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viernes, 30 de julio de 2010

La estatua poseída

La gigantesca olla hervía bulliciosa, en otro fogón se freían
Pasteles, en el amplio patio repleto de mesas y bancos los
Vecinos conversaban alegres´. yo y otros niños participábamos
De los tradicionales juegos que allí se organizaban .
Este perturbador hecho me sucedió hace ya mucho tiempo,
Como todo los años iba con mi familia a la tradicional fiesta
Que se organizaba en la capilla en el día del santo que le daba
Su nombre. En ese festivo día se cocinaba una gigantesca
Cazuela que se daba como almuerzo a los integrantes de la
Comunidad y a todos los que quisieran ir . En el mismo terreno,
Al lado de la capilla, había una enorme casa de retiro espiritual
Repleta de habitaciones y angostos pasillos que casi siempre
Estaban vacías .
Un poco aburridos de aquellos juegos, un pequeño grupo de
Niños decidimos jugar a las escondidas, cuando hubo que
Esconderse yo corrí hacia el fondo de la casa de retiro,
Nunca había estado en esa parte del basto predio y descubrí
Que no tenía un lugar en donde esconderme, cuando vi un
Corredor tome la mala decisión de entrar en el, recorrí unos
Metros entre sus altas y grises paredes hasta que llegué a un
Patio interior de desolado aspecto, en uno de sus costados
Había una puerta que estaba entreabierta “ Aquí no me van
A encontrar “ pensé, mientras me dirigía hacia ella. Vi que
En el suelo estaba tirado un enorme y oxidado candado, entré
Y cuando mis ojos se acostumbraron a la penumbra mire a un
Costado, la horrible sensación que me paralizó es muy difícil
De describir, una estatua de tamaño realista parecida a la que
Se encontraba en el templo caminaba lentamente hacia mi,
En su cara de yeso sus ojos se movían sin parar. Cuando
Ya estaba muy cerca, el griterío de los niños que jugaban
Llego a mis oídos y pude reaccionar, salí de ese lugar
Temblando de miedo y corrí desesperado hasta encontrar a
Mis padres. Cuando les conté lo que había visto, como es
Lógico en un primer momento no me creyeron , pero
Cuando vieron al cura encargado de cuidar la casa correr
A buscar un candado para cerrar aquella habitación después
De que le conté lo sucedido, se convencieron de que yo
Realmente había visto algo espantoso.

jueves, 29 de julio de 2010

En el entierro

Avancé junto con amigos y parientes que transportaban el
Ataúd caminando lentamente llenos de congoja y pesar.
El trayecto por el duro camino del cementerio que conducía al
Lugar del entierro se izo largo y doloroso, nos rodeaba un
Mundo descolorido y frío de piedras y mármoles de las tumbas
Y nichos que formaban aquel deprimente y sobrecogedor lugar.
Mas de una vez me sentí desvanecer, pero con la ayuda de la
Voluntad pude permanecer al lado del ataúd . Cuando lo vi
Decender hasta el helado y oscuro fondo de la fosa sentí el
Impulso de lanzarme y unirme a el y así volver a estar juntos.
Cuando se retiraron todos y la negra tierra cubría el ataúd
Yo permanecí al lado de la lápida que estiraba su sombra a
Medida que moría la tarde. La noche se expandió rápidamente
Por el nublado cielo, una terrorífica bruma invadió el cementerio,
Envolviendo todo en su húmedo manto de misterio. Algo me
Decía que tenia que alejarme de ese lugar, podía sentirlo casi
Como una voz susurrándome al oído “Vete de aquí “.
Lleno de dolor mire nuevamente la lapida que tenía grabado
Mi nombre y trate de tocar el montículo de tierra que sepultaba
Mi cuerpo sin vida y sin alma, luego comencé a flotar y me
Aleje de allí impulsado por un calido viento y me desvanecí
En el cielo.

lunes, 26 de julio de 2010

En el hospital

Se bajo de su moto bostezando y camino hacia la gran entrada
Del hospital. Ni bien entro lo envolvió el olor a líquidos
esterilizantes tan característico de los hospitales, al cruzar por
La sala de espera sus zapatos delataban sus pasos levantando
Algunas miradas apagadas de personas acurrucadas en
Los fríos bancos, saludo a barias enfermeras en su camino
Hacia la habitación en donde guardaba sus cosas. Cuando abrió
La puerta sus dos compañeros ya vestían sus uniformes.
- Buenas noches ¡ - saludo Pablo
- Buenas noches ¡ - contestaron a la vez sus compañeros y uno
De ellos pregunto -¿ Como estuvo tu fin de semana ? -
- ! Bien ¡ gracias - contesto Pablo.
Sus compañeros salieron de la habitación, mientras se ponía
El uniforme bostezo una y otra vez .
Pablo trabajaba en el hospital como guardia de seguridad ,
No había dormido durante el día como debía hacerlo para
Poder soportar ocho horas de aburrida vigilancia nocturna.
Cerro la puerta ya vistiendo su uniforme y emprendió su
Recorrido por el laberinto de corredores que se habrían ante
Sus ojos. Avanzo lentamente escuchando sus pasos que
Interrumpían el silencio que imperaba en el solitario corredor,
Cuando llego al final de este giro hacia la puerta de la última
Habitación que el bien sabía estaba desocupada, en los seis
Meces que llevaba trabajando nunca la había visto ocupada.
“ Voy a dormir un rato” pensó Pablo mientras habría con
Cuidado la puerta, la habitación estaba en penumbras, la
Descolorida luz de la luna entraba por la amplia ventana sin
Cortinas, se acostó lentamente en la fría y rígida cama y no
Demoro en dormirse.
Despertó con la sensación de ser observado, miro hacia la
Pequeña ventana de la puerta, no había nadie y se dispuso
A dormir nuevamente. Continuaba sintiendo la extraña sensación
Cada vez que cerraba sus ojos, acostado boca arriba sin poder
Dormirse sus ojos comenzaron a observar el techo, lentamente
Fueron bajando asta contemplar la pared que tenía enfrente,
Noto que en esa pared resaltaban unos bultos que en un primer
Momento creyó que eran adornos, se sentó en la cama aterrado
Cuando vio que los bultos se movían, y para su mayor sorpresa
Y terror vio espantado que eran rostros humanos que asomaban
Por la pared y parecían sonreír , huyo de la habitación y corrió
Por el corredor de aquel siniestro hospital que ocultaba horrendos
Secretos en sus rincones.

jueves, 22 de julio de 2010

La oficina embrujada

El gran reloj encima de la puerta indicaba que faltaba poco para la hora de salir. A Carlos, como ya era habitual le quedaban muchas cosas por hacer, el montón de carpetas y documentos que amontonaba en su escritorio se iba haciendo cada vez más alto. A minutos de finalizar la jornada el encargado de la oficina se paró frente al atestado escritorio de Carlos y le dijo:

-Carlos, sería bueno para tu futuro en esta oficina que te quedaras un par de horas para adelantar algo de trabajo. 

Sus compañeros al escuchar eso se cruzaron unas miradas con la cara muy seria.

  -¿ Quedarme solo ? -preguntó Carlos mientras miraba a sus compañeros como buscando su apoyo 
 -Sé que con el encargado anterior nadie se quedaba solo, pero yo no creo en esas historias de fantasmas que circulan en esta oficina, usted tiene mucho trabajo atrasado, si no quiere quedarse no se quede, yo no lo puedo obligar, pero entenderá que tendré que informar de su situación al gerente -dijo el nuevo encargado, y dejando una llave en el escritorio y agregó-. No se olvide de cerrar.

Carlos trabajaba en una oficina que funcionaba en una vieja casa.
Sus gruesas paredes eran tan antiguas como la ciudad. La habían
refaccionado y equipado pero continuaba teniendo un aspecto
lúgubre y siniestro. Cuando abrió la oficina comenzaron a suceder
cosas muy extrañas, objetos que desaparecían, o eran cambiados
de lugar, y los inquietantes ruidos que en algunas ocasiones se
escuchaban. Algunos oficinistas juraban que por la noche se podía
oír una carcajada que parecía salir de las paredes.

Cuando todos se fueron a Carlos lo invadió el miedo, el ruido de
la calle apenas traspasaba la gran puerta, el sonido del reloj
se oía fuerte y parecía ir al compás de los latidos de su corazón.
Trabajo lo más rápido que pudo. Cuando fue a sacar unas fotocopias la máquina le indico que no tenía hojas, fue hasta la pequeña habitación en donde guardaban los materiales de oficina, abrió la puerta y sin entrar metió el brazo y tanteo la llave de la luz,
que cuando se encendió reveló el interior casi vacío de la
habitación. En ella solo había un estante con paquetes de hojas y sobres. Entro y cuando iba a tomar un paquete de hojas
la puerta se cerró violentamente. Él se dio vuelta y desesperado
trato de abrirla, en ese momento se apagó la luz y quedó en encerrado en una oscuridad completa. Una carcajada que sonaba como la de una mujer muy vieja resonó en la habitación en donde estaba él. Completamente aterrado por aquella carcajada, Carlos tiró fuerte de la puerta y consiguió abrirla; pero antes de que pudiera salir algo se le subió en andas, se le aferró a la espalda. entonces un grito de terror se mezcló con la horrible risa. Carlos consiguió dar un paso fuera de la oscuridad de la habitación y sintió como los brazos y las piernas que se aferraban a él desaparecían. Salió corriendo de aquel lugar al cual jamás regresaría

miércoles, 21 de julio de 2010

Desde el Cementerio

Oscar salió nuevamente a la fría noche y camino hasta la
Portera, volvió a mirar hacia el camino, espero un momento
Y retorno para su casa, al entrar a la habitación iluminada por
Un farol encontró los ansiosos ojos de su madre que enseguida
Le pregunto - ¿ llegó tu padre ? - Oscar le respondió - No mama
Todavía no llego - la madre afligida hizo una larga pausa y luego
Con mucho pesar en su voz dijo - Oscar, no puedo esperar más,
Vas a tener que ir hasta la casa de doña Rodríguez para que me
Ayude en el parto - la respuesta fue inmediata - Si mama, voy
Corriendo y vuelvo con la vieja para que te ayude - la madre
Se puso a llorar cuando vio a su hijo partir y le grito preocupada
- !Tenés que tener mucho cuidado¡ -
Oscar era un niño de doce años y su madre estaba por dar a luz,
Su padre estaba trabajando en una estancia lejana y no sabían
Exactamente cuando regresaba. La familia vivía en una
Humilde casa cerca de un pequeño pueblo, su vecina mas cercana
Era doña Rodríguez, además tenia mucha experiencia atendiendo
Partos, en esa época era muy difícil conseguir ayuda medica,
Mujeres como doña Rodríguez eran las encargadas de ayudar en
Los partos.
El afligido niño corrió bajo la luna creciente que mostraba el
Camino que conducía al pueblo, en el campo se levantaban vahos
De humedad y frío que marcaban el curso de pequeños riachuelos
Que daban a las zonas mas bajas un aspecto fantasmagórico.
Ya se veían las casas que bordeaban el pueblo cuando Oscar
Doblo a la derecha, estaba tan preocupado por su madre que
No avía recordado que para llegar a la casa de doña Rodríguez
Tenia que pasar por la calle que esta detrás del cementerio.
Cuando llego a la esquina se detuvo y contemplo el lugar
Que le daba tanto miedo. La pared del desgastado muro estaba
Custodiada por opulentos árboles separados unos diez metros
Entre si, detrás del muro estaba el fondo del cementerio, al otro
Lado de la angosta calle un bosque se agitaba inquieto y temerario.
El miedo lo izo dudar, pensó en volver al camino que conduce al
Pueblo y bordear el cementerio bien alejado de sus muros pero le
Tomaría demasiado tiempo, si seguía por esa calle la casa de doña
Rodríguez estaba a unas dos cuadras. Decidió cruzar corriendo,
Impulsado por la adrenalina daba grandes zancadas , le parecía
Que en cualquier momento algo saldría detrás de un árbol para
Atraparlo, cuando iba cruzando la mitad del largo del muro
Escucho que alguien lo saludaba - ! HOLA OSCAR ¡ - paro
Y se dio media creyendo que algún conocido pasaba por el lugar
Pero la calle estaba vacía, - ! HOLA OSCAR, ESTOY AQUÍ ¡ -
Pudo distinguir que la voz provenía de lo alto del muro, giro
Hacia el y vio la cara de una niña que asomaba por encima
Del muro, la niña sonreía alegremente y volvió a hablar
- VEN A JUGAR CONMIGO EN EL CEMENTERIO -
Oscar retrocedió asustado y lleno de terror, la niña hablo
Nuevamente - !VEN, VA A SER DIVERTIDO ¡ -
- !No quiero¡- respondió Oscar - y corrió con todas sus fuerzas
Y no paro hasta llegar a la casa de doña Rodríguez.
Cuando partieron en la carreta rumbo a su casa ya estaba por
Amanecer, unas horas después nació el hermano de Oscar.
- Fuiste muy valiente - le decía su madre y Oscar solo
Sonreía , fue tan valiente que nunca contó a sus padres lo
Sucedido.

martes, 20 de julio de 2010

El hogar de Ancianos

Negras columnas de humo se retorcían violentamente al salir
Por las ventanas por donde también asomaban largas lenguas
De fuego, los bomberos nada pudieron hacer, en unas horas
El viejo edificio quedo destruido por el incontrolable incendio
Que yo provoque. Al declarar dije que fue un accidente y me
Creyeron, espero que junto con las derrumbadas paredes haya
Desaparecido el mal que allí moraba .
Unos días atrás, yo y dos compañeros fuimos contratados para
Hacer un trabajo de albañilería que es nuestra profesión, teníamos
Que remodelar el edificio que sirvió durante décadas como una
Casa de salud para ancianos también llamado hogar de ancianos.
Los planes de los nuevos dueños eran transformar el local para
Que funcionara como un colegio para niños. Desde la primera
Tarde en que fuimos a trabajar, comenzaron a suceder cosas
Raras, lo primero que notamos al entrar fue un olor muy
Desagradable, difícil de describir, si tuviera que hacerlo con una
Palabra diría que aquel era el olor de la muerte. El edificio estaba
Constituido por un salón con altas ventanas que daban hacia
La calle, en el fondo se hallaba un corredor con habitaciones
A ambos lados, en el final del largo pasillo había una puerta
Que conducía a un triste patio interior con grises muros que
Solo dejaban ver el cielo. El primer día de trabajo comenzamos
A cargar materiales y herramientas hacia una de las habitaciones
Que elijimos como depósito, cuando ya quedaban pocas cosas
Por cargar, yo y mi compañero Hugo empezamos a trabajar en
El salón mientras Rodrigo cargaba las últimas cosas, en uno
De sus viajes a la habitación regreso completamente pálido,
Cuando se repuso un poco nos contó que al entrar al depósito
Vio a una pesada bolsa de cemento arrastrarse por si sola.
Tratamos de restarle importancia al asunto, seguro fue tu
Imaginación, le decíamos a Rodrigo. Al día siguiente cuando
Los tres estábamos en el salón oímos unos golpes en el
Corredor, fuimos a ver que los causaba, cuando vimos que
No había nada decidimos inspeccionar las habitaciones,
Pensamos que alguna persona podría estar ocultándose en
Una de ellas, no sería la primera vez que algún indigente se
Metiera en una obra, nos dividimos para revisarlas una por
Una, cuando lo estábamos haciendo note que Hugo al abrir
Una de las puertas miro hacia el interior con la cara llena de
Terror y miedo, cuando le pregunte que veía no me contesto,
Estaba como hipnotizado, corrí hacia el y lo empuje para
Sacarlo de esa especie de trance en la que estaba, cuando mire
Al interior de la habitación estaba vacía. Con las manos y la voz
Temblorosas, Hugo nos relato que al abrir la puerta vio a alguien
Acostado en una cama cubierto por una sabana, el cuerpo se
Movía y temblaba rápidamente junto con la cama, cuando se
Detuvo vio asomar por debajo de la sabana una mano que con
Lentos movimientos lo invitaba a pasar. Mis compañeros querían
Renunciar ese mismo día pero después de mucho discutir los convencí
De no hacerlo. En la siguiente jornada cuando iba caminando por el
Pasillo rumbo al patio interior en donde mezclábamos el cemento,
Escuche una especie de chirrido, me detuve y deje de oírlo, cuando
Seguí caminando el sonido volvió y me di cuenta que venía de algo
Que estaba detrás de mí y sentí un horrible escalofrío recorrer mi
Espalda, comencé a voltear lentamente y vi la sombra de alguien en
Una silla de ruedas, cuando mire hacia atrás ya no había nadie.
Cuando corrí a contarles a mis compañeros lo que me Abia sucedido
Note que el chirrido me perseguía y al mirar a un costado volví a ver
A la sombra pero esta vez tenia los brazos extendidos hacia mi como
Queriendo atraparme, cuando llegue al salón el sonido se detuvo.
En ese momento decidí que ese lugar debía ser destruido, mis
Compañeros me apoyaron, no podíamos permitir que se utilizara
Como un colegio sabiendo que ese lugar estaba maldito. Volqué
Unos tarros de pintura y les dije a Hugo y a Rodrigo que se fueran,
Encendí una tela y la arroje a la pintura que inmediatamente
Comenzó a arder, antes de salir de aquel horrible lugar pude oír
Como se habrían las puertas de las habitaciones y se oían gritos
Y lamentos.

domingo, 18 de julio de 2010

La Bestia

El suelo tembló cuando el colosal árbol callo, el estruendo que
Produjo su violenta caída hizo eco en el bosque, su frondosa
Copa que durante tanto tiempo se mantuvo erguida buscando
El cielo, ahora se desparramaba entre pastos y lodo.
Las motosierras callaron sus atemorizantes sonidos, el aire
Estaba impregnado con el olor a madera recién cortada.
Con el sol apenas por encima del horizonte, los leñadores
Subieron a los camiones y partieron llevando su pesada
Carga que dejaba una profunda huella en el improvisado
Camino que cortaba el basto bosque poblado de misterios
Y sombras. Cuando dejaron de oírse los motores de los
Los camiones aún quedaba un hombre en el lugar, sentado
Encima de un tronco William esperaba la llegada de tres
Amigos que tenían que recogerlo para ir a acampar a orillas
De un lago que prometía una buena pesca . La noche
Surgió acompañada por una niebla que inundaba el camino
Y se dispersaba entre los árboles, la luna llena que había
Asomado desde el atardecer generaba sombras y extrañas
Siluetas en el cada vez mas inquietante bosque.
“ Algo paso, debe haber surgido algún problema, de no ser
Así ya habrían llegado” Pensó William, sus amigos conocían
Bien el camino pues no era la primera vez que iban a
Recogerlo. Decidió hacer una fogata, si sus amigos no
Llegaban lo mejor era pasar la noche allí mismo, la carretera
Estaba muy lejos como para caminar asta ella, el lago que
Se encontraba en el otro extremo del camino estaba mas
Cerca, pero recorrer el bosque sin una linterna no era
Algo muy bueno, una fogata le iba a dar calor y alejaría
A los animales salvajes.
Estaba juntando ramas secas cuando sintió una presencia
Que lo asechaba, la sensación de que una bestia se le acercaba
Invadió todo su ser, trato de escuchar en que dirección venía
Pero solo oyó el latido de su corazón que retumbaba en sus oídos.
Miro hacia todos lados esperando descubrir a la criatura monstruosa
Que estaba por atraparlo pero no pudo verla, la niebla había avanzado
Rápidamente y cubrió a todo con su gris manto. William corrió
Desesperado sin saber hacia donde se dirigía, las ramas de los árboles
Parecían intentar detenerlo cruzándose en su camino, ya estaba muy
Cerca, podía sentir la furia salvaje de una criatura que quería apoderarse
De el, callo al suelo, cuando intento levantarse experimento el
Indescriptible dolor al desgarrarse su piel, sus gritos se oían en el
Bosque cubierto por la niebla.
La bestia se levanto resoplando furia, miro hacia la luna y su aullido
Penetro asta los rincones mas lejanos y escondidos del bosque que
Pareció temblar ante la presencia sobrenatural de aquel hombre lobo,
Miro los restos de la ropa de William que aun lo cubrían y se los arranco
De un tirón, camino hacia la espesura y se perdió entre las sombras.
William fue victima de una bestia de la cual no podía escapar, un
Monstruo que no se ocultaba en el bosque, habitaba dentro de el.
William, convertido en un hombre lobo aulló nuevamente a la luna.

viernes, 16 de julio de 2010

El viejo Ropero

El ómnibus se desplazaba por calles con veredas adornadas con el verde
Que la primavera pintaba a los árboles del ornamento público, en las
Casas los cuidados jardines exponían sus mejores colores al tibio sol
De la mañana , el cielo azul desparramaba la alegría de los pájaros
Inundando todo con sus trinos.
Cuando el ómnibus se detuvo en la parada y abrió su puerta Martín salió
Corriendo rumbo a su casa, por fin había llegado el gran día en donde iba
A tener su propia habitación .
Martín era el cuarto hijo de un total de seis hermanos, compartía su cuarto
Con sus dos hermanos menores, todos eran muy unidos y se llevaban muy
Bien entre ellos pero Martín, con trece años de edad quería una habitación
Solo para el al igual que sus hermanos mayores . Después de varias semanas
Estaba casi lista, los padres de Martín lo enviaron a pasar unos días con sus
Abuelos para terminar los últimos detalles y amueblar la habitación y así darle
Una sorpresa, pero sus hermanos le contaron sobre los planes de sus padres.
Llego a su casa y fingió sorpresa cuando sus padres le anunciaron la buena
Nueva, toda la familia lo acompaño hasta la puerta de su reluciente habitación,
Lo primero que vio fue el bonito papel tapiz, luego sus ojos se posaron en
La elegante cama, pero lo que llamo su atención fue el enorme ropero que
Se erguía contra una de las paredes, - ¿! Que te parece el ropero tan hermoso
Que compramos? ¡Es lindo, verdad ¡ - dijo la madre y agrego - Te íbamos a
Comprar un placar común pero tu padre encontró ese ropero antiguo, ¿te
Gusta? - el niño demoro en contestar, no le gustaba nada el aspecto de aquel
Inmenso mueble pero para no decepcionar a sus padres dijo - Si, me gusta -
El padre de martín dijo con tono orgulloso, - Para ser un mueble tan fino
Costo muy barato, y esta en excelentes condiciones -
Cuando su familia se retiro comenzó a desempacar la maleta para colgar
su ropa, abrió lentamente la puerta que sonaba a bisagras desengrasadas
Y acomodo su ropa en el oscuro interior del viejo ropero, cuando cerró
La puerta quedo enfrente del gran espejo que la adornaba, sus ojos
Casi se desorbitaron cuando vio a su reflejo sonreír de forma macabra.
Salio corriendo de la habitación, iba a contarle a sus padres lo ocurrido
Pero no les dijo nada porque tuvo miedo de que no le creyeran, el
Resto del día lo pasó pensando en el ropero, lo asustaba mucho
La idea de tener que dormir al lado de aquel extraño mueble de maderas
Negras adornadas con intrincados relieves.
A la noche, cuando llego la hora de acostarse Martín entro a su habitación
Y dejo la luz encendida, sin mirar el espejo se acostó en la cama que estaba
A un costado del ropero. Sus ojos comenzaron a vagar contemplando los
Relieves tallados en la madera, parecía representar un bosque con arboles
En cuyas ramas colgaban lo que en un primer momento parecían frutas,
Cuando miro con más atención vio que no eran frutas, eran cabezas
Humanas. El niño estaba absorto contemplando aquel bizarro relieve
Cuando oyó sonar las bisagras desengrasadas y vio como comenzaron
A asomar por la puerta los dedos de una mano y al mismo tiempo se
Oían voces de personas murmurar en el interior de aquel horrible
Ropero. Se levanto gritando y corrió hacia la puerta, la abrió y sin
Mirar hacia atrás busco el cuarto de sus padres que salieron de
Inmediato alarmados por los gritos de terror de su hijo que apareció
Corriendo y llorando, - ¿ ! Que te sucedió hijo, porque lloras ¡?-
Dijo la madre afligida, los hermanos de Martín aparecieron con la
Preocupación en sus caras al ver a su hermano en ese estado.
- ! El ropero esta embrujado, hay un montón de gente dentro de el ¡ -
Contesto Martín, sus padres se miraron y sonrieron aliviados
- Hijo, acabas de tener una pesadilla, solo fue un mal sueño -
Dijo el padre mientras frotaba la cabeza de su hijo
- ! No era un sueño, yo no estaba durmiendo ¡-
Dijo Martín desesperado y continuo
- ! Nunca mas voy a entrar a esa habitación ¡-
- En ese ropero no hay nada, te asustaste de un sueño, voy a
revisarlo para demostrarte que tengo razón - dicho esto, el padre
salio rumbo a la habitacion seguido por su familia, cuando llego
a la puerta comenzo a oírse todo tipo de ruidos en la habitación,
sonaban las bisagras del ropero como si su puerta se abriera
y se cerrara, se oían golpes en las paredes y en el techo,
todos se miraron entre si asustados a mas no poder, el padre
de Martín se armo de coraje y abrió la puerta, vio horrorizado
como la cama era arrastrada por una fuerza invisible, el ropero
se sacudía y abría y cerraba sus puertas y volaban las ropas
de Martín por todos lados.
Salieron rápidamente de la casa y volvieron al amanecer pero
la casa ya no era de ellos, todas las habitaciones estaban
destruidas y cuando callo la noche los nuevos habitantes
rondaban por todas las paredes y muebles de la casa.
Tuvieron que mudarse y abandonar todas sus pertenencias
por miedo a que alguno de los espíritus se instalara en ellas.

domingo, 11 de julio de 2010

En las vías del tren

Las sombras de los cerros ya casi lo alcanzaban, la tarde se iba apagando
lentamente. Recorrió con la vista la interminable hilera de durmientes que
acompañaban a los rieles del tren, la vía férrea por donde caminaba Luis,
se alargaba kilómetros por delante de él, separando campos y montes, que
se iban oscureciendo a medida que la tibieza del sol los abandonaba.
Luis era un trabajador rural que recorría el Uruguay trabajando en diferentes
cosechas; cuando terminaba en un lugar partía hacia otra plantación lejana.
Su vida no era nada fácil, pero Luis disfrutaba de la aventura de viajar por
el país y conocer sus paisajes y ciudades, acampar rodeado de bellezas
naturales, el verde de los campos, cadenas de cerros grises, blancas
arenas bordeando arroyos y ríos cristalinos, y sobre todo valoraba la
libertad que experimentaba a cada paso.

Cuando la noche dominó todo el cielo, una escuálida luna creciente, asomó
tímida entre imponentes nubarrones grises que ocultaban el firmamento.
Luis continuó su caminata sobre los viejos durmientes de la vía férrea.
Normalmente habría acampado antes de que cayera la noche, pero había
algo en ese lugar que no le gustaba; no estaba seguro que causaba esa
angustiosa sensación que comenzó a crecer como un malestar, cada vez
más agudo. Su atención se centro en sus sentidos, lo sobresaltaba cada
ruido que oía en el pajonal, el cual se alzaba a un costado de la vía; y sus
ojos se fijaban hasta en el más mínimo movimiento de las ramas de los
árboles del monte, que crecían en el otro costado.
Siguió avanzando temeroso por la espectral noche, miró hacia un
costado y cuando volvió a mirar al frente, vio a unos metros de él, a
una mujer vestida de blanco, que danzaba sobre la vía. Sus brazos se
abrían y cerraban con movimientos ondulatorios, mientras su cuerpo
se mecía y giraba con la gracia de una bailarina de valet; sus pies
flotaban por encima de los durmientes y sus largos cabellos blancos
volaban con cada giro. Luis contemplo petrificado aquella imagen
sobrenatural, que mientras danzaba se le iba acercando, cuando estuvo
más próxima, noto que su pálida cara no tenía rostro, eso le causo tal
terror que salió de su parálisis y retrocedió varios pasos. Al hacerlo
la horrible aparición se abalanzo sobre él, con los brazos extendidos.
Luis saltó hacia un lado de la vía, cayó entre los pastos, e inmediatamente
se levantó y corrió alejándose de tan espantosa aparición, la cual
permaneció sobre las vías del tren. Cuando Luis volteo ya había
desaparecido, el resto de la noche camino sin rumbo, sólo le importaba
alejarse de aquel lugar maldito.

viernes, 9 de julio de 2010

Entre los árboles

Los perros corrían delante nuestro olfateando entre los pastizales empapados por
El rocío nocturno, observé que mi perro corrió hacia nuestra derecha rumbo a un
Grupo de árboles que se encontraban aproximadamente a unos ciento cincuenta metros
De nosotros, “ voy a seguir al “Toby”, seguro encontró un rastro de tatú, ustedes sigan
Sin mi y si no los alcanzo me esperan en la ruta” les dije a mis amigos y me aleje trotando.
Esa noche, yo junto con cuatro amigos estábamos cazando armadillos y cada uno había
Traído a su perro, estas cacerías nocturnas eran algo común para nosotros, desde niños
Recorríamos los campos y montes siempre acompañados por nuestros fieles perros.
La luna llena iluminaba todo el campo con su pálida luz, llegue a los árboles y camine entre
Sus sombras, anduve unos metros y me detuve a escuchar, todo era silencio y quietud,
Llamé a Toby con un silbido y vino hacia mi corriendo y jadeando, cuando estuvo a mi lado
Decidí salir de ese lugar porque me daba una muy mala impresión, sentía como una
Angustia, quería alejarme de ahí. Antes de que saliera de la arboleda, de forma
Completamente repentina comenzó a soplar un fuerte viento, volaban hojas por todos
Lados ,las copas de los árboles se agitaban con violencia, crujían ramas que se quebraban
Y caían al suelo. El viento duro solo unos segundos, dejo de soplar tan repentinamente
Como comenzó y el lugar volvió a estar en silencio, oí unos pasos detrás de mi, voltee
Y vi a un enorme caballo negro que se me acercaba, el Toby comenzó a gruñirle mostrando
Sus blancos colmillos, saque la linterna que llevaba en el bolsillo, pues note que el caballo
Tenía algo raro en su cabeza pero no alcanzaba a distinguir bien lo que era, un escalofrío
Corrió por mi espalda cuando la luz ilumino un gran ojo celeste en medio de la frente de
Aquel caballo, la luz hizo parpadear a aquel horrible ojo que se movía como viendo
Hacia todos lados, quede paralizado por el terror que sentía, oí nos gritos cercanos, eran
Mis amigos que habían decidido seguirme, cuando oyeron el viento entre los árboles
Corrieron para ver si yo estaba bien , gritaban diciendo mi nombre cuando vieron la
Luz de mi linterna, cuando ya estaban muy cerca el caballo se alejo y desapareció
Detrás de unos árboles, salí corriendo rumbo al campo y les grite a mis amigos que
Me siguieran, no pare de correr asta llegar a la carretera que se encontraba a unas
Cuadras, cuando recobre el aliento les relate lo que había visto. Nunca volvimos
A ese lugar, pero el recuerdo de aquel macabro ojo aún me persigue.

miércoles, 7 de julio de 2010

Fantasmas

La lluvia repica en la ventana de mi cada vez más fría habitación. Ya hace semanas
que estoy internado en este hospital y todo lo que me rodea me llena de tristeza,
la mesa de frío metal que se encuentra a mi derecha, el cuadro con un paisaje dibujado
que ya memorice hasta la ultima línea, las blancas paredes que me encierran en mi
convalecencia, y las ásperas sabanas de mi cama que ya aborrezco, todo me produce
una intensa tristeza en especial hoy. Miro hacia la puerta con una pequeña ventana
y solo veo el blanco de la pared del corredor, oigo los pasos de la gente que camina
presurosa inmersa en sus preocupaciones, cada tanto cruza una camilla con ruedas
que producen un sonido inquietante, el llanto lejano de alguien que perdió a un ser
querido, voces apagadas que el largo corredor se empeña en amplificar para que
lleguen a mis oídos, estas cosas son ahora parte de mi vida y son la causa de que
me deprima cada vez más, y ese frío que parece aumentar. Tengo muchas ganas de
salir de este lugar pero no me quedan fuerzas ni para levantarme de la cama, trato
de dormir, comienzo a evocar mi vida fuera de estas cuatro paredes, llegan a mi
mente recuerdos de mi niñez, recuerdos felices, mi juventud, mi familia…….

Despierto en la oscuridad, ya se hizo la noche y a parado de llover , noto
que mi habitación esta mas oscura que de costumbre miro hacia el pasillo, las
luces están apagadas, me párese extraño pues siempre están encendidas
y se que en el hospital hay un generador eléctrico que se activa al producirse un
corte de electricidad . Decido salir a investigar, salgo al pasillo que se encuentra
inmerso en la mas absoluta oscuridad y en donde reina un escalofriante silencio.
Avanzo lentamente tocando la helada pared hasta llegar al final en donde se
encuentra la puerta que da al amplio salón de espera, una luz se filtra por debajo
de la puerta, cuando estoy a punto de abrirla se oyen en el salón dos carcajadas
que hacen eco en el pasillo, ¿ quien puede reírse de esa forma en un hospital
por la noche?, el temor invade mi espíritu, oigo como arrastran cosas sin parar
de murmurar y reír, ¿ serán fantasmas? me pregunto afligido, no, no puede ser
los fantasmas no existen, al fin me decido y abro la puerta.
El salón esta lleno de cajas y paquetes y veo a dos hombres que voltean hacia
mi, con una expresión de asombro en sus rostros y uno le pregunta al otro
- ¿ que fue eso, la puerta se abrió sola? - El otro hombre le responde con voz
temblorosa - Mejor terminamos de descargar y nos vamos lo más rápido
que podamos, me dijeron que aquí rondan fantasmas por la noche -
Al oír las palabras de ese hombre vuelvo a recordar, morí en el hospital
aquel día de lluvia hace ya muchos años, el viejo edificio ya no es mas un
hospital ahora utilizan lo que fue el salón de espera como depósito de mercancías.
Al caer la noche despierto creyendo que aún estoy vivo, me alejo volando hacia
mi habitación, envuelto en una tristeza infinita que me tiene atrapado y me hace
recorrer noche a noche el lúgubre hospital abandonado.