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domingo, 31 de octubre de 2010

Los Mundos

Cierto es que en el transcurso de nuestras vidas podemos percibir la existencia de
Otros mundos o realidades (generalmente de forma parcial y fugaz) .
Estas experiencias son extraordinarias pero no imposibles; luces misteriosas,
Voces inquietantes, inexplicables corrientes de aire helado, bultos que se escurren
En la oscuridad. Por las características de estos hechos paranormales, deduzco
Que tal vez sea lógico pensar que en los momentos previos a nuestra
Partida, en el fin de nuestra vida , los pudiéramos percibir con mejor y
Mayor claridad, que nuestros ojos vean lo que normalmente no vemos.
Ya cerca de abandonar este mundo, tal vez veamos cosas que están aquí
Pero pertenecen al otro mundo.



Claudio apenas aparto sus pasos unas dos cuadras del gimnasio cuando volvió
A estar empapado en sudor. Esa noche la rutina con pesas lo había agotado mas
De lo normal, culpó y maldijo a el calor que agobiaba desde días atrás.
Siguió caminando pesadamente, casi arrastrando los pasos. Durante la noche esa
Calle era poco transitada, sus veredas estaban rotas y algunos pastos asomaban
Entre las baldosas. Las casas brillaban por la humedad, incontables insectos
Rodeaban con sus vuelos a los focos de la calle.
El aire le parecía cada vez mas espeso, la respiración se le entrecortaba.
Vio acercarse de frente a un lujoso auto, cuando pasó a su lado los ojos
De claudio casi se desorbitaron al ver la horrible y repugnante apariencia de su
Conductor. No fue solo lo que vio, lo horrorizó lo que sintió, estaba seguro de
Que aquel auto era conducido por un demonio.
Un dolor agudo le hizo apretarse el pecho, calló de lado sobre la vereda empapada
De humedad. Con la mirada borrosa vio como el auto retrocedía.
La grotesca y repulsiva criatura bajó del auto y contempló a Claudio exhalar su
Ultimo aliento, luego se marchó. Cuando el lujoso auto cruzó por un grupo de
Personas que caminaban por la vereda, solo vieron a un hombre finamente vestido
Que saludo con una sonrisa.

sábado, 30 de octubre de 2010

La casa de los Fantasmas

Caminé entre los árboles del pequeño bosque hasta que llegué al claro en donde
Estaba la casa. Hasta el mínimo ruido causado por un pájaro o una rama que caía
Desde lo alto eran suficientes para alarmarme, sudaba profusamente y el corazón
Me latía como un bombo. Me sentía emocionado y a la vez algo asustado; mi miedo
No era el de un ladrón vulgar, que teme caer en manos de la justicia, esa posibilidad
Era muy remota, me preocupaba que me sorprendiera algún conocido y divulgara
Entre los vecinos mi acción de carácter ilegal, sería algo muy vergonzoso, para mi
Y mi familia. Fui hasta la casa abandonada con la intención de apoderarme de algunas
De las finas losas que recubrían el baño.
Desde muy niño tuve la inclinación de coleccionar cosas, todo tipo de objetos que
Llamaran mi atención, esa inclinación se convirtió en hobby, luego tomó característica
De obsesión. Gracias a la buena situación económica de mi familia nunca tuve
Trabas a la hora de adquirir mis preciosos objetos, las únicas cosas que habían
Deleitado mis ojos pero aún no las poseía, eran las exquisitas y raras losas que
Cuando niño vi dentro de la casa abandonada. En una luminosa tarde jugaba junto
A otros niños, correteábamos en el bosque que está cerca de mi hogar. Aceptando
El desafío de mis amigos, fuimos hasta la “Casa de los Fantasmas” así la llamaba
La gente de la zona, el desafío era atreverme a mirar el interior de la casa,
Supuestamente recorrida por fantasmas; subido precariamente sobre los hombros
De dos de mis amigos, mire hacia el interior a través de una ventana. Mi mirada
Se posó en el recubrimiento de las paredes, cada losa estaba adornada con un
Motivo diferente, juntas formaban un diseño desordenado pero muy bello.
Desde ese día me obsesioné con poseer algunas de esas piezas.
Perdonada mi travesura, y ante mis insistentes suplicas, mis padres intentaron
Averiguar quienes eran los propietarios, preguntaron a vecinos y fueron al
Municipio pero nadie parecía saberlo, la familia que la habitaba la había abandonado
Y nadie sabía su paradero.
Años después y ya siendo adulto, en un día aburrido y opaco, me encontraba tirado
En el sillón, dejando mi mente bagar cuando de pronto una idea me hizo sonreír.
“No es robo si el objeto no tiene dueño, mas bien sería un rescate, sería una pena
Que lozas tan hermosas terminaran por arruinarse” pensé, y luego comencé a
Planificar mi “rescate” así lo llame yo.
En pleno día y equipado con un bolso y herramientas me escabullí hasta la puerta
Trasera, aplicando una palanca la viejísima puerta cedió con facilidad.
Una atmósfera insana y corrupta dominaba el interior, una sensación de malestar
Se apoderó de mi cuerpo mientras recorría la casa en busca del baño y mis
Preciadas lozas. Esperaba que estuviera vacía, pero vi asombrado que conservaba
Todos sus muebles, cuando pasé frente a un cuarto vi una cama iluminada por
Un rayo de luz que aún tenía un antiguo colchón. No se porque seguí avanzando,
Mis entrañas me decían que me alejara de ese lugar, mire varias veces sobre mi
Hombro, creyendo escuchar pasos que seguían a los míos.
Cuando por fin estuve frente a las lozas, limpié su superficie con la manga de
Mi chaqueta; retrocedí horrorizado al ver los horrendos y macabros dibujos
Que se representaban en ella, imágenes demoníacas, desmembramientos,
Gente ardiendo entre llamas, seres monstruosos y deformes. Cuando niño,
Desde la altura de la ventana, no logre distinguir lo que se dibujaba en las
Paredes, además me equivoqué en mi suposición de que era un baño, si había
Una bañera, que fue lo que vi desde la ventana, pero además el lugar tenía unas
Mesas con grilletes en los costados, y del techo colgaban cadenas con ganchos.
Lo último que vi antes de huir corriendo, fue instrumentos de tortura dispuestos
Sobre una mesa.

jueves, 28 de octubre de 2010

El Espectro

Otra noche mas vagando por el cementerio. Esta se presentó particularmente
Tétrica y misteriosa, desde que el día le cedió el lugar se levantó una niebla
Tenue pero persistente, dándole a la noche un tono amarillento, como si
Todo fuera antiguo y descolorido. Las húmedas y frías lápidas reflejan
escasamente las luces de la calle cercana que sobrepasan las sombras del
Muro. Sobre el techo de los panteones se deslizan furtivas y silenciosas sombras,
Gatos callejeros que persiguen ratas, estas son atraídas por el olor nauseabundo
Que inevitablemente escapa de algún nicho o panteón, y se mezcla con el aroma
De marchitas flores que mueren lentamente dentro de jarrones cuarteados de
Tiempo e intemperie. Irónicamente el cementerio también es creador de vida,
Cientos de insectos emergen de las grietas, alimentados de corrompidos y
Putrefactos cadáveres. Una luna desgastada apareció en el cielo pero pronto
Fue cubierta por un ejercito desordenado de nubes. Algunos crujidos interrumpen
El silencio, maderas de ataúdes que se agrietan o colapsan, vencidas por años
De oscuridad y abandono.
Ya siento que el día se avecina, antes de que el primer rayo de luz toque el cielo
Regreso a mi tumba.

miércoles, 27 de octubre de 2010

El cementerio abandonado

Ya hacía kilómetros que se había separado de sus amigos, pero Pablo aún
Continuaba exhalando rabia, como un toro embravecido. Fue la mas grabe de
Las peleas que había tenido alguna que otra vez con sus amigos. Pablo conocía a
Oscar y Antony desde que iban a la escuela; compartían muchas cosas en común
Como la pasión por la pesca, pero los separaba otra gran pasión, el fútbol .
Acampando a orillas de un río comenzaron a hablar, luego a discutir sobre futbol.
Pablo era el mas temperamental, cuando los ánimos se caldearon guardó sus
Cosas y se hizo al camino avanzando a grandes pasos, sin importarle la gran
distancia que debía recorrer bajo el luto de la noche. Habían llegado hasta allí
En el auto de Antony, eran treinta kilómetros de caminos de tierra escasamente
Poblados, algunas estancias brillaban a lo lejos, en la inmensidad del campo.
Una luna menguante asomaba debajo de una nube, como si fuera una gran sonrisa
Macabra. La calle era una insignificante línea que corría entre la oscuridad de la pampa.
Una lechuza posada en un poste del alambrado le chistó al pasar, el viento silbaba
Entre los pastos una melodía atemorizante que calaba hasta el alma. Los perros de
Una estancia ladraban a lo lejos, enfrentando al viento, o quizás a un enemigo
Invisible a los ojos humanos.
Pablo reconoció unas canaletas talladas por el agua que angostaban aún mas
La calle; estaba cerca del cementerio abandonado. Solían enterrar en el a gente
De la zona pero luego dejó de usarse. La naturaleza había reclamado sus muros
trepando en forma de enredaderas, dándole un aspecto terrorífico y siniestro.
Respiró hondo y siguió caminando. Al pasar frente al carcomido portón de chapa
Oyó un chirrido, el portón se entreabrió y asomo una cabeza calva y blanca.
El susto fue tan grande que se sintió desvanecer. Volvió en si para horrorizarse
Todavía mas, alguien lo jalaba hacia el interior del cementerio, ya la mitad de su
Cuerpo cruzaba el portón. Pataleó con todas sus fuerzas hasta que consiguió
Zafarse de las heladas manos que sujetaban sus tobillos. Desesperado corrió
Unos pasos sin perder de vista el portón entreabierto, una luz lo encandiló,
El auto no pudo esquivarlo y lo arrolló matándolo en el acto.
Era el auto de sus amigos que levantaron el campamento para alcanzar a Pablo
Y llevarlo hasta su casa.

martes, 26 de octubre de 2010

El fantasma de la vía

Ya se había retirado gran parte de los invitados, miré mi reloj, me levante
Pesadamente y me despedí alzando mi mano a los conocidos que encontré
A mi paso. Estaba en el cumpleaños de la hija de un conocido. La madrugada
Estaba muy avanzada, la noche era sumamente fría, cuando di mis primeros
Pasos fuera del local me arrepentí de haber ido a pié. Por un trecho bastante
Largo continué oyendo la música del cumpleaños, la ciudad dormía inmutable
Y silenciosa, las chimeneas de algunas casas aún elevaban un delgado hilo
De humo que se disolvía en la oscuridad. Al llegar a una calle que es atravesada
Por las vías del tren, pensé que sería mejor cortar camino y ahorrarme unas cuantas
Cuadras de caminata, me desvíe y seguí mi camino por la vía férrea.
En ese tramo la vía cruza entre terrenos baldíos y algunas casas abandonadas, esa
Zona está despoblada porque solía inundarse en las épocas de mucha lluvia.
Habían pasado muchos años desde la última vez que crucé por ese lugar, en los
Costados crecían todo tipo de malezas, las plantas de abrojos sobrepasaban la
Altura de una persona y se agitaban ante la menor brisa, los pastos se amontonaban
Formando bultos amarillentos que llegaban hasta el borde de la vía.
Escuché la bocina del tren resonar a mi espalda, se lo oía bastante lejos aún pero
Igual voltee; a pesar de la oscuridad logré distinguir que alguien caminaba detrás
De mi a unos diez metros de distancia. Apuré el paso, los durmientes comenzaron
A vibrar, la luz del tren me alcanzó, cuando volví a voltear distinguí que el otro
Caminante era un hombre, me impresioné al notar que su cuerpo no proyectaba
Sombra. Me aparte unos metros de la vía, el tren ya rugía cerca, corrí espantado
Cuando vi que el hombre con un amplio gesto de la mano me invitaba a acercarme.
Me alejé del estruendo del tren tropezando entre pastos y malezas hasta llegar a una
Calle.

domingo, 24 de octubre de 2010

Horror en la Carretera

Solo se veía el tramo de carretera iluminado por la potente luz del auto. El cielo nocturno estaba cubierto por nubes negras que amenazaban derramarse sobre la tierra. El aire cálido y cargado de humedad parecía ser la oscuridad misma, aplastando todo bajo su manto de negrura y silencio.
Fabricio conducía por una carretera que zigzagueaba entre cerros, montes. Peligrosas curvas cerradas recortadas por precipicios formaban parte del paisaje agreste y abrupto que esa noche se ocultaba en la profunda oscuridad.

La radio encendida trataba de alejar el sueño que se posaba en los párpados y le habría la boca en largos bostezos. Fabricio estaba un poco extrañado por el repentino sueño que sentía, jamás salía a la ruta si no había descansado bien y esa noche no era la excepción. Terminaba de transitar una curva cuando la luz descubrió una persona que caminaba al costado de la carretera.

Comenzó a asustarse cuando inexplicablemente no podía rebasarla; continuaba caminando delante de él y parecía hacerlo lentamente. Vestía algo de color claro y muy largo, como una especie de túnica. No podía distinguirse si era un hombre o una mujer. Sorpresivamente el misterioso caminante cruzó hacia el otro lado
de la ruta y se perdió en la oscuridad. Lo sacudió un fuerte golpe seguido de la indescriptible sensación de caer en el vacío, el auto de Fabricio cayó con estruendo de metal aplastado, luego rodó
hasta el fondo del precipicio; el caminante apareció en el borde, miró hacia abajo y desplegó unas alas negras y descendió volando hasta el malherido cuerpo de Fabricio, ya casi sin vida.

viernes, 22 de octubre de 2010

En busca del Hombre Lobo

Ocasionalmente oigo a algunos colegas murmurar a mis espaldas, otros
Simplemente me ignoran, y los profesores de mas confianza suelen decir
Alguna broma acompañada de una risotada y una palmada en el hombro.
Sucede que soy profesor de biología y enseño en un colegio, pero gran parte
De mi tiempo libre la dedico a la criptozoologia: a la búsqueda de animales que
La ciencia convencional aún no encuentra, y en algunos casos niega su existencia
Calificándolos como simples mitos o leyendas, fantasías del imaginario colectivo.
La criptozoologia es resistida y criticada por muchos biólogos, y lo que aumenta las
Miradas desconfiadas o despectivas de mis colegas, es que mi búsqueda se centra
En encontrar, y si es posible, capturar un hombre lobo.
Sobre la existencia de esos seres no tengo dudas, se que existen porque vi uno, lo
Que me interesa es demostrárselo al mundo. Son reales, asechan en noches claras
en apartadas campiñas o profundos bosques, como el que recorrí cuando era aún
Estudiante de biología y en donde tuve mi aterrador y casi mortal encuentro con
Un hombre lobo.
Frustrada una excursión al bosque que pensábamos realizar entre varios compañeros
De curso, decidí ir solo. Cargando una enorme mochila entré a la verde espesura
De apretujados árboles; había participado de barias excursiones junto a mi profesor
Y compañeros de clase, esa era toda mi experiencia, crecí en una gran ciudad
Apartado de la naturaleza, a las dos horas de iniciada mi solitaria aventura, ya pagaba
Las consecuencias de ello. Mi intensión era llegar hasta las verdes orillas de un arroyo
Cristalino en donde habíamos acampado en una ocasión, un lugar realmente hermoso,
Una ribera en donde crecían delicadas flores multicolor que perfumaban el aire puro
Y fresco. En algún tramo del camino me desvíe y me encontré caminando por un
Bosque húmedo y sombrío, con un suelo repleto de musgo y troncos caídos y
Putrefactos, en donde crecían venenosos hongos. El sudor me chorreaba a mares
Mientras trataba de abrirme paso entre marañas de ramas que entorpecían mi andar.
La noche llegó rapidísimo, seguí mi lenta marcha, no deseaba quedarme en aquel
Horrible y tenebroso lugar. La luz de la luna llena intercalaba las sombras formando
Un paisaje tétrico y mudo, lleno de curiosas formas y fugases visiones.
Tal vez no lo escuché aproximarse por el latido de mi corazón que retumbaba en
Mis oídos, cuando sentí que algo tocó mi mochila voltee y vi la criatura mas
Horrenda que se puedan imaginar, a mi lado estaba un hombre lobo mirándome
A los ojos. Supongo que me dejó huir para jugar conmigo como lo hace un gato
Con un ratón, estaba por alcanzarme cuando caí y rodé por una colina.
Desperté en el hospital con barios huesos rotos. Tuve muchísima suerte, cuando
Termine de rodar estaba sobre una ruta, el conductor de un camión frenó a tiempo
Salvándome la vida.

miércoles, 20 de octubre de 2010

El fantasma de la litera

Cuando entré al ejército sabía que iba a ser una experiencia bastante dura, y vaya que lo fue, pero los rigores del entrenamiento y la disciplina pasaron a ser algo sin importancia comparados al terror que experimenté en aquella barraca del ejército.
Me tocó dormir en la última litera de la fila; para los que no saben, las literas tienen dos camas, una arriba y otra abajo . Como estaba desocupada elegí el lugar que más me gustaba que era la cama de arriba.

martes, 19 de octubre de 2010

El muñeco embrujado

Claudia integraba un grupo de voluntarios, que entre otras tareas humanitarias realizaban visitas a diferentes centros de salud, asilos, hogares de niños abandonados, hospitales psiquiátricos. Ayudaban a la gente que necesitaba un cuidador o alguien que los aconsejara o simplemente conversara con ellos. durante la visita a un hospital psiquiátrico, un paciente se le acercó y le regaló un muñeco de trapo:
-Tome, esto es para usted -le dijo el hombre con la mirada perdida.
Claudia agradeció y aceptó el muñeco. Algunos pacientes elaboraban artesanías como forma de terapia y solían regalar sus creaciones a la gente del grupo. En su hogar la esperaban su esposo Carlos y su hija Lorena de cinco años.

Apenas llegó guardó el muñeco en un cajón del armario que estaba en su alcoba. Apreciaba el gesto de aquel hombre pero el muñeco era realmente horrible, medía unos treinta centímetros, estaba hecho de trozos de tela y su cabeza era blanca con ojos y boca pintados de rojo. Esa noche Claudia despertó sintiendo una sensación extraña y angustiante. Encendió la luz y vio asombrada que del cajón entreabierto del armario asomaba la cabeza del muñeco y su cara apuntaba hacia la cama. Se sentía tan mal que no le dio importancia, tomó una aspirina y volvió a acostarse. Cuando llegó la mañana su esposo la llevó al médico. El doctor le dijo que solo parecía estar agotada y le recomendó que descansara. Dos días después Claudia estaba mucho peor y no conseguían diagnosticar su mal. Una tarde fue a visitarla una tía que era monja; al rato de haber llegado su tía le dijo que sentía algo extraño, algo que había en el cuarto la incomodaba. De pronto el armario comenzó a temblar y a emitir un sonido que se parecía a un quejido. Claudia salió de la casa ayudada por su tía.

Desde esa tarde no volvieron a ver al muñeco, desapareció del armario y con el el mal que enfermaba a Claudia, la cual se recuperó rápidamente. Acompañada por su esposo y su tía, regresó al hospital psiquiátrico para intentar averiguar algo sobre el hombre que le regaló el muñeco. Resultó que el hombre era parapléjico, jamás había caminado y tampoco hablaba.

domingo, 17 de octubre de 2010

Luces en la Mansión

La adrenalina fluía por sus venas y aguzaba sus sentidos, estaba listo para
Enfrentarse al peligro. Hugo hizo una seña a su compañero y entró primero
A la casa empuñando el revólver en su mano mas diestra, en la otra llevaba
La linterna. Inspeccionada la sala se separaron para revisar toda la casa.
Hugo era policía, junto a un compañero estaban vigilando una mansión
Desocupada, al ver una luz cruzar delante de una ventana decidieron
Entrar. La situación era peligrosa, en el interior de la casa se podía estar
Realizando cualquier tipo de actividad ilegal. Vecinos de la zona habían
Informado que por las noches se veían luces en la mansión que se sabía
Estaba desocupada, sus dueños habían fallecido recientemente.
Hugo avanzó cauteloso por una habitación con paredes repletas de retratos.
Los retratados lucían ropas antiguas y elegantes, el pintor consiguió plasmar
En el lienzo las miradas despectivas y altaneras de esas personas que parecían
Seguir los pasos de Hugo. Las arañas tejían sus redes en los rincones y se
Ocultaban cuando las alcanzaba la luz de la linterna. Debían revisar todas
Las habitaciones, una de ellas era particularmente tétrica; decenas de cabezas
Embalsamadas de todo tipo de animales se exhibían como trofeos.
“¿Que tipo de maleantes entraba a una casa durante varias noches sin llevarse
Todos los objetos valiosos que allí había?” se interrogaba Hugo mientras
Avanzaba por un estrecho corredor. Encontraba muy poco probable que
Algún grupo de muchachos traviesos se atrevieran a entrar por la noche
En esa aterradora mansión.
Por un momento se sintió perdido de tanto girar siguiendo los corredores
Pero luego se orientó. Estaba tan concentrado en lo que enfocaba su linterna
Que no percibió que la oscuridad detrás de el comenzaba a disminuir, cuando
Lo notó giró con rapidez y vio que dos bolas de luz flotaban en el aire.
Mientras corría hacia la puerta llamó a su compañero por la radio pero
Este no contestó. Lo encontró tirado en la habitación de los retratos,
Su compañero estaba muerto.
Hugo mintió cuando dijo que no había visto a los que atacaron salvajemente a
Su compañero, cuando fue a socorrerlo la linterna ilumino los rostros que
Antes se veían despectivos y altaneros, en ese momento lucían una sonrisa
Burlona.

viernes, 15 de octubre de 2010

En la niebla

Apenas salí de mi casa me envolvió una niebla espesa, la visibilidad era de tan solo
Unos metros. Mi viejo auto estaba en el taller, para llegar a mi trabajo en la ciudad
Debía caminar siete kilómetros por una ruta poco transitada y despoblada, rodeada
De campos y bosques. En la fabrica en donde trabajaba se rotaban horarios, esa
Semana me tocaba ir por la noche.
La niebla era tan densa que costaba respirar, era agobiante, apenas veía la línea
Blanca del borde de la ruta, todo estaba en silencio, como si la niebla hubiera
Disuelto el paisaje.
Me lleve el susto de mi vida cuando alguien apareció caminando a mi lado, por la
Silueta distinguí que era una mujer, no conseguí ver su rostro, caminaba con la
Cabeza inclinada y su largo cabello ocultaba su cara. La salude pero no me respondió,
Supuse que estaría asustada así que no insistí en hablarle. Cuando llegamos al puente
Comenzó a caminar mas despacio hasta que quedó unos pasos detrás de mi. Miré
Sobre mi hombro y la vi parada sobre la baranda del puente, se arrojó al caudaloso
Río sin darme tiempo a reaccionar. Me llevé las manos a la cabeza esperando
Escuchar el fatal sonido de su cuerpo golpeando contra el agua, ni el mas mínimo
Sonido llego a mis oídos. Me incliné sobre la baranda tratando inútilmente de ver
Algo, no había forma de que cayera fuera del agua, el río tiene casi el mismo ancho
Que el puente. Estaba desconcertado buscando una explicación de lo que había
Sucedido cuando la vi nuevamente caminando por el puente, en ese momento supe
Que era una aparición, el pulso se me acelero pero no corrí, caminé hacia atrás sin
Perderla de vista, la mujer avanzaba hacia mi lentamente, al sobrepasar el otro
Extremo del puente la mujer se detuvo, un viento frío comenzaba a soplar disipando
La niebla, la mujer desapareció como si fuera parte de la misma niebla.
Por suerte ese mismo día arreglaron mi auto, y las noches siguientes fueron claras
Y despejadas.

jueves, 14 de octubre de 2010

El hogar de las bestias

Entraron a la casa entusiasmados y alegres, observaron todo, era bellísima - Bien, debo
Admitirlo, me equivoqué con Fernández y su esposa Alicia, la verdad es que me
Caían mal y pensé que era algo mutuo, pero el que nos prestaran su casa demuestra
Que los juzgue mal - dijo Aníbal a su esposa Jessica, su pequeña hija de siete años
Llamada Fátima correteaba contenta por todo el lugar.
Aníbal planeaba descansar unos días junto a su familia en la casa que generosamente
Le habían ofrecido Fernández y Alicia, un matrimonio que trabajaba en la misma
Empresa que el. En la propiedad había una piscina y un hermoso jardín, un parrillero
Bajo un techo de paja y todo el lugar estaba rodeado de un espeso bosque colmado
De gorjeos de coloridas aves.
Llegó la noche, Aníbal estaba preparando un asado en la parrilla cuando su mirada
Se topó con dos ojos amarillos que brillaban en el bosque, los vio solo por un
Instante, luego desaparecieron. Durante la cena no habló de lo que vio para no
Asustar a su familia. Muy avanzada la noche la luna llena jugaba con las sombras
Cuando Jessica despertó - Aníbal, Aníbal despierta, afuera anda alguien, escuché unos
Pasos - dijo Jessica sacudiendo el hombro de su marido. Miró por la ventana, las
Plantas del jardín se movían como si algo se arrastrara entre ellas, Aníbal buscó una
Linterna y tomó el atizador de la chimenea - ¿Qué vas a hacer? no salgas - dijo
Jessica - Tranquila, debe ser un animal, lo voy a espantar para que no estrague el
Jardín - le contestó Aníbal. Caminó entre las plantas y flores empuñando el atizador,
Una rama crujió en el bosque, nuevamente surgieron los ojos amarillos pero esta vez
Se vio el colosal cuerpo de un hombre lobo. Espantado retrocedió un par de pasos,
Escuchó un gruñido espantoso detrás de el, era otro licántropo.
Al oír los gritos suplicantes y desgarradores de su marido, Jessica salió de la casa para
Tratar de socorrerlo pero ya era demasiado tarde, lo arrastraron hacia lo profundo del
Bosque.
El sol ya se acercaba al horizonte y la búsqueda aún continuaba, los policías solo
Encontraron un enorme charco de sangre. Jessica lloraba desconsolada cuando
Llegaron los dueños de la casa - Hola, cuando nos enteramos vinimos lo mas rápido
Que pudimos, estamos a tu disposición para lo que necesites - dijo Fernández y
Agregó - Aníbal era un buen compañero de trabajo, y sin dudas era muy valiente,
Se requiere de valor para salir a enfrentarse a un animal desconocido empuñando
Un atizador -
Tenía que ir a declarar en la ciudad, así que dejó a Fátima con los Fernández.
Cuando iba por el camino un pensamiento horrorizó a Jessica; en ningún momento
Mencionó lo del atizador, había olvidado de decírselo a la policía, ¿Cómo Fernández
Sabía……?.

martes, 12 de octubre de 2010

El Pescador y el Fantasma

Cuando Antonio bajó de su bote a remos la noche ya se había adueñado del
Paisaje. El monte ribereño ya enmudecía sus últimos cantos de palomas y
Escandalosas gallinetas, y liberaba nocturnos coros de grillos que le respondían
A las ranas que croaban en la laguna cercana.
Arrastró su bote hasta la arena de la angosta playa y se sentó sobre una barranca.
Ya era demasiado tarde para tender sus redes, estaba muy cansado por el esfuerzo
De remar contra el viento, hilos de sudor corrían por los surcos de su castigado
Rostro de pescador. Antonio permaneció largo rato recuperando el aliento mientras
Contemplaba el cielo estrellado, el viento disminuyó con la noche pero aún soplaban
Algunas ráfagas que sacudían el techo del monte.
Tendió una lona en el mismo lugar en donde tantas veces durmió bajo el amparo de
Frondosos árboles, no tardó en dormirse, lo arrullaban los cantos de las ranas y el
Rumor del viento.
Caminaba por el monte sin conciencia ni intención, indiferente a las ramas llenas de
Punzantes espinas que se interponían a su paso. Lentamente comenzó a recordar
Cosas, imágenes de su vida se amontonaban hasta que recordó quien era. Reconoció
El lugar, estaba cerca de donde se había dormido. Antonio comenzaba a preguntarse
Sobre su extraña situación cuando sintió que había algo detrás de el, volteó y vio a
Alguien alto y delgado con la cara cubierta por las sombras y vistiendo de negro.
Casi alcanzaba la playa en donde estaba su bote cuando algo que vio lo hizo
Detenerse; se acercó y comprobó aterrado y confundido que sobre la lona estaba
Su propio cuerpo. “Ese no es mi cuerpo, debe ser una aparición” repetía Antonio,
Mas bien ,el espíritu de Antonio mientras remaba en su bote.

domingo, 10 de octubre de 2010

La estatua inquietante

No me pareció que alguien mas lo notara, pero en varias ocasiones, por
Instantes muy fugases, vi a la estatua mover los ojos o cambiar la expresión
De su rostro de bronce. Después de reír al oír mi inquietud mi profesor dijo
Que el aparente movimiento de la cara de la estatua se debía a lo realista de
Sus detalles y al juego de luces y sombras y al cambio de perspectiva al
Cruzar caminando frente a ella, me confesó que cuando el era estudiante
También tubo esa errónea impresión.
La explicación del profesor me pareció lógica y acertada hasta que comprobé
Que en este mundo existen fuerzas detrás de las aparentes; cosas que escapan a
La lógica e incluso al sentido común pero son parte de este mundo, pertenecen
Al reino de las sombras y la noche, al silencio aterrador y la soledad inquietante.

Concurrí durante seis años a una escuela musical en donde estudiaba violín.
La escuela tenía un enorme patio interior, en el un escenario en donde
Ocasionalmente tocaba la orquesta integrada por alumnos de la misma.
En un costado del patio se erguía sobre un pedestal la estatua del fundador
De dicha escuela, don Jorge Bermúdez, fallecido cincuenta años atrás.
Como era invierno mis clases terminaban ya entrada la noche, mi profesor
Acostumbraba extenderse barios minutos mas pasada la hora de retirarse,
Por eso los de mi clase éramos los últimos en salir.
Tras conocer mi designación para integrar la orquesta de la escuela, el profesor
Me recomendó que al terminar la clase me convenía permanecer unos minutos
Mas estudiando las partituras que ensayaría junto a la orquesta al día siguiente.
Quedé solo en el salón, mi mente sumida en los papeles salpicados de notas,
Mi atención era tal que perdí el sentido del tiempo. Golpearon la puerta del salón,
Mire la hora, era tardísimo, por lo tosco y enérgico de los golpes supuse que era
El director de la escuela enfadado por mi tardanza, el era el que cerraba la escuela.
Al abrir la puerta me espanté al ver que el que golpeaba era la estatua, su cara
Esbozaba una sonrisa maligna, atemorizante.
Acertadamente corrí hacia la ventana que da a la calle, no creo que en una
Situación ordinaria consiga abrir la ventana con tal rapidez, salte a la calle y
No paré de correr hasta llegar a mi casa.

martes, 5 de octubre de 2010

Miedo a los Payasos

Cuando llegó la noticia al vecindario todos los niños de la zona se alegraron, todos
Menos Franco. Un gran circo llegaba a la ciudad y se iba a instalar justo al lado de
Su casa en donde había un inmenso terreno baldío; esto le preocupaba a Franco
Pues le tenía terror a los payasos. Descubrió su miedo en la fiesta de cumpleaños
De un amigo en donde contrataron un payaso, en ese entonces tenía seis años, ahora
Con trece cumplidos seguía con su miedo pero como lo avergonzaba no se lo contó
A nadie, ni siquiera a su hermano menor Sergio de ocho años con el cual era muy
Unido.
Desde el fondo de su casa vio la carpa multicolor elevarse como si fuera un gigante.
Solo un muro de unos dos metros lo separaba de aquel mundo bullicioso y fantástico.
Toda la familia asistió a la primera función. Como primer acto aparecieron los payasos,
Sus piruetas y ocurrencias hacían reír a la gente. Franco comenzaba a sentirse mas
Cómodo, su miedo se estaba diluyendo. Miró a un costado y vio que entre el público
Había un payaso, extrañamente la gente que estaba a su alrededor parecía no notarlo.
El payaso volteó con rapidez y sus siniestros ojos se fijaron en los de Franco, su rostro
Era horrible, cubierto de blanco y con una boca inmensa que sonreía diabólicamente.
En un abrir y cerrar de ojos el payaso estaba sentado a su lado, su enorme mano
Enguantada tomó la de Franco, el niño se desmayó de terror.
Despertó sobre una cama de hospital, a su alrededor estaba su familia;
- Franco, que susto nos diste, por suerte el doctor nos dijo que estas bien -
Dijo su madre mientras le acariciaba la frente - Los dueños del circo nos ayudaron
A traerte, vinimos en uno de sus vehículos, fueron muy amables, es mas, insistieron
En mandar a alguien para animarte cuando te recuperaras - dijo el padre.
- !Hooolaaa¡ - la puerta se abrió y asomó la sonriente cara de un payaso.

lunes, 4 de octubre de 2010

Las Ratas

Las oía arañar las paredes y cavar en el suelo, roer madera, arrastrar papeles. Todo el edificio estaba infestado de ratas, encendí la linterna y cauteloso comencé a avanzar.
El viejo edificio estaba deshabitado hacía largo tiempo, su demolición se estaba demorando demasiado, la gente que vivía cerca decía que el lugar estaba repleto de ratas que se extendían por toda la zona. El municipio, agobiado por las reiteradas denuncias y quejas de los vecinos , decidió contratar mis servicios como exterminador.

domingo, 3 de octubre de 2010

La morgue

Seguí hasta el final del corredor, me detuve frente a la puerta de la morgue, dude
Por un instante, respiré hondo y entré.
Cuando estudié electricidad jamás pensé que trabajaría en un lugar así, ser
Electricista en un hospital no era algo que me entusiasmara mucho, mas bien me
Inquietaba un poco, siempre tuve algo de miedo hacia los hospitales. Lo que me
Produce enfado conmigo mismo, es como no se me ocurrió que en algún momento
Iban a requerir mis servicios en la morgue, lugar al cual le tenía pavor y ahora le temo
Mas debido a lo que me sucedió esa horrible noche.
Apenas entré se me erizó la piel debido al aire frío y la atmósfera insana de aquel
Descolorido lugar cubierto de lustrosas losas blancas. Un par de doctores que
Trabajaban en un cuerpo inerte sobre la asquerosa mesa de metal, al verme con
La escalera y la valija señalaron con el brazo el obvio lugar en donde fallaba una
Luz. Salude con un gesto, temía que al hablar se notara el miedo que me dominaba.
Desde el último peldaño de mi escalera podía ver las dos filas de mesas, sobre ellas
Los cadáveres cubiertos por sábanas. Cuando lo noté los doctores ya estaban por
Retirarse, al cerrar la puerta quedé solo en ese horrible lugar, eso creí yo.
Por causa de mis manos temblorosas y la poca atención hacia mi trabajo, se produjo
Un corto circuito, las luces se apagaron y quedé en la total oscuridad. Para que
Volviera la electricidad debía subir la llave térmica que estaba al lado de la puerta.
Estando aún en lo alto de la escalera escuché un ruido, luego otro, otros mas los
Siguieron; inútil sería intentar describir el terror que recorría mi cuerpo cuando
Comprendí que los ruidos eran producidos por pies descalzos que chocaban contra
El suelo al bajar de las altas mesas.
Los pasos rodearon la escalera, bastaba un sacudón para hacerme caer al duro suelo.
- ¿Qué pasó aquí, se apagó la luz? - dijo una voz, enseguida se oyó el clic de la llave.
Cuando el lugar se ilumino yo estaba solo, el que encendió la luz era un enfermero
Que junto a un compañero traían otro cadáver.
E dejado por escrito, como mi última voluntad, que al morir no me lleven a la
Morgue de aquel hospital. Estoy seguro que ese lugar esta maldito

Los dos amigos y el hombre lobo

Caminaron bajo la luna llena cruzando pastizales y grutas con negras arboledas
Y pálidas rocas, bordearon la falda de los cerros y se internaron en un bosque
De eucaliptos. Solo sus pasos y el corretear jadeante de sus perros interrumpía
El silencio de las sombras, un búho cruzó cerca de ellos cortando el aire con su
Sigiloso vuelo. La noche juntó en el cielo oscuros nubarrones que se amotinaron
Ante la luna y por momentos lograban eclipsarla, entonces de lo profundo del
Bosque crecía una oscuridad que parecía colocar una venda en los ojos que se
Rompía al encender la linterna.
Jacinto y Ernesto estaban cazando armadillos, con ellos iban sus perros.
Tras avanzar largo rato por el bosque decidieron separarse para cubrir mas terreno.
Ernesto se alejó acompañado por el “Corbata” su fiel perro, Jacinto tomó otro
Sendero siguiendo a “Rufo” que comenzó a correr tras el rastro de una presa.
Jacinto estaba felicitando Rufo por haber cazado un armadillo cuando oyó
Que se les acercaba algo; era Corbata, el perro de su amigo, caminaba encorvado
Y Con la cola entre las patas, evidentemente estaba muy asustado. Un grito
Desgarrador retumbó en el bosque, la luna se oculto tras las nubes y Jacinto tubo
Que correr por un ennegrecido bosque. La luz de la linterna buscaba por todas
Partes - !Ernesto¡ - gritaba Jacinto mientras trataba de encontrar a su amigo al
Cual seguramente lo había atacado un animal “un jabalí” pensó Jacinto mientras
Empuñaba la pala que utilizaban para cavar las cuevas de los armadillos.
Comenzó a caminar lentamente, su amigo debía estar por esa zona, el grito
No provenía de mas lejos. Cada paso hacía crujir la capa de hojas secas que
Cubría el suelo, los perros lo seguían de lejos; el corazón le latía aún mas
Fuerte cada vez que revisaba detrás de los árboles, temía encontrar a Ernesto
Muerto, o toparse con lo que lo atacó. Cuando escuchó dos pasos que se
Acercaban, por un instante tuvo la esperanza que fuera su amigo, la luz
Iluminó una bestia horrible de aspecto infernal y grotesco, un hombre lobo.
Alcanzó a golpearlo con la pala justo en la cabeza pero no fue suficiente para
Detener a la bestia, lo atacó con increíble ferocidad, en el bosque nuevamente
Retumbó un grito desgarrador.

A pesar de las negativas de Ernesto, que juraba no recordar nada, la justicia
Lo condenó por la muerte de Jacinto. Las evidencias eran concluyentes, lo
Encontraron cubierto por la sangre de su amigo, además se demostró que
La herida que tenía en la cabeza fue hecha con la pala de Jacinto, prueba
De una pelea. Lo que no quedó muy claro fue como consiguió desgarrar
El cuerpo de tal forma que parecía el ataque de un animal, utilizando solo
Sus manos.