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lunes, 23 de agosto de 2010

La casa del vampiro

Caminaba por la calle tironeando el traje barato que vestía y lo
incomodaba porque no le quedaba del todo bien. En su mano derecha cargaba una maleta llena de baratijas, de esas cosas que algunos tipos suelen vender de puerta en puerta. Era temprano en la noche pero no circulaba ni un alma porque hacía un frío horrendo. En el interior de las casas las luces estaban apagadas y ni los perros salían a ladrarle. Siguió, con paso singularmente firme, hasta donde terminaba la calle y la hilera de residencias. Los últimos focos del alumbrado público señalaron un camino casi transversal. Al final de este, como a una cuadra, se veía una casa con todas sus luces encendidas. Sin miedo a la oscuridad marchó con paso firme rumbo a la casa. Cuando se acercó vio su antigua fachada, era un caserón muy viejo.

domingo, 22 de agosto de 2010

Serpientes

El monte despertó lentamente y comenzó a emitir el canto de los pájaros
Que albergaba en su follaje, pero uno de los cantos, el mas repetitivo y
Tosco, no era de un pájaro, era el sonido del acero golpeando la madera
Dura. El hacha de Carmelo estaba empapada en la sabia de el árbol que
Hería, que generoso hasta el último momento, desparramaba un fresco
Aroma que endulzaba la mañana.
Carmelo soportaba los arañazos de las espinas del monte sin quejarse,
Sentía que era el precio a pagar por arrancarle su verdor a golpes de
Hacha. Cuando el sol y la música estridente de mil cigarras quemaban
El campo cercano, el monteador seguía empeñado en su dura tarea, con
Los brazos entumecidos por el esfuerzo y chorreando sudor. Hizo una
Breve pausa para almorzar, sentado en la sombra masticaba su charque
Y el pan casero horneado por su mujer cuando oyó que algo se arrastraba
Cerca de el. Cuando la vio, la enorme víbora ya se enroscaba lista para
Atacar, con la frialdad calculadora que tiene el instinto de sobrevivir
Cuando se supera o no se siente miedo, le arrojó el bolso que tenía a
Su lado, la víbora calló en la trampa y mordió la tela del bolso, antes de
Poder soltarlo su escamoso cuerpo probó el filo del hacha y cedió ante
El, Carmelo se fue de ese lugar dejando atrás al reptil que retorcía su
Cuerpo sin cabeza.
Al caer la noche, el monteador estaba en su carpa tratando de dormir,
Cuando llegara la mañana iba a partir rumbo a su casa con la carreta
Repleta de leña. Apenas se durmió comenzó a tener horribles pesadillas,
Caminaba entre una arboleda con extrañas hojas alargadas, sintió que
Se movía el suelo bajo sus pies descalzos, cuando miró hacia abajo vio
Que el suelo estaba formado por miles de víboras que reptaban y
Enredaban entre si sus resbalosos y fríos cuerpos formando una maraña
Repulsiva y blanda, las hojas de los árboles se transformaron en serpientes
Que siseaban amenazantes. Todo el lugar estaba formado por serpientes,
Una de ellas le mordió la oreja, otra en la nariz, todas comenzaron a
Atacarlo, Carmelo corría entre una selva de serpientes, algunas se
Enroscaban en sus piernas mordiéndolo una y otra vez.
Amaneció y el monte comenzó a emitir los cantos de los pájaros
Que albergaba en su follaje, pero faltaba el canto mas repetitivo
Y tosco, el sonido del hacha de Carmelo, dentro de la carpa el
Monteador yacía inerte con el cuerpo hinchado lleno de piquetes.

En la cripta

Cuando llego enfrente al inmenso portón de rejas respiro aliviado,
Ezequiel ya estaba seguro de que se había perdido. Tubo que manejar
Su camioneta por casi dos horas por olvidados caminos rodeados por
Húmedos bosques, tan lúgubres como antiguos, tratando de seguir las
Indicaciones que le había dado por teléfono una anciana para encontrar
La casa. Luego de abrir el pesado portón vio que mas que una casa
Era una mansión, muy parecida a un castillo medieval. Se abrió la
Puerta y salió una anciana encorvada vistiendo de negro, era la que lo
Había contratado. Después de saludar y presentarse, la anciana dijo:
- Quiero que corte los pastos que crecen en el laberinto que esta detrás
De la casa, en medio hay una cripta, le informo para que no se valla a
Asustar, tiene que irse antes de las cinco, si no terminó vuelva por
La mañana, pero tiene que irse antes de las cinco de la tarde -
- Si, como usted quiera - respondió Ezequiel.
Era el trabajo de jardinería mas raro que le habían pedido, “ Una cripta
En medio de un laberinto, las cosas que se le ocurren a estos ricos”
Pensó Ezequiel. Comenzó a cortar los pastos que se amontonaban
Entre los árboles que formaban el laberinto que resultó ser aún mas
Grande de lo que parecía. Faltaba poco para las cinco cuando decidió
Seguir un rato mas, el sol no se ponía hasta las seis. Dobló en una
Esquina y salió a un lugar mas amplio, era el centro del laberinto,
Levantó la vista y vio la horrible cripta delante de el, al intentar
Leer la frase que estaba escrita encima de la puerta metálica, se
Percató de la drástica disminución de la luz, el reloj marcaba las
Seis, apagó la bordeadora y cuando volteo la anciana estaba detrás
De el apuntándole con un revolver, - ! Entre a la cripta, entre ahora
Mismo o le voy a tener que disparar ¡ - gritó la anciana
- ! Tranquila señora ¡ ya me iba - dijo Ezequiel sorprendido
- ! Entre en la cripta, rápido, queda poco tiempo ¡ - volvió a gritar
La anciana. Abrió la puerta y entro al oscuro y maloliente interior
Temiendo que el revolver se disparara en cualquier momento pues
La anciana no paraba de temblar. Escuchó con atención como se
Alejaban los lentos pasos de la anciana, empujó la puerta que cedió
Unos centímetros hasta que la trancó un inmenso candado.
Cuando estaba haciendo acopio de todas sus fuerzas para escapar
De su situación, oyó gritos y gemidos que provenían del laberinto.
Miró por la puerta entornada y vio una multitud de horrendas figuras
Humanas completamente blancas y casi transparentes. Se fue hacia
Atrás espantado y callo de espaldas en la humedad del piso por
Donde se arrastraban todo tipo de insectos carroñeros ocultos
En la cerrada y pavorosa oscuridad. Gateo desesperado hasta
Tantear la pared y cuando encontró un rincón se acurrucó temblando
De miedo. La noche parecía interminable, afuera seguían los horribles
Sonidos, el miedo a que entrara alguno de los fantasmas o saliera
Caminando de su ataúd algún descompuesto cadáver era insoportable.
La puerta se abrió y entro la claridad y el aire fresco de la mañana,
Ezequiel vio entrar a la anciana, esta vez con una linterna en la mano.
La luz buscó por toda la cripta hasta que lo encontró en un rincón,
Entonces hablo la anciana con la voz llena de pena y dijo:
- Le ruego que me disculpe por haberlo encerrado, fue por su propio
Bien, cuando llegaba la noche y advertí que usted todavía no se marchaba
Decidí que lo único que podía hacer para salvarlo era encerrarlo en la
Cripta, pues no le iba a dar el tiempo para salir de la propiedad, por
Donde vagan los fantasmas de mis antepasados apenas cae la noche.
Yo no corro peligro pero si usted estuviera afuera cuando rondan los
Fantasmas…… no seria nada bueno para usted. Mi padre, que no
Seguía las practicas de sus antepasados, mando construir esta cripta
Que esta bendita, para el y su familia descansar en paz, este es el único
Lugar seguro en toda la propiedad, los espíritus no pueden entrar aquí -

lunes, 16 de agosto de 2010

Titeres

Cuando creo ver algo moviéndose en el canasto de ropas o entre las
Plantas del jardín, o escucho ruidos en el sótano, no puedo evitar
Asustarme y recordar aquella terrorífica experiencia que viví en mi
Tierna infancia. Nací en un tranquilo y corriente pueblo en donde
Viví mis primeros años con mi familia hasta que nos mudamos a la
Ciudad para escapar de los terribles hechos que nos sucedieron
Después de la muerte de don Ahmed.
En realidad nadie supo con exactitud de que país provenía
“ De muy lejos” decía y echaba a reír a carcajadas. Don Ahmed era
Muy querido en el pueblo por ser un anciano gentil y educado,
Poseedor de un gran sentido del humor, pero sobre todo por su
Oficio de titiritero. Era invitado a todas las fiestas y contratado
En cumpleaños infantiles donde asía reír a los niños con sus
Títeres que el mismo fabricaba, recuerdo sus caras grotescas, una
Inmensa sonrisa, nariz larga y puntiaguda y unos diminutos ojos
Que parecían seguirte. Mi madre cuenta que a mi me divertían
Los títeres desde que era un bebe. Falleció un espantoso
Día gris de invierno, cuando yo tenía cinco años. Casi todo el
Pueblo concurrió al velorio de don Ahmed, como no tenía parientes
Y su muerte fue tan repentina, no sabían a quién dejar lo que sin
Dudas eran sus vienes mas preciados, sus títeres, decidieron
Enterrarlos juntos con el.
Cuando llego la noche una espesa niebla cubrió todo el pueblo.
Lamentablemente recuerdo con vívida claridad que a la madrugada
Me despertaron unos golpecitos en la ventana, me levante de la
Cama, fui hacia la ventana y corrí las cortinas y me senté en el
Suelo a mirar a los dos títeres que se movían y bailaban de forma
Graciosa. Estaba como hechizado, no paraba de sonreír, otro
Títere se unió al baile, luego otro y otro mas, el borde de la
Ventana pronto se colmo de títeres que bailaban y giraban sin
Cesar. Comencé a reír de forma descontrolada e histérica, mis
Padres irrumpieron en la habitación y se sorprendieron al ver
Aquella siniestra escena, mi padre corrió hasta la ventana y
Los títeres huyeron hacia todas partes.
Al día siguiente el pueblo se alboroto con la terrible noticia que
Circulaba de boca en boca. Las tumbas de barias personas
Incluida la de don Ahmed, habían sido profanadas, el misterio
No era menor, solo habían cavado pequeños hoyos pero al
Abrir los ataúdes la policía descubrió que les habían cortado
Las manos, y robado los títeres de don Ahmed.

domingo, 15 de agosto de 2010

La noche del hombre lobo

Ignacio remaba sin apuro cortando el agua mansa con su viejo
Bote, la luna llena miraba su reflejo ondular en el río que emanaba
Una tenue bruma que se desplazaba hasta cubrir el techo del monte
Ribereño como si fuese un cielo de nubes bajas.
Al oír unos pájaros gritar alarmados en la espesura del monte pero
Cerca de la costa, no le dio importancia, seguro era algún arisco
Gato montés o una comadreja cazando en la noche, pensó fugazmente
Mientras seguía remando. Ignacio era un veterano del río, surcaba sus
Aguas diariamente en busca de peces y otros animales que vendía en
El pueblo para mantener a su familia .
La sensación de que algo lo estaba siguiendo comenzó a crecer en su
Mente, oyó ramas crujir y sacudirse como si alguien corriera por el
Monte, cuando dejaba de remar para oír mejor el ruido se detenía pero
Los pájaros que despertaban asustados delataban una presencia furtiva
Oculta en el apretujado follaje. Arribo al puerto que el mismo había
Construido y amarro el bote, antes de cargar sobre su espalda la bolsa
Con pescados que ya había limpiado y salado, cargo con dos cartuchos
La escopeta que siempre lo acompañaba. Tomó el sendero que
Zigzagueaba entre la maraña de ramas espinosas y diminutas hojas
Que indiferentes a la claridad de la luna protegían en su interior a
La mas oscura e inquietante noche. Primero se oyó como una respiración
Casi imperceptible, luego fue aumentando hasta convertirse en la clara
Exhalación de furia de una bestia que se acercaba. Lo que mas miedo
Causo a Ignacio fue el no poder distinguir de donde provenía aquel
Espantoso gruñido, trato de no correr, su experiencia y su aguzado
Instinto le decían que si corría la bestia lo iba a perseguir.
Un aullido estremecedor confirmó los miedos que en ese momento
Agobiaban al asustado pescador, lo perseguía un hombre lobo.
Disparo al aire, el estruendo fue tal que izo eco en el río y frenó
Al hombre lobo que permaneció oculto entre los árboles hasta que
Ignacio salió a campo abierto, cuando miró hacia atrás el terrorífico
Monstruo estaba en el final del sendero, antes de que la escopeta
Volviera a tronar se sumergió en la oscuridad del monte que
Lo amparó nuevamente, como a otros misterios que se deslizan
Entre sus sombras esperando pacientemente a nuestros pasos
Cruzar por algún camino o sendero apartado.

viernes, 13 de agosto de 2010

Debajo del puente

La tarde se apagaba lentamente a medida que crecía el gris de las
Frías sombras. Francisco avanzaba pesadamente sobre las rocas y el
Acero de la vía férrea, llevando encima de su hombro un pesado
Atado de leña, siguiéndole los pasos lo acompañaba su inseparable
Perro llamado “ Rabito”. Su humilde familia utilizaba ocasionalmente
Una cocina a leña, Francisco, que desde niño recorría los bosques
De eucaliptos cercanos cazando pájaros y otros animales junto con
Otros niños, solía llevar un pequeño atado de ramas secas que con
El paso de los años fue creciendo. Al llegar a los dieciocho años
Sentía que era su responsabilidad proveer toda la leña que necesitaban,
Pues aún no conseguía un trabajo estable.
Cuando se detuvo a descansar un momento la noche ya mostraba todas
Sus estrellas, y una luna creciente brillaba por encima de los altos árboles
Del bosque que bordeaba un lado de la vía. La naturaleza soportaba a
La helada noche en silencio, el bosque estaba como petrificado, sumido
En su propia sombra. Al llegar al lugar en donde la vía férrea cruza
Debajo de un puente de una ruta, el “Rabito” se adelanto y comenzó a
Ladrar, en ese lugar Francisco doblaba hacia la ruta, salió de la vía y
Caminó unos metros mientras llamaba a su perro, que continuó
Ladrando sin obedecerlo. Dejó el atado de leña en el suelo y corrió
Hasta el puente sacando la linterna que llevaba en el bolsillo, entro en
La negra sombra y cuando encendió la linterna esperaba ver una bolsa
Con gatos o perros recién nacidos, no iba a ser la primera vez que algún
Desalmado hiciera eso, pero la luz le mostró una espantosa y horripilante
Aparición fantasmal y grotesca. Los trozos de una persona estaban
Desparramados por todo el lugar, pero lo que casi lo izo desmayarse
Fue el ver como los trozos se movían, los brazos se arrastraban
Impulsados por los dedos, las piernas se flexionaban y estiraban
Con rapidez, asta las repulsivas entrañas que salían del torso se
Retorcían sin cesar. Al ver que su perro era perseguido por la
Cabeza que rodaba para alcanzarlo salió de la parálisis que estaba
Dominando su cuerpo, levanto a su fiel amigo y se alejo corriendo
Cargando en sus brazos al “Rabito” que no paraba de temblar.
Ya en su casa y mas calmado recordó que el tren había arrollado
Bajo el puente a un hombre que se quería suicidar.

miércoles, 11 de agosto de 2010

Zombie

Sus botas se hundían en el barro, el agua sumergía gran parte del
Campo bajo un reflejo de cielo. Mario siguió su camino hacia el
Pueblo caminando bajo un cielo gris que eclipsaba al sol hacía ya
Cinco días, y había descendido a la tierra en numerosos aguaceros.
Llegó hasta la parte parcialmente derrumbada del viejo muro y
Salto hacia el interior del antiguo y abandonado cementerio.
Los pastos asomaban por todos lados, y un ejercito de enredaderas
Reptaban y ascendían por la fría humedad de las descuidadas lápidas.
Mario era un joven de veinte años que solía cortar camino cruzando
Por el cementerio, realmente no tenía necesidad de hacerlo, disfrutaba
De la fama de “ valiente ” que había adquirido al atravesar solo un
Lugar evitado por todos.
Sintió como el suelo desapareció bajo sus pies y callo por una hendidura
Cerca de una tumba, era una especie de sumidero que trago a Mario en
Su negro interior. Se unió a un vacío total carente de sentidos y de
Tiempo, luego soñó que recorría el cementerio sin cuerpo ni forma y
Atravesaba sin dificultad la tierra hasta llegar a los corrompidos cuerpos
Putrefactos, para luego ascender nuevamente.
Despertó en la mas cruel oscuridad, estaba acostado sobre un asqueroso
Y maloliente fango, se puso de pie e intento caminar pero lo detuvo una
Pared que al palparla noto que era de tierra, llego a su mente el recuerdo
De la caída, miro hacia arriba y vio brillar unas estrellas a través de la
Angosta grieta. Comenzó a tantear el lugar que lo encerraba dando torpes
Pasos con los brazos extendidos, estaba en un pozo cavado por el agua
Que ya se había retirado a la profundidad de la tierra. Tropezó contra
Algo duro y callo encima de una superficie lisa y resbalosa, era un
Ataúd, en cuanto reconoció el objeto se horrorizó al pensar que
Estuvo horas inconciente al lado de un descompuesto y repulsivo
Cadáver. Desesperado arañaba las paredes del horrendo pozo
Tratando de salir, encontró un lado que no era tan vertical y
Clavando sus dedos en la tierra subió lentamente asaltado por
Horribles pensamientos, mas de una vez le pareció oír como se habría
La tapa del ataúd. Cuando asomo en la superficie casi podía sentir
Unas decrepitas manos tomándolo por los pies, se alejo de la boca
Del pozo y miro hacia la luna que iluminaba el cementerio espectral
Y silencioso. Llevo sus manos hacia la cara y noto que su piel estaba
Sumamente arrugada como si hubiera estado sumergido en el agua
Durante horas, cuando miro sus manos vio que sus dedos estaban
Horriblemente lastimados, en las puntas asomaba el hueso, pero
No sentía dolor. Trato de razonar sobre que le sucedía pero el
Hambre atroz y voraz que crecía en su ser no le permitía pensar.
Mario camino rumbo a las luces del pueblo, tambaleándose y
Gimiendo

martes, 10 de agosto de 2010

El motel del terror

El viento sacudía a los árboles con incontrolable furia, la lluvia se
Arrojaba en forma de diluvio, el milenario bosque por donde
Atravesaba la ruta rugía resistiendo a la tormenta, y mostraba su
Mas fea cara cuando lo iluminaban los casi continuos relámpagos.
Esa terrible noche tempestuosa y pesadillesca me sorprendió
Conduciendo mi auto por una ruta desconocida, mire el mapa
Extendido a mi lado sobre el asiento “ Esto me pasa por querer
Tomar un atajo ” me reproche a mi mismo. En un instante, como
Si fuera creada por un relámpago, surgió de la oscuridad una casa
Que otro fogonazo de luz revelo era un motel.
Estacione el auto cerca de la puerta, una luz amarilla titilaba detrás
Del empañado vidrio, cuando entre al recibidor las llamas de unas
Velas dispuestas sobre la barra temblaron e hicieron danzar a las
Sombras. La escurrida cara de un hombre de avanzada edad asomo
Detrás del recibidor, “! Buenas noches¡, quisiera una habitación, solo
Por esta noche ” le dije, el anciano, sin contestar tomo una de las
Llaves y la arrojó sobre la barra - La habitación esta al final del
Pasillo, llévese una vela, hay corte de electricidad - me dijo el
Anciano con una voz fría e indiferente. Trate de conversar
algo, comentar sobre el clima, pero me dejo hablando solo y se
Sentó en la penumbra, en ese momento note que había alguien
Mas, una señora también de avanzada edad seguramente su esposa.
Camine por el oscuro silencio del pasillo hasta llegar a la última
Puerta, al entrar la frágil llama revelo una habitación pobremente
Amoblada, los relámpagos entraban por la ventana sin cortinas
Y luego daban paso a la oscuridad que permanecía en los rincones
Escapando a la luz de la vela. Deje la vela en la destartalada mesa
Que tenía al lado y me acosté mirando las manchas que invadían
El techo, cuando cerré los ojos para tratar de dormir, escuche
Con espanto como alguien susurraba debajo de la cama.
Inmediatamente sentí unos dedos helados recorrer mi frente.
Vencí el terror que me paralizaba y abrí los ojos esperando
Ver una fantasmagórica aparición pero a mi lado no había nadie.
Sentado en la cama, estaba por convencerme de que solo había sido
Una pesadilla, cuando vi moverse sola a la silla que estaba cerca de
La cama, se arrastro asta la puerta y tranco el pestillo, un instante
Después note que alguien intentaba abrir la puerta y escuche la
Siguiente conversación: - Vamos, abre la puerta de una vez, a este
Lo voy a matar yo - tembló la voz de una anciana.
- No hables tan alto que se puede despertar, si se complica le disparo
Yo que tengo mejor puntería - dijo la voz que reconocí era la del
Viejo de la recepción. Sonaron los cerrojos de la ventana y se abrió
De par en par, en ese momento comprendí que esa presencia quería
Ayudarme, tome las llaves del auto y me escape por la ventana.
No me atreví a hacer la denuncia por temor a que no me creyeran,
Pero al poco tiempo los ancianos fueron detenidos por la desaparición
De barias personas.

sábado, 7 de agosto de 2010

La casa embrujada

Se paró en frente y contempló con orgullo la inmensa y antigua fachada de la casa. La había adquirido y ahora pensaba venderla personalmente. Alzó la vista hacia los altos ventanales y por un instante le pareció ver a alguien que cruzó velozmente frente a una de las ventanas.

viernes, 6 de agosto de 2010

Al caer la noche

Salí de la casa y respire profundamente el fresco aire de la mañana.
Los pastos aún estaban arropados con rocío, los pájaros anunciaban
Su despertar regalando sus primeros cantos al día que surgía con
Ímpetu asomando su claridad por encima de unos lejanos árboles.
“ Si, hoy va a ser un buen día “ pensé, cuando arranque la camioneta
Y busque la ruta. A las dos horas, luego de atravesar luminosos
Campos embellecidos por las flores amarillas que abren en octubre,
Divise el puente y tome por el rústico camino que terminaba a
Orillas del arroyo. Arme el campamento ansioso por comenzar a
Pescar, el “pique” no se hizo esperar y comenzaron a salir pescados
De variados tamaños, nada me hizo suponer que esa agradable
Jornada iba a terminar en la historia de terror que les cuento.
Cuando la tarde estaba por llegar a su fin, brotaron en el cielo
Oscuros nubarrones que aceleraron la llegada de la noche.
La oscuridad aliada con el silencio desdibujo la línea que
Separa cielo y tierra y pinto con pinceladas de negro los contornos
De las formas asta unirlos en su lienzo monocromático de oscuridad.
Mis planes eran pasar toda la noche en ese lugar y regresar a mi
Hogar por la mañana, pero la inminente lluvia que amenazaba
desatar la tormenta que relampagueaba y rugía poderosa, izo
Que desarmara el campamento. Cuando estaba listo para partir
Escuche un ruido en el agua, con la linterna en la mano me acerqué
Y vi algo que flotaba hacia la orilla. La luz ilumino el cuerpo de
Un niño que flotaba boca arriba, su cara estaba completamente
Arrugada y blanca, con algunos trozos de piel desprendidos y
Sus ojos grises. Cuando me repuse del impacto de tan horrible
Imagen, me arrodille en la orilla para sacarlo de el agua, en ese
Momento se puso de pie y con un movimiento rapidísimo
Intento agarrarme pero pude evitarlo, me arrastre unos metros
Mientras lo veía salir de el agua y hablar con una voz sumamente
Grave y ronca, pronunciaba palabras en un idioma que no pude
Comprender. Llegue hasta la camioneta que por suerte había
Dejado con la puerta abierta, los segundos que me tomo
Encenderla fueron desesperantes, cuando lo conseguí me
Aleje de allí manejando como un loco. Apenas llegue a la
Ruta se desato una feroz lluvia, con cada relámpago me
Parecía verlo sentado en el asiento de atrás.

lunes, 2 de agosto de 2010

En medio del monte

La luz de la mañana se filtraba entre el apretujado follaje y descendía
hasta el fangoso suelo en forma de delgados rayos. Caminamos la
mayor parte del trayecto encorvados, con las ramas de los árboles
rozando nuestras cabezas y un cielo verde de hojas sobre nosotros.
Incontables hormigas se desplazaban en filas recorriendo la tierra
negra y blanda; deformes raíces sobresalían del suelo y se volvían
a enterrar entre las hojas descompuestas que el monte devolvía a
la tierra. Salimos hacia una zona despejada en donde el sol
desaparecía las últimas gotas de rocío, el lugar era como una isla
de claridad rodeada de sabía vegetal y sombra. En esa ocasión
me acompañaban tres de mis amigos, estábamos acampando y
pescando desde el día anterior en un lugar a orillas de un río, ese
día decidimos salir a explorar otros lugares, y en las primeras horas
de la mañana siguiente entramos en el monte, que resulto ser mucho
más extenso de lo que imaginamos.
Mis amigos se sentaron sobre el pasto a descansar, yo permanecí
de pie; algo no me gustaba de ese sitio, recorrí con la mirada
los pastizales y mis ojos dieron con algo que no esperaba encontrar
en ese lugar. Cuando les dije a los otros lo que veía se echaron a reír
creyendo que bromeaba; cuando señale el lugar pudieron comprobar
que yo hablaba enserio. Una cruz de hierro como las que solían
colocarse en los costados de rutas y caminos, en los lugares en
donde fallecía alguien, se alzaba sobre los pastos. Luego de un
breve momento de asombro, mis amigos comenzaron a bromear
sobre el porque se hallaba una cruz en ese lugar, sacaron sus
cámaras y empezaron a sacar fotografías. No participe de las
bromas, en ese momento comencé a sentirme débil y experimentaba
una presión en mi hombro derecho. Ya veía borroso cuando oí gritar
a uno de mis amigos y luego sentí como me ayudaban a salir de ese
lugar. Cuando nos alejamos un buen trecho las fuerzas volvieron
a mi y pude correr sin ayuda. Nos detuvimos al llegar a otro claro,
todavía confundido vi que observaban la pantalla de una de las
cámaras y uno de mis amigos me la dio; cuando mire la pequeña
pantalla me horroricé por completo al ver que me habían sacado
una foto en la cual aparecía a mi lado una persona casi transparente
con sus manos apoyadas en mi hombro derecho; su boca estaba
abierta de una forma increíble, como queriendo tragarse mi cabeza.
Creo que esa cosa robo parte de mi energía, tal vez ahora pueda
alejarse de la cruz y deambular por esos montes, avanzando
invisible por las sombras.