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lunes, 13 de diciembre de 2010

De Vuelta A La Escuela

Ya muy entrada la noche, Pedro caminaba lentamente y miraba sobre su hombro. Al llegar a una cuadra hizo varias pausas, y cuando pasaba un vehículo él hacía que estaba buscando algo en sus bolsillos o que intentaba acomodar su reloj. Del otro lado de la calle estaba el muro que rodea el patio de una escuela. ese era su blanco. sabía que nadie la vigilaba y suponía que había cosas que valían la pena robar. cuando ningún vehículo venía cerca cruzó la calle corriendo pero de forma silenciosa, y ayudado por el propio impulso de la carrera, dio un salto y quedó agarrado del borde del muro, lo trepó sin dificultad y saltó hacia el patio de la escuela.

Pedro iba a cometer el peor delito que pudiera perpetrar un ladronzuelo como él: pensaba robar la escuela a la cual había concurrido en su niñez. Allí le habían enseñado tantas cosas y él ahora regresaba con esos propósitos tan ruines.
Varios tubos de luz iluminaban el patio que ahora estaba completamente silencioso. Las aulas estaban en penumbras y silencio que lo envolvía todo resultaba por demás inquietante. Pedro se detuvo a escuchar. Hasta los ruidos de la calle se apagaban allí como si el local estuviera lejos de todo. Eso no le gustó pero ya estaba allí. Era hábil en su oficio. No demoró en abrir la puerta del salón en donde calculaba que guardaban el dinero. Sus ojos demoraron en acostumbrarse a la penumbra, distinguió un escritorio, fue a revisar sus cajones.

Aún no abría el primer cajón cuando escuchó una respiración agitada y ronca justo detrás de el. Antes de que pudiera voltearse, una mano se posó en su hombro izquierdo, era extremadamente blanca y sus uñas eran negras, como pintadas. Algo duro le golpeó la cabeza y lo hizo arroyarse, otros golpes los siguieron. Pedro pedía clemencia mientras se cubría la cara con las manos y recibía tremenda paliza. Cuando llegó la mañana, al abrir la escuela, lo encontraron en el piso de aquel
salón, desmayado por la golpiza recibida. Cerca de el encontraron una regla de madera, de esas reglas enormes que las maestras solían utilizar antes para castigar a los alumnos.

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