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jueves, 25 de noviembre de 2010

El pozo misterioso

El grupo de muchachos rodeaba aquel extraño pozo, los perros ladraban y
Gruñían de lejos. El pozo había aparecido en el campo, cerca de donde los
Muchachos jugaban al fútbol, los perros lo descubrieron y parecían temerle,
Lo que intrigaba al grupo, hacían todo tipo de conjeturas absurdas mientras
Arrojaban alguna piedra. Sabían que no era de ningún animal conocido; medía
Unos cincuenta centímetros de diámetro y caía en vertical.
Vieron venir a Camilo que volvía de su casa, traía una botella en su mano. Cuando
Encontraron el pozo Camilo corrió hasta su casa diciendo que traería algo para
Sacar a lo que se escondía allí. Traía una botella llena de alcohol, le había
Introducido un trozo de tela que asomaba una parte fuera de la botella.
- Con esto va a salir o se va a cocinar - dijo Camilo mientras encendía el extremo
De la tela, los otros soltaban unas carcajadas. Vio que en la oscuridad del pozo
Brillaban unos pequeños ojos amarillos que lo observaban, dudó, pero el fuego
Casi alcanzaba el pico de la botella, la arrojó. Desde el fondo surgió un resplandor
De llamaradas, se oyeron chillidos que por momentos parecían gritos humanos.
Todo el grupo huyó asustado, del pozo salía una columna de humo.
Al llegar la noche cuando Camilo dormía lo asaltaron terribles pesadillas.
Caminaba por un paisaje grotesco, era de noche, el suelo estaba cubierto por
Tortuosos pastizales que entorpecían su paso, un viento fuertísimo pasaba
Silbando, desde el cielo lo miraba una luna con rostro humano. En el horizonte
Surgieron seres gigantescos, sus pasos hacían temblar la tierra y el cielo con
Sus estruendos, unos hombrecitos pequeños se escurrían entre los pastos.
El viento continuaba soplando y los gigantes comenzaron a repetir su nombre.
Camilo trataba de escapar pero el pastizal y los hombrecitos lo detenían, los
Gigantes se acercaban cada vez mas.
Despertó con un grito, sintió un olor fuerte, era humo. Corrió hasta el cuarto
De sus padres; los gritos del muchacho perturbaron la noche serena, el lecho
Matrimonial estaba en llamas, sobre el se retorcían sus padres, también
Envueltos en llamas. Apartó la mirada de aquella horrible escena, vio que
En la ventana había un grupo de hombrecitos, de duendes, que miraban
Las llamas y reían.

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