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domingo, 7 de noviembre de 2010

El peligro del camino

Piedras, suelo erosionado, zanjas, arena, y alguna que otra subida con bajadas
En curva. “Esta calle es perfecta” pensó Damian mientras se ajustaba el casco y
Contemplaba el zigzag de aquel camino rural. Subió a la parte trasera de la
Camioneta, y con mucho cuidado bajó su bicicleta de montaña, se acomodó los
Lentes negros y comenzó a pedalear.
Se aproximaba una importante carrera de bicicletas de montaña, la competición
Se llevaría a cabo en un tortuoso camino lleno de obstáculos y dificultades.
Damian necesitaba entrenar en un lugar similar. El camino se desparramaba entre
Bosques y praderas, el sol de la tarde aún quemaba, los amortiguadores de la
Bicicleta exigidos al máximo, esquivando obstáculos y espantando lagartijas.
Sucedió muy rápido, perdió el equilibrio en una bajada, voló, rodó, y quedó
Tendido en la calle. Por un buen rato trató de no moverse, temiendo una
Lección en su columna. Mirando al cielo comenzó a evaluar su estado; podía
Mover sus pies, los dedos de la mano, pudo girar su cabeza sin dificultad.
Se arrastró hasta un costado del camino y se sentó, la bicicleta estaba a barios
Metros de el, las ruedas retorcidas al igual que el manubrio.
Pensó que lo mejor sería esperar a que pasara alguien y lo ayudara, la bicicleta
Estaba inútil y el apenas podía caminar, se había alejado unos cinco kilómetros
De su camioneta y recordó que dejó su celular en ella.
La tarde languidecía y Damian todavía esperaba que pasara alguien. Con los
Últimos rayos de sol perdió las esperanzas de que alguien cruzara por allí.
Con la bici a un costado emprendió su lenta caminata. La noche calló con
Toda su oscuridad, de no ser por la arena blancuzca del camino no vería
Hacia donde dirigía sus pasos. Alzó la cabeza tratando de ver alguna estrella
Pero el cielo estaba nublado, ni la mas mínima brisa tocaba su rostro.
Un ruido llamó su atención, se detuvo a escuchar, eran los pasos de algo muy
Grande que se aproximaba por detrás. El canto que llegó a sus oídos le
Dio la seguridad de que se trataba de un jinete y su caballo. Se hizo a un lado
Esperando que lo alcanzara pero el jinete se mantuvo detrás mientras seguía
Cantando bajo, entonaba unas estrofas que Damian no lograba entender ni
Una palabra. Haciendo un esfuerzo caminó mas rápido; mezclado con el canto
El jinete comenzó a lanzar unas risotadas, sumido en la oscuridad avanzaba
Lentamente, siempre detrás de Damian y a metros de alcanzarlo.
Pudo distinguir el blanco de su camioneta, ya estaba muy cerca. Cuando
Llegó tiró la bicicleta en la parte de atrás, encendió las potentes luces y se
Iluminó un largo tramo de camino, para su asombro comprobó que el jinete
Ya no estaba, eso creyó en un primer momento, hasta que nuevamente llegó
A sus oídos el canto y las risotadas, pero esta vez logró distinguir lo que
Cantaba:
“SI MUERES EN ESTA CALLE EN ELLA
TE QUEDARAS, VAGANDO COMO ALMA
EN PENA SUS NOCHES RECORRERÁS”

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