba en una letra,
El la repetía en voz alta y me miraba, su mirada cada vez mas lunática.
Seguía la sesión cuando vi que algo se movía detrás de el, una figura oscura
E inestable, en constante movimiento, de forma humana pero grotesca.
Al ver mi mirada aterrada se levantó bruscamente y volteó; aquella cosa
Espantosa avanzó hacia el, mi amigo quedó petrificado.
“ !Ezequiel, Ezequiel¡ ” sonó aquella voz cavernosa, áspera, aguda, con
Un lejano tono femenino. Un brazo se estiró hacia el, digo se estiró porque
El cuerpo de aquella aparición aún estaba a varios pasos. Lo saque de aquel
Sótano casi arrastrándolo, - !Esa no es Andrea¡ - repetía una y otra vez.
En el sótano se escuchaba aquella voz aterradora “!Ezequiel¡, Ezequiel…..”.

viernes, 3 de diciembre de 2010

La curva de la muerte

Es una curva cerrada que termina en bajada en ambos extremos, en la parte
Interior de la misma, el terreno es elevado, unos ocho metros por encima de
La ruta, y se eleva casi en vertical a escasos tres metros de la calzada,
Obstaculizando la visión. Según las autoridades competentes esas son las
Razones y las causas de que en esa curva en particular, y a lo largo de su
Historia se produjeran tantos accidentes automovilísticos, fatales en su
Mayoría.
Pero mas allá de las explicaciones lógicas, según afirman muchos, la curva
Está maldita, es recorrida por apariciones y seres espectrales que merodean
El lugar por las noches. Algunas personas han visto que una mujer aparece de
Pronto y se atraviesa delante de los autos, surge de la oscuridad y vuelve a
Perderse en ella. Incluso figura en reportes policíacos, gente que sobrevivió
Al vuelco de sus autos, reportaban haber arrollado una mujer, pero nunca
Encontraron pruebas de que eso realmente ocurriera.
El propietario de un campo que está cerca de la curva, dice que por las noches
A visto luces que se mueven en círculos y parecen danzar entre ellas, se escuchan
Cantos y algunos gritos aterradores.
Ese tramo de la ruta es temido por camioneros y viajeros frecuentes, se lo conoce
Vulgarmente como “La curva de la muerte”.

jueves, 2 de diciembre de 2010

En la ciudad dormida

La madrugada lo veía tambalearse mientras avanzaba torpemente. La mirada
Caída, los ojos brillosos, la ropa desarreglada, y la botella de vino firmemente
Agarrada en su mano diestra.
Jorge regresaba a su casa, como todas las noches, borracho a mas no poder.
Las luces de la calle iluminaban su zigzaguear por las veredas solitarias de la
Ciudad que aún no despertaba. Detuvo sus pasos para empinar la botella, apenas
Consiguió mojar los labios antes de perder el poco equilibrio que le quedaba y
Casi caer. Decidió que era mejor sentarse para terminar su bebida espirituosa,
Así llamaba el al vino barato que consumía. Caminó unos pasos y se recostó en
la vidriera de un comercio, se fue agachando de a poco hasta quedar sentado con
La espalda contra el vidrio. Terminó los últimos tragos y se durmió; lo despertó
Un ruido, alguien golpeaba el vidrió desde el interior del comercio, golpecitos
Repetitivos como para llamar su atención. Jorge se incorporó trabajosamente,
Enfadado con quien lo molestaba interrumpiendo su sueño, el dueño del comercio
Tratando de alejarlo, supuso. Se sorprendió al ver que en el lugar en donde sonaron
Los golpes solo había un estante lleno de muñecos de todo tipo, grandes y pequeños,
Era una juguetería. Siguió mirando extrañado aquella colección de muñecos, le
Pareció que uno de ellos, uno particularmente feo, pintado como un payaso, movía
Los ojos y giraba lentamente la cabeza hacia el. El muñeco quedó mirándolo a los
Ojos, levantó uno de sus brazos y lo señaló.
La ciudad que aún no despertaba oyó los gritos de Jorge que corría desesperado,
Un poco menos borracho debido al susto.

miércoles, 1 de diciembre de 2010

La escuela embrujada

Durante el día aquella escuela es todo bullicio; cientos de niños concurren a ella. En los recreos hay risas, juegos, correrías, algarabía, es un lugar mayormente alegre. Por las noches, cuando la escuela queda vacía, su aire se enrarece, se torna frío, y según dicen algunos que trabajaron en ella como vigilantes, se siente un olor raro, pesado, que de alguna forma infunde temor en los corazones. Actualmente nadie la vigila, son muchas las historias de terror que se cuentan de aquella escuela y ya nadie se atreve a recorrer sus pasillos en horas nocturnas. Dicen que en la oscuridad ronda el alma en pena de una maestra; recorre el lugar con paso lento, viste un delantal blanco, el pelo larguísimo y ondulado, la cara como la de un perro.
Tres vigilantes juran por sus madres muertas que vieron a aquella aparición, y que su cara era como la de un perro. Por eso se especula que tal vez no es un fantasma sino un demonio, algún ser espectral. Recorre los salones uno por uno, noche a noche. Fin.

¡Hola! Aquí hay otro cuento (audio-cuento, un video) de escuelas embrujadas en mi canal de Youtube. Se agradecen like y suscripciones. Saludos!! El video: "En Penitencia", un cuento de escuelas embrujadas.

martes, 30 de noviembre de 2010

El Fantasma en la tormenta

Recuerdo que yo estaba muy entusiasmado, la camioneta llegó a mi casa
Cuando apenas amanecía, mi amigo Rubén iba sentado en la parte de atrás.
Hicimos una hora por ruta y luego tomamos un camino rural. El viento
Golpeaba nuestras caras sonrientes. La camioneta, bastante destartalada,
Transitaba a duras penas por aquel camino de tierra y piedras sueltas.
Cruzamos por campos solitarios y melancólicos, la región mas monótona
Que e visto; una llanura de pastizales bajos y desteñidos, las nubes grises
Ocultaban por completo al sol.
Cuando llegamos a la casa, me sorprendió lo grande que era, lo segundo
Que llamó mi atención, fue lo descuidada que estaba. Era el hogar de los
Tíos de Rubén, el iba seguido a visitarlos, como yo era su mejor amigo
Tuvieron la amabilidad de invitarme a pasar un fin de semana en su casa.
Ambos teníamos dieciséis años, a pesar de lo aburrido de aquel paisaje
Igual nos divertimos andando a caballo por aquella llanura desprovista de
Gracia y belleza.
La noche llegó junto con una aterradora tormenta. Cenamos iluminados por
Un farol y velas, la casa no tenía electricidad. Varias horas después de
Acostarme seguía sin poder pegar un ojo, no estaba acostumbrado a dormir
En una habitación tan amplia y tan amueblada, gracias a la vela que dejé
Encendida podía ver desde la cama al inmenso ropero negro de maderas
Talladas, a su lado un escritorio, en la misma pared en donde estaba la
Puerta, había estantes con libros voluminosos de tapas oscuras.
Fui hasta la ventana a mirar la tormenta, desde muy niño me gustaba ver
El sobrecogedor espectáculo de los relámpagos iluminando el cielo nocturno.
La tormenta eléctrica era impresionante, cerca de la casa se sacudía un enorme
Árbol, la lluvia lo azotaba con fuerza, la tempestad lo iluminaba desde diferentes
Ángulos. Un rayo calló con estruendo, la casa tembló, su luz blanca dejó ver
Un cuerpo que pataleaba y convulsionaba, en una rama del árbol, colgado de
Una cuerda, estaba un hombre ahorcado. Barios relámpagos siguieron al rayo,
Pude ver con claridad su cara, de su boca abierta colgaba la lengua, los ojos
Se movían de un lado al otro. Hubo un instante de oscuridad, cuando el
Paisaje se volvió a iluminar, el hombre ya no estaba, era un fantasma.
El resto de la noche la pasé temblando bajo las cobijas.
Durante el desayuno el tío de Rubén estaba un poco extraño, se levantó
De la mesa sin tocar su comida. Su esposa trato de excusarlo, contó que
Su marido se sentía mal, las noches de tormenta le hacían recordar la terrible
Noche en que su hermano se ahorcó en el árbol que está al lado de la casa.

domingo, 28 de noviembre de 2010

La vieja González

Es difícil contarles como era la vieja González sin hablar mal de una persona
Que ya murió. Solo diré entonces que en el barrio nadie la apreciaba, la vieja
Parecía odiar a todo el mundo, en su vida no se llevó bien con nadie, y su mal
Carácter no desapareció luego de su muerte física, aún sigue rezongando,
Recorriendo la penumbra de su casa, y ojeando la calle desde su ventana.
Cuando los vecinos notaron que hacía días que no la veían, fueron a golpear
Su puerta, la vieja vivía sola, a pesar de todo era un ser humano, y en una
Ciudad chica los vecinos no se ignoran en casos de necesidad. Cuando vi el
Grupo llamando a la puerta me acerqué, mi casa está al lado. Como no
Contestaba, y ante la insistencia del grupo de vecinos, fui el primero en
Entrar; un olor nauseabundo se paseaba por la casa, usando mi pañuelo
Como si fuera una mascarilla(para soportar el hedor) seguí buscando.
La encontré tirada en el piso de la cocina, el cuerpo hinchado, la piel gris,
La cara comida por cientos de gusanos que desbordaban por sus cuencas.
Había fallecido días atrás, la luz del sol entraba por una ventana e iluminaba
Aquel cuerpo putrefacto. Vi que algo se movió en la penumbra, en un rincón
De la cocina. Se acercó a mi lentamente, por un instante no me pude mover;
Era el fantasma de la vieja González, su boca fruncida se movía pero no se oía
Sonido alguno. Los vecinos pensaron que salí de allí como un viento por causa
Del cadáver.
Desde entonces, muchas son las personas que han visto su fantasma, principalmente
De noche, descorre las cortinas y se asoma por la ventana. Algunas personas dicen
Que al pasar frente a la casa, oyen que alguien los llama por su nombre, la puerta
Se abre y brota un olor nauseabundo.

sábado, 27 de noviembre de 2010

La marca de la Ouija

“Situaciones extremas, medidas extremas” me decía a mi mismo y comencé la
Sesión con la tabla Ouija.
Tenía que tomar una difícil decisión sobre un negocio que iba a realizar. Claro
Que antes de recurrir a la guija traté de decidirme estudiando concienzudamente
La situación, evaluaba los pro y los contra, sacaba decenas de cuentas, me planteaba
Situaciones hipotéticas…..!que diablos¡ consulto con la tabla Ouija y se acabó.
Era media noche cuando comencé la sesión; en la soledad de mi apartamento, el
Aire inundado de olor a incienso, la habitación a media luz, el sudor corriendo por
Mi frente, y el corazón en la boca.
Con la punta de los dedos en el indicador, pregunté - ¿Hay alguien aquí? - el indicador
Se deslizó hacia el SI.
- ¿Puedo hacerle una pregunta? - la respuesta no demoró, nuevamente se deslizó hacia
El SI.
- ¿Saldrá bien el negocio? - SI, la respuesta me alegró.
Durante la sesión me asaltó una duda; tal vez era yo el que movía el indicador y me
Contestaba lo que deseaba, inducido por la autosugestión. Decidí sacarme esa duda
Haciendo mas preguntas.
- ¿Me puedes decir tu nombre? - el movimiento fue rápido y enérgico, NO.
- ¿Eres bueno? - la respuesta me impactó, NO.
Sentí unas manos rugosas y frías posarse sobre las mías, un escalofrío me hizo
Estremecer, un aliento fétido respiró sobre mi cara, la luz se apagó. Escuché pasos
Por toda la habitación, también oía un sonido que me recordaba el chisporroteo de
Una hoguera. Algo me gruñía en la nuca, podía sentir como gateaban en el techo,
Algo subía por mis piernas, no soporté mas, creí que iba a morir, así me sentí.
Desperté en un cuarto de hospital, mis vecinos al escuchar aquel escándalo llamaron
A la policía, cuando entraron me encontraron solo, la casa destrozada, en medio
De la habitación ardía la tabla guija. Me curaron las quemaduras de mis brazos,
Aparentemente los tenía sobre la guija cuando esta se incendió, en ambos brazos
Quedó una fea cicatriz, en uno quedó marcado el “SI” en el otro el “NO”.

jueves, 25 de noviembre de 2010

El pozo misterioso

El grupo de muchachos rodeaba aquel extraño pozo, los perros ladraban y
Gruñían de lejos. El pozo había aparecido en el campo, cerca de donde los
Muchachos jugaban al fútbol, los perros lo descubrieron y parecían temerle,
Lo que intrigaba al grupo, hacían todo tipo de conjeturas absurdas mientras
Arrojaban alguna piedra. Sabían que no era de ningún animal conocido; medía
Unos cincuenta centímetros de diámetro y caía en vertical.
Vieron venir a Camilo que volvía de su casa, traía una botella en su mano. Cuando
Encontraron el pozo Camilo corrió hasta su casa diciendo que traería algo para
Sacar a lo que se escondía allí. Traía una botella llena de alcohol, le había
Introducido un trozo de tela que asomaba una parte fuera de la botella.
- Con esto va a salir o se va a cocinar - dijo Camilo mientras encendía el extremo
De la tela, los otros soltaban unas carcajadas. Vio que en la oscuridad del pozo
Brillaban unos pequeños ojos amarillos que lo observaban, dudó, pero el fuego
Casi alcanzaba el pico de la botella, la arrojó. Desde el fondo surgió un resplandor
De llamaradas, se oyeron chillidos que por momentos parecían gritos humanos.
Todo el grupo huyó asustado, del pozo salía una columna de humo.
Al llegar la noche cuando Camilo dormía lo asaltaron terribles pesadillas.
Caminaba por un paisaje grotesco, era de noche, el suelo estaba cubierto por
Tortuosos pastizales que entorpecían su paso, un viento fuertísimo pasaba
Silbando, desde el cielo lo miraba una luna con rostro humano. En el horizonte
Surgieron seres gigantescos, sus pasos hacían temblar la tierra y el cielo con
Sus estruendos, unos hombrecitos pequeños se escurrían entre los pastos.
El viento continuaba soplando y los gigantes comenzaron a repetir su nombre.
Camilo trataba de escapar pero el pastizal y los hombrecitos lo detenían, los
Gigantes se acercaban cada vez mas.
Despertó con un grito, sintió un olor fuerte, era humo. Corrió hasta el cuarto
De sus padres; los gritos del muchacho perturbaron la noche serena, el lecho
Matrimonial estaba en llamas, sobre el se retorcían sus padres, también
Envueltos en llamas. Apartó la mirada de aquella horrible escena, vio que
En la ventana había un grupo de hombrecitos, de duendes, que miraban
Las llamas y reían.

miércoles, 24 de noviembre de 2010

El salón de fiestas

Comencé a barrer el salón sin mucho apuro, era muy temprano, aún no
Amanecía. Como siempre el piso estaba muy sucio, globos reventados,
Restos de cotillón, manchas de bebidas, y vidrios de algún vaso roto, los
Típicos restos de una fiesta, por el decorado supuse que había sido un
Casamiento. Ya hacía barios meces que trabajaba limpiando el salón de
Un club que era alquilado para fiestas. Cuando los festejos terminaban
(en su mayoría al amanecer) llegaba yo para limpiar el desorden y dejar el
Lugar impecable. Como era invierno las fiestas terminaban mas temprano.
La noche estaba sumamente oscura, el inmenso salón sumido en el silencio,
Me pareció ver que se movía el mantel de una mesa, fui a revisar. Las mesas
Eran largas y las cubrían manteles blancos que llegaban hasta el suelo.
Levantaba el mantel y miraba debajo, cuando comprobé que estaba solo
Seguí barriendo. Escuché una voz, alguien tarareaba una canción, miré hacia
El centro del salón; una mujer vestida de blanco( con un traje de novia) se
Movía de un lado a otro y giraba como si estuviera bailando, su cara estaba
Cubierta por un tul. La tela de su vestido estaba manchada y roída, y su
Cuerpo era extremadamente flaco, la flacura de un esqueleto.
La vi por un instante muy breve y luego desapareció. Gente que trabajaba
En el club me habían hablado sobre esa aparición pero yo no les creí.
En el día de su boda, y en plena fiesta, una novia cayó muerta de un infarto,
Aparentemente la enterraron vestida con el traje de novia. En las noches
En que el salón está silencioso aparece su fantasma reviviendo la noche en
Que murió.

martes, 23 de noviembre de 2010

Asechando en el bosque

Una suave brisa terminaba de secarles el cabello. Sentados en el suelo y rodeando
El fogón, desentonaban canciones de moda y reían, en el fuego recalentaban
chorizos que habían asado en la tarde. La noche era clara, iluminada por una
Enorme luna llena que asomaba entre los árboles del tupido bosque que rodeaba
La laguna en donde estaban acampando.
Matías, Jonatan, y Eduardo, eran compañeros en la secundaria y habían entablado
Amistad. Llegaron a la laguna temprano por la mañana, casi todo el día lo pasaron
Nadando o tendidos en el pasto, conversando de cosas triviales. Los tres por su
Parte tenían experiencia en acampar, pero siempre acompañados por sus padres o
Alguien mayor.
Seguían cantando al lado del fogón cuando Matías vio una silueta furtiva cruzar
Entre los árboles, quedó muy callado y serio por la fea impresión que le causó.
- ¿Qué te pasa, no te gusta esta canción? - le preguntó Eduardo.
- ¿Qué? no…me pareció ver algo en el bosque - dijo Matías sin apartar la vista
De los árboles, los otros voltearon hacia el lugar donde el miraba.
- ¿Qué viste, que era? - interrogó Jonatan un poco asustado.
- No se bien, parecía una persona, pero su cabeza…no se, no vi bien - contesto
Matías inseguro de lo que había visto. Por un rato los tres quedaron callados,
Tratando de escuchar si se aproximaba alguien. Una rama crujió bajo la pisada
De algo que los asechaba y se acercaba mas y mas, caminaba de un árbol a otro
Y espiaba, andaba en cuatro patas y se incorporaba detrás de los árboles.
La abominable criatura dio un enorme salto y quedó a unos metros de los
Muchachos, los tres se levantaron y lanzaron un grito de terror, instintivamente
Se juntaron. Entre ellos y la bestia estaba el fogón, las llamas iluminaron la
Horrible cara de un hombre lobo.
Los tres corrieron hacia el agua, por alguna razón el hombre lobo no los siguió.
Desde la horilla lanzaba gritos espeluznantes a la vez que habría los brazos.
La noche se hizo larga y aterradora, la bestia se alejaba un poco y se ocultaba
En el bosque, los muchachos no se confiaban y no abandonaron el agua.
El sol los encontró aún en el agua, tiritando de frío y de miedo.
Semanas después se enteraron que en aquella laguna había muerto ahogada una
Persona, sus familiares consiguieron que un Padre bendijera el lugar, seguramente
Eso les salvó la vida.

domingo, 21 de noviembre de 2010

Mi vecina fantasma

La curiosidad es una de las características del ser humano como especie.
Es lo que impulsó a muchos hombres a descubrir o inventar cosas, y así
pudimos desarrollar nuestras sociedades y la tecnología. Pero hay ocasiones
en las que es mejor no curiosear, sobre todo si de fantasmas se trata.

Suelo sufrir de insomnio. Aburrido de estar acostado sin poder dormir, me
levanté y fui hasta la ventana que da a la calle. La madrugada estaba muy
avanzada; desde la oscuridad de mi habitación abrí un poco la cortina y
miré hacia la calle. Una mujer caminaba lentamente por la vereda de enfrente,
giró y se enterró en un muro, lo atravesó como si el muro no existiera y
desapareció. Esa imagen me causó tremenda impresión, el poco sueño
que tenía se disipó del todo. Al recordar a la mujer, tomé conciencia de
lo extraño de su apariencia: Usaba sombrero y su ropa parecía antigua.
No me quedaron dudas de que había visto un fantasma.
Cuando llegó la siguiente madrugada,yo estaba sentado al lado de la ventana,
la cámara de fotos entre mis manos, y la ansiedad en mis ojos. La mujer
volvió a aparecer, antes de que desapareciera en la misma parte del muro
que la noche anterior, conseguí tomarle varias fotos. La luz amarillenta de
la calle jugó en contra de la calidad de las fotos; sobre todo no se distinguía
su rostro. Hacía mucho tiempo que quería comprarme una filmadora, a primeras
horas de la mañana salí a comprarme una.

Acomodé la silla como lo había echo la madrugada anterior, abrí la cortina con
una mano, en la otra sostenía mi recién adquirida cámara. Me resulta muy
angustiante tratar de describir el susto que me llevé, y el terror que experimenté,
cuando al mirar hacia la calle, vi la horrenda y grotesca cara de la mujer
fantasma casi pegada al vidrio, sus ojos fijos en los míos. No sé cuanto tiempo
estuvo mirándome mientras balbuceaba y escurría líquidos por la boca negra
y los ojos desorbitados. Terminé desmayándome y desperté en el suelo
cuando ya era de día. Desde esa noche veo su sombra en la ventana, da
golpecitos en el vidrio o lo araña, atormentando mis madrugadas en vela.

viernes, 19 de noviembre de 2010

Los Duendes

Aquel bosque estaba rodeado de frescas praderas bañadas por el sol. En ellas crecían hierbas que elevaban al aire sus fragancias, y entre sus plantas revoloteaban multicolores mariposas que posaban en flores de delicados pétalos y singular belleza. Pero en aquel bosque milenario que se alzaba hasta alturas de vértigo reinaba un constante crepúsculo de sombras; las sombras de los imponentes árboles, gigantes de descomunales troncos cubiertos por cortezas agrietadas y tapizadas de musgo verdoso y siempre húmedo. Testigos mudos y silenciosos del lento paso de los siglos. En su interior crecían gigantescos helechos que chorreaban la constante humedad que envolvía todo. Inmensos hongos asomaban entre las raíces retorcidas, algunos de colores relucientes y extrañas formas, esos eran los más peligrosos.

En el suelo cubierto de musgo y ramas en descomposición se arrastraban babosas y caracoles y reptaban peligrosas serpientes. Innumerables arroyuelos corrían presurosos entre rocas verdes y resbalosas y en sus orillas cantaban las ranas. En el cauce de estos arroyos se movían ágiles algunos cardúmenes de pececillos oscuros, y las plantas acuáticas del fondo siempre se estaban agitando por la corriente.

Cuando caía la noche crecía su misterio y surgían pequeñas criaturas venidas de las profundidades de la tierra y del mundo de los sueños. Eran seres capaces de vivir en ambos mundos, Duendes, así lo llamaron los hombres. Y esos pequeños seres saltaban de rama en rama en las sombras y corrían entre senderos por el suelo húmedo cuchicheando y riendo entre ellos; o dentro de centenarios troncos huecos narraban cuentos antiguos de cuando ellos y otros seres reinaban solos a todo el mundo. En sus cuentos narraban que antes los hombres primitivos les temían y hasta veneraban, pero pronto la humanidad se expandió y se convirtió en una amenaza. 

La humanidad empezó a extenderse por todos lados, primero pequeños asentamientos, después pueblos y ciudades. Durante un tiempo la gente respetó a los lugares habitados por esos seres porque les temían; pero cuando la humanidad comenzó a hacerse más soberbia quiso convencerse de que algunas cosas solo eran cuentos para aleccionar a los niños. Pronto muchas cosas pasaron a ser ficción o simples supersticiones. Y los que todavía creían utilizaron algunos rituales para expulsar a las criaturas sobrenaturales de los bosques y estas se vieron confinadas a los parajes más solitarios y lúgubres, los que cada vez comenzaron a ser menos.

   Cuando la ambición y las hachas de los humanos llegaron hasta aquella zona y después talaron el milenario bosque, que era él último de su especie, como los seres mágicos no pueden habitar en cualquier lado, los duendes se vieron obligados a retirarse y existir sólo en el mundo de los sueños; en el casi olvido de la mitología y la leyenda. Desde ese entonces, acechan los sueños de los hombres transformados en horribles monstruos que nos persiguen en angustiosas pesadillas. Fin.

Aquí hay más cuentos de duendes: http://cuentosdeterrorcortos.blogspot.com/2015/11/de-duendes.html



miércoles, 17 de noviembre de 2010

Noches de terror

Estaba en la penumbra de una lúgubre habitación de hospital. A mi izquierda
Había una cama vacía, mas allá la ventana que daba hacia la calle. La ciudad
Dormía a medias cobijada por una noche clara que atravesaba la cortina y
Me dejaba distinguir el pequeño mundo descolorido que me rodeaba.
A mi derecha estaba la puerta hacia el pasillo, en el se escuchaban algunos
Ruidos; pasos, puertas que se cierran, voces, gritos, chillidos, suplicas, golpes.
Comencé a asustarme, traté de levantarme de la cama pero no pude, estaba
Paralizado, estando boca arriba solo podía mover la cabeza, mis brazos estaban
Pegados al cuerpo y solo era capaz de mover los dedos.
Un sonido llamó mi atención, se oía como una respiración ronca y agitada de
Alguien que estaba dentro de la habitación. Mire hacia la cama vacía, la sabana
Comenzaba a levantarse, como si se inflara, lentamente tomó la forma de un
Cuerpo humano. Giré mi cabeza hacia el otro lado y cerré mis ojos pero no
Pude evitar escuchar que esa cosa se levantó y caminaba hacia mi.
Mi grito fue desgarrador, la puerta se abrió violentamente y encendieron
La luz; era una enfermera.
- Cálmese, ya lo atienden - dijo la enfermera, salió al pasillo y llamó a alguien.
Un hombre apareció con una aguja en su mano, - ¿Qué me esta haciendo?
!Aléjese, socorro, que alguien me ayude¡ - grite mientras me inyectaban.
Mi cuerpo estaba atado a la cama mediante correas, comenzó a hacer efecto
El calmante que me administraron. Cuando el doctor me lo explicó recordé;
Estaba internado en un hospital psiquiátrico por sufrir de terribles y vívidas
Pesadillas, busque la otra cama, la mía era la única de la habitación, todo
Fue una pesadilla, los ojos me pesaban, volví a dormir.

martes, 16 de noviembre de 2010

El presentimiento

Ese día me levanté sintiendo una sensación extraña, ya la había sentido antes, Estaba presintiendo que algo malo o extraño estaba por suceder.
El sol aún estaba muy alto cuando tomé mi bolso y mi caña de pescar (caña de bambú) y enderecé rumbo al camino que termina en el arroyo. No es que ese día tuviera ganas de pescar, la sensación extraña continuaba retorciendo mis entrañas, en esa época en el campo se estaba atravesando una sequía bastante importante, lo que afectó la siempre ajustada economía de mi familia, los gordos bagres que solía pescar cada pocos días aliviaban algo el bolsillo de mi padre.

Caminaba rodeado de un paisaje amarillento de pastos resecos y plantaciones marchitas, en el cielo algunos cuervos volaban en círculos, atraídos por algún caballo o vaca que se había rendido. Llegué a la sombra del monte, atravesé el camino que se abre paso a través de la espesa vegetación y alcancé el arroyo. ni lo entretenida de la pesca pudo sacarme aquella angustia, aquella pesadez del espíritu que me agobiaba y me hacía desear estar lejos de aquel monte tupido y asfixiante, pero la pesca era buena y sabía que por la noche iba a ser mejor. Cuando la noche oscureció todo, yo estaba empeñado en mantener encendido el fogón, el sentimiento de que algo malo se aproximaba crecía dentro de mí, hasta el menor ruido me alarmaba, el fuego jugaba con mi sombra agigantándola hasta alcanzar la copa de los árboles que me rodeaban.

Escuche unas pisadas, algo se aproximaba por el camino que atraviesa el monte; el fogón iluminó sus enormes ojos, era una vaca, pasó a mi lado y tomó agua del arroyo, luego se marchó. El resto de la noche estuve despierto y alerta.

Al amanecer partí rumbo a mi casa con el bolso repleto de bagres que ya había limpiado y salado. Había pasado una noche de sobresaltos pero al final no me sucedió nada malo, extrañamente la sensación no se iba.
Cuando entré a mi casa mi madre sostenía a mi hermano menor en sus brazos
Y lloraba desesperada:
-!Tu padre, cuando desperté estaba….¡ -dijo mi madre.

Y quebró en llanto. Entré temblando a la habitación, mi padre estaba acostado mirando el techo, los ojos opacos, sin vida.

lunes, 15 de noviembre de 2010

El viejo naranjo

Desde la primera vez que Ernesto y Silvia vieron al viejo y vetusto
Naranjo les causó mala impresión, pero cortar un árbol que prometía
Jugosas naranjas durante el invierno solo por sentir una sensación
Extraña al cruzar cerca de el, les pareció una exageración.
Ernesto y Silvia eran una pareja de recién casados que habían comprado
Una hermosa casa en donde pensaban formar una familia y vivir felices.
La casa contaba con un amplio fondo con varios árboles frutales, entre ellos
Un inmenso naranjo que estaba próximo a la habitación que eligieron de alcoba.
Una noche ventosa oyeron como una rama arañaba en la ventana, no le
Dieron importancia y siguieron durmiendo. Al llegar la mañana Ernesto
Fue a podar la molesta rama, descubrió sorprendido que ninguna alcanzaba
A rozar la casa, y no había forma de que el viento que sopló esa noche moviera
El grueso tronco, no le comentó el extraño hecho a su esposa para no
Asustarla con algo que pensó no era importante.
Una terrible noche Silvia despertó en la madrugada y se sintió atraída hacia
La ventana, caminó y abrió las cortinas sin querer hacerlo, como controlada
Por una fuerza invisible que la obligó a mirar hacia el naranjo. La noche
Clara iluminó al horrendo árbol moviéndose y contorsionándose como
Si fuera algo blando y flexible, ramas con forma de mano arañaban el
Vidrio de la venta, se oía una voz ronca y profunda decir algo en un idioma
Extraño. Ernesto se levantó alarmado y vio aquella pesadillesca imagen;
Consiguió sacar de allí a su esposa antes de que las monstruosas manos
Rompieran el vidrio y se extendieran por la habitación tanteando todo a su
Paso.
Talaron varias veces el naranjo, pero este volvía a crecer con una increíble
Rapidez, terminaron desistiendo y abandonaron la casa, el naranjo aún hoy
Permanece verde y vivo.

El futuro de Paola

- ¿Qué hiciste que? - preguntó Marisa.
- Fui a lo de la vieja Echeverría a que me leyera el futuro - volvió a decirle Paola.
- ¿!Estas loca¡? Dicen que la vieja Echeverría es una bruja, y que para adivinar el
Futuro utiliza una tabla Ouija - dijo Marisa
- Si, es lo que utilizó, una tabla Ouija, pero no creo que sea diferente a una bola de
Cristal, o cartas, es solo el instrumento que utiliza, yo creo que si adivina el futuro -
Dijo Paola, su amiga la escuchaba sorprendida y preocupada.
- Discúlpame pero creo que cometiste un grabe error, no es bueno jugar con esas
Cosas, pueden ser peligrosas - dijo Marisa con la cara sumamente seria y mirando
A su amiga directo a los ojos.
- Te preocupas demasiado, le pregunté con quién iba a pasar el resto de mi vida…-
- ¿Qué te dijo? - la interrumpió Marisa.
- Me dijo que iba a estar muchísimo tiempo al lado de Norberto Miranda, si, dijo
Apellido y todo - dijo Paola sonriendo.
A los pocos días Marisa recibió una llamada devastadora; su amiga Paola había
Muerto en un brutal accidente de tránsito.
Ya estaba por retirarse del entierro de su amiga Paola cuando se horrorizó al
Leer la inscripción de la lápida de la tumba que estaba al lado de donde acababa de
Enterrar a su mejor amiga, la lápida decía; “ AQUÍ DESCANSA NORBERTO
MIRANDA”.

jueves, 11 de noviembre de 2010

El secreto

El campo estaba completamente mudo, como expectante bajo la luna llena.
En la casa principal de la estancia y en las de los peones la gente dormía.
Los perros comenzaron a ladrar; con la cola entre las patas y las orejas gachas,
Ladraban y aullaban a la figura fantasmagórica que apareció al lado del corral.
Se deslizaba por el aire frío sin tocar el suelo, se acercó a la casa y comenzó a
Rondar entre los galpones. Todos despertaron pero permanecieron en sus camas,
Tapados hasta los ojos, tratando de no mirar hacia la ventana, temiendo ser
Observados por la espectral presencia que deambulaba en la noche, susurrando
Y quejándose de forma lastimosa. Al igual que otras noches, se alejó por el camino
Que lleva al monte y se disolvió bajo la luna llena.
Llegó el día y la gente de la estancia comenzó su jornada de trabajo, nadie habló
De la aterradora visita del fantasma, como tampoco hablaban del oscuro secreto
Que guardaban. En el corral blanqueaban unos huesos semienterrados.

miércoles, 10 de noviembre de 2010

Tito

- Sé que soy la maestra más nueva, y la petición es un poco extraña, pero le pido
que al menos la considere - dijo Daniela.
- Está bien, hablaré con las demás maestras - dijo Sonia.
Daniela era maestra en una escuela para niños pequeños(un jardín de infantes)
Sonia era la directora de dicho lugar.
Ya era de noche cuando Daniela llegó a su casa. Cuando fue a abrir la puerta, tanteó en
su bolso; no encontraba las llaves. Recordó haberlas sacado durante la clase,
“Las habré dejado sobre el escritorio, sí, tienen que estar ahí, espero que la
directora aún esté en la escuela”, pensó Daniela mientras encendía su moto.
Llegó justo a tiempo, Sonia estaba a punto de subir a su auto.
Daniela le explicó la situación.

- A mi me pasó barias veces, aquí tienes la llave, nos vemos mañana.
- Hasta mañana - y la vio alejarse. Respiró hondo y entró a la escuela.
Encendió las luces del corredor, el sonido de sus tacos rompía el silencio
reinante. Los salones estaban oscuros, y el lugar tenía una calma inquietante.
Entró a su salón, las luces no encendían. Alcanzó a distinguir las llaves sobre
el escritorio blanco. Fue a tomar las llaves cuando oyó un sollozo. El corazón
le palpitó fuerte - ¿Quién esta ahí? - tembló la voz de Daniela.

- Soy yo, venga maestra - sonó la voz de un niño desde el fondo del salón.
Caminó entre la hilera de sillas mientras se interrogaba y reprochaba,
“ ¿Dejé un niño encerrado?, ¡como puedo ser tan descuidada!, pero si revisé
hasta los baños?”. Las ventanas que daban a la calle dejaban entrar algo de
luz. Allí estaba, un niño sentado en una silla. - ¿Cómo te llamas? - preguntó
Daniela y puso su mano sobre la cabeza del niño, o lo que creyó era un niño;
pues su mano palpó la tela del muñeco. - ¡SOY Tito! - gritó una voz diabólica.
Era el muñeco de trapo de la escuela, tenía el tamaño de un niño. Daniela
intentó escapar, pero cuando volteó el muñeco le saltó encima, rodeó su
cuello con sus brazos al tiempo que lanzaba un grito semejante al de un cerdo.
El corazón de Daniela no soportó tanto terror, cayo desplomada y murió.
Días después conversaba una maestra y Sonia, la directora de la escuela:
- Pobre, era tan joven. Vi que el día que murió estaba conversando contigo -
dijo la maestra
- Sí, me propuso que nos deshiciéramos del muñeco Tito. Dijo que le causaba mala
impresión.
- ¿ Lo vas a hacer? - interrogó la maestra
- No, ¡si los niños lo adoran! - respondió Sonia.
Los niños jugaban con el muñeco, su cara de tela sonreía.

martes, 9 de noviembre de 2010

LA Ouija y el grupo de amigos

Encendieron la vela y apagaron las luces, los cinco amigos se sentaron rodeando
La mesa. Andrea, una de las dos mujeres que integraban la sesión, tenía frente a si
A la tabla Ouija, uno de los hombres tenía un papel y un lápiz para ir anotando las
Palabras.
Comenzó la sesión; la llama de la vela dispuesta en el centro de la mesa iluminaba
Los rostros serios y les dibujaba extrañas muecas, sus alientos hacían bailar a la
Llama, sus sombras se movían en las paredes de la pequeña habitación. Afuera la
Noche precipitaba una lluvia mansa, Esteban entró a la habitación:
“ ¿Qué están haciendo, y la luz?” el grupo seguía concentrado.
“ AH!…están jugando con una tabla Ouija, jaja!…que tontería” dijo Esteban,
Sus amigos seguían con la sesión.
“¿Qué estas escribiendo?” Esteban se acercó al que tenía el papel.
Para su sorpresa, en el papel estaba escrito todo lo que el había dicho, en ese
Momento llegaron a Esteban los recuerdos; recuerdos de su accidente, el funeral,
Recordó que estaba muerto. Sus amigos se asustaron demasiado y terminaron la
Sesión, Esteban salió de la habitación, y desapareció.

lunes, 8 de noviembre de 2010

Los nuevos ocupantes

Nunca desestimé la existencia de fantasmas, pero los asociaba con castillos
Medievales o enormes casonas con pasados oscuros y misteriosos. Creía que
Era muy probable que hubiera fantasmas en esos lugares tétricos, repleto de
Pasillos y habitaciones, desgraciadamente comprobé que pueden aparecer de
Forma súbita e instalarse en casas pequeñas y humildes como la mía.

La casa era nueva, a costo de mucho esfuerzo compré el terreno y la mandé
Construir. Vivía junto a mi esposa Silvia y mi hijo de ocho años Jonatan.
Una noche desperté y me senté en la cama, se escuchaban voces que parecían
Venir de la sala; “Debe ser la tele que la dejamos encendida” pensé, arrastré
Mis pies hasta la sala, estaba obscura, la tele apagada, cuando fui a encender
La luz tuve la fuerte impresión de que alguien cruzó a mi lado. Sentado en el
Sofá y cuando mi corazón bajó un poco su ritmo, llegué a la conclusión que
Me levanté aún estando medio dormido. Fui hasta la cocina a tomar un vaso
De agua fría, cuando estaba empinando el vaso vi por el rabillo del ojo que
Algo que estaba sobre la mesada se movía; el agua fría me corrió por el pecho
Mientras miraba atónito como la licuadora se arrastraba hasta el borde de la
Mesada, calló con estruendo y le saltaron algunos pedazos.
- ¿Qué pasó, que fue ese ruido? - me interrogó mi esposa
- No..nada…se me calló la licuadora - respondí con voz temblorosa.
El resto de la noche lo pasé despierto, confundido y preocupado, le buscaba
Mil vueltas al asunto. La noche siguiente fue particularmente aterradora; yo
Estaba despierto, los ojos bien abiertos. El grito me hizo saltar de la cama, era
La voz de mi hijo, cuando encendí la luz lo encontré acurrucado en su cama,
Miraba hacia el techo y temblaba. Ante las insistentes y variadas preguntas de
Silvia Jonatan solo respondía - !había alguien gateando en el techo¡ -
Le hice una seña a mi esposa y salimos del cuarto
- Creo que en la casa hay fantasmas - le dije, luego le conté lo de la noche anterior,
Tras discutirlo mucho decidimos hablar con el Padre Rovira, el había bautizado
A Jonatan y era de nuestra confianza. Luego de contarle lo sucedido nos comenzó
A hablar de problemas en la pareja y otros asuntos psicológicos.
- ¿De que esta hablando? !En mi casa hay fantasmas¡ - le dije un poco alterado,
Me disculpé al salir.
Nadie pudo ayudarnos con nuestro problema, eventualmente abandonamos la casa.

domingo, 7 de noviembre de 2010

El peligro del camino

Piedras, suelo erosionado, zanjas, arena, y alguna que otra subida con bajadas
En curva. “Esta calle es perfecta” pensó Damian mientras se ajustaba el casco y
Contemplaba el zigzag de aquel camino rural. Subió a la parte trasera de la
Camioneta, y con mucho cuidado bajó su bicicleta de montaña, se acomodó los
Lentes negros y comenzó a pedalear.
Se aproximaba una importante carrera de bicicletas de montaña, la competición
Se llevaría a cabo en un tortuoso camino lleno de obstáculos y dificultades.
Damian necesitaba entrenar en un lugar similar. El camino se desparramaba entre
Bosques y praderas, el sol de la tarde aún quemaba, los amortiguadores de la
Bicicleta exigidos al máximo, esquivando obstáculos y espantando lagartijas.
Sucedió muy rápido, perdió el equilibrio en una bajada, voló, rodó, y quedó
Tendido en la calle. Por un buen rato trató de no moverse, temiendo una
Lección en su columna. Mirando al cielo comenzó a evaluar su estado; podía
Mover sus pies, los dedos de la mano, pudo girar su cabeza sin dificultad.
Se arrastró hasta un costado del camino y se sentó, la bicicleta estaba a barios
Metros de el, las ruedas retorcidas al igual que el manubrio.
Pensó que lo mejor sería esperar a que pasara alguien y lo ayudara, la bicicleta
Estaba inútil y el apenas podía caminar, se había alejado unos cinco kilómetros
De su camioneta y recordó que dejó su celular en ella.
La tarde languidecía y Damian todavía esperaba que pasara alguien. Con los
Últimos rayos de sol perdió las esperanzas de que alguien cruzara por allí.
Con la bici a un costado emprendió su lenta caminata. La noche calló con
Toda su oscuridad, de no ser por la arena blancuzca del camino no vería
Hacia donde dirigía sus pasos. Alzó la cabeza tratando de ver alguna estrella
Pero el cielo estaba nublado, ni la mas mínima brisa tocaba su rostro.
Un ruido llamó su atención, se detuvo a escuchar, eran los pasos de algo muy
Grande que se aproximaba por detrás. El canto que llegó a sus oídos le
Dio la seguridad de que se trataba de un jinete y su caballo. Se hizo a un lado
Esperando que lo alcanzara pero el jinete se mantuvo detrás mientras seguía
Cantando bajo, entonaba unas estrofas que Damian no lograba entender ni
Una palabra. Haciendo un esfuerzo caminó mas rápido; mezclado con el canto
El jinete comenzó a lanzar unas risotadas, sumido en la oscuridad avanzaba
Lentamente, siempre detrás de Damian y a metros de alcanzarlo.
Pudo distinguir el blanco de su camioneta, ya estaba muy cerca. Cuando
Llegó tiró la bicicleta en la parte de atrás, encendió las potentes luces y se
Iluminó un largo tramo de camino, para su asombro comprobó que el jinete
Ya no estaba, eso creyó en un primer momento, hasta que nuevamente llegó
A sus oídos el canto y las risotadas, pero esta vez logró distinguir lo que
Cantaba:
“SI MUERES EN ESTA CALLE EN ELLA
TE QUEDARAS, VAGANDO COMO ALMA
EN PENA SUS NOCHES RECORRERÁS”

viernes, 5 de noviembre de 2010

El ídolo oscuro

Camilo entró a la casa y se aflojó la corbata, lo recibió su esposa Marcela.
- !Tienes que ver lo que compré, es hermoso¡ - decía Marcela mientras tomaba
A su esposo de la mano y lo conducía hacia donde guardaba su colección
Artística. - ¿Qué te parece?, es una pieza original, tuve mucha suerte al
Conseguirla - Camilo frunció el seño - Si, me parece….¿Qué es, un muñeco? -
- Es un ídolo africano, es la representación de un dios, creo, en donde me lo
Vendieron no conocían mucho su historia, pero se nota que es bastante antiguo -
Respondió Marcela, su esposo quedó pasmado mirando aquella horrible escultura.
Marcela era artista y un poco extravagante, veía belleza en donde nadie la notaba.
Solía sorprender a su esposo con la compra de cuanta cosa rara hubiera “Es arte”
Decía, Camilo solo veía mamarrachos pero como era muy comprensivo la apoyaba
- Lo importante es que a vos te guste, yo no se nada de arte -
El muñeco estaba tallado en una madera oscura y rojiza, era la representación de un
Hombre con cabeza de animal, alguna especie de canino o perro.
Cuando llegó la noche Camilo se retorcía inquieto sobre el lecho matrimonial.
Comenzó a soñar que volaba sobre un paisaje; se elevaba muy por encima de algunos
Solitarios árboles, altos pastizales amarillos eran revueltos por un viento calcinante
Que formaba pequeños remolinos y jugueteaba con la arena ardiente que ondulaba
Sobre dunas. Voló sobre el cause seco de un río, el fondo estaba cuarteado bajo un
Sol inclemente y un cielo rojizo, algunas osamentas de animales dirigieron sus cuencas
Vacías hacia el y lo siguieron en su vuelo. El paisaje se volvió mas verde y cubierto
De árboles espinosos que estiraban sus ramas tratando de alcanzarlo. Llegó hasta una
Selva oscura, surcada por ríos turbios e inundada por pantanos pestilentes en donde
Se agitaban criaturas horrendas, flácidas y babosas, elevaban sus cabezas y abrían
Sus bocas deformes. Se detuvo sobre lo que parecía ser una aldea; retumbaban
Primitivos tambores y un grupo de gente cubiertas por pieles de animales danzaban
Formando un circulo, en medio, una criatura con cabeza de perro lanzaba gritos
Aterradores.
Despertó completamente empapado en sudor y agitado. Durante el desayuno le
Relato a Marcela su horrible pesadilla, su esposa lo escuchó con la boca abierta,
Sorprendida y asustada, había tenido exactamente la misma pesadilla que su
Marido. Se deshicieron del muñeco pero no se atrevieron a destruirlo, lo arrojaron
En un basurero. Días después, alguien que hurgaba en la basura lo encontró.

jueves, 4 de noviembre de 2010

La tabla Ouija

El grupo de muchachos reía y festejaba cada broma y ocurrencia que iba surgiendo
De la animada reunión. Rodeaban una mesa cubierta por un hermoso mantel blanco,
En donde habían derramado refresco y salpicado restos de pizza.
- !Se me ocurrió algo súper divertido, ya vuelvo¡ - dijo Leonardo a sus amigos y
Salió rumbo a una habitación, regresó con una tabla Ouija en sus manos.
Leonardo tenía dieciséis años, había invitado a un grupo de amigos a cenar en su
Casa, previa autorización de sus padres, los cuales esa noche iban a estar en una
Fiesta.
- Esta tabla Ouija es de mi madre, la compró pero nunca se animó a usarla -
Decía Leonardo mientras despejaba la mesa. Simulando estar en trance comenzó
A usar la tabla y decía cuanta ocurrencia estúpida y obscena se le ocurría. Sus amigos
Reían a mas no poder. Ya era casi media noche cuando se retiró el último de sus
Amigos; apenas cerró la puerta la casa quedó en silencio, una atmósfera rara la
Envolvió. Al notar lo sucia que estaba la mesa trató de limpiar un poco antes de
Que regresaran sus padres. Se le cayeron los vasos de las manos y se hicieron
Pedazos al chocar contra el suelo, el rostro desencajado, lleno de terror, un escalofrío
Se elevó por su espalda como si fuese una serpiente. Al borde del desmayo Leonardo
Miraba como el puntero de la tabla Ouija se movía solo, recorría una y otra vez las
Mismas letras, en toda la casa se oían ruidos y voces. Algunas de las voces le
Susurraban al oído la misma frase que señalaba la tabla guija.
“ MATAMOS A TUS PADRES”.
Al rato la policía golpeaba la puerta, venían para informar del trágico accidente.

lunes, 1 de noviembre de 2010

La Luz mala

Francisco vivió toda su vida en el campo, en la pampa Uruguaya. Como buen gaucho que era, valoraba la sensación de libertad que experimentaba al cabalgar, entre verdes paisajes que se estiraban hasta alcanzar el cielo limpio y azul, en una época en donde los alambrados aún no atajaban el paso, y se podía bagar, así como el viento que acaricia los pastos pero siempre sigue su camino.
Pero en esos idílicos y agrestes paisajes, también reina el misterio. Crece junto a la noche y lo cubre todo, transformando la vastedad y belleza en angustiante soledad, a los pastizales verdes, en oscura masa poblada de sombra, y al viento viajero y cantor, lo transforma en su voz, una voz llena de susurros y rumores que sobresaltan y agitan las ardientes llamas de los nocturnos fogones.

Francisco acampó bajo un solitario árbol. El caballo atado a una rama pastaba tranquilo. En el firmamento titilaban las estrellas con singular brillo, y por momentos soplaba un viento que hacía chisporrotear al fogón. Dormía envuelto en su poncho cuando el
relincho de su caballo lo despertó, ¿qué sería? Ni lento ni perezoso se levantó con rapidez. Miró a su alrededor. Una luz se movía hacia él, tenía una forma redondeada y el alto aproximado de una persona, y se hamacaba de un lado al otro mientras avanzaba.
Era un fuego fatuo, una luz mala, una aparición que surge generalmente desde alguna improvisada tumba. 
Francisco desató el caballo y subió de un salto, lo taloneó y partió raudo, ya con la luz a punto de alcanzarlo.
Cuando llegó la mañana, Francisco regresó al lugar; buscó en la zona hasta que encontró la tumba, desenterró el esqueleto y por la tarde lo enterró en el cementerio de un pueblo con la ayuda del cura del lugar.

domingo, 31 de octubre de 2010

Los Mundos

Cierto es que en el transcurso de nuestras vidas podemos percibir la existencia de
Otros mundos o realidades (generalmente de forma parcial y fugaz) .
Estas experiencias son extraordinarias pero no imposibles; luces misteriosas,
Voces inquietantes, inexplicables corrientes de aire helado, bultos que se escurren
En la oscuridad. Por las características de estos hechos paranormales, deduzco
Que tal vez sea lógico pensar que en los momentos previos a nuestra
Partida, en el fin de nuestra vida , los pudiéramos percibir con mejor y
Mayor claridad, que nuestros ojos vean lo que normalmente no vemos.
Ya cerca de abandonar este mundo, tal vez veamos cosas que están aquí
Pero pertenecen al otro mundo.



Claudio apenas aparto sus pasos unas dos cuadras del gimnasio cuando volvió
A estar empapado en sudor. Esa noche la rutina con pesas lo había agotado mas
De lo normal, culpó y maldijo a el calor que agobiaba desde días atrás.
Siguió caminando pesadamente, casi arrastrando los pasos. Durante la noche esa
Calle era poco transitada, sus veredas estaban rotas y algunos pastos asomaban
Entre las baldosas. Las casas brillaban por la humedad, incontables insectos
Rodeaban con sus vuelos a los focos de la calle.
El aire le parecía cada vez mas espeso, la respiración se le entrecortaba.
Vio acercarse de frente a un lujoso auto, cuando pasó a su lado los ojos
De claudio casi se desorbitaron al ver la horrible y repugnante apariencia de su
Conductor. No fue solo lo que vio, lo horrorizó lo que sintió, estaba seguro de
Que aquel auto era conducido por un demonio.
Un dolor agudo le hizo apretarse el pecho, calló de lado sobre la vereda empapada
De humedad. Con la mirada borrosa vio como el auto retrocedía.
La grotesca y repulsiva criatura bajó del auto y contempló a Claudio exhalar su
Ultimo aliento, luego se marchó. Cuando el lujoso auto cruzó por un grupo de
Personas que caminaban por la vereda, solo vieron a un hombre finamente vestido
Que saludo con una sonrisa.

sábado, 30 de octubre de 2010

La casa de los Fantasmas

Caminé entre los árboles del pequeño bosque hasta que llegué al claro en donde
Estaba la casa. Hasta el mínimo ruido causado por un pájaro o una rama que caía
Desde lo alto eran suficientes para alarmarme, sudaba profusamente y el corazón
Me latía como un bombo. Me sentía emocionado y a la vez algo asustado; mi miedo
No era el de un ladrón vulgar, que teme caer en manos de la justicia, esa posibilidad
Era muy remota, me preocupaba que me sorprendiera algún conocido y divulgara
Entre los vecinos mi acción de carácter ilegal, sería algo muy vergonzoso, para mi
Y mi familia. Fui hasta la casa abandonada con la intención de apoderarme de algunas
De las finas losas que recubrían el baño.
Desde muy niño tuve la inclinación de coleccionar cosas, todo tipo de objetos que
Llamaran mi atención, esa inclinación se convirtió en hobby, luego tomó característica
De obsesión. Gracias a la buena situación económica de mi familia nunca tuve
Trabas a la hora de adquirir mis preciosos objetos, las únicas cosas que habían
Deleitado mis ojos pero aún no las poseía, eran las exquisitas y raras losas que
Cuando niño vi dentro de la casa abandonada. En una luminosa tarde jugaba junto
A otros niños, correteábamos en el bosque que está cerca de mi hogar. Aceptando
El desafío de mis amigos, fuimos hasta la “Casa de los Fantasmas” así la llamaba
La gente de la zona, el desafío era atreverme a mirar el interior de la casa,
Supuestamente recorrida por fantasmas; subido precariamente sobre los hombros
De dos de mis amigos, mire hacia el interior a través de una ventana. Mi mirada
Se posó en el recubrimiento de las paredes, cada losa estaba adornada con un
Motivo diferente, juntas formaban un diseño desordenado pero muy bello.
Desde ese día me obsesioné con poseer algunas de esas piezas.
Perdonada mi travesura, y ante mis insistentes suplicas, mis padres intentaron
Averiguar quienes eran los propietarios, preguntaron a vecinos y fueron al
Municipio pero nadie parecía saberlo, la familia que la habitaba la había abandonado
Y nadie sabía su paradero.
Años después y ya siendo adulto, en un día aburrido y opaco, me encontraba tirado
En el sillón, dejando mi mente bagar cuando de pronto una idea me hizo sonreír.
“No es robo si el objeto no tiene dueño, mas bien sería un rescate, sería una pena
Que lozas tan hermosas terminaran por arruinarse” pensé, y luego comencé a
Planificar mi “rescate” así lo llame yo.
En pleno día y equipado con un bolso y herramientas me escabullí hasta la puerta
Trasera, aplicando una palanca la viejísima puerta cedió con facilidad.
Una atmósfera insana y corrupta dominaba el interior, una sensación de malestar
Se apoderó de mi cuerpo mientras recorría la casa en busca del baño y mis
Preciadas lozas. Esperaba que estuviera vacía, pero vi asombrado que conservaba
Todos sus muebles, cuando pasé frente a un cuarto vi una cama iluminada por
Un rayo de luz que aún tenía un antiguo colchón. No se porque seguí avanzando,
Mis entrañas me decían que me alejara de ese lugar, mire varias veces sobre mi
Hombro, creyendo escuchar pasos que seguían a los míos.
Cuando por fin estuve frente a las lozas, limpié su superficie con la manga de
Mi chaqueta; retrocedí horrorizado al ver los horrendos y macabros dibujos
Que se representaban en ella, imágenes demoníacas, desmembramientos,
Gente ardiendo entre llamas, seres monstruosos y deformes. Cuando niño,
Desde la altura de la ventana, no logre distinguir lo que se dibujaba en las
Paredes, además me equivoqué en mi suposición de que era un baño, si había
Una bañera, que fue lo que vi desde la ventana, pero además el lugar tenía unas
Mesas con grilletes en los costados, y del techo colgaban cadenas con ganchos.
Lo último que vi antes de huir corriendo, fue instrumentos de tortura dispuestos
Sobre una mesa.

jueves, 28 de octubre de 2010

El Espectro

Otra noche mas vagando por el cementerio. Esta se presentó particularmente
Tétrica y misteriosa, desde que el día le cedió el lugar se levantó una niebla
Tenue pero persistente, dándole a la noche un tono amarillento, como si
Todo fuera antiguo y descolorido. Las húmedas y frías lápidas reflejan
escasamente las luces de la calle cercana que sobrepasan las sombras del
Muro. Sobre el techo de los panteones se deslizan furtivas y silenciosas sombras,
Gatos callejeros que persiguen ratas, estas son atraídas por el olor nauseabundo
Que inevitablemente escapa de algún nicho o panteón, y se mezcla con el aroma
De marchitas flores que mueren lentamente dentro de jarrones cuarteados de
Tiempo e intemperie. Irónicamente el cementerio también es creador de vida,
Cientos de insectos emergen de las grietas, alimentados de corrompidos y
Putrefactos cadáveres. Una luna desgastada apareció en el cielo pero pronto
Fue cubierta por un ejercito desordenado de nubes. Algunos crujidos interrumpen
El silencio, maderas de ataúdes que se agrietan o colapsan, vencidas por años
De oscuridad y abandono.
Ya siento que el día se avecina, antes de que el primer rayo de luz toque el cielo
Regreso a mi tumba.

miércoles, 27 de octubre de 2010

El cementerio abandonado

Ya hacía kilómetros que se había separado de sus amigos, pero Pablo aún
Continuaba exhalando rabia, como un toro embravecido. Fue la mas grabe de
Las peleas que había tenido alguna que otra vez con sus amigos. Pablo conocía a
Oscar y Antony desde que iban a la escuela; compartían muchas cosas en común
Como la pasión por la pesca, pero los separaba otra gran pasión, el fútbol .
Acampando a orillas de un río comenzaron a hablar, luego a discutir sobre futbol.
Pablo era el mas temperamental, cuando los ánimos se caldearon guardó sus
Cosas y se hizo al camino avanzando a grandes pasos, sin importarle la gran
distancia que debía recorrer bajo el luto de la noche. Habían llegado hasta allí
En el auto de Antony, eran treinta kilómetros de caminos de tierra escasamente
Poblados, algunas estancias brillaban a lo lejos, en la inmensidad del campo.
Una luna menguante asomaba debajo de una nube, como si fuera una gran sonrisa
Macabra. La calle era una insignificante línea que corría entre la oscuridad de la pampa.
Una lechuza posada en un poste del alambrado le chistó al pasar, el viento silbaba
Entre los pastos una melodía atemorizante que calaba hasta el alma. Los perros de
Una estancia ladraban a lo lejos, enfrentando al viento, o quizás a un enemigo
Invisible a los ojos humanos.
Pablo reconoció unas canaletas talladas por el agua que angostaban aún mas
La calle; estaba cerca del cementerio abandonado. Solían enterrar en el a gente
De la zona pero luego dejó de usarse. La naturaleza había reclamado sus muros
trepando en forma de enredaderas, dándole un aspecto terrorífico y siniestro.
Respiró hondo y siguió caminando. Al pasar frente al carcomido portón de chapa
Oyó un chirrido, el portón se entreabrió y asomo una cabeza calva y blanca.
El susto fue tan grande que se sintió desvanecer. Volvió en si para horrorizarse
Todavía mas, alguien lo jalaba hacia el interior del cementerio, ya la mitad de su
Cuerpo cruzaba el portón. Pataleó con todas sus fuerzas hasta que consiguió
Zafarse de las heladas manos que sujetaban sus tobillos. Desesperado corrió
Unos pasos sin perder de vista el portón entreabierto, una luz lo encandiló,
El auto no pudo esquivarlo y lo arrolló matándolo en el acto.
Era el auto de sus amigos que levantaron el campamento para alcanzar a Pablo
Y llevarlo hasta su casa.

martes, 26 de octubre de 2010

El fantasma de la vía

Ya se había retirado gran parte de los invitados, miré mi reloj, me levante
Pesadamente y me despedí alzando mi mano a los conocidos que encontré
A mi paso. Estaba en el cumpleaños de la hija de un conocido. La madrugada
Estaba muy avanzada, la noche era sumamente fría, cuando di mis primeros
Pasos fuera del local me arrepentí de haber ido a pié. Por un trecho bastante
Largo continué oyendo la música del cumpleaños, la ciudad dormía inmutable
Y silenciosa, las chimeneas de algunas casas aún elevaban un delgado hilo
De humo que se disolvía en la oscuridad. Al llegar a una calle que es atravesada
Por las vías del tren, pensé que sería mejor cortar camino y ahorrarme unas cuantas
Cuadras de caminata, me desvíe y seguí mi camino por la vía férrea.
En ese tramo la vía cruza entre terrenos baldíos y algunas casas abandonadas, esa
Zona está despoblada porque solía inundarse en las épocas de mucha lluvia.
Habían pasado muchos años desde la última vez que crucé por ese lugar, en los
Costados crecían todo tipo de malezas, las plantas de abrojos sobrepasaban la
Altura de una persona y se agitaban ante la menor brisa, los pastos se amontonaban
Formando bultos amarillentos que llegaban hasta el borde de la vía.
Escuché la bocina del tren resonar a mi espalda, se lo oía bastante lejos aún pero
Igual voltee; a pesar de la oscuridad logré distinguir que alguien caminaba detrás
De mi a unos diez metros de distancia. Apuré el paso, los durmientes comenzaron
A vibrar, la luz del tren me alcanzó, cuando volví a voltear distinguí que el otro
Caminante era un hombre, me impresioné al notar que su cuerpo no proyectaba
Sombra. Me aparte unos metros de la vía, el tren ya rugía cerca, corrí espantado
Cuando vi que el hombre con un amplio gesto de la mano me invitaba a acercarme.
Me alejé del estruendo del tren tropezando entre pastos y malezas hasta llegar a una
Calle.

domingo, 24 de octubre de 2010

Horror en la Carretera

Solo se veía el tramo de carretera iluminado por la potente luz del auto. El cielo nocturno estaba cubierto por nubes negras que amenazaban derramarse sobre la tierra. El aire cálido y cargado de humedad parecía ser la oscuridad misma, aplastando todo bajo su manto de negrura y silencio.
Fabricio conducía por una carretera que zigzagueaba entre cerros, montes. Peligrosas curvas cerradas recortadas por precipicios formaban parte del paisaje agreste y abrupto que esa noche se ocultaba en la profunda oscuridad.

La radio encendida trataba de alejar el sueño que se posaba en los párpados y le habría la boca en largos bostezos. Fabricio estaba un poco extrañado por el repentino sueño que sentía, jamás salía a la ruta si no había descansado bien y esa noche no era la excepción. Terminaba de transitar una curva cuando la luz descubrió una persona que caminaba al costado de la carretera.

Comenzó a asustarse cuando inexplicablemente no podía rebasarla; continuaba caminando delante de él y parecía hacerlo lentamente. Vestía algo de color claro y muy largo, como una especie de túnica. No podía distinguirse si era un hombre o una mujer. Sorpresivamente el misterioso caminante cruzó hacia el otro lado
de la ruta y se perdió en la oscuridad. Lo sacudió un fuerte golpe seguido de la indescriptible sensación de caer en el vacío, el auto de Fabricio cayó con estruendo de metal aplastado, luego rodó
hasta el fondo del precipicio; el caminante apareció en el borde, miró hacia abajo y desplegó unas alas negras y descendió volando hasta el malherido cuerpo de Fabricio, ya casi sin vida.

viernes, 22 de octubre de 2010

En busca del Hombre Lobo

Ocasionalmente oigo a algunos colegas murmurar a mis espaldas, otros
Simplemente me ignoran, y los profesores de mas confianza suelen decir
Alguna broma acompañada de una risotada y una palmada en el hombro.
Sucede que soy profesor de biología y enseño en un colegio, pero gran parte
De mi tiempo libre la dedico a la criptozoologia: a la búsqueda de animales que
La ciencia convencional aún no encuentra, y en algunos casos niega su existencia
Calificándolos como simples mitos o leyendas, fantasías del imaginario colectivo.
La criptozoologia es resistida y criticada por muchos biólogos, y lo que aumenta las
Miradas desconfiadas o despectivas de mis colegas, es que mi búsqueda se centra
En encontrar, y si es posible, capturar un hombre lobo.
Sobre la existencia de esos seres no tengo dudas, se que existen porque vi uno, lo
Que me interesa es demostrárselo al mundo. Son reales, asechan en noches claras
en apartadas campiñas o profundos bosques, como el que recorrí cuando era aún
Estudiante de biología y en donde tuve mi aterrador y casi mortal encuentro con
Un hombre lobo.
Frustrada una excursión al bosque que pensábamos realizar entre varios compañeros
De curso, decidí ir solo. Cargando una enorme mochila entré a la verde espesura
De apretujados árboles; había participado de barias excursiones junto a mi profesor
Y compañeros de clase, esa era toda mi experiencia, crecí en una gran ciudad
Apartado de la naturaleza, a las dos horas de iniciada mi solitaria aventura, ya pagaba
Las consecuencias de ello. Mi intensión era llegar hasta las verdes orillas de un arroyo
Cristalino en donde habíamos acampado en una ocasión, un lugar realmente hermoso,
Una ribera en donde crecían delicadas flores multicolor que perfumaban el aire puro
Y fresco. En algún tramo del camino me desvíe y me encontré caminando por un
Bosque húmedo y sombrío, con un suelo repleto de musgo y troncos caídos y
Putrefactos, en donde crecían venenosos hongos. El sudor me chorreaba a mares
Mientras trataba de abrirme paso entre marañas de ramas que entorpecían mi andar.
La noche llegó rapidísimo, seguí mi lenta marcha, no deseaba quedarme en aquel
Horrible y tenebroso lugar. La luz de la luna llena intercalaba las sombras formando
Un paisaje tétrico y mudo, lleno de curiosas formas y fugases visiones.
Tal vez no lo escuché aproximarse por el latido de mi corazón que retumbaba en
Mis oídos, cuando sentí que algo tocó mi mochila voltee y vi la criatura mas
Horrenda que se puedan imaginar, a mi lado estaba un hombre lobo mirándome
A los ojos. Supongo que me dejó huir para jugar conmigo como lo hace un gato
Con un ratón, estaba por alcanzarme cuando caí y rodé por una colina.
Desperté en el hospital con barios huesos rotos. Tuve muchísima suerte, cuando
Termine de rodar estaba sobre una ruta, el conductor de un camión frenó a tiempo
Salvándome la vida.