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lunes, 28 de febrero de 2011

Terror y exámenes

Algunos niños escribían concentrados en sus exámenes, otros estiraban el cuello tratando de espiar el de sus compañeros. Estela, la maestra, los vigilaba desde su escritorio. Era el último examen del año y los niños sentían la presión.Los que no habían estudiado mordisqueaban el lápiz hasta arrancarle algún trocito de madera, que luego escupían disimuladamente.
Pablo, el incorregible de la clase, que estaba sentado en el fondo del salón, miraba el armario que estaba a su derecha, allí se guardaba algunos útiles y libros viejos. Estela lo vio y le llamó la atención:

-¡Pablo!, deje de mirar el armario y haga su examen -el niño ni la miró y siguió absorto en su contemplación.

 Estela se levantó enfadada y con paso ligero llegó hasta el.

-Aparte de no haber contestado ni una pregunta se hace el sordo cuando le hablo -dijo Estela con la hoja en la mano. El resto de la clase volteó para mirar el espectáculo. La maestra era buena, pero cuando se enojaba…
-Maestra, en el armario hay algo, y me está mirando, vi que se movía -dijo Pablo.

Al mirar la cara de su alumno vio una expresión que no le conocía, daba la impresión de que realmente estaba asustado, pero como se trataba del peor alumno no le creyó. En sus veinte años como maestra había oído todo tipo de excusas para no hacer un examen, pero esa la superaba a todas. Lo tomó del brazo y lo llevó a la oficina del director.

Cuando los niños ya se habían marchado, Estela guardaba sus cosas en el portafolio. Aún
estaba molesta por la excusa de Pablo. Estaba por marcharse cuando notó que la puerta del armario estaba entreabierta. Al acercarse le pareció ver algo moviéndose en su interior. La fuerte impresión que recibió la hizo detenerse, y vio horrorizada como la puerta del armario se abría lentamente y de su oscuro interior asomaba agitando los dedos una mano completamente peluda.

El conserje de la escuela oyó su grito. Cuando llegó al salón la maestra se encontraba tirada en el piso,su rostro estaba pálido, y ya no respiraba.
Un año después, en el mismo salón, otra maestra vigilaba a sus alumnos durante un
Examen. Advirtió que un niño miraba por la ventana que daba hacia la calle.

-¡Pablo! Estamos en un examen, deje de mirar por la ventana -dijo la maestra.

Pablo la miró con cara de asustado y le dijo:

-Maestra, vi que alguien entró en el auto de usted y se escondió en el asiento de atrás.

Ese niño inventaba cualquier cosa con tal de no hacer sus exámenes, pero no era un niño cualquiera: en una parte de la cabeza tenía una serie de lunares que juntos formaban el número 666.

domingo, 27 de febrero de 2011

Bajo la luz de la chimenea

La madrugada helada y oscura se cernía sobre la ciudad. Mario despertó
Creyendo oír una voz extraña, a su lado dormía Marta, su esposa.
Se mantuvo expectante por un rato pero no volvió a oír la voz.
El fuego de la chimenea estaba por extinguirse, Mario se levantó
Silenciosamente y colocó mas leña. A medida que el fuego aumentaba
La habitación se iba iluminando y se hacían visibles los objetos, y
Crecían sus sombras temblorosas.
Atizaba el fuego cuando escuchó nuevamente la voz, y percibió que
El sonido se originaba en la cama. Al girar descubrió que en lecho
Había una extraña, estaba apoyada sobre sus rodillas y manos, y sacudía
La cabeza de un lado al otro con gran velocidad, y una melena larga
Y blanca le cubría el rostro.
En un tiempo muy corto, Mario pasó de estar aterrado a sentirse furioso,
Al comprobar con la vista que Marta no estaba en la habitación. Con el
Atizador en la mano avanzó hacia aquella cosa que se movía como un
Animal y la golpeó en la cabeza.
Las llamas aumentaron mas e iluminaron el cuerpo de Marta tendido en
La cama, de su cien brotaba un tibio manantial..
Mario soltó el atizador y calló de rodillas llevándose las manos a la cabeza.
Un ser casi traslúcido salió por la ventana cerrada y desapareció en la
Noche helada y oscura.

La cabaña del bosque

Abandonaron la carretera y tomaron un camino estrecho que se habría paso
Entre un bosque de pinos. Después de unos kilómetros de camino desparejo
El matrimonio llegó a destino.
La rústica cabaña estaba en un pequeño claro; tenía solo una habitación, el
Baño estaba afuera, y no contaba con luz eléctrica.
Ambos estaban acostumbrados a hospedarse en hoteles cinco estrellas, y
Vivían en una mansión, pero sentían que sus vidas se estaban tornando
Aburridas, y que su matrimonio se tambaleaba por el peso de la rutina.
Pasar unos días en aquel lugar era toda una aventura para ellos, les pareció
Que sería algo romántico y renovador, un cambio de aire, y tal vez la
Salvación de su matrimonio.
Cuando terminaron de descargar la camioneta el día ya estaba por apagarse.
El aire se volvió frío y las sombras avanzaron desde el bosque.
- Que rápido que cae la noche en este lugar, voy a encender la chimenea -
Dijo Rolan, previendo que no sería una tarea muy fácil para el.
- ¿Qué hago yo, te ayudo con lo del fuego o hago algo mas? - preguntó
Vivian.
- Para encender el fuego no necesito ayuda - respondió Rolan. Casi una hora
Después el hogar estaba encendido.
Cenaron comida enlatada, luego salieron a mirar las estrellas. El cielo estaba
Nublado y la noche estaba completamente oscura, y en el bosque sonaron unas
Pisadas.
- Escuchaste eso, algo anda en el bosque - dijo Vivian y abrazó a su marido.
- Si, escuché, debe ser un ciervo o algún otro animal - dijo Rolan, e hizo una
Pausa mientras intentaba inútilmente distinguir algo en aquel bloque de
Oscuridad, después continuó - Mejor entramos a la cabaña, aquí afuera está
Muy frío -
Estaban por acostarse cuando se escuchó un fuerte y prolongado aullido.
Vivian gritó, Rolan se contuvo apenas.
- ¿Eso fue un lobo, hay lobos en este bosque? -
- No se, tal vez no fue un lobo, pudo ser un perro - contestó Rolan. Apenas
Terminó de hablar se escuchó otro aullido.
El interior de la cabaña estaba iluminado de forma despareja por la luz del hogar,
Las llamas vacilantes danzaban sobre los leños, y hacían brillar a los ojos de la
Cabeza de ciervo disecada que sobresalía en una de las paredes.
Un ruido los hizo mirar hacia la ventana, y vieron una criatura cruzando frente
A ella. Esta vez gritaron los dos, después de un momento de parálisis Rolan
Reaccionó y se abocó a tapiar la puerta, su esposa lo ayudó, la ventana tenía
Rejas. Pasaron la noche en vela, abrazados, escucharon varias veces a la criatura
Rondar la cabaña. Al llegar el día se sintieron seguros y se marcharon a toda
Prisa.
Aquella experiencia aterradora los hizo unirse mas y su matrimonio se salvó.

jueves, 24 de febrero de 2011

Zombies y otros muertos

Duncan corrió agazapado entre las sombras de los edificios ruinosos. Cargaba
Consigo un tubo metálico bastante pesado, que le servía para destrozar
Cráneos. Una luna casi entera iluminaba con pena a la ciudad devastada.
Algunos zombies caminaban por la calle como si estuvieran patrullando, tal
Vez eso hacían, nadie sabía con certeza que pasaba por sus mentes.
Duncan se sentó contra una pared casi derrumbada, de poco mas de un metro
De alto, estaba fatigado, cansado de tanto huir, pelear, y esconderse.
El aire nocturno estaba invadido por los sonidos guturales de los no muertos,
Y por su olor nauseabundo. A veces creía distinguir algunas palabras entre aquellos
Sonidos, vestigios de conciencia tal vez, o confusión de sobreviviente solitario.
Duncan tomó un trago de agua que había juntado de la lluvia, mientras guardaba
La botella en su bolso, sintió que alguien le palpaba la cabeza. Se levantó y
Giró en un movimiento rápido, el tubo metálico levantado, listo para defenderse.
Detrás de el había una muchacha, su cara estaba intacta y sonreía, no era un
Zombie. La alegría de encontrar a otra persona viva desbordó en Duncan y
Recordó una sonrisa, pero cuando estaba por hablarle la vio atravesar la pared,
La traspasó como si no existiera. Por un instante dudó entre si estaba loco o
Estaba viendo un fantasma, cuando la muchacha comenzó a cambiar y se
Transformó en una anciana decrépita, supo que era un fantasma.
Duncan agarró su bolso y dándole la espalda al fantasma se alejó caminando
Entre las sombras. En el pasado sin dudas aquel fantasma lo hubiera aterrado,
Pero ahora sobrevivía en un mundo de zombies, los espíritus de los muertos
Ya no le preocupaban, lo peligroso eran sus cuerpos, que caminaban por las
Calles.

Miedo a las tormentas

Avanzaba por la vía del tren recalentada por el sol de la tarde. A mi izquierda
Estaba la plantación de pinos, y llegaba hasta mi su fragancia y el rumor del
Viento acariciando las copas de los jóvenes árboles. En el lado derecho reverdecía
El campo, por delante tenía la imagen de los cerros lejanos y grisáceos recortando
El horizonte. El sol aquietaba a la naturaleza y brillaba sobre los rieles que se
Alejaban serpenteando.
Iba rumbo al arroyo, donde pensaba refrescarme en sus aguas traslúcidas y alegres.
El arroyo cruzaba por debajo del puente de la vía. Me aparté de las hileras de
Durmientes y costee el angosto monte que acompañaba al arroyo, luego doblé en
La picada natural que corta el monte y llegué a mi destino.
Sin perder tiempo me sumergí en aquella frescura líquida que disipó rápidamente
El calor que me agobiaba. Estaba flotando de espaldas cuando vi que en el cielo
Se estaban acumulando nubarrones un tanto oscuros, no les di importancia, la tarde
Aún estaba espléndida.
Me senté sobre la hierva blanda, bajo la sombra de un frondoso árbol, la serenidad
De aquel bello lugar me produjo somnolencia, entonces decidí tomar una siesta.
Me despertó un estruendo, me levanté rápido y vi que todo estaba ensombrecido.
Seguramente el sol aún no se había puesto, pero la horrible tormenta que cubría
El cielo adelantó la oscuridad. Sonó un trueno como si se hubiera derrumbado una
Montaña, un repentino viento norte chocó contra la muralla de hojas del monte y
Se escuchó su rugido y el crujir de ramas. La picada parecía la boca de un lobo,
Al cruzarla me rasguñaron algunas ramas, que se sintieron como manos intentando
Sujetarme. Terminé de cruzar aquella brecha entre la espesura y entonces sentí
Un escalofrío deslizarse por mi espalda, y tuve la certeza que algo me seguía.
Por la picada avanzaba temblorosa y fluctuante una luz mala, un fuego fatuo, una
Energía espiritual maligna.
No se como pude correr tanto sin caer, en mi huída desesperada voltee varias veces,
el fuego fatuo se quedó en el monte. Cuando alcancé la vía comenzó a llover,
Llegue a mi casa empapado y tiritando de frío, y de miedo.
Desde esa vez me asustan las tormentas, y en la comodidad de mi hogar me
Estremezco con cada relámpago o luz que brilla allá afuera.

martes, 22 de febrero de 2011

Caminando entre la niebla

Eran las cuatro de la madrugada, el taxi marchaba muy lentamente debido a la
Espesa niebla que envolvía la carretera. Las ganas de dormir volvían a atacarme
Cuando el auto se detuvo.
- Bueno! Hasta aquí llego yo - dijo el taxista - Tengo que volver para dormir
Algunas horas antes de que empiece de nuevo mi turno, fue lo que acordamos,
Le dije que cuando mucho podía arrimarlo hasta aquí -
Bajé del auto un poco confundido, no recordaba haber aceptado dicha condición.
Por educación no quise discutir con el taxista, le pagué y un instante después
Sus luces fueron devoradas por la niebla. Me acomodé la mochila que era mi
Único equipaje y avancé entre aquella bruma densa y sofocante.
Iba a visitar por primera vez a unos parientes que viven en una zona rural.
Como única dirección me indicaron la ruta y el número del mojón que esta
Frente a la casa.
Hacia donde mirara solo veía niebla, y a duras penas veía la carretera bajo mis
Pies. Seguía caminando entre aquella nube cuando escuché un golpe fuerte a
Un lado de la carretera, lo siguieron otros golpes mas suaves, eran sonidos
Metálicos. Luego se escuchó un largo rechinar, que me hizo deducir que
Habían forzado y abierto un portón o una reja. La niebla se abrió casi como
Se abre un telón, y pude ver de donde venían los ruidos. Resultó que estaba
Frente a la entrada de un cementerio, el portón de rejas estaba abierto, y por el
Salían caminando los muertos. Una multitud de cadáveres avanzaba hacia mi,
Algunos estaban tan podridos que se desbarataban y caían pero seguían avanzando
A rastras. Estaba a punto de correr cuando sentí una mano en el hombro.
- Ya llegamos, ese es el número de mojón que usted me indicó - dijo el taxista.
Me había dormido, y mi caminata entre la niebla, el cementerio, y los muertos,
Solo fue una pesadilla. La casa de mis parientes estaba justo frente al mojón,
Apenas bajé del taxi salieron a recibirme.

lunes, 21 de febrero de 2011

El funeral

- ¿Por qué tenemos que ir si casi nunca la veíamos, no quiero ir? - protesto
Fabricio mientras su madre le acomodaba el cuello de la camisa.
- Tenemos que ir, era la tía de tu padre, vamos a quedarnos menos de un día -
- No quiero quedar de noche, aquella casa me asusta, Nico dice que la casa está
Embrujada - dijo Fabricio sollozando.
- Ay, ese primo tuyo, tiene cadas ocurrencias, solo es una casa vieja y grande,
Subite el pantalón mas arriba, y dejá de llorar que ya sos todo un hombrecito -
Unas horas mas tarde llegaron a la casa. Adentro estaba lleno de parientes y
Conocidos de la difunta. Fabricio caminaba pegado a su madre, su padre se
Mezcló entre la gente de ropas oscuras. La gente hablaba en voz baja, pero
Al sumarse las voces la casa se llenaba de murmullos, y algunas velas extinguidas
Desparramaban su olor tan característico.
Cuando entraron a la habitación en donde estaba el ataúd abierto, Francisco
Pensó en huir, pero una mano en la espalda lo hizo seguir avanzando. Era la
Mano de su padre, se detuvieron al lado del ataúd.
La difunta tenía los pómulos hundidos, y dentro de la boca alcanzaban a asomar
Unos dientes amarillentos, y en el interior de los delgados labios se veían dos hilos
En tensión, eran el intento fallido del hombre de la funeraria, que trató de
Cerrarle la boca.
Francisco apretó el brazo de su madre, vio a la difunta abrir los ojos y dirigirlos
Hacia el. Los que la estaban mirando retrocedieron impactados, un empleado
De la funeraria se apresuró a resolver la situación.
- No se alarmen, es algo bastante común, es una reacción del cuerpo - dijo
El hombre - Tal vez conviene cerrar la tapa - dijo eso mirando a los parientes.
Varios de los dolientes hicieron un gesto de aprobación, cerraron la tapa lentamente.
Apenas cerraron el ataúd, las luces de toda la casa comenzaron a titilar, y las paredes
Crujieron como si se fueran a venir abajo.
La gente salió al exterior entre gritos y correrías. Cuando sus padres salieron Fabricio
Ya estaba afuera. Algunos parientes no se mostraron muy sorprendidos, gran parte
De la familia sabía que la casa estaba embrujada.

domingo, 20 de febrero de 2011

Por causa de la bebida

Alfonso arrastraba sus pasos por las sucias aceras de una callejuela solitaria.
Avanzaba por la noche expectante caminando lentamente y tambaleando,
Semidormido por la borrachera que venía manteniendo hacía dos días.
Deseoso por llegar a su casa y tirarse en la cama, levantó sus ojos enrojecidos
Para ver cuanto le faltaba. Su mente enlentesida por el alcohol demoró unos
Segundos en darse cuenta que no estaba en la calle que el creía.
Detuvo su torpe andar y se recostó a la pared para no caer, miró hacia donde
Venía, volvió a mirar el otro lado y examinó las casas que tenía enfrente.
La calle en donde estaba le era totalmente desconocida.
Debido a la situación extraña en que se encontraba, adquirió un poco mas
De claridad, pero lo que observó solo sirvió para confundirlo y aumentar el
Misterio de aquel lugar. La calle estaba parcialmente iluminada pero no
Veía focos o lámparas, y no se escuchaban los ruidos de la ciudad.
- ¿Dónde m….a estoy? - balbució Alfonso.
Después de pensarlo un rato decidió volver por donde venía. Aún no daba un
Paso cuando oyó el rechinar de una puerta que se abría detrás de el.
Giró y dio un paso hacia atrás, y con los ojos muy grandes vio como la puerta
Se habría en su totalidad. Detrás de ella brillaron barias hileras de botellas y
Se vio la barra de un bar. Su lengua remojó sus labios y sintió dificultad al
Tragar, estaba sediento. Alfonso se acercó despacio y con el brazo extendido,
Estaba seguro que se avía recostado a una pared. Su brazo traspasó el umbral
De la puerta, le quedaron dudas pero igual entró.
Una luz amarillenta luchaba contra la penumbra de aquel lugar. El sitio estaba
Lleno de gente. Algunos grupos se sentaban rodeando las mesas, otros estaban
En el suelo, tendidos a lo largo o con la espalda contra la barra.
Alfonso vio como todas las miradas se concentraban en el, todos tenían el rostro
Serio y la mirada lánguida y rodeada por profundas ojeras, que contrastaban
Con lo pálido de la cara.
Se acercó a la barra y un cantinero de cuerpo delgado y escurrido le colocó
Una jarra de cerveza enfrente.
- Bienvenido, esta invita la casa - dijo el cantinero y su cara casi esquelética
Comenzó a sonreír. Alfonso se relamió y empinó la jarra, pero en su boca
Reseca no cayó ni una gota, como si la jarra estuviera vacía. Intentó otra
Vez y obtuvo el mismo resultado. A esa altura la sonrisa del cantinero se
Había transformado en carcajada-
- !Bienvenido al purgatorio¡ - dijo el cantinero y volvió a reír.

sábado, 19 de febrero de 2011

La extraña situación

Sacudió el termo del café, aún le quedaba algo, mientras lo sorbía echó una
Mirada larga hacia la calle. El frío de la madrugada empañaba los vidrios de
La garita. Las calles estaban desiertas y mudas, todo estaba en calma. Ramiro
Se acomodó en su silla e inclinó su gorra de policía hacia delante, para que la
Visera cubriera sus ojos. Hacía veinticinco años que era policía y sabía aprovechar
Los momentos de calma, después de dormir un rato iba a salir a dar una ronda por
La cuadra.
Se despertó de forma brusca, como si lo hubieran sacudido. Se acomodó la gorra
Y vio que del otro lado de la calle había una mujer. La mujer tenía la cara vuelta
Hacia el, era una señora mayor, de cabellos blancos. Lentamente levantó
Un brazo, y con un gesto de la mano lo invitó a acercarse. Ramiro abandono la
Tibieza de la garita. Cruzó la calle corriendo, un auto se aproximaba bastante
Rápido. Cuando alcanzó la vereda le iba a preguntar que deseaba, pero al ver
Su cara de cerca se impresionó terriblemente. La mujer tenía los ojos cerrados
Y de su boca asomaba la punta de la lengua apretada entre los dientes.
Ramiro conocía aquel gesto, lo había visto en personas muertas. Vio aquel rostro
Solo por un instante, un ruido como de una explosión sonó detrás de el.
El auto que vio aproximarse había salido de la calle y destrozó la garita.
La primer reacción de Ramiro fue pedir ayuda por el radio, cuando volteó
Hacia la mujer esta ya no estaba, había desaparecido.
La situación extraña no terminó allí. El auto era conducido por una mujer,
La sacaron muerta entre los escombros, Ramiro la reconoció inmediatamente.
Era la mujer que al llamarlo le había salvado la vida ¿pero como podía ser?.
Los resultados de la autopsia de la accidentada demostraron que la mujer
Había muerto del corazón antes de chocar con la garita de Ramiro.

viernes, 18 de febrero de 2011

Los motivos del ahorcado

Josué miro rumbo a los cerros, al sol le faltaba poco para caer en el horizonte
Cobrizo. Aún le faltaban barias leguas para llegar a su casa. Cabalgaba entre
Cierras y valles, campos y montes, todo alternado bajo un cielo limpio y claro.
Frenó el caballo y buscó con la vista un lugar en donde acampar. Divisó un
Árbol grande y frondoso, las sombras de los cerros ya habían llegado hasta
El, la tarde se desvanecía rápidamente, creyó ver algo moviéndose bajo
El árbol pero no distinguió que era. Picado por la curiosidad enderezó el
Caballo y galopó rumbo a el. Al acercarse vio a un hombre trepado en una
Rama, de su cuello colgaba una soga, y acababa de atar el otro extremo a
La rama. Sus intenciones eran obvias, estaba a punto de ahorcarse.
- !Ey, espere, no se mate, no cometa ese pecado¡ - le dijo Josué, en ese instante
No se le ocurrió otra cosa, fue algo muy sorpresivo. Para el hombre con la
Soga al cuello también, no había visto acercarse a Josué, después de un
Instante de perplejidad habló:
- Mas pecado es vivir de esta forma, y ser parte de un servidor del diablo -
Aquellas últimas palabras inquietaron a Josué, hasta su caballo dio un paso
Atrás.
Del día solo quedaba un manchón de claridad diluyéndose en el horizonte,
En el lado opuesto del cielo emergía la luna llena, grande y perfectamente
Redonda como una perla en el firmamento.
- Baje de ahí y hablamos, todo tiene solución, esa no es la salida - dijo Josué.
- Esta es la única forma, no hay otra salida, tengo que morir, no hay otra… -
El hombre iba a seguir explicando su razón pero algo lo detuvo, giró la cabeza
Lentamente y sus ojos dieron con la luna llena.
- !Ya salió la luna, no otra vez, esta vez no¡ - como dominado por la locura,
Trepó un poco mas y se dejó caer, la soga se apretó sobre su cuello y se escuchó
Un crujido.
Josué se persignó y esperó un rato. Estaba por cortar la soga cuando el cuerpo del
Ahorcado comenzó a sacudirse y temblar, un rayo de luz lunar se filtró entre las
Ramas y mostró la horrible cara del ahorcado, que se estaba transformando en
Hombre lobo. Aquella escena era tan terrorífica que Josué huyó del lugar y se
Alejó galopando entre las cierras.

miércoles, 16 de febrero de 2011

La dulce anciana

Caminaba por una calle extraña, que ascendía de forma absurda. En su último
Tramo era tan empinada que tuve que escalarla ayudándome con las manos,
Como quien escala una montaña. En sus costados había casas que se inclinaban
Peligrosamente. En la cima comenzaba una calle normal, al dar los primeros pasos
Reconocí las casas, era mi antiguo barrio, en donde mis padres aún viven.
Me invadió una onda nostalgia al volver a recorrer aquel lugar tan amado, pero al
Ver a doña Irma sentada en el frente de su casa comprendí que estaba soñando.
Dona Irma murió cuando yo era un muchacho, al verla allí recuperé la plena
Conciencia.
- !Hola, cuanto hace que no te veía ¿Cómo andás? - me saludó la anciana de forma
Amable, como lo hacía cuando estaba viva. Como estaba conciente me causó mucha
Impresión escuchar a aquella representación de un ser que ya no estaba dirigirse a mi.
- Bien ¿Cómo anda usted, doña? - le respondí de forma automática, como un reflejo.
- !Yo me estoy pudriendo en el maldito infierno¡ - apenas dijo eso su cara comenzó
A deteriorarse ante mis ojos, hasta quedar reducida a un cadáver putrefacto pero
Que seguía moviéndose, y de la nada surgieron unas criaturas pequeñas, que
Parecían bebés pero deformados, entonces treparon por ella y la despedazaron.
Desperté agitado, fue una pesadilla horrible, y en ese momento consideré que no
Era mas que una pesadilla absurda y sin sentido, un producto retorcido del extraño
Mundo de los sueños.
Mucho tiempo después me entere de algo horrible, que me hizo recordar aquella
Pesadilla y reflexionar sobre su naturaleza. Resultó que doña Irma, a la cual
Recordaba como una anciana buena e inofensiva, se ganaba la vida practicando
Abortos ilegales

martes, 15 de febrero de 2011

En la oscuridad

Los sueños son de naturaleza extraña, enigmáticos, llenos de significados
Ocultos, algunas veces nos hablan del pasado, otras del futro, y algunos
De sus mensajes están llenos de terror.

En una noche lluviosa de invierno, fría, aburrida, donde el incesante y
Monótono repicar de la lluvia invitaba al sueño profundo, me dormí
Entre cobijas y pasé al mundo de los sueños.
Inmediatamente supe que estaba soñando, tenía plena conciencia sobre
Mi, estaba teniendo lo que llaman un sueño “lúcido” en este caso mas bien
Era una pesadilla lúcida.
Estaba en un lugar completamente oscuro, caminaba sobre un suelo blando
Y movedizo. La oscuridad era tal que no conseguía ver ni una parte de mi
Cuerpo, solo podía sentirlo. Caminé sin saber hacia donde iba, el suelo
Se tornó resbaladizo, sentí que mis pies estaban descalzos, y bajo ellos
Se retorcían pequeñas criaturas, y tuve la seguridad que eran gusanos.
El miedo que comencé a sentir escaló hasta la cima del terror, cuando
Después de escuchar atentamente descubrí que no estaba solo. Estaba rodeado
De criaturas que seguían mis pasos, sus respiraciones se oían roncas y flemáticas.
Las criaturas me fueron rodeando, refunfuñaban y gruñían, y se acercaban
Cada vez mas. Grité de una forma que no es posible en la realidad, al callar
Solo escuche el silencio, y tuve la sensación de flotar en aquella oscuridad
Infranqueable, entonces sentí una soledad mortal y aplastante, una angustia
Infinita, una desazón total, era una mezcla de sentimientos que solo podría
Experimentar un ser al saberse único habitante en el universo infinito.
Desperté con un grito, fue la peor pesadilla que tuve en mi vida.
Desgraciadamente no fue solo una pesadilla, también era una premonición,
Poco tiempo después me diagnosticaron una rara e incurable enfermedad
En la vista, la que terminó por dejarme ciego.

domingo, 13 de febrero de 2011

En la oscuridad del hospital

Alfredo llegó hasta la puerta de la oficina y golpeó.
- !Pase¡ - gritó una voz desde el interior.
- !Buenas noches¡, me dijeron que usted me quería ver - digo Alfredo.
- Buenas noches, si, así es, tome asiento - le respondió el hombre que estaba detrás
De un inmenso escritorio, sin dignarse a levantar la vista de unos papeles que leía.
Sin dejar de leer en ningún momento, como si estuviera muy ocupado, o el
Asunto a tratar le importara muy poco, le dijo a Alfredo lo siguiente:
- Como usted sabrá, el ala este del hospital esta cerrada debido a que la estamos
Remodelando, solo entran ahí los albañiles y durante el día; sin embargo, algunas
Enfermeras me han informado que oyen o creen oír ruidos que provienen de ese
Sector durante la noche. Quiero que revise esa zona, es solo por precaución -
Alfredo se retiró de la oficina del director del hospital en donde el trabajaba
Como guardia de seguridad.
Busco en el manojo de llaves y abrió aquella puerta que era como una boca hacia
La oscuridad. Las reparaciones eran profundas, los electricistas recién habían
Comenzado a cambiar el cableado eléctrico, y toda la zona estaba sin corriente
Y sumergida en una oscuridad absoluta y aterradora.
La potente luz de la linterna le daba al lugar un aspecto mas tenebroso. Algunas
Paredes estaban cubiertas por nylon, y sus pliegues y arrugas brillaban y reflejaban
La luz de una forma extraña, y daban un efecto de movimiento a la pared.
En el corredor había tablas y baldes y algunos ladrillos apilados. A medida que
Avanzaba la oscuridad se iba cerrando detrás de el. Las sombras de los
Objetos se alargaban y acortaban a su paso. El corredor estaba frío pero Alfredo
Estaba empapado en sudor, y aunque caminaba lentamente, podía escuchar el
Latido de su corazón. Las puertas de las habitaciones estaban abiertas, la luz
De la linterna temblaba al examinar su interior. Las camas estaban en su lugar
Pero sin colchón y cubiertas de nylon. Fue revisando las habitaciones hasta que
Encontró una con la puerta cerrada, giró el picaporte y la abrió de un empujón.
Cuando iluminó el lugar, vio que sobre una de las camas había alguien y lo
Estaba mirando, tenía el rostro amoratado y los ojos opacados, sus labios
Estaban contraídos y se veían unos dientes amarillos, como no tenía pelo
No se distinguía si era hombre o mujer. Era la visión de un cadáver corrompido,
Después de un breve instante desapareció.
Una enfermera pasaba cerca de la puerta cuando escuchó el estampido de la
Carrera de Alfredo, y un momento después lo vio salir de aquella oscuridad,
Pasó por ella como un viento y no regresó mas al hospital, ni siquiera para
Devolver el uniforme de vigilante.

sábado, 12 de febrero de 2011

El cuarto embrujado

La oscuridad de la noche y las tormentas nocturnas asustaban mucho a Pablo.
Desde la comodidad de su cama escudriñaba los rincones de su habitación,
Donde veía bultos en movimiento o escuchaba algún susurro.
Durante el día era un niño como cualquier otro, nada en su conducta hacía
Sospechar sobre sus terrores nocturnos.
Cuando las tormentas azotaban los cielos oscuros y los relámpagos
Entraban por su ventana, con cada resplandor veía una figura grotesca
Desplazándose por el cuarto, o asomándose por la puerta del ropero.
Como es de esperarse sus padres trataban de convencerlo de que solo
Era su imaginación.
- Esas cosas no existen, solo están en tu mente - le repitieron incontables
Veces.
Pablo creció con ese miedo. Cuando cumplió los dieciocho se fue de la
Casa.
Sus primeras noches fuera del hogar fueron angustiantes, esperaba que en
Cualquier momento surgieran las sombras que lo aterraban, pero estas
No aparecieron. Al poco tiempo de haber partido, regresó a visitar a sus
Padres, deseoso por contarles sobre su mejoría. Los encontró con la mirada
Baja, como avergonzados o muy apenados, y si que lo estaban. Después de
Algunos rodeos y lagrimas le contaron lo siguiente:
- Hijo, espero que algún día nos perdones - dijo el padre y se cubrió los ojos
Con la mano, se secó unos lagrimones y continuó - Desde que te fuiste
Comenzaron a oírse ruidos en tu habitación, las primeras noches pensamos
Que era nuestra imaginación, como te extrañábamos tanto, pero cada vez
Se hicieron mas evidentes. Una noche decidimos entrar y vimos aquellas sombras,
Esas cosas son reales, estaban ahí, moviéndose, no puedo imaginar como
Soportaste tantos años….- el hombre volvió a cubrirse la cara.
Pablo se levanto, y sin decir una palabra salió de la casa. Desde ese día no
Volvieron a verlo, Pablo no pudo perdonarlos por hacerlo dormir toda su
Niñez en un cuarto embrujado.

viernes, 11 de febrero de 2011

Sobre la carretera

Manejaba de noche por una carretera que me era desconocida, sabía hacia donde
Conducía pero nunca la había recorrido.
En los costados de la carretera se alzaban pastizales que el viento movía con
Pereza. De los pastizales vi salir los ojos rojos de barios animales, algunos
Cruzaron corriendo delante del auto, eran liebres, y también vi un par de
Zarigüeyas.
Esporádicamente brillaban las luces de algún caserío o establecimiento rural.
En las zonas bajas se paseaba una bruma espesa, que mi imaginación asociaba
A un ejército de fantasmas traslúcidos y grises.
Salía de una de esas zonas brumosas cuando las luces de mi auto iluminaron
Algo que ningún conductor quiere ver. En el costado izquierdo de la carretera
Había un auto volcado, cerca de el había restos de su carrocería, y unos metros
Delante de este vi algo que me causó escalofríos.
Cuatro seres casi esqueléticos, estaban de rodillas e inclinados sobre un hombre
Tendido en la ruta. Tenían sus bocas pegadas a las heridas del accidentado,
Al acercarme mas huyeron hacia la oscuridad. En ese momento fui presa del
Miedo, aceleré y huí de aquel lugar.
Al otro día escuche en la radio el informe policial; el accidente había ocurrido
Frente a un cementerio rural, y según el informativita eran varios los accidentes
Que habían ocurrido en ese mismo lugar.

jueves, 10 de febrero de 2011

El hueso enterrado

Estaba profundamente dormido, comencé a despertar cuando sentí que una
Mano me sacudía el hombro.
- Rogelio, despertate, el perro quiere salir - me dijo mi esposa Gabriela.
Me senté en la cama y me calcé las pantuflas, el reloj indicaba las tres de
La madrugada.
- Que perrito este, porque no espera a la mañana, o aprende a ir al baño -
Le dije a Gabriela entre bostezos.
- A mi no me digas nada, el perro es tuyo - replicó mi esposa y se acomodó
Como para seguir durmiendo.
Llegué a la cocina, allí estaba “Duque” llorando nervioso como cuando quiere
Salir, esta vez estaba alejado de la puerta.
- ¿Qué pasa, queres salir o no? - giré el picaporte como para abrir la puerta
Pero Duque permaneció en su lugar, seguía llorando, y noté que tenía el
Rabo entre las patas, estaba asustado. La puerta tiene una pequeña ventana,
Mire hacia el jardín y vi una mujer caminando por el césped.
Vestía ropas de dormir todas desgarradas y sucias, su pelo estaba revuelto,
Y cuando volteó hacia mi vi que le faltaba la mandíbula inferior. La lengua
Le colgaba hasta el cuello, y uno de sus ojos pendía fuera de la órbita.
La mujer desapareció instantáneamente, no me quedaron dudas de que había
Visto un fantasma. Me fui a acostar pero estuve despierto hasta la mañana.
El sol estaba bastante alto cuando salí al jardín. El suelo estaba escarbado
En el lugar en donde el fantasma se detuvo y luego desapareció. El perro
Había enterrado algo allí; el borde de un hueso sobresalía de la tierra,
Utilizando una pala lo desenterré con mucho cuidado.
Era la mandíbula inferior de una persona, deduje que el perro la habría
Sacado de algún lado y luego enterrado allí ¿pero de donde?.
Estaba contemplando absorto aquel hueso lleno de dientes blancos, cuando
Escuché la voz de mi esposa que me hablaba desde la puerta entornada.
- !Amor¡ hay que atar al perro, un vecino vino a quejarse, dice que Duque
Estuvo escarbando en su patio trasero, el tipo parecía enojado -
- ¿Quien era ese tipo, como se llama? - le pregunté a mi esposa
- Fernández, el que vive allí en la esquina -
Fernández, recordé que supuestamente su mujer lo había abandonado hacía
Mas de un año, entré a la casa, levanté el teléfono, y llamé al 911.

martes, 8 de febrero de 2011

El extraño y la tormenta

El viejo auto comenzó a sonar raro. Yo conducía, a mi lado iba Horacio, mi
Hermano menor, nos miramos con cara de preocupados pero no nos
Atrevimos a decir lo que pensábamos, temiendo que al terminar la frase el
Auto se descompusiera del todo y quedáramos parados en medio de la nada.
Ya había caído la noche, el tiempo continuaba amenazante, circulábamos
Por un camino rural que la lluvia había transformado en lodazal.
Veníamos de visitar unos parientes que viven en el campo, mis padres no se
Atrevieron a viajar en mi recién adquirido auto usado, hicieron bien, después
De unos ruidos raros y unos tirones dejó de andar.
Quedamos varados al lado de un bosque de eucaliptos, la tormenta que había
Dominado el cielo durante todo el día comenzó a rugir, el vehículo temblaba
Con cada trueno.
Los celulares son inútiles en esos lugares, y ninguno de los dos poseía ni
El mas mínimo conocimiento en mecánica. Bajamos y respiramos el aire
Cálido que soplaba cada vez mas fuerte, y sacudía los árboles del bosque.
- ¿Qué vamos a hacer, seguimos a pié? - me preguntó Horacio.
- No, hay mucha tormenta, vamos a quedarnos en el auto hasta que amanezca,
Si de día sigue lloviendo igual salimos, no es bueno arriesgarse en la tormenta
Con esta oscuridad - le respondí, Horacio me dio la razón.
Coloqué una baliza en la parte delantera del auto. Se alcanzaba a distinguir
Los troncos de los árboles que estaban a unos cinco metros del borde del
Camino. Horacio colocaba otra baliza mientras yo seguía mirando hacia el bosque.
Vi algo que se movía entre los árboles, era algo alargado, le pedí la linterna a mi
Hermano. En el breve tiempo que desvié la mirada para agarrar la linterna,
Lo que se estaba moviendo salió del bosque y avanzó rumbo a nosotros.
Se distinguió la silueta de un hombre, llevaba sombrero, era alto y muy
Delgado. Me acerqué mas a Horacio y en vos baja le dije lo que estaba
Viendo. Le apunte con la linterna y la encendí, el hombre agacho la cabeza
Y la cara quedó oculta por el ala del sombrero, se dio media vuelta y regresó
Al bosque, en ese instante comenzó a llover. Un chaparrón impresionante
Inclinado por un viento fuerte nos obligó a entrar en el auto.
- Viste la altura de ese tipo, y lo flaco que es, la verdad que me asusté bastante
¿Qué andaría haciendo ahí? - me gritó Horacio cerca del oído, el estruendo
De la lluvia era ensordecedor, el temporal golpeaba con furia, la noche se
Iluminaba con los relámpagos y rayos que parecían explotar en el cielo.
- Lo mas probable es que sea un peón de alguna estancia por aquí cerca, no
Sabemos que hay atrás de ese bosque, vio que paró un auto y vino a investigar -
Dije eso para no asustar mas a mi hermano, cuando iluminé a aquel extraño,
Vi que estaba sobre un charco de agua, y cando regresó al bosque lo hizo
Sin hacer el menor ruido ni perturbar la superficie del agua.
El resto de la noche la pase vigilando, mi hermano dormía, la tormenta seguía
Rugiendo.

domingo, 6 de febrero de 2011

El castillo embrujado de William

Caminaron por pasillos estrechos, algunos de recta trayectoria, otros seguían
Una curva. Entraban a las habitaciones y el vendedor describía los muebles
Y los objetos que en ella se encontraran. Todo era antiguo pero estaba bien
Conservado, William oía las descripciones e historias del vendedor fingiendo
Interés, y ocultando su desconocimiento en lo referente al arte o la historia.
Los orígenes de William fueron bastante humildes; su padre era un obrero
Londinense, y su madre se desempeñaba como secretaria en una pequeña
Empresa. Con mucho esfuerzo pudieron proporcionarle una buena educación,
Gracias a la cual, sumada a su agudo instinto para los negocios, pudo hacerse
De una inmensa fortuna.
Su decisión de comprar un castillo nació de un capricho, o tal vez era algo mas
Profundo, un intento inconciente de borrar su pasado humilde. No dedicó
Mucho tiempo a pensarlo, tenía el dinero, y los aristócratas con que se codeaba
Lo verían con buenos ojos.
Siguieron recorriendo el castillo, la añeja construcción era inmensa, con altos
Torreones y habitaciones amplias y espaciosas, contaba con energía eléctrica
Y otras comodidades modernas, pero se mantenía una atmósfera medieval.
No eran pocos los recodos que escapaban a la luz, el aire parecía tan antiguo
Como las piedras de las paredes, y mas de una vez se escucharon ruidos, para
Los cuales el vendedor siempre tenía una explicación, que implicaban una
Ventana abierta, corrientes de aire, o el crujido de las maderas nobles de
Algún mueble.
- Es algo muy normal en construcciones tan antiguas, sigamos, queda mucho
Por ver - decía el hábil vendedor y con un pañuelo se secaba el sudor de la
Frente.
William compró el castillo. Sus empleados se instalaron primero, tres días
Después, muy temprano en la mañana llegó el.
Era un hombre observador, no demoró en advertir el comportamiento raro
De sus empleados, daban todas las señas de estar asustados.
Despertada su curiosidad, indagó al mayordomo hasta que obtuvo una
Respuesta que le resultó preocupante y a la vez le infundió algo de miedo.
El mayordomo le contó la siguiente historia:
- Estábamos cenando en la cocina cuando escuchamos que golpearon la
Puerta, cada uno miró a los otros, estábamos todos ¿quién podría ser?.
Las puertas que dan al exterior estaban cerradas y el castillo es prácticamente
Inexpugnable - el mayordomo hizo una breve pausa y continuó.
- Fui hasta la puerta, el jardinero y sus dos hijos me acompañaron. Cuando
Estaba a punto de abrirla continuaban golpeando, la abrí de un tirón, ante mi
Solo estaba el largo corredor vacío. Como es natural todos nos aterramos,
Además ese no fue el único hecho de naturaleza extraña que ocurrió.
En estas tres noches oímos pasos y voces apagadas, y todos hemos sentido
Que nos observan. Se que parece algo absurdo, pero cuando llegue la noche
Usted mismo lo comprobará - las últimas palabras del mayordomo fueron
Las mas inquietantes.
El resto del día William lo pasó pensando, frotándose el mentón. La noche
Llegó temprano, antes de que la cena estuviera lista salió a caminar por los
Pasillos. Cruzó frente a la puerta de la biblioteca, avanzó unos metros mas,
Y escuchó pasos detrás de el. Siguió caminando sin voltear, el miedo que
Sentía era mucho mayor que lo que había calculado.
Entró a la cocina y se sentó, estaba pálido como un papel, los empleados
Lo rodearon preocupados. Cuando los colores volvieron a su cara comenzó
A reír, los que lo rodeaban pensaron que estaba loco, pero se equivocaban.
Su agudo instinto para los negocios no descansaba nunca, y veía oportunidades
Donde otros no. Después de una buena campaña publicitaria, visitaban el
Castillo personas de todo el mundo, y pagaban cuantiosas sumas por recorrer
El castillo embrujado de William.

viernes, 4 de febrero de 2011

El Hombre del bosque

Los cuatro leñadores rodeaban el fogón, estaban sentados sobre troncos
Y conversaban animadamente, sobre una parilla hervía una olla con guiso.
Era de noche, los árboles que los rodeaban estaban inmóviles, ni una brisa
Agitaba sus hojas, la única ilusión de movimiento era creada por la luz
Inquieta del fogón, que hacía temblar las sombras.
Estaban acampando en el bosque que estaban talando, dormían en carpas
Remendadas, los fines de semana llegaba el camión que los arrimaba hasta
La ciudad.
Uno de ellos se levantó a revolver la olla.
- Esto esta pronto, creo que me quedó un poco…. - un grito espeluznante lo
Interrumpió, el grito los alertó y se levantaron.
- ¿Qué fue eso, un perro? - preguntó el mas joven del grupo, su voz denotaba
Nerviosismo.
- Saquen esa olla del fuego y échenle mas leña pa que alumbre mas - dijo el
Mas veterano de ellos, que era el que tomaba las decisiones, el hombre
Continuó ordenando con voz firme pero serena.
- Que cada uno agarre su linterna, y tengan el machete a mano, entre esos
Árboles puede andar cualquier bicho - dijo bicho pero estaba pensando en
Algo mas siniestro.
Volvieron a escuchar el grito y los hizo estremecerse, esa vez se escuchó
Mas cerca. Ningún animal conocido ni ser humano podría emitir un sonido
Tan espantoso, oyeron pasos, era algo grande y andaba en cuatro patas.
Aquella cosa estaba cerca, podían sentir como los espiaba, iluminaban
Con sus linternas pero con tantos árboles amontonados era fácil huir de la luz.
El mas veterano sacó un revolver e hizo unos disparos en dirección al ruido.
Lo que los asechaba se alejó lentamente. Permanecieron de pié y alertas por
Media hora mas, estaban en silencio, oyendo el retumbar de sus corazones,
Cuando el mas veterano volvió a hablar.
- Parece que se fue, mejor vamos a comer, mañana viene el camión y nos
Vamos de aquí - durante la cena no dijeron una palabra, sus sentidos estaban
Puestos en el bosque.
Apenas amaneció llegó el camión. Mientras transitaban el improvisado camino
Que los conducía hasta la ruta, vieron a un hombre caminando entre los árboles,
El hombre volteó hacia ellos y los señaló, después sonrió de forma malévola.

miércoles, 2 de febrero de 2011

Misterio en la casa abandonada

La noche oscura cae sobre el campo solitario y silencioso.
El viento sur augura una tormenta sacudiendo los pastos y
bufando entre los escasos árboles de las sierras. En toda la región solo algunas luces diminutas desafían las primeras horas de la oscuridad, son viviendas solitarias que más tarde van desapareciendo a la vista una a una.
En una zona alta cerca del monte, blanquean las paredes de una
casa abandonada, mas en ella hay un misterio que no la abandona y continúa escondido en la sombra de su interior. Cuando llega la medianoche sale de la casa una aparición perturbadora; una mujer corre en círculos por el patio, en sus brazos carga a un niño. Se acerca al pozo de agua, duda un poco y después se arroja en su negrura, y hasta se escucha el golpe en el agua, enseguida un chapoteo, finalmente, silencio.
Todas las noches repite esa misma escena. En algunas ocasiones, el infierno está más cerca de lo que creemos.

martes, 1 de febrero de 2011

Iván el vampiro

Iván caminaba por la noche profunda siguiendo las huellas de carreta que
Marcaban el sendero. Aquel humilde camino cortaba un bosque milenario y
Terrible, lleno de peligros y misterios, hogar de lobos, y de sombras furtivas.
La noche era obscura y las sombras del bosque se apilaban sobre el sendero.
La obscuridad no era un problema para Iván, como todos los vampiros
Estaba dotado de una excelente vista.
Desde una zona alta divisó un grupo de casas que se amontonaban en un claro
Del bosque y a un costado del sendero, su labio superior se levantó, dejando
Al descubierto los dientes torcidos y los colmillos.
Se acercó corriendo pero sin hacer ruido, observó las casas desde la orilla del
Bosque. Por un momento pensó que las casas estaban vacías, no percibía los
Olores típicos que emanan de un hogar, pero cuando vio una luz cruzar frente
A una ventana volvió a sonreír de forma fiera. Habían pasado muchos días
Desde la última vez que se había alimentado, el hambre lo hizo irrumpir en
La casa, sus ojos encendidos buscaron a la víctima. En lugar de una víctima
Encontró el fantasma resplandeciente de una anciana, el fantasma lo miró
Con profunda rabia, la puerta se cerró, y de los rincones surgieron otros
Fantasmas y comenzaron a rodearlo. Iván sabía lo que eran capaces de hacer,
La situación le pareció tan irónica que comenzó a reír a carcajadas. El grupo
De fantasmas se cerró sobre el.