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jueves, 30 de diciembre de 2010

El campo embrujado

En un pequeño valle rodeado de cerros bajos, hay un campo que durante el
Día es igual a muchos otros. Lo sobrevuelan pájaros y zumban los insectos
Entre sus pastizales de hierbas olorosas y frescas, el ganado pasta bajo el sol
Y los arroyuelos que lo surcan bajan desde los cerros brillando y cantando con
Rumor de agua.
Al ir muriendo el día los animales comienzan a retirarse, guiados por su instinto
Se alejan de aquel lugar. Cuando los cerros juntan sus sombras, los arroyuelos
Emanan una bruma que al caer la noche cubre por completo aquel pequeño
Valle. Junto con la oscuridad surgen ecos de un pasado violento, muchas vidas
Tuvieron en aquel lugar un final violento, pues fue un campo de batalla.
Cuando el Uruguay era joven y se lo disputaban caudillos criollos, que con
Voces convincentes hacían combatir a los gauchos en cruentas batallas, aquel
Campo fue manchado de sangre, y entre aquellos cerros retumbó el tronar
De barias batallas. Cuando la noche se hace plena, galopan en el valle jinetes
Fantasmas, se oyen gritos y brillan luces que parecen pequeños incendios.
De entre la bruma surgen sombras, y se arrastran apariciones decapitadas.
Cuando llega el día vuelve a ser un campo como tantos otros.

miércoles, 29 de diciembre de 2010

Mi experiencia en el hospital

Un sábado a la noche salí a pasear en moto junto a unos amigos. Era un fin
De semana igual a otros hasta que perdí el control de la moto, caí y rodé.
Fue algo muy rápido y confuso, unos minutos después estaba en el hospital.
Una doctora curó mis heridas mientras me sermoneaba, me dio todo un
Discurso sobre seguridad y no tomar alcohol cuando se va a conducir, y un
Montón de cosas mas que ni recuerdo. Yo la escuchaba y le daba la razón
En todo, no me pareció bueno contradecir a alguien que te está cosiendo una
Herida abierta. Mis lesiones eran menores, unos cortes y raspones, no
Necesitaba internación. Llamé a mis padres para que me fueran a buscar,
Salí de la sala de emergencia y busqué un asiento donde esperarlos.
Todos las sillas estaban ocupadas, me sentía algo mareado, tenía que
Sentarme en algún lugar. Dejé la sala de espera y avancé arrastrando los pies
Por un corredor, encontré un banco, estaba al lado de una puerta, detrás de
La puerta se oían voces. Estaba pensando en mi moto, en lo mal que había
Quedado, cuando la puerta se abrió, vi salir un doctor con la cara muy seria,
Detrás de el un enfermero empujaba una camilla. Pasaron delante de mi,
En la camilla iba un hombre con una expresión muy rara, su cara no se movía.
El enfermero tiró de la sabana y le cubrió el rostro, el tipo estaba muerto.
Los vi alejarse y doblar rumbo a otro corredor. Repentinamente sopló un
Viento helado, voltee hacia donde venía el viento, alguien estaba sentado
A mi lado, era el hombre muerto, tenía los ojos blancos, la boca semiabierta,
Y una tremenda palidez. Era el fantasma del hombre, una aparición.
Es increíble el efecto que tiene un buen susto sobre el cuerpo, crucé corriendo
Por la sala de espera, cuando mis padres llegaron yo estaba afuera del hospital.
Creo que el fantasma quería comunicarme algo, recuerdo que emitía un
Sonido semejante a la palabra, Doctor.

domingo, 26 de diciembre de 2010

La noche del Licántropo

El sol de la mañana ya estaba bastante alto cuando Alfonso salió a recorrer su
Campo. Se sentía algo débil, apenas sostenía las riendas del caballo y no
Conseguía enderezar su postura. Las vacas pastaban un poco inquietas;
Continuamente levantaban la cabeza y echaban una mirada exploratoria a su
Alrededor. En lo alto del cielo azul un grupo de cuervos volaba en círculos.
Adivinando de que se trataba, taloneó al caballo y guiado por los cuervos
Encontró el lugar en donde estaba un ternero muerto. Era el cuarto vacuno
Que perdía en cuatro noches consecutivas. No desmontó para examinar el
Cadáver, ya no importaba, era obvio que se trataba del mismo depredador,
Escupió en el suelo, se ajustó el sombrero y galopó hacia su casa.
A medida que avanzaba la tarde Alfonso se sentía mejor, recuperó su fuerza.
Cuando se hizo la noche salió a vigilar el campo, caminaba sigiloso, el rifle
Entre sus manos, cada tanto miraba la luna llena que iluminaba el paisaje.
Llegó hasta la orilla del monte, la naturaleza parecía petrificada, las vacas
Se amontonaban y mugían. Seguía caminando cerca del monte cuando de
La espesura salió un animal al trote, era grande, el tiro fue fácil, el ganado
Huyó en estampida. Se acercó con mucha cautela, cuando lo vio bien
Dejó de apuntarle, era un perro, un pastor alemán, seguramente de alguna
Estancia cercana.
Era muy poco probable que aquel perro estuviera depredado su ganado.
Alfonso continuaba sumido en sus dudas cuando sus ojos se fijaron en el
Borbotón de sangre que manaba en un costado del perro. Llevó la mano
Hacia la herida y sintió su tibieza, luego la saboreó chapándose los dedos.
Volvió a mirar a la luna, y comenzó a convertirse en un hombre lobo,
Como lo había echo las cuatro noches anteriores. Ya transformado en
Una horrible bestia salió rumbo al ganado.

viernes, 24 de diciembre de 2010

El camino desconocido

Por razones de trabajo, viajo en auto casi todos los días. Recorro las carreteras
Desde Montevideo hacia diferentes capitales departamentales.
Un viernes por la tarde, conducía hacia Montevideo cuando se me ocurrió tomar
Un camino alternativo, estaba aburrido del mismo paisaje. El sol estaba bastante
Bajo pero la tarde aún era espléndida, elegí un camino que se apartaba de la ruta,
Luego corría paralelo a esta, y terminaba en la misma ruta. Ese día aprendí lo poco
Exacto que son los mapas, en cuanto a caminos rurales se refieren.
Esperaba encontrar un paisaje pintoresco, pero resultó que el camino estaba
Rodeado de forestaciones de eucaliptos jóvenes, era como un mar de hojas verde
Oscuro, una fronda sin gracia ni variaciones, kilómetros y kilómetros de la misma
Masa monótona y ondulante. Pero no todo el recorrido fue aburrido, pinché un
Neumático y casi pierdo el control del auto, bajé a mirar la rueda mientras maldecía
A los cuatro vientos. Cuando terminé de cambiarla ya era de noche.
No se en que momento me desvié y tomé otro camino, que según el mapa no
Existía, pero si estaba allí, y era largo y desparejo, lleno de curvas y sembrado de
Piedras sueltas.
La noche era por demás oscura, el camino se hizo mas angosto, detrás de cada curva
Deseaba que estuviera la ruta, estaba convencido que faltaba poco para alcanzarla.
Tuve que disminuir la velocidad al alcanzar un tramo cubierto por una niebla tenue
Que lo envolvía todo. Vi unas luces que se movían entre los árboles, avanzaban
Paralelas a mi, no lograba distinguir si estaban cerca o lejos, una era mas
Pequeña que la otra. Las vi moverse mas rápido hasta que me sobrepasaron unos
Metros, luego doblaron hacia el camino. Cuando salieron de la oscuridad y
Mi auto las iluminó, ya no eran dos luces, era una mujer y una niña. Cruzaron
Delante de mi y me miraron, volvieron a internarse en la oscuridad y se
Convirtieron nuevamente en luces.
Resultó que ese otro camino también salía en la ruta, conduje unos kilómetros
Y tuve que parar para vomitar, fue una experiencia aterradora. Ocasionalmente
Sufro pesadillas en donde revivo aquella traumática experiencia.

miércoles, 22 de diciembre de 2010

El Bebé

Después de una ausencia bastante prolongada, regresé al barrio donde me crié.
Apenas desempaqué salí a visitar a mis viejos amigos. Caminaba las familiares
Calles del barrio, cuando una mujer salió a mi encuentro; era una conocida a
La cual solía saludar, la noté muy demacrada, ojerosa, y en sus ojos brillaba
Una mirada un tanto extraña.
- !Hola¡, ¿Cómo andás? estabas desaparecido. - me saludó la mujer.
Cuando le conté de mi ausencia me pareció que no prestaba atención, tenía una
Sonrisa fija en la cara. La felicité cuando me dijo que tenía un hijo, un bebé,
Me invitó a pasar a su casa a conocerlo. La vivienda estaba muy descuidada,
Entramos al cuarto del bebé, estaba oscuro, afuera brillaba el sol, pero unas
Cortinas gruesas impedían que la luz entrara por la ventana.
´- ¿Está durmiendo? - le pregunté casi susurrando.
- No, cubro las ventanas porque a el le gusta así, ahí esta la cuna, acércate,
No le tengas miedo - encontré sumamente extraña su respuesta, porque iba
A tenerle miedo a un bebé.
Me incliné sobre la cuna para verlo mejor. Era una visión horrible, un escalofrío
Corrió por mi espalda, el bebé, o lo que fuera aquella cosa, sacudía sus brazos
Y piernas como lo hacen los niños cuando están felices, cuando fui a mirar su
Cara, descubrí que no tenía cabeza.
Sin darle la espalda, fui retrocediendo hasta que salí de aquella casa. El mismo
Día me enteré, por boca de mis padres, que la mujer había perdido a su bebé
En un accidente de trancito, estaba loca desde hacía meces, le decía a la gente
Que su hijo aún estaba vivo.

lunes, 20 de diciembre de 2010

La Aparición

Camilo acababa de subir una de las tantas lomas que tenía el serpenteante
Camino, cuando cruzó por un conocido que venía a caballo, en dirección
Contraria a el.
- ¿Eh Camilo, se te rompió la moto? - preguntó el jinete y agregó a modo
De broma - !Échale nafta que anda¡ - el hombre soltó una risotada, Camilo
Solo sonrió, quiso agregar algo pero la subida lo había dejado sin aliento.
Se le descompuso la moto mientras transitaba por el camino rural que conduce
A su hogar. Siguió caminando con la moto a un costado, empujando el pesado
Vehículo por aquel delgado y amarillento camino que se alargaba entre campos
Y bosques, pastos, árboles, y soledad.
Lo alcanzó la noche muy lejos aún de su hogar, llegó a una parte donde el bosque
Aprieta el camino por ambos lados. Encendió las luces para ver mejor por donde
Caminaba, un viento repentino sacudió los árboles y pasó silbando entre sus
Copas. El bosque se llenó de rumores, de hojas secas y ramas que crujían, pero
Entre tantos sonidos resaltó uno; algo muy grande y pesado caminaba en la
Oscuridad y se acercaba a grandes pasos, resoplando como un fuelle.
A Camilo le pareció que era una vaca, giró la moto para iluminarla, no entendía
Porqué sentía miedo. Si era una vaca, pero estaba muerta, era una aparición
Repugnante y pútrida, una visión espantosa, sobrenatural, grotesca.
Camilo dejó la moto tirada y se alejó corriendo, detrás de el la aparición
Mugía de forma lastimosa.

domingo, 19 de diciembre de 2010

La criatura nocturna

Sentado en una silla plegable, al lado de mi carpa, y de espaldas al inmenso lago,
Contemplaba la vista nocturna del cercano bosque. Los demás veraneantes dormían
En sus carpas, la noche estaba clarísima, la luna se asomaba entre las copas de los
Árboles. Mientras sorbía una cerveza mi atención seguía inmersa en el sombrío
Paisaje que tenía enfrente. En el bosque había claros por donde descendían los rayos
Lunares, parte del paisaje escapaba a mis ojos, era eclipsado por las sombras.
Miraba el titilar de unas luciérnagas cuando vi algo asomarse detrás de un árbol.
Esa cosa se ocultaba y me espiaba asomando la cabeza, era algo horrible,
De orejas inmensas, como las que tienen los murciélagos, y las giraba como tratando
De escuchar. Se ocultó del todo, inmediatamente escuché pasos que se alejaban,
Luego oí el sonido de un aleteo, las ramas de los árboles se movieron, y por un
Instante muy breve, vi una criatura del tamaño de un hombre volar hacia el cielo.
Cuando asomó el astro rey, ya estaba yo listo para partir. Unos gritos histéricos
Y un llamado de auxilio llegaron desde un extremo del camping; una joven
Había sido atacada y muerta, tenía heridas punzantes en su cuerpo pero
Extrañamente en el lugar no había sangre.

viernes, 17 de diciembre de 2010

La Sombra

En una noche calurosa de verano, Rodrigo y sus dos hermanos, Claudio, y
Esteban, jugaban en el jardín de su casa. Encima de la puerta de la casa, en lo alto de la pared, había una potente lámpara que iluminaba el jardín. Los niños corrían alegres persiguiéndose entre si. Claudio y Esteban entraron a tomar agua; Rodrigo quedó solo, secándose el sudor de la frente y recuperando el aliento.
Miró su sombra proyectada en la pared, era oscura y bien definida. Se acercó mas a la pared y comenzó a jugar con su sombra. Un enjambre de pequeños escarabajos voladores aureolaban la lámpara atraídos por su luz, chocaban contra el foco y caían al suelo. El cielo nocturno estaba cubierto por nubes oscuras y bajas, el aire cargado de humedad, las flores y los árboles del jardín estaban inmóviles, no corría ni la mas leve brisa, la noche estaba sofocante y extraña.

Rodrigo siguió jugando con su sombra. Tenía ocho años de edad y eso le parecía muy divertido. Agitaba los brazos y saltaba. En un momento dado notó que su sombra no seguía sus movimientos con exactitud, se movía de forma diferente a el, y comenzó a tomar otra forma. Se volvía mas alta y delgada y se alargaban los dedos de la mano. El niño entró a la casa gritando de miedo. Luego de escuchar su historia sus padres lo llevaron afuera para demostrarle que nada raro ocurría
con su sombra. Quedaron un poco sorprendidos al comprobar que, por la posición de la lámpara no había forma de que la sombra se proyectara contra la pared.

jueves, 16 de diciembre de 2010

El camino del fantasma

En mas de treinta años trabajando como albañil (contratista) e construido muchas
Casas; debo decir que estoy muy orgulloso de mi trabajo, incluso las mas antiguas
Se mantienen en buen estado. También debo decir que en una de las casas que
Construí cometí un grave error, por culpa de la decisión que tomé respecto a su
Ubicación, ahora está desabitada, la construí en el camino de un fantasma.
Una familia conocida compró un campo, me contrataron para que levantara la
Vivienda, el lugar en donde esta estaría lo dejaron a mi elección, confiaban en
Mi experiencia. Cuando elegí el lugar que según mi criterio era el mejor, y
Comencé a cavar los cimientos, llegaron hasta allí un grupo de personas. Eran
Vecinos de la zona, sin muchas vueltas me dijeron que en aquel lugar aparecía
Un fantasma. Lamentablemente no los tomé en serio, seguí edificando sin
Escuchar sus consejos.
A los pocos días de inaugurada los dueños la abandonaron. Me negaba a creer lo
Que me decían, tuve que verlo con mis propios ojos.
Se hace presente en noches claras de luna, siempre repite el mismo recorrido.
Surge al lado de un árbol cercano a la casa. Del suelo se eleva una luz blanca, de
La luz surge el fantasma, avanza sin dar un solo paso, un sombrero de paja cubre
Su cabeza, en sus brazos patalea una cabra decapitada, atraviesa la pared de la casa
Como si esta no existiera, tiene una boca enorme y se relame los labios con una
Lengua negra, sale de la casa y se pierde en el campo.

miércoles, 15 de diciembre de 2010

Fantasmas en la escuela

Agobiado por la insistencia de sus hijos y de su esposa, Ricardo comenzó a ir a
La escuela nocturna, una clase especial que se impartía para mayores de edad
Que no sabían leer ni escribir, Ricardo era analfabeto.
Las clases se daban en la misma escuela a la que asistían sus hijos, comenzaban
A las diez de la noche. A medida que avanzaban las clases el hombre se
Entusiasmaba cada vez mas, llegando a convertirse en un alumno ejemplar.
Ricardo estaba tan motivado y decidido a no faltar ni un día, que ni una horrible
Tormenta impidió que llegara hasta la escuela. Caía un aguacero macizo, de
Goteras enormes y amontonadas, en algunas calles el agua corría como un río.
El cielo era iluminado constantemente por relámpagos, los truenos hacían temblar
Las paredes de las casas. Con un rechinido de botas y con la capa de lluvia
Chorreando, se dirigió hacia el salón. La tormenta comenzó a golpear con mas
Fuerza aún, parecía que el cielo se venía bajo, era un estruendo ensordecedor.
Para su decepción el salón estaba vacío, era el único que se había aventurado
En aquella tempestad.
Ya estaba cerca de la puerta que da a la calle cuando oyó voces, pensó que
Tal vez era su clase que había cambiado de salón. Entró pidiendo permiso
Como siempre lo hacía, pero no era su clase, el salón también estaba vacío,
Solo se oían voces, las voces de niños. Ricardo sintió un terror indescriptible,
Que aumentó al ver que en una esquina surgía una aparición, era un niño
Cubriéndose la cara con las manos, entreabrió los dedos y se vieron dos ojos
Rojos. La aparición comenzaba a apartar las manos de la cara cuando Ricardo
Salió de aquel salón. Llegó a su casa tartamudeando de miedo, nunca mas
Regresó a aquella escuela.

lunes, 13 de diciembre de 2010

La anciana de la ruta

Regresaba de una pesca, a pié, ya entrada la noche, cuando noté que alguien,
Mas bien, algo, me seguía.
La noche era estrellada pero sin luna, en mi mano sostenía una linterna, pero
Cuando distinguí la forma humana de mi sorpresiva compañía, no quise
Encenderla y encandilar a una persona que además parecía ser una mujer mayor
De edad, una anciana muy pequeña y gorda. Seguí caminando por el costado
De la ruta mientras pensaba sobre lo raro que era que una anciana caminara sola
En medio de la nada ( la ruta estaba rodeada de campo, y el pueblito mas cercano
Estaba a unos 4 Km. de allí ) supuse que era una anciana por su andar desparejo
Y el largo cabello blanco que resaltaba en la oscuridad.
Un camión transitaba la ruta, se acercaba de frente, iluminando todo con su
Poderosa luz. Al voltear para ver su apariencia, descubrí que había desaparecido.
El resto del camino lo hice trotando y con la linterna encendida, verificando cada
Pocos metros que aquella aparición no me siguiera.

De Vuelta A La Escuela

Ya muy entrada la noche, Pedro caminaba lentamente y miraba sobre su hombro. Al llegar a una cuadra hizo varias pausas, y cuando pasaba un vehículo él hacía que estaba buscando algo en sus bolsillos o que intentaba acomodar su reloj. Del otro lado de la calle estaba el muro que rodea el patio de una escuela. ese era su blanco. sabía que nadie la vigilaba y suponía que había cosas que valían la pena robar. cuando ningún vehículo venía cerca cruzó la calle corriendo pero de forma silenciosa, y ayudado por el propio impulso de la carrera, dio un salto y quedó agarrado del borde del muro, lo trepó sin dificultad y saltó hacia el patio de la escuela.

Pedro iba a cometer el peor delito que pudiera perpetrar un ladronzuelo como él: pensaba robar la escuela a la cual había concurrido en su niñez. Allí le habían enseñado tantas cosas y él ahora regresaba con esos propósitos tan ruines.
Varios tubos de luz iluminaban el patio que ahora estaba completamente silencioso. Las aulas estaban en penumbras y silencio que lo envolvía todo resultaba por demás inquietante. Pedro se detuvo a escuchar. Hasta los ruidos de la calle se apagaban allí como si el local estuviera lejos de todo. Eso no le gustó pero ya estaba allí. Era hábil en su oficio. No demoró en abrir la puerta del salón en donde calculaba que guardaban el dinero. Sus ojos demoraron en acostumbrarse a la penumbra, distinguió un escritorio, fue a revisar sus cajones.

Aún no abría el primer cajón cuando escuchó una respiración agitada y ronca justo detrás de el. Antes de que pudiera voltearse, una mano se posó en su hombro izquierdo, era extremadamente blanca y sus uñas eran negras, como pintadas. Algo duro le golpeó la cabeza y lo hizo arroyarse, otros golpes los siguieron. Pedro pedía clemencia mientras se cubría la cara con las manos y recibía tremenda paliza. Cuando llegó la mañana, al abrir la escuela, lo encontraron en el piso de aquel
salón, desmayado por la golpiza recibida. Cerca de el encontraron una regla de madera, de esas reglas enormes que las maestras solían utilizar antes para castigar a los alumnos.

El bosque del silencio

Brillaba el sol en lo alto del cielo azul. Un pastizal denso cubría el campo por
Donde avanzaba Nicolás, la escopeta en el hombro y el paso firme, dispuesto
A cazar palomas, o alguna liebre, o lo que se le cruzara por el camino.
A lo lejos divisó un bosque y se encaminó hacia el.
Llegó a la vera del bosque y alzó la vista hasta las altísimas copas de los árboles.
Dejó atrás el soleado campo y avanzó cauteloso y vigilante por aquel sombrío
Lugar. La quietud era absoluta, no se escuchaban pájaros, y en el suelo no
Se veían saltamontes ni ningún otro insecto. Se acercó al agua de un arroyo,
Estaba estancada, inmóvil, oscura, en su superficie no se veía el menor rastro
De peces. Aquella quietud asfixiante comenzó a inquietarlo, aparte de los
Gigantescos árboles, no había otras señales de vida, no había pastos ni crecían
Plantas. El silencio era amargo, casi palpable, una monotonía angustiante,
Pesada, que abatía el alma.
Nicolás se sintió cansado, sin energía “Debe ser la caminata, mejor descanso
Un poco” se sentó recostado a un tronco, siguió pensando “Si, es eso, la
Caminata, estoy tan cansado, es esta quietud…es…” se durmió para no
Despertar mas. Aquel bosque sombrío se alimentaba de la vida misma, la
Energía vital era el sustento de aquellos árboles antiguos, que surgían
Desde las profundidades de la tierra, y se elevaban intentando alcanzar el cielo.

sábado, 11 de diciembre de 2010

Mi casa embrujada

Cuando llegué el vendedor ya me esperaba en el portal de la casa, una sonrisa
Falsa se plasmaba en su rostro. Un hombre cruzó la calle y se nos acercó.
- No compre esa casa, está embrujada - afirmó el hombre, el vendedor lo quería
Fulminar con la mirada.
- ¿Qué, dijo que está embrujada ? - le pregunté sorprendido.
- Si, eso dije, esta embrujada. La familia que vivía ahí practicaba rituales raros,
Estaban en una especie de secta o algo así, yo vivo ahí enfrente, después que
Abandonaron la casa, en las noches, se oyen ruidos extraños, no la compre -.
A pesar de las afirmaciones disparatadas de aquel desconocido, me pareció
Sincero, era un tipo mayor, su petición sonaba mas bien a súplica, daba la
Impresión de ser buena gente, pensé que sería alguien supersticioso y de
Mucha imaginación.
- Sabe don, yo no creo en esas cosas, le agradezco su preocupación, vecino -
El vendedor me abrió la puerta y me invitó a pasar, la sonrisa falsa ya fija en el
Rostro. Compré la casa, al otro día me mudé a ella.
Cuando llegó la noche me sentí un poco inquieto. Sentado en un sillón de la
Sala, hacía zapping en la tele, esperando que me diera sueño.
El ruido me hizo parar de un salto; era en el baño, tiraban una y otra vez de la
Cadena de la cisterna. La puerta estaba entornada, la empujé con el pié, cuando
Comprobé que estaba vacío respiré aliviado, revisé la cisterna, estaba bien.
Trataba de buscarle una explicación lógica a lo sucedido, cuando escuché
Otro ruido, este venía del cuarto. Parecían pasos pero sonaban como si alguien
Golpeara una madera contra el piso. Casi me desmayo cuando vi que el ruido
Lo producía la cama moviéndose como un animal, daba pasos como si fuera
Una araña gigantesca, la luz se volvió rojiza y parpadeaba, y algo invisible
Se retorcía sobre las sábanas, y comenzaron a oírse cánticos en latín.
Dicen que cuando salí de la casa estaba gritando, no lo recuerdo bien, en ese
Momento estaba demasiado aterrado, solo quería huir de aquel lugar.
Ahora soy el dueño de una casa embrujada.

jueves, 9 de diciembre de 2010

El fantasma de la laguna

En un campo cercano al apartado barrio en donde yo vivía, corría un arroyuelo. No era gran cosa, en realidad era tan angosto en algunos tramos, que se lo cruzaba de un salto. Pero aquel delgado
hilo de agua se ensanchaba en algunas partes formando pequeñas lagunas, de aguas tranquilas y profundas, engañosas.

miércoles, 8 de diciembre de 2010

El barrio fantasma

En una noche agradable de verano, salí a caminar para conocer mi nueva ciudad.
Me había mudado recientemente, como casi todas las ciudades pequeñas, su
Ritmo era tranquilo, sosegado, sin el frenesí de las grandes ciudades.
Aparté mis pasos de las calles principales, deseaba conocer otra parte de aquella
Urbanización. Al rato me encontraba caminando por unas calles desiertas y menos
Iluminadas. Llegue hasta una parte visiblemente descuidada, se notaba que era una
Zona antigua, sus veredas estaban rotas, las casas grises y ruinosas eran muy
Similares entre si. Numerosas grietas recorrían el largo de sus paredes, todas
Estaban cercadas por muros bajos y rejas de acero oxidado y sucio. Todo en
Aquel lugar hablaba de abandono y decrepitud, era lúgubre y siniestro.
Las ventanas eran altas y delgadas, vi que alguien cruzó frente a una de ellas.
Aquella visión o imagen fugaz me erizó la piel, traté de buscarle una explicación;
Tal vez la casa no estaba abandonada, o vi mi propio reflejo distorsionado por el
Vidrio opaco.
Seguí mi nocturna caminata, escuche un chirrido, en una de las casas se abrió la
Puerta, de su oscuro interior salió un brazo delgadísimo y arrugado, que con gestos
De mano me invitaba a pasar. Mi desesperada carrera duro hasta que alcancé una
Calle transitada.
Posteriormente me enteré que a aquella zona la apodaban “El barrio fantasma”.

martes, 7 de diciembre de 2010

El monstruo en el maizal

Acostado en la cama, Omar escuchaba aquel sonido sin poder identificarlo, se
Levantó y puso mas atención, el reloj marcaba las dos de la madrugada.
Cuando su esposa despertó, Omar cargaba la escopeta.
- ¿Anda algún bicho? - preguntó Marisa, la esposa de Omar, miró hacia la
Ventana y agregó - El “Sultán” no está ladrando ¿Cómo sabes que anda algo? -
- No está ladrando porque está llorando como un cachorro, ¿no oyes? Es el,
Lo que ande ahí afuera lo tiene muy asustado - dijo eso y salió de la habitación,
Marisa quedó algo preocupada.
El matrimonio vivía en el campo, criaban animales de corral, principalmente aves.
Recibir indeseables visitas nocturnas era algo común para ellos; comadrejas, zorros,
Zorrillos, y otros depredadores, se arrimaban a la casa atraídos por una probable
Comida fácil. Los que no huían perecían bajo el tronar de la escopeta, o terminaban
En las poderosas mandíbulas del “Sultán” su perro cazador y fiero.
Lo primero que hizo Omar fue ver a su perro, estaba dentro de su casilla, arrollado
Y temblando de miedo, miraba hacia el maizal. La noche era clara, una brisa soplaba
Desde el sur, el hombre avanzó cauteloso, nunca había visto a su perro temerle a
Algo, se escuchó un ruido, algo se movía en el maizal, algo grande.
Bordeó la plantación hasta que en un claro vio a la bestia. Por un instante creyó
Que era un cerdo común, la luz de la linterna reveló la espantosa apariencia de
Aquel ser; su cara tenía innegables rasgos humanos. El miedo no lo dejó
Reaccionar a tiempo, cuando disparó el monstruo ya se alejaba.
Nunca supo con certeza que era lo que había visto, la noche esconde muchos
Misterios y no revela fácilmente sus oscuros secretos.

lunes, 6 de diciembre de 2010

El hospital embrujado

Lo despertó el llamado de la naturaleza, se sentó en la cama y miró de reojo
Aquel recipiente, no pensaba orinar nuevamente en aquella cosa. Rodrigo se
Recuperaba satisfactoriamente de su reciente operación, se sintió con energía
Como para caminar hasta el baño que estaba frente a la puerta de su habitación.
Salió al pasillo desierto, no se escuchaba ni el menor ruido, las demás habitaciones
Estaban vacías, cada vez era menos la gente que se atrevía a consultar allí, aquel
Hospital había adquirido fama de estar embrujado, se decía que por las noches lo
Recorrían horribles apariciones.
Salió del baño y suspiró, era un alivio poder caminar. Por el pasillo se aproximaba
Una enfermera; lo extrañó lo rápido que avanzaba aunque no se la veía correr,
Incluso parecía caminar lentamente, cruzó frente a el y lo miró. Rodrigo se espantó
Al ver aquella cara tan horrible, era una aparición lo que cruzaba frente a el y le
Sonreía diabólicamente, su cara estaba invertida, los ojos estaban abajo y su boca
Arriba. Pasó muy rápido, pero para Rodrigo fue una eternidad, cuando llegó la
Mañana, aunque los médicos trataron de impedírselo, se marcho de aquel hospital
Embrujado.

domingo, 5 de diciembre de 2010

En la noche ventosa

Sentado en un sillón de la sala, Sebastián ojeaba una revista, cada tanto iba a ver
Como estaba doña Mendes, miraba desde la puerta entornada, luego volvía a la
Sala y seguía ojeando su revista.
Recién recibido como enfermero, lo contrataron para velar por la deteriorada
Salud de una anciana, era su primer trabajo fuera del hospital.
Era una noche ventosa y fría, volaban en la calle las últimas hojas resecas de los
Desnudos árboles, algunos perros del vecindario aullaban inquietos.
Se cortó la luz, la oscuridad se hizo total, afuera el viento soplaba con mas
Intensidad, el techo de la vivienda crujía soportando el vendaval.
En un primer momento Sebastián pensó en ir hasta la cocina para buscar encendedor
Y velas, pero desistió de esa idea, no conocía la casa, y en aquella oscuridad, como
Encontrar algo. “En la habitación de doña Mendes debe haber algo” pensó, las
Ancianas son muy prevenidas. Tanteando con el pié cualquier posible obstáculo,
Llegó hasta el cuarto; la vista comenzaba a acostumbrarse a la oscuridad, distinguió
La cama y algo acostado en ella. Oyó preocupado una respiración muy rara, no
Le venía a la mente que tipo de afección podía hacer que una anciana respirara así.
Le pareció inútil preguntar si se encontraba bien, era obvio que no. Tanteó la almohada
Hasta palpar la cabeza, quería cerciorarse de que no tuviera fiebre, palpó una cabeza
Calva, helada, y que giró como para mirarlo directamente. Saltó hacia atrás asustado,
Tropezó con algo blando que lo hizo caer, en ese instante volvió la luz. Vio que había
Tropezado con el cuerpo inerte de doña Mendes, estaba tirada en el suelo, el rostro
Pálido, con una expresión de terror, la cama estaba vacía. Salió de aquella casa temiendo
Otro corte de luz. El viento siguió soplando y levantando hojas en la noche fría, aterradora.

Ezequiel y la Ouija

Respondiendo al llamado telefónico de mi amigo Ezequiel, llegue hasta su casa.
Me recibió con una energía que hacía mucho no le veía, se lo notaba contento,
pero su mirada tenía algo de nerviosa, y su aspecto demacrado y las ojeras
Que ensombrecían su cara, delataban que estaba durmiendo poco.
- !Me comuniqué con ella, era ella, se comunica conmigo¡ - me dijo Ezequiel,
Los ojos muy grandes, fijos en los míos, y una sonrisa nerviosa, con un toque
De lunática.
- ¿Qué, con quien te comunicas? - le pregunté un poco confundido.
- !Con Andrea, paso horas conversando con ella, es Andrea¡ - al oír esas
Palabras me preocupé un poco. Andrea era su esposa, había fallecido ocho
Meces atrás. Me dijo que lo acompañara hasta el sótano de la casa, me iba
A mostrar como lo conseguía. El sótano estaba escasamente iluminado.
- Cuidado con la escalera, está algo resbalosa, sostente de la baranda - dijo
Ezequiel mientras bajábamos. Una lámpara que colgaba del techo, débil y
Amarillenta, alumbraba el centro, lo demás permanecía en tinieblas. Debajo
De la lámpara había una mesa y dos sillas, sobre la mesa, una tabla Ouija.
Inmediatamente comenzó la sesión, yo aun no salía de mi asombro.
Me senté frente a el, la lámpara se hamacaba como si la impulsara el viento.
Ezequiel hacía preguntas, cuando el puntero señalador paraba en una letra,
El la repetía en voz alta y me miraba, su mirada cada vez mas lunática.
Seguía la sesión cuando vi que algo se movía detrás de el, una figura oscura
E inestable, en constante movimiento, de forma humana pero grotesca.
Al ver mi mirada aterrada se levantó bruscamente y volteó; aquella cosa
Espantosa avanzó hacia el, mi amigo quedó petrificado.
“ !Ezequiel, Ezequiel¡ ” sonó aquella voz cavernosa, áspera, aguda, con
Un lejano tono femenino. Un brazo se estiró hacia el, digo se estiró porque
El cuerpo de aquella aparición aún estaba a varios pasos. Lo saque de aquel
Sótano casi arrastrándolo, - !Esa no es Andrea¡ - repetía una y otra vez.
En el sótano se escuchaba aquella voz aterradora “!Ezequiel¡, Ezequiel…..”.

viernes, 3 de diciembre de 2010

La curva de la muerte

Es una curva cerrada que termina en bajada en ambos extremos, en la parte
Interior de la misma, el terreno es elevado, unos ocho metros por encima de
La ruta, y se eleva casi en vertical a escasos tres metros de la calzada,
Obstaculizando la visión. Según las autoridades competentes esas son las
Razones y las causas de que en esa curva en particular, y a lo largo de su
Historia se produjeran tantos accidentes automovilísticos, fatales en su
Mayoría.
Pero mas allá de las explicaciones lógicas, según afirman muchos, la curva
Está maldita, es recorrida por apariciones y seres espectrales que merodean
El lugar por las noches. Algunas personas han visto que una mujer aparece de
Pronto y se atraviesa delante de los autos, surge de la oscuridad y vuelve a
Perderse en ella. Incluso figura en reportes policíacos, gente que sobrevivió
Al vuelco de sus autos, reportaban haber arrollado una mujer, pero nunca
Encontraron pruebas de que eso realmente ocurriera.
El propietario de un campo que está cerca de la curva, dice que por las noches
A visto luces que se mueven en círculos y parecen danzar entre ellas, se escuchan
Cantos y algunos gritos aterradores.
Ese tramo de la ruta es temido por camioneros y viajeros frecuentes, se lo conoce
Vulgarmente como “La curva de la muerte”.

jueves, 2 de diciembre de 2010

En la ciudad dormida

La madrugada lo veía tambalearse mientras avanzaba torpemente. La mirada
Caída, los ojos brillosos, la ropa desarreglada, y la botella de vino firmemente
Agarrada en su mano diestra.
Jorge regresaba a su casa, como todas las noches, borracho a mas no poder.
Las luces de la calle iluminaban su zigzaguear por las veredas solitarias de la
Ciudad que aún no despertaba. Detuvo sus pasos para empinar la botella, apenas
Consiguió mojar los labios antes de perder el poco equilibrio que le quedaba y
Casi caer. Decidió que era mejor sentarse para terminar su bebida espirituosa,
Así llamaba el al vino barato que consumía. Caminó unos pasos y se recostó en
la vidriera de un comercio, se fue agachando de a poco hasta quedar sentado con
La espalda contra el vidrio. Terminó los últimos tragos y se durmió; lo despertó
Un ruido, alguien golpeaba el vidrió desde el interior del comercio, golpecitos
Repetitivos como para llamar su atención. Jorge se incorporó trabajosamente,
Enfadado con quien lo molestaba interrumpiendo su sueño, el dueño del comercio
Tratando de alejarlo, supuso. Se sorprendió al ver que en el lugar en donde sonaron
Los golpes solo había un estante lleno de muñecos de todo tipo, grandes y pequeños,
Era una juguetería. Siguió mirando extrañado aquella colección de muñecos, le
Pareció que uno de ellos, uno particularmente feo, pintado como un payaso, movía
Los ojos y giraba lentamente la cabeza hacia el. El muñeco quedó mirándolo a los
Ojos, levantó uno de sus brazos y lo señaló.
La ciudad que aún no despertaba oyó los gritos de Jorge que corría desesperado,
Un poco menos borracho debido al susto.

miércoles, 1 de diciembre de 2010

La escuela embrujada

Durante el día aquella escuela es todo bullicio; cientos de niños concurren a ella. En los recreos hay risas, juegos, correrías, algarabía, es un lugar mayormente alegre. Por las noches, cuando la escuela queda vacía, su aire se enrarece, se torna frío, y según dicen algunos que trabajaron en ella como vigilantes, se siente un olor raro, pesado, que de alguna forma infunde temor en los corazones. Actualmente nadie la vigila, son muchas las historias de terror que se cuentan de aquella escuela y ya nadie se atreve a recorrer sus pasillos en horas nocturnas. Dicen que en la oscuridad ronda el alma en pena de una maestra; recorre el lugar con paso lento, viste un delantal blanco, el pelo larguísimo y ondulado, la cara como la de un perro.
Tres vigilantes juran por sus madres muertas que vieron a aquella aparición, y que su cara era como la de un perro. Por eso se especula que tal vez no es un fantasma sino un demonio, algún ser espectral. Recorre los salones uno por uno, noche a noche. Fin.

¡Hola! Aquí hay otro cuento (audio-cuento, un video) de escuelas embrujadas en mi canal de Youtube. Se agradecen like y suscripciones. Saludos!! El video: "En Penitencia", un cuento de escuelas embrujadas.