¡Advertencia!: Todas las obras del blog le pertenecen a Jorge Leal. Prohibido tomarlas para cualquier fin sin consultar antes al autor. Y en todos los casos se deberá citar la fuente y el autor, y no se podrán usar con fines comerciales.

Buscar en este blog

viernes, 24 de diciembre de 2010

El camino desconocido

Por razones de trabajo, viajo en auto casi todos los días. Recorro las carreteras
Desde Montevideo hacia diferentes capitales departamentales.
Un viernes por la tarde, conducía hacia Montevideo cuando se me ocurrió tomar
Un camino alternativo, estaba aburrido del mismo paisaje. El sol estaba bastante
Bajo pero la tarde aún era espléndida, elegí un camino que se apartaba de la ruta,
Luego corría paralelo a esta, y terminaba en la misma ruta. Ese día aprendí lo poco
Exacto que son los mapas, en cuanto a caminos rurales se refieren.
Esperaba encontrar un paisaje pintoresco, pero resultó que el camino estaba
Rodeado de forestaciones de eucaliptos jóvenes, era como un mar de hojas verde
Oscuro, una fronda sin gracia ni variaciones, kilómetros y kilómetros de la misma
Masa monótona y ondulante. Pero no todo el recorrido fue aburrido, pinché un
Neumático y casi pierdo el control del auto, bajé a mirar la rueda mientras maldecía
A los cuatro vientos. Cuando terminé de cambiarla ya era de noche.
No se en que momento me desvié y tomé otro camino, que según el mapa no
Existía, pero si estaba allí, y era largo y desparejo, lleno de curvas y sembrado de
Piedras sueltas.
La noche era por demás oscura, el camino se hizo mas angosto, detrás de cada curva
Deseaba que estuviera la ruta, estaba convencido que faltaba poco para alcanzarla.
Tuve que disminuir la velocidad al alcanzar un tramo cubierto por una niebla tenue
Que lo envolvía todo. Vi unas luces que se movían entre los árboles, avanzaban
Paralelas a mi, no lograba distinguir si estaban cerca o lejos, una era mas
Pequeña que la otra. Las vi moverse mas rápido hasta que me sobrepasaron unos
Metros, luego doblaron hacia el camino. Cuando salieron de la oscuridad y
Mi auto las iluminó, ya no eran dos luces, era una mujer y una niña. Cruzaron
Delante de mi y me miraron, volvieron a internarse en la oscuridad y se
Convirtieron nuevamente en luces.
Resultó que ese otro camino también salía en la ruta, conduje unos kilómetros
Y tuve que parar para vomitar, fue una experiencia aterradora. Ocasionalmente
Sufro pesadillas en donde revivo aquella traumática experiencia.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

¿Te gustó el cuento?