¡Advertencia!: Todas las obras del blog le pertenecen a Jorge Leal. Prohibido tomarlas para cualquier fin sin consultar antes al autor. Y en todos los casos se deberá citar la fuente y el autor, y no se podrán usar con fines comerciales.

Buscar en este blog

martes, 30 de noviembre de 2010

El Fantasma en la tormenta

Recuerdo que yo estaba muy entusiasmado, la camioneta llegó a mi casa
Cuando apenas amanecía, mi amigo Rubén iba sentado en la parte de atrás.
Hicimos una hora por ruta y luego tomamos un camino rural. El viento
Golpeaba nuestras caras sonrientes. La camioneta, bastante destartalada,
Transitaba a duras penas por aquel camino de tierra y piedras sueltas.
Cruzamos por campos solitarios y melancólicos, la región mas monótona
Que e visto; una llanura de pastizales bajos y desteñidos, las nubes grises
Ocultaban por completo al sol.
Cuando llegamos a la casa, me sorprendió lo grande que era, lo segundo
Que llamó mi atención, fue lo descuidada que estaba. Era el hogar de los
Tíos de Rubén, el iba seguido a visitarlos, como yo era su mejor amigo
Tuvieron la amabilidad de invitarme a pasar un fin de semana en su casa.
Ambos teníamos dieciséis años, a pesar de lo aburrido de aquel paisaje
Igual nos divertimos andando a caballo por aquella llanura desprovista de
Gracia y belleza.
La noche llegó junto con una aterradora tormenta. Cenamos iluminados por
Un farol y velas, la casa no tenía electricidad. Varias horas después de
Acostarme seguía sin poder pegar un ojo, no estaba acostumbrado a dormir
En una habitación tan amplia y tan amueblada, gracias a la vela que dejé
Encendida podía ver desde la cama al inmenso ropero negro de maderas
Talladas, a su lado un escritorio, en la misma pared en donde estaba la
Puerta, había estantes con libros voluminosos de tapas oscuras.
Fui hasta la ventana a mirar la tormenta, desde muy niño me gustaba ver
El sobrecogedor espectáculo de los relámpagos iluminando el cielo nocturno.
La tormenta eléctrica era impresionante, cerca de la casa se sacudía un enorme
Árbol, la lluvia lo azotaba con fuerza, la tempestad lo iluminaba desde diferentes
Ángulos. Un rayo calló con estruendo, la casa tembló, su luz blanca dejó ver
Un cuerpo que pataleaba y convulsionaba, en una rama del árbol, colgado de
Una cuerda, estaba un hombre ahorcado. Barios relámpagos siguieron al rayo,
Pude ver con claridad su cara, de su boca abierta colgaba la lengua, los ojos
Se movían de un lado al otro. Hubo un instante de oscuridad, cuando el
Paisaje se volvió a iluminar, el hombre ya no estaba, era un fantasma.
El resto de la noche la pasé temblando bajo las cobijas.
Durante el desayuno el tío de Rubén estaba un poco extraño, se levantó
De la mesa sin tocar su comida. Su esposa trato de excusarlo, contó que
Su marido se sentía mal, las noches de tormenta le hacían recordar la terrible
Noche en que su hermano se ahorcó en el árbol que está al lado de la casa.

domingo, 28 de noviembre de 2010

La vieja González

Es difícil contarles como era la vieja González sin hablar mal de una persona
Que ya murió. Solo diré entonces que en el barrio nadie la apreciaba, la vieja
Parecía odiar a todo el mundo, en su vida no se llevó bien con nadie, y su mal
Carácter no desapareció luego de su muerte física, aún sigue rezongando,
Recorriendo la penumbra de su casa, y ojeando la calle desde su ventana.
Cuando los vecinos notaron que hacía días que no la veían, fueron a golpear
Su puerta, la vieja vivía sola, a pesar de todo era un ser humano, y en una
Ciudad chica los vecinos no se ignoran en casos de necesidad. Cuando vi el
Grupo llamando a la puerta me acerqué, mi casa está al lado. Como no
Contestaba, y ante la insistencia del grupo de vecinos, fui el primero en
Entrar; un olor nauseabundo se paseaba por la casa, usando mi pañuelo
Como si fuera una mascarilla(para soportar el hedor) seguí buscando.
La encontré tirada en el piso de la cocina, el cuerpo hinchado, la piel gris,
La cara comida por cientos de gusanos que desbordaban por sus cuencas.
Había fallecido días atrás, la luz del sol entraba por una ventana e iluminaba
Aquel cuerpo putrefacto. Vi que algo se movió en la penumbra, en un rincón
De la cocina. Se acercó a mi lentamente, por un instante no me pude mover;
Era el fantasma de la vieja González, su boca fruncida se movía pero no se oía
Sonido alguno. Los vecinos pensaron que salí de allí como un viento por causa
Del cadáver.
Desde entonces, muchas son las personas que han visto su fantasma, principalmente
De noche, descorre las cortinas y se asoma por la ventana. Algunas personas dicen
Que al pasar frente a la casa, oyen que alguien los llama por su nombre, la puerta
Se abre y brota un olor nauseabundo.

sábado, 27 de noviembre de 2010

La marca de la Ouija

“Situaciones extremas, medidas extremas” me decía a mi mismo y comencé la
Sesión con la tabla Ouija.
Tenía que tomar una difícil decisión sobre un negocio que iba a realizar. Claro
Que antes de recurrir a la guija traté de decidirme estudiando concienzudamente
La situación, evaluaba los pro y los contra, sacaba decenas de cuentas, me planteaba
Situaciones hipotéticas…..!que diablos¡ consulto con la tabla Ouija y se acabó.
Era media noche cuando comencé la sesión; en la soledad de mi apartamento, el
Aire inundado de olor a incienso, la habitación a media luz, el sudor corriendo por
Mi frente, y el corazón en la boca.
Con la punta de los dedos en el indicador, pregunté - ¿Hay alguien aquí? - el indicador
Se deslizó hacia el SI.
- ¿Puedo hacerle una pregunta? - la respuesta no demoró, nuevamente se deslizó hacia
El SI.
- ¿Saldrá bien el negocio? - SI, la respuesta me alegró.
Durante la sesión me asaltó una duda; tal vez era yo el que movía el indicador y me
Contestaba lo que deseaba, inducido por la autosugestión. Decidí sacarme esa duda
Haciendo mas preguntas.
- ¿Me puedes decir tu nombre? - el movimiento fue rápido y enérgico, NO.
- ¿Eres bueno? - la respuesta me impactó, NO.
Sentí unas manos rugosas y frías posarse sobre las mías, un escalofrío me hizo
Estremecer, un aliento fétido respiró sobre mi cara, la luz se apagó. Escuché pasos
Por toda la habitación, también oía un sonido que me recordaba el chisporroteo de
Una hoguera. Algo me gruñía en la nuca, podía sentir como gateaban en el techo,
Algo subía por mis piernas, no soporté mas, creí que iba a morir, así me sentí.
Desperté en un cuarto de hospital, mis vecinos al escuchar aquel escándalo llamaron
A la policía, cuando entraron me encontraron solo, la casa destrozada, en medio
De la habitación ardía la tabla guija. Me curaron las quemaduras de mis brazos,
Aparentemente los tenía sobre la guija cuando esta se incendió, en ambos brazos
Quedó una fea cicatriz, en uno quedó marcado el “SI” en el otro el “NO”.

jueves, 25 de noviembre de 2010

El pozo misterioso

El grupo de muchachos rodeaba aquel extraño pozo, los perros ladraban y
Gruñían de lejos. El pozo había aparecido en el campo, cerca de donde los
Muchachos jugaban al fútbol, los perros lo descubrieron y parecían temerle,
Lo que intrigaba al grupo, hacían todo tipo de conjeturas absurdas mientras
Arrojaban alguna piedra. Sabían que no era de ningún animal conocido; medía
Unos cincuenta centímetros de diámetro y caía en vertical.
Vieron venir a Camilo que volvía de su casa, traía una botella en su mano. Cuando
Encontraron el pozo Camilo corrió hasta su casa diciendo que traería algo para
Sacar a lo que se escondía allí. Traía una botella llena de alcohol, le había
Introducido un trozo de tela que asomaba una parte fuera de la botella.
- Con esto va a salir o se va a cocinar - dijo Camilo mientras encendía el extremo
De la tela, los otros soltaban unas carcajadas. Vio que en la oscuridad del pozo
Brillaban unos pequeños ojos amarillos que lo observaban, dudó, pero el fuego
Casi alcanzaba el pico de la botella, la arrojó. Desde el fondo surgió un resplandor
De llamaradas, se oyeron chillidos que por momentos parecían gritos humanos.
Todo el grupo huyó asustado, del pozo salía una columna de humo.
Al llegar la noche cuando Camilo dormía lo asaltaron terribles pesadillas.
Caminaba por un paisaje grotesco, era de noche, el suelo estaba cubierto por
Tortuosos pastizales que entorpecían su paso, un viento fuertísimo pasaba
Silbando, desde el cielo lo miraba una luna con rostro humano. En el horizonte
Surgieron seres gigantescos, sus pasos hacían temblar la tierra y el cielo con
Sus estruendos, unos hombrecitos pequeños se escurrían entre los pastos.
El viento continuaba soplando y los gigantes comenzaron a repetir su nombre.
Camilo trataba de escapar pero el pastizal y los hombrecitos lo detenían, los
Gigantes se acercaban cada vez mas.
Despertó con un grito, sintió un olor fuerte, era humo. Corrió hasta el cuarto
De sus padres; los gritos del muchacho perturbaron la noche serena, el lecho
Matrimonial estaba en llamas, sobre el se retorcían sus padres, también
Envueltos en llamas. Apartó la mirada de aquella horrible escena, vio que
En la ventana había un grupo de hombrecitos, de duendes, que miraban
Las llamas y reían.

miércoles, 24 de noviembre de 2010

El salón de fiestas

Comencé a barrer el salón sin mucho apuro, era muy temprano, aún no
Amanecía. Como siempre el piso estaba muy sucio, globos reventados,
Restos de cotillón, manchas de bebidas, y vidrios de algún vaso roto, los
Típicos restos de una fiesta, por el decorado supuse que había sido un
Casamiento. Ya hacía barios meces que trabajaba limpiando el salón de
Un club que era alquilado para fiestas. Cuando los festejos terminaban
(en su mayoría al amanecer) llegaba yo para limpiar el desorden y dejar el
Lugar impecable. Como era invierno las fiestas terminaban mas temprano.
La noche estaba sumamente oscura, el inmenso salón sumido en el silencio,
Me pareció ver que se movía el mantel de una mesa, fui a revisar. Las mesas
Eran largas y las cubrían manteles blancos que llegaban hasta el suelo.
Levantaba el mantel y miraba debajo, cuando comprobé que estaba solo
Seguí barriendo. Escuché una voz, alguien tarareaba una canción, miré hacia
El centro del salón; una mujer vestida de blanco( con un traje de novia) se
Movía de un lado a otro y giraba como si estuviera bailando, su cara estaba
Cubierta por un tul. La tela de su vestido estaba manchada y roída, y su
Cuerpo era extremadamente flaco, la flacura de un esqueleto.
La vi por un instante muy breve y luego desapareció. Gente que trabajaba
En el club me habían hablado sobre esa aparición pero yo no les creí.
En el día de su boda, y en plena fiesta, una novia cayó muerta de un infarto,
Aparentemente la enterraron vestida con el traje de novia. En las noches
En que el salón está silencioso aparece su fantasma reviviendo la noche en
Que murió.

martes, 23 de noviembre de 2010

Asechando en el bosque

Una suave brisa terminaba de secarles el cabello. Sentados en el suelo y rodeando
El fogón, desentonaban canciones de moda y reían, en el fuego recalentaban
chorizos que habían asado en la tarde. La noche era clara, iluminada por una
Enorme luna llena que asomaba entre los árboles del tupido bosque que rodeaba
La laguna en donde estaban acampando.
Matías, Jonatan, y Eduardo, eran compañeros en la secundaria y habían entablado
Amistad. Llegaron a la laguna temprano por la mañana, casi todo el día lo pasaron
Nadando o tendidos en el pasto, conversando de cosas triviales. Los tres por su
Parte tenían experiencia en acampar, pero siempre acompañados por sus padres o
Alguien mayor.
Seguían cantando al lado del fogón cuando Matías vio una silueta furtiva cruzar
Entre los árboles, quedó muy callado y serio por la fea impresión que le causó.
- ¿Qué te pasa, no te gusta esta canción? - le preguntó Eduardo.
- ¿Qué? no…me pareció ver algo en el bosque - dijo Matías sin apartar la vista
De los árboles, los otros voltearon hacia el lugar donde el miraba.
- ¿Qué viste, que era? - interrogó Jonatan un poco asustado.
- No se bien, parecía una persona, pero su cabeza…no se, no vi bien - contesto
Matías inseguro de lo que había visto. Por un rato los tres quedaron callados,
Tratando de escuchar si se aproximaba alguien. Una rama crujió bajo la pisada
De algo que los asechaba y se acercaba mas y mas, caminaba de un árbol a otro
Y espiaba, andaba en cuatro patas y se incorporaba detrás de los árboles.
La abominable criatura dio un enorme salto y quedó a unos metros de los
Muchachos, los tres se levantaron y lanzaron un grito de terror, instintivamente
Se juntaron. Entre ellos y la bestia estaba el fogón, las llamas iluminaron la
Horrible cara de un hombre lobo.
Los tres corrieron hacia el agua, por alguna razón el hombre lobo no los siguió.
Desde la horilla lanzaba gritos espeluznantes a la vez que habría los brazos.
La noche se hizo larga y aterradora, la bestia se alejaba un poco y se ocultaba
En el bosque, los muchachos no se confiaban y no abandonaron el agua.
El sol los encontró aún en el agua, tiritando de frío y de miedo.
Semanas después se enteraron que en aquella laguna había muerto ahogada una
Persona, sus familiares consiguieron que un Padre bendijera el lugar, seguramente
Eso les salvó la vida.

domingo, 21 de noviembre de 2010

Mi vecina fantasma

La curiosidad es una de las características del ser humano como especie.
Es lo que impulsó a muchos hombres a descubrir o inventar cosas, y así
pudimos desarrollar nuestras sociedades y la tecnología. Pero hay ocasiones
en las que es mejor no curiosear, sobre todo si de fantasmas se trata.

Suelo sufrir de insomnio. Aburrido de estar acostado sin poder dormir, me
levanté y fui hasta la ventana que da a la calle. La madrugada estaba muy
avanzada; desde la oscuridad de mi habitación abrí un poco la cortina y
miré hacia la calle. Una mujer caminaba lentamente por la vereda de enfrente,
giró y se enterró en un muro, lo atravesó como si el muro no existiera y
desapareció. Esa imagen me causó tremenda impresión, el poco sueño
que tenía se disipó del todo. Al recordar a la mujer, tomé conciencia de
lo extraño de su apariencia: Usaba sombrero y su ropa parecía antigua.
No me quedaron dudas de que había visto un fantasma.
Cuando llegó la siguiente madrugada,yo estaba sentado al lado de la ventana,
la cámara de fotos entre mis manos, y la ansiedad en mis ojos. La mujer
volvió a aparecer, antes de que desapareciera en la misma parte del muro
que la noche anterior, conseguí tomarle varias fotos. La luz amarillenta de
la calle jugó en contra de la calidad de las fotos; sobre todo no se distinguía
su rostro. Hacía mucho tiempo que quería comprarme una filmadora, a primeras
horas de la mañana salí a comprarme una.

Acomodé la silla como lo había echo la madrugada anterior, abrí la cortina con
una mano, en la otra sostenía mi recién adquirida cámara. Me resulta muy
angustiante tratar de describir el susto que me llevé, y el terror que experimenté,
cuando al mirar hacia la calle, vi la horrenda y grotesca cara de la mujer
fantasma casi pegada al vidrio, sus ojos fijos en los míos. No sé cuanto tiempo
estuvo mirándome mientras balbuceaba y escurría líquidos por la boca negra
y los ojos desorbitados. Terminé desmayándome y desperté en el suelo
cuando ya era de día. Desde esa noche veo su sombra en la ventana, da
golpecitos en el vidrio o lo araña, atormentando mis madrugadas en vela.

viernes, 19 de noviembre de 2010

Los Duendes

Aquel bosque estaba rodeado de frescas praderas bañadas por el sol. En ellas crecían hierbas que elevaban al aire sus fragancias, y entre sus plantas revoloteaban multicolores mariposas que posaban en flores de delicados pétalos y singular belleza. Pero en aquel bosque milenario que se alzaba hasta alturas de vértigo reinaba un constante crepúsculo de sombras; las sombras de los imponentes árboles, gigantes de descomunales troncos cubiertos por cortezas agrietadas y tapizadas de musgo verdoso y siempre húmedo. Testigos mudos y silenciosos del lento paso de los siglos. En su interior crecían gigantescos helechos que chorreaban la constante humedad que envolvía todo. Inmensos hongos asomaban entre las raíces retorcidas, algunos de colores relucientes y extrañas formas, esos eran los más peligrosos.

En el suelo cubierto de musgo y ramas en descomposición se arrastraban babosas y caracoles y reptaban peligrosas serpientes. Innumerables arroyuelos corrían presurosos entre rocas verdes y resbalosas y en sus orillas cantaban las ranas. En el cauce de estos arroyos se movían ágiles algunos cardúmenes de pececillos oscuros, y las plantas acuáticas del fondo siempre se estaban agitando por la corriente.

Cuando caía la noche crecía su misterio y surgían pequeñas criaturas venidas de las profundidades de la tierra y del mundo de los sueños. Eran seres capaces de vivir en ambos mundos, Duendes, así lo llamaron los hombres. Y esos pequeños seres saltaban de rama en rama en las sombras y corrían entre senderos por el suelo húmedo cuchicheando y riendo entre ellos; o dentro de centenarios troncos huecos narraban cuentos antiguos de cuando ellos y otros seres reinaban solos a todo el mundo. En sus cuentos narraban que antes los hombres primitivos les temían y hasta veneraban, pero pronto la humanidad se expandió y se convirtió en una amenaza. 

La humanidad empezó a extenderse por todos lados, primero pequeños asentamientos, después pueblos y ciudades. Durante un tiempo la gente respetó a los lugares habitados por esos seres porque les temían; pero cuando la humanidad comenzó a hacerse más soberbia quiso convencerse de que algunas cosas solo eran cuentos para aleccionar a los niños. Pronto muchas cosas pasaron a ser ficción o simples supersticiones. Y los que todavía creían utilizaron algunos rituales para expulsar a las criaturas sobrenaturales de los bosques y estas se vieron confinadas a los parajes más solitarios y lúgubres, los que cada vez comenzaron a ser menos.

   Cuando la ambición y las hachas de los humanos llegaron hasta aquella zona y después talaron el milenario bosque, que era él último de su especie, como los seres mágicos no pueden habitar en cualquier lado, los duendes se vieron obligados a retirarse y existir sólo en el mundo de los sueños; en el casi olvido de la mitología y la leyenda. Desde ese entonces, acechan los sueños de los hombres transformados en horribles monstruos que nos persiguen en angustiosas pesadillas. Fin.

Aquí hay más cuentos de duendes: http://cuentosdeterrorcortos.blogspot.com/2015/11/de-duendes.html



miércoles, 17 de noviembre de 2010

Noches de terror

Estaba en la penumbra de una lúgubre habitación de hospital. A mi izquierda
Había una cama vacía, mas allá la ventana que daba hacia la calle. La ciudad
Dormía a medias cobijada por una noche clara que atravesaba la cortina y
Me dejaba distinguir el pequeño mundo descolorido que me rodeaba.
A mi derecha estaba la puerta hacia el pasillo, en el se escuchaban algunos
Ruidos; pasos, puertas que se cierran, voces, gritos, chillidos, suplicas, golpes.
Comencé a asustarme, traté de levantarme de la cama pero no pude, estaba
Paralizado, estando boca arriba solo podía mover la cabeza, mis brazos estaban
Pegados al cuerpo y solo era capaz de mover los dedos.
Un sonido llamó mi atención, se oía como una respiración ronca y agitada de
Alguien que estaba dentro de la habitación. Mire hacia la cama vacía, la sabana
Comenzaba a levantarse, como si se inflara, lentamente tomó la forma de un
Cuerpo humano. Giré mi cabeza hacia el otro lado y cerré mis ojos pero no
Pude evitar escuchar que esa cosa se levantó y caminaba hacia mi.
Mi grito fue desgarrador, la puerta se abrió violentamente y encendieron
La luz; era una enfermera.
- Cálmese, ya lo atienden - dijo la enfermera, salió al pasillo y llamó a alguien.
Un hombre apareció con una aguja en su mano, - ¿Qué me esta haciendo?
!Aléjese, socorro, que alguien me ayude¡ - grite mientras me inyectaban.
Mi cuerpo estaba atado a la cama mediante correas, comenzó a hacer efecto
El calmante que me administraron. Cuando el doctor me lo explicó recordé;
Estaba internado en un hospital psiquiátrico por sufrir de terribles y vívidas
Pesadillas, busque la otra cama, la mía era la única de la habitación, todo
Fue una pesadilla, los ojos me pesaban, volví a dormir.

martes, 16 de noviembre de 2010

El presentimiento

Ese día me levanté sintiendo una sensación extraña, ya la había sentido antes, Estaba presintiendo que algo malo o extraño estaba por suceder.
El sol aún estaba muy alto cuando tomé mi bolso y mi caña de pescar (caña de bambú) y enderecé rumbo al camino que termina en el arroyo. No es que ese día tuviera ganas de pescar, la sensación extraña continuaba retorciendo mis entrañas, en esa época en el campo se estaba atravesando una sequía bastante importante, lo que afectó la siempre ajustada economía de mi familia, los gordos bagres que solía pescar cada pocos días aliviaban algo el bolsillo de mi padre.

Caminaba rodeado de un paisaje amarillento de pastos resecos y plantaciones marchitas, en el cielo algunos cuervos volaban en círculos, atraídos por algún caballo o vaca que se había rendido. Llegué a la sombra del monte, atravesé el camino que se abre paso a través de la espesa vegetación y alcancé el arroyo. ni lo entretenida de la pesca pudo sacarme aquella angustia, aquella pesadez del espíritu que me agobiaba y me hacía desear estar lejos de aquel monte tupido y asfixiante, pero la pesca era buena y sabía que por la noche iba a ser mejor. Cuando la noche oscureció todo, yo estaba empeñado en mantener encendido el fogón, el sentimiento de que algo malo se aproximaba crecía dentro de mí, hasta el menor ruido me alarmaba, el fuego jugaba con mi sombra agigantándola hasta alcanzar la copa de los árboles que me rodeaban.

Escuche unas pisadas, algo se aproximaba por el camino que atraviesa el monte; el fogón iluminó sus enormes ojos, era una vaca, pasó a mi lado y tomó agua del arroyo, luego se marchó. El resto de la noche estuve despierto y alerta.

Al amanecer partí rumbo a mi casa con el bolso repleto de bagres que ya había limpiado y salado. Había pasado una noche de sobresaltos pero al final no me sucedió nada malo, extrañamente la sensación no se iba.
Cuando entré a mi casa mi madre sostenía a mi hermano menor en sus brazos
Y lloraba desesperada:
-!Tu padre, cuando desperté estaba….¡ -dijo mi madre.

Y quebró en llanto. Entré temblando a la habitación, mi padre estaba acostado mirando el techo, los ojos opacos, sin vida.

lunes, 15 de noviembre de 2010

El viejo naranjo

Desde la primera vez que Ernesto y Silvia vieron al viejo y vetusto
Naranjo les causó mala impresión, pero cortar un árbol que prometía
Jugosas naranjas durante el invierno solo por sentir una sensación
Extraña al cruzar cerca de el, les pareció una exageración.
Ernesto y Silvia eran una pareja de recién casados que habían comprado
Una hermosa casa en donde pensaban formar una familia y vivir felices.
La casa contaba con un amplio fondo con varios árboles frutales, entre ellos
Un inmenso naranjo que estaba próximo a la habitación que eligieron de alcoba.
Una noche ventosa oyeron como una rama arañaba en la ventana, no le
Dieron importancia y siguieron durmiendo. Al llegar la mañana Ernesto
Fue a podar la molesta rama, descubrió sorprendido que ninguna alcanzaba
A rozar la casa, y no había forma de que el viento que sopló esa noche moviera
El grueso tronco, no le comentó el extraño hecho a su esposa para no
Asustarla con algo que pensó no era importante.
Una terrible noche Silvia despertó en la madrugada y se sintió atraída hacia
La ventana, caminó y abrió las cortinas sin querer hacerlo, como controlada
Por una fuerza invisible que la obligó a mirar hacia el naranjo. La noche
Clara iluminó al horrendo árbol moviéndose y contorsionándose como
Si fuera algo blando y flexible, ramas con forma de mano arañaban el
Vidrio de la venta, se oía una voz ronca y profunda decir algo en un idioma
Extraño. Ernesto se levantó alarmado y vio aquella pesadillesca imagen;
Consiguió sacar de allí a su esposa antes de que las monstruosas manos
Rompieran el vidrio y se extendieran por la habitación tanteando todo a su
Paso.
Talaron varias veces el naranjo, pero este volvía a crecer con una increíble
Rapidez, terminaron desistiendo y abandonaron la casa, el naranjo aún hoy
Permanece verde y vivo.

El futuro de Paola

- ¿Qué hiciste que? - preguntó Marisa.
- Fui a lo de la vieja Echeverría a que me leyera el futuro - volvió a decirle Paola.
- ¿!Estas loca¡? Dicen que la vieja Echeverría es una bruja, y que para adivinar el
Futuro utiliza una tabla Ouija - dijo Marisa
- Si, es lo que utilizó, una tabla Ouija, pero no creo que sea diferente a una bola de
Cristal, o cartas, es solo el instrumento que utiliza, yo creo que si adivina el futuro -
Dijo Paola, su amiga la escuchaba sorprendida y preocupada.
- Discúlpame pero creo que cometiste un grabe error, no es bueno jugar con esas
Cosas, pueden ser peligrosas - dijo Marisa con la cara sumamente seria y mirando
A su amiga directo a los ojos.
- Te preocupas demasiado, le pregunté con quién iba a pasar el resto de mi vida…-
- ¿Qué te dijo? - la interrumpió Marisa.
- Me dijo que iba a estar muchísimo tiempo al lado de Norberto Miranda, si, dijo
Apellido y todo - dijo Paola sonriendo.
A los pocos días Marisa recibió una llamada devastadora; su amiga Paola había
Muerto en un brutal accidente de tránsito.
Ya estaba por retirarse del entierro de su amiga Paola cuando se horrorizó al
Leer la inscripción de la lápida de la tumba que estaba al lado de donde acababa de
Enterrar a su mejor amiga, la lápida decía; “ AQUÍ DESCANSA NORBERTO
MIRANDA”.

jueves, 11 de noviembre de 2010

El secreto

El campo estaba completamente mudo, como expectante bajo la luna llena.
En la casa principal de la estancia y en las de los peones la gente dormía.
Los perros comenzaron a ladrar; con la cola entre las patas y las orejas gachas,
Ladraban y aullaban a la figura fantasmagórica que apareció al lado del corral.
Se deslizaba por el aire frío sin tocar el suelo, se acercó a la casa y comenzó a
Rondar entre los galpones. Todos despertaron pero permanecieron en sus camas,
Tapados hasta los ojos, tratando de no mirar hacia la ventana, temiendo ser
Observados por la espectral presencia que deambulaba en la noche, susurrando
Y quejándose de forma lastimosa. Al igual que otras noches, se alejó por el camino
Que lleva al monte y se disolvió bajo la luna llena.
Llegó el día y la gente de la estancia comenzó su jornada de trabajo, nadie habló
De la aterradora visita del fantasma, como tampoco hablaban del oscuro secreto
Que guardaban. En el corral blanqueaban unos huesos semienterrados.

miércoles, 10 de noviembre de 2010

Tito

- Sé que soy la maestra más nueva, y la petición es un poco extraña, pero le pido
que al menos la considere - dijo Daniela.
- Está bien, hablaré con las demás maestras - dijo Sonia.
Daniela era maestra en una escuela para niños pequeños(un jardín de infantes)
Sonia era la directora de dicho lugar.
Ya era de noche cuando Daniela llegó a su casa. Cuando fue a abrir la puerta, tanteó en
su bolso; no encontraba las llaves. Recordó haberlas sacado durante la clase,
“Las habré dejado sobre el escritorio, sí, tienen que estar ahí, espero que la
directora aún esté en la escuela”, pensó Daniela mientras encendía su moto.
Llegó justo a tiempo, Sonia estaba a punto de subir a su auto.
Daniela le explicó la situación.

- A mi me pasó barias veces, aquí tienes la llave, nos vemos mañana.
- Hasta mañana - y la vio alejarse. Respiró hondo y entró a la escuela.
Encendió las luces del corredor, el sonido de sus tacos rompía el silencio
reinante. Los salones estaban oscuros, y el lugar tenía una calma inquietante.
Entró a su salón, las luces no encendían. Alcanzó a distinguir las llaves sobre
el escritorio blanco. Fue a tomar las llaves cuando oyó un sollozo. El corazón
le palpitó fuerte - ¿Quién esta ahí? - tembló la voz de Daniela.

- Soy yo, venga maestra - sonó la voz de un niño desde el fondo del salón.
Caminó entre la hilera de sillas mientras se interrogaba y reprochaba,
“ ¿Dejé un niño encerrado?, ¡como puedo ser tan descuidada!, pero si revisé
hasta los baños?”. Las ventanas que daban a la calle dejaban entrar algo de
luz. Allí estaba, un niño sentado en una silla. - ¿Cómo te llamas? - preguntó
Daniela y puso su mano sobre la cabeza del niño, o lo que creyó era un niño;
pues su mano palpó la tela del muñeco. - ¡SOY Tito! - gritó una voz diabólica.
Era el muñeco de trapo de la escuela, tenía el tamaño de un niño. Daniela
intentó escapar, pero cuando volteó el muñeco le saltó encima, rodeó su
cuello con sus brazos al tiempo que lanzaba un grito semejante al de un cerdo.
El corazón de Daniela no soportó tanto terror, cayo desplomada y murió.
Días después conversaba una maestra y Sonia, la directora de la escuela:
- Pobre, era tan joven. Vi que el día que murió estaba conversando contigo -
dijo la maestra
- Sí, me propuso que nos deshiciéramos del muñeco Tito. Dijo que le causaba mala
impresión.
- ¿ Lo vas a hacer? - interrogó la maestra
- No, ¡si los niños lo adoran! - respondió Sonia.
Los niños jugaban con el muñeco, su cara de tela sonreía.

martes, 9 de noviembre de 2010

LA Ouija y el grupo de amigos

Encendieron la vela y apagaron las luces, los cinco amigos se sentaron rodeando
La mesa. Andrea, una de las dos mujeres que integraban la sesión, tenía frente a si
A la tabla Ouija, uno de los hombres tenía un papel y un lápiz para ir anotando las
Palabras.
Comenzó la sesión; la llama de la vela dispuesta en el centro de la mesa iluminaba
Los rostros serios y les dibujaba extrañas muecas, sus alientos hacían bailar a la
Llama, sus sombras se movían en las paredes de la pequeña habitación. Afuera la
Noche precipitaba una lluvia mansa, Esteban entró a la habitación:
“ ¿Qué están haciendo, y la luz?” el grupo seguía concentrado.
“ AH!…están jugando con una tabla Ouija, jaja!…que tontería” dijo Esteban,
Sus amigos seguían con la sesión.
“¿Qué estas escribiendo?” Esteban se acercó al que tenía el papel.
Para su sorpresa, en el papel estaba escrito todo lo que el había dicho, en ese
Momento llegaron a Esteban los recuerdos; recuerdos de su accidente, el funeral,
Recordó que estaba muerto. Sus amigos se asustaron demasiado y terminaron la
Sesión, Esteban salió de la habitación, y desapareció.

lunes, 8 de noviembre de 2010

Los nuevos ocupantes

Nunca desestimé la existencia de fantasmas, pero los asociaba con castillos
Medievales o enormes casonas con pasados oscuros y misteriosos. Creía que
Era muy probable que hubiera fantasmas en esos lugares tétricos, repleto de
Pasillos y habitaciones, desgraciadamente comprobé que pueden aparecer de
Forma súbita e instalarse en casas pequeñas y humildes como la mía.

La casa era nueva, a costo de mucho esfuerzo compré el terreno y la mandé
Construir. Vivía junto a mi esposa Silvia y mi hijo de ocho años Jonatan.
Una noche desperté y me senté en la cama, se escuchaban voces que parecían
Venir de la sala; “Debe ser la tele que la dejamos encendida” pensé, arrastré
Mis pies hasta la sala, estaba obscura, la tele apagada, cuando fui a encender
La luz tuve la fuerte impresión de que alguien cruzó a mi lado. Sentado en el
Sofá y cuando mi corazón bajó un poco su ritmo, llegué a la conclusión que
Me levanté aún estando medio dormido. Fui hasta la cocina a tomar un vaso
De agua fría, cuando estaba empinando el vaso vi por el rabillo del ojo que
Algo que estaba sobre la mesada se movía; el agua fría me corrió por el pecho
Mientras miraba atónito como la licuadora se arrastraba hasta el borde de la
Mesada, calló con estruendo y le saltaron algunos pedazos.
- ¿Qué pasó, que fue ese ruido? - me interrogó mi esposa
- No..nada…se me calló la licuadora - respondí con voz temblorosa.
El resto de la noche lo pasé despierto, confundido y preocupado, le buscaba
Mil vueltas al asunto. La noche siguiente fue particularmente aterradora; yo
Estaba despierto, los ojos bien abiertos. El grito me hizo saltar de la cama, era
La voz de mi hijo, cuando encendí la luz lo encontré acurrucado en su cama,
Miraba hacia el techo y temblaba. Ante las insistentes y variadas preguntas de
Silvia Jonatan solo respondía - !había alguien gateando en el techo¡ -
Le hice una seña a mi esposa y salimos del cuarto
- Creo que en la casa hay fantasmas - le dije, luego le conté lo de la noche anterior,
Tras discutirlo mucho decidimos hablar con el Padre Rovira, el había bautizado
A Jonatan y era de nuestra confianza. Luego de contarle lo sucedido nos comenzó
A hablar de problemas en la pareja y otros asuntos psicológicos.
- ¿De que esta hablando? !En mi casa hay fantasmas¡ - le dije un poco alterado,
Me disculpé al salir.
Nadie pudo ayudarnos con nuestro problema, eventualmente abandonamos la casa.

domingo, 7 de noviembre de 2010

El peligro del camino

Piedras, suelo erosionado, zanjas, arena, y alguna que otra subida con bajadas
En curva. “Esta calle es perfecta” pensó Damian mientras se ajustaba el casco y
Contemplaba el zigzag de aquel camino rural. Subió a la parte trasera de la
Camioneta, y con mucho cuidado bajó su bicicleta de montaña, se acomodó los
Lentes negros y comenzó a pedalear.
Se aproximaba una importante carrera de bicicletas de montaña, la competición
Se llevaría a cabo en un tortuoso camino lleno de obstáculos y dificultades.
Damian necesitaba entrenar en un lugar similar. El camino se desparramaba entre
Bosques y praderas, el sol de la tarde aún quemaba, los amortiguadores de la
Bicicleta exigidos al máximo, esquivando obstáculos y espantando lagartijas.
Sucedió muy rápido, perdió el equilibrio en una bajada, voló, rodó, y quedó
Tendido en la calle. Por un buen rato trató de no moverse, temiendo una
Lección en su columna. Mirando al cielo comenzó a evaluar su estado; podía
Mover sus pies, los dedos de la mano, pudo girar su cabeza sin dificultad.
Se arrastró hasta un costado del camino y se sentó, la bicicleta estaba a barios
Metros de el, las ruedas retorcidas al igual que el manubrio.
Pensó que lo mejor sería esperar a que pasara alguien y lo ayudara, la bicicleta
Estaba inútil y el apenas podía caminar, se había alejado unos cinco kilómetros
De su camioneta y recordó que dejó su celular en ella.
La tarde languidecía y Damian todavía esperaba que pasara alguien. Con los
Últimos rayos de sol perdió las esperanzas de que alguien cruzara por allí.
Con la bici a un costado emprendió su lenta caminata. La noche calló con
Toda su oscuridad, de no ser por la arena blancuzca del camino no vería
Hacia donde dirigía sus pasos. Alzó la cabeza tratando de ver alguna estrella
Pero el cielo estaba nublado, ni la mas mínima brisa tocaba su rostro.
Un ruido llamó su atención, se detuvo a escuchar, eran los pasos de algo muy
Grande que se aproximaba por detrás. El canto que llegó a sus oídos le
Dio la seguridad de que se trataba de un jinete y su caballo. Se hizo a un lado
Esperando que lo alcanzara pero el jinete se mantuvo detrás mientras seguía
Cantando bajo, entonaba unas estrofas que Damian no lograba entender ni
Una palabra. Haciendo un esfuerzo caminó mas rápido; mezclado con el canto
El jinete comenzó a lanzar unas risotadas, sumido en la oscuridad avanzaba
Lentamente, siempre detrás de Damian y a metros de alcanzarlo.
Pudo distinguir el blanco de su camioneta, ya estaba muy cerca. Cuando
Llegó tiró la bicicleta en la parte de atrás, encendió las potentes luces y se
Iluminó un largo tramo de camino, para su asombro comprobó que el jinete
Ya no estaba, eso creyó en un primer momento, hasta que nuevamente llegó
A sus oídos el canto y las risotadas, pero esta vez logró distinguir lo que
Cantaba:
“SI MUERES EN ESTA CALLE EN ELLA
TE QUEDARAS, VAGANDO COMO ALMA
EN PENA SUS NOCHES RECORRERÁS”

viernes, 5 de noviembre de 2010

El ídolo oscuro

Camilo entró a la casa y se aflojó la corbata, lo recibió su esposa Marcela.
- !Tienes que ver lo que compré, es hermoso¡ - decía Marcela mientras tomaba
A su esposo de la mano y lo conducía hacia donde guardaba su colección
Artística. - ¿Qué te parece?, es una pieza original, tuve mucha suerte al
Conseguirla - Camilo frunció el seño - Si, me parece….¿Qué es, un muñeco? -
- Es un ídolo africano, es la representación de un dios, creo, en donde me lo
Vendieron no conocían mucho su historia, pero se nota que es bastante antiguo -
Respondió Marcela, su esposo quedó pasmado mirando aquella horrible escultura.
Marcela era artista y un poco extravagante, veía belleza en donde nadie la notaba.
Solía sorprender a su esposo con la compra de cuanta cosa rara hubiera “Es arte”
Decía, Camilo solo veía mamarrachos pero como era muy comprensivo la apoyaba
- Lo importante es que a vos te guste, yo no se nada de arte -
El muñeco estaba tallado en una madera oscura y rojiza, era la representación de un
Hombre con cabeza de animal, alguna especie de canino o perro.
Cuando llegó la noche Camilo se retorcía inquieto sobre el lecho matrimonial.
Comenzó a soñar que volaba sobre un paisaje; se elevaba muy por encima de algunos
Solitarios árboles, altos pastizales amarillos eran revueltos por un viento calcinante
Que formaba pequeños remolinos y jugueteaba con la arena ardiente que ondulaba
Sobre dunas. Voló sobre el cause seco de un río, el fondo estaba cuarteado bajo un
Sol inclemente y un cielo rojizo, algunas osamentas de animales dirigieron sus cuencas
Vacías hacia el y lo siguieron en su vuelo. El paisaje se volvió mas verde y cubierto
De árboles espinosos que estiraban sus ramas tratando de alcanzarlo. Llegó hasta una
Selva oscura, surcada por ríos turbios e inundada por pantanos pestilentes en donde
Se agitaban criaturas horrendas, flácidas y babosas, elevaban sus cabezas y abrían
Sus bocas deformes. Se detuvo sobre lo que parecía ser una aldea; retumbaban
Primitivos tambores y un grupo de gente cubiertas por pieles de animales danzaban
Formando un circulo, en medio, una criatura con cabeza de perro lanzaba gritos
Aterradores.
Despertó completamente empapado en sudor y agitado. Durante el desayuno le
Relato a Marcela su horrible pesadilla, su esposa lo escuchó con la boca abierta,
Sorprendida y asustada, había tenido exactamente la misma pesadilla que su
Marido. Se deshicieron del muñeco pero no se atrevieron a destruirlo, lo arrojaron
En un basurero. Días después, alguien que hurgaba en la basura lo encontró.

jueves, 4 de noviembre de 2010

La tabla Ouija

El grupo de muchachos reía y festejaba cada broma y ocurrencia que iba surgiendo
De la animada reunión. Rodeaban una mesa cubierta por un hermoso mantel blanco,
En donde habían derramado refresco y salpicado restos de pizza.
- !Se me ocurrió algo súper divertido, ya vuelvo¡ - dijo Leonardo a sus amigos y
Salió rumbo a una habitación, regresó con una tabla Ouija en sus manos.
Leonardo tenía dieciséis años, había invitado a un grupo de amigos a cenar en su
Casa, previa autorización de sus padres, los cuales esa noche iban a estar en una
Fiesta.
- Esta tabla Ouija es de mi madre, la compró pero nunca se animó a usarla -
Decía Leonardo mientras despejaba la mesa. Simulando estar en trance comenzó
A usar la tabla y decía cuanta ocurrencia estúpida y obscena se le ocurría. Sus amigos
Reían a mas no poder. Ya era casi media noche cuando se retiró el último de sus
Amigos; apenas cerró la puerta la casa quedó en silencio, una atmósfera rara la
Envolvió. Al notar lo sucia que estaba la mesa trató de limpiar un poco antes de
Que regresaran sus padres. Se le cayeron los vasos de las manos y se hicieron
Pedazos al chocar contra el suelo, el rostro desencajado, lleno de terror, un escalofrío
Se elevó por su espalda como si fuese una serpiente. Al borde del desmayo Leonardo
Miraba como el puntero de la tabla Ouija se movía solo, recorría una y otra vez las
Mismas letras, en toda la casa se oían ruidos y voces. Algunas de las voces le
Susurraban al oído la misma frase que señalaba la tabla guija.
“ MATAMOS A TUS PADRES”.
Al rato la policía golpeaba la puerta, venían para informar del trágico accidente.

lunes, 1 de noviembre de 2010

La Luz mala

Francisco vivió toda su vida en el campo, en la pampa Uruguaya. Como buen gaucho que era, valoraba la sensación de libertad que experimentaba al cabalgar, entre verdes paisajes que se estiraban hasta alcanzar el cielo limpio y azul, en una época en donde los alambrados aún no atajaban el paso, y se podía bagar, así como el viento que acaricia los pastos pero siempre sigue su camino.
Pero en esos idílicos y agrestes paisajes, también reina el misterio. Crece junto a la noche y lo cubre todo, transformando la vastedad y belleza en angustiante soledad, a los pastizales verdes, en oscura masa poblada de sombra, y al viento viajero y cantor, lo transforma en su voz, una voz llena de susurros y rumores que sobresaltan y agitan las ardientes llamas de los nocturnos fogones.

Francisco acampó bajo un solitario árbol. El caballo atado a una rama pastaba tranquilo. En el firmamento titilaban las estrellas con singular brillo, y por momentos soplaba un viento que hacía chisporrotear al fogón. Dormía envuelto en su poncho cuando el
relincho de su caballo lo despertó, ¿qué sería? Ni lento ni perezoso se levantó con rapidez. Miró a su alrededor. Una luz se movía hacia él, tenía una forma redondeada y el alto aproximado de una persona, y se hamacaba de un lado al otro mientras avanzaba.
Era un fuego fatuo, una luz mala, una aparición que surge generalmente desde alguna improvisada tumba. 
Francisco desató el caballo y subió de un salto, lo taloneó y partió raudo, ya con la luz a punto de alcanzarlo.
Cuando llegó la mañana, Francisco regresó al lugar; buscó en la zona hasta que encontró la tumba, desenterró el esqueleto y por la tarde lo enterró en el cementerio de un pueblo con la ayuda del cura del lugar.