¡Advertencia!: Todas las obras del blog le pertenecen a Jorge Leal. Prohibido tomarlas para cualquier fin sin consultar antes al autor. Y en todos los casos se deberá citar la fuente y el autor, y no se podrán usar con fines comerciales.

Buscar en este blog

lunes, 13 de diciembre de 2010

El bosque del silencio

Brillaba el sol en lo alto del cielo azul. Un pastizal denso cubría el campo por
Donde avanzaba Nicolás, la escopeta en el hombro y el paso firme, dispuesto
A cazar palomas, o alguna liebre, o lo que se le cruzara por el camino.
A lo lejos divisó un bosque y se encaminó hacia el.
Llegó a la vera del bosque y alzó la vista hasta las altísimas copas de los árboles.
Dejó atrás el soleado campo y avanzó cauteloso y vigilante por aquel sombrío
Lugar. La quietud era absoluta, no se escuchaban pájaros, y en el suelo no
Se veían saltamontes ni ningún otro insecto. Se acercó al agua de un arroyo,
Estaba estancada, inmóvil, oscura, en su superficie no se veía el menor rastro
De peces. Aquella quietud asfixiante comenzó a inquietarlo, aparte de los
Gigantescos árboles, no había otras señales de vida, no había pastos ni crecían
Plantas. El silencio era amargo, casi palpable, una monotonía angustiante,
Pesada, que abatía el alma.
Nicolás se sintió cansado, sin energía “Debe ser la caminata, mejor descanso
Un poco” se sentó recostado a un tronco, siguió pensando “Si, es eso, la
Caminata, estoy tan cansado, es esta quietud…es…” se durmió para no
Despertar mas. Aquel bosque sombrío se alimentaba de la vida misma, la
Energía vital era el sustento de aquellos árboles antiguos, que surgían
Desde las profundidades de la tierra, y se elevaban intentando alcanzar el cielo.

1 comentario:

El griego dijo...

Señor jorge, este escrito, es muy bueno, deja un mensaje muy muy bueno. Lo felicito

Publicar un comentario

¿Te gustó el cuento?