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lunes, 21 de febrero de 2011

El funeral

- ¿Por qué tenemos que ir si casi nunca la veíamos, no quiero ir? - protesto
Fabricio mientras su madre le acomodaba el cuello de la camisa.
- Tenemos que ir, era la tía de tu padre, vamos a quedarnos menos de un día -
- No quiero quedar de noche, aquella casa me asusta, Nico dice que la casa está
Embrujada - dijo Fabricio sollozando.
- Ay, ese primo tuyo, tiene cadas ocurrencias, solo es una casa vieja y grande,
Subite el pantalón mas arriba, y dejá de llorar que ya sos todo un hombrecito -
Unas horas mas tarde llegaron a la casa. Adentro estaba lleno de parientes y
Conocidos de la difunta. Fabricio caminaba pegado a su madre, su padre se
Mezcló entre la gente de ropas oscuras. La gente hablaba en voz baja, pero
Al sumarse las voces la casa se llenaba de murmullos, y algunas velas extinguidas
Desparramaban su olor tan característico.
Cuando entraron a la habitación en donde estaba el ataúd abierto, Francisco
Pensó en huir, pero una mano en la espalda lo hizo seguir avanzando. Era la
Mano de su padre, se detuvieron al lado del ataúd.
La difunta tenía los pómulos hundidos, y dentro de la boca alcanzaban a asomar
Unos dientes amarillentos, y en el interior de los delgados labios se veían dos hilos
En tensión, eran el intento fallido del hombre de la funeraria, que trató de
Cerrarle la boca.
Francisco apretó el brazo de su madre, vio a la difunta abrir los ojos y dirigirlos
Hacia el. Los que la estaban mirando retrocedieron impactados, un empleado
De la funeraria se apresuró a resolver la situación.
- No se alarmen, es algo bastante común, es una reacción del cuerpo - dijo
El hombre - Tal vez conviene cerrar la tapa - dijo eso mirando a los parientes.
Varios de los dolientes hicieron un gesto de aprobación, cerraron la tapa lentamente.
Apenas cerraron el ataúd, las luces de toda la casa comenzaron a titilar, y las paredes
Crujieron como si se fueran a venir abajo.
La gente salió al exterior entre gritos y correrías. Cuando sus padres salieron Fabricio
Ya estaba afuera. Algunos parientes no se mostraron muy sorprendidos, gran parte
De la familia sabía que la casa estaba embrujada.

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