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jueves, 2 de diciembre de 2010

En la ciudad dormida

La madrugada lo veía tambalearse mientras avanzaba torpemente. La mirada
Caída, los ojos brillosos, la ropa desarreglada, y la botella de vino firmemente
Agarrada en su mano diestra.
Jorge regresaba a su casa, como todas las noches, borracho a mas no poder.
Las luces de la calle iluminaban su zigzaguear por las veredas solitarias de la
Ciudad que aún no despertaba. Detuvo sus pasos para empinar la botella, apenas
Consiguió mojar los labios antes de perder el poco equilibrio que le quedaba y
Casi caer. Decidió que era mejor sentarse para terminar su bebida espirituosa,
Así llamaba el al vino barato que consumía. Caminó unos pasos y se recostó en
la vidriera de un comercio, se fue agachando de a poco hasta quedar sentado con
La espalda contra el vidrio. Terminó los últimos tragos y se durmió; lo despertó
Un ruido, alguien golpeaba el vidrió desde el interior del comercio, golpecitos
Repetitivos como para llamar su atención. Jorge se incorporó trabajosamente,
Enfadado con quien lo molestaba interrumpiendo su sueño, el dueño del comercio
Tratando de alejarlo, supuso. Se sorprendió al ver que en el lugar en donde sonaron
Los golpes solo había un estante lleno de muñecos de todo tipo, grandes y pequeños,
Era una juguetería. Siguió mirando extrañado aquella colección de muñecos, le
Pareció que uno de ellos, uno particularmente feo, pintado como un payaso, movía
Los ojos y giraba lentamente la cabeza hacia el. El muñeco quedó mirándolo a los
Ojos, levantó uno de sus brazos y lo señaló.
La ciudad que aún no despertaba oyó los gritos de Jorge que corría desesperado,
Un poco menos borracho debido al susto.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Es un cuento interesant

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