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domingo, 6 de febrero de 2011

El castillo embrujado de William

Caminaron por pasillos estrechos, algunos de recta trayectoria, otros seguían
Una curva. Entraban a las habitaciones y el vendedor describía los muebles
Y los objetos que en ella se encontraran. Todo era antiguo pero estaba bien
Conservado, William oía las descripciones e historias del vendedor fingiendo
Interés, y ocultando su desconocimiento en lo referente al arte o la historia.
Los orígenes de William fueron bastante humildes; su padre era un obrero
Londinense, y su madre se desempeñaba como secretaria en una pequeña
Empresa. Con mucho esfuerzo pudieron proporcionarle una buena educación,
Gracias a la cual, sumada a su agudo instinto para los negocios, pudo hacerse
De una inmensa fortuna.
Su decisión de comprar un castillo nació de un capricho, o tal vez era algo mas
Profundo, un intento inconciente de borrar su pasado humilde. No dedicó
Mucho tiempo a pensarlo, tenía el dinero, y los aristócratas con que se codeaba
Lo verían con buenos ojos.
Siguieron recorriendo el castillo, la añeja construcción era inmensa, con altos
Torreones y habitaciones amplias y espaciosas, contaba con energía eléctrica
Y otras comodidades modernas, pero se mantenía una atmósfera medieval.
No eran pocos los recodos que escapaban a la luz, el aire parecía tan antiguo
Como las piedras de las paredes, y mas de una vez se escucharon ruidos, para
Los cuales el vendedor siempre tenía una explicación, que implicaban una
Ventana abierta, corrientes de aire, o el crujido de las maderas nobles de
Algún mueble.
- Es algo muy normal en construcciones tan antiguas, sigamos, queda mucho
Por ver - decía el hábil vendedor y con un pañuelo se secaba el sudor de la
Frente.
William compró el castillo. Sus empleados se instalaron primero, tres días
Después, muy temprano en la mañana llegó el.
Era un hombre observador, no demoró en advertir el comportamiento raro
De sus empleados, daban todas las señas de estar asustados.
Despertada su curiosidad, indagó al mayordomo hasta que obtuvo una
Respuesta que le resultó preocupante y a la vez le infundió algo de miedo.
El mayordomo le contó la siguiente historia:
- Estábamos cenando en la cocina cuando escuchamos que golpearon la
Puerta, cada uno miró a los otros, estábamos todos ¿quién podría ser?.
Las puertas que dan al exterior estaban cerradas y el castillo es prácticamente
Inexpugnable - el mayordomo hizo una breve pausa y continuó.
- Fui hasta la puerta, el jardinero y sus dos hijos me acompañaron. Cuando
Estaba a punto de abrirla continuaban golpeando, la abrí de un tirón, ante mi
Solo estaba el largo corredor vacío. Como es natural todos nos aterramos,
Además ese no fue el único hecho de naturaleza extraña que ocurrió.
En estas tres noches oímos pasos y voces apagadas, y todos hemos sentido
Que nos observan. Se que parece algo absurdo, pero cuando llegue la noche
Usted mismo lo comprobará - las últimas palabras del mayordomo fueron
Las mas inquietantes.
El resto del día William lo pasó pensando, frotándose el mentón. La noche
Llegó temprano, antes de que la cena estuviera lista salió a caminar por los
Pasillos. Cruzó frente a la puerta de la biblioteca, avanzó unos metros mas,
Y escuchó pasos detrás de el. Siguió caminando sin voltear, el miedo que
Sentía era mucho mayor que lo que había calculado.
Entró a la cocina y se sentó, estaba pálido como un papel, los empleados
Lo rodearon preocupados. Cuando los colores volvieron a su cara comenzó
A reír, los que lo rodeaban pensaron que estaba loco, pero se equivocaban.
Su agudo instinto para los negocios no descansaba nunca, y veía oportunidades
Donde otros no. Después de una buena campaña publicitaria, visitaban el
Castillo personas de todo el mundo, y pagaban cuantiosas sumas por recorrer
El castillo embrujado de William.

5 comentarios:

Anónimo dijo...

a eso le llamo saber pensar!

Anónimo dijo...

es un maravilloso cuento!!! Hata me sirviooo para la secundaria,
A ESO LE HIPER LLAMO SABER PENSAR

Anónimo dijo...

el cuento me encanto fue el mejor cuento de todos

Anónimo dijo...

muyy bueno! muchissisimas gracias

Aome Higurashii dijo...

Fabuloso cuento y genial idea de convertir un castillo embrujado en una atraccion para los turistas

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