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jueves, 9 de diciembre de 2010

El fantasma de la laguna

En un campo cercano al apartado barrio en donde yo vivía, corría un arroyuelo. No era gran cosa, en realidad era tan angosto en algunos tramos, que se lo cruzaba de un salto. Pero aquel delgado
hilo de agua se ensanchaba en algunas partes formando pequeñas lagunas, de aguas tranquilas y profundas, engañosas.

Desde que se formó el barrio, los niños de la zona iban a nadar en esas lagunas los días de mucho calor, a pesar de que ocurrieron varias desgracias. Lo curioso es que los ahogamientos en si no desalentaron a los niños, fueron las historias de terror que empezaron a circular con el tiempo.

En la mayor de esas lagunas, durante las noches claras de luna, se ve brotar de ella un vapor, una niebla densa y baja que la cubre. Los cánticos nocturnos de ranas y grillos callan, los caballos que pastan cerca huyen, y en el agua se escucha un chapoteo y una risa infantil. Es el fantasma de un niño que se ahogó en el lugar. Juega en el agua y algunas veces se lo ve caminar por la orilla. Se dice que su apariencia es igual a cuando lo encontraron, tras flotar inerte durante toda la noche. Recorre la orilla exhibiendo un abdomen hinchado, la cara arrugada, como la de un anciano, y la boca abierta.
No es raro encontrar animales muertos en la laguna, siempre está pestilente y turbia.

1 comentario:

  1. este cuento me gusto mucho asique le pongo un 111111111110000000000000

    me llamo anonimo

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