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jueves, 10 de febrero de 2011

El hueso enterrado

Estaba profundamente dormido, comencé a despertar cuando sentí que una
Mano me sacudía el hombro.
- Rogelio, despertate, el perro quiere salir - me dijo mi esposa Gabriela.
Me senté en la cama y me calcé las pantuflas, el reloj indicaba las tres de
La madrugada.
- Que perrito este, porque no espera a la mañana, o aprende a ir al baño -
Le dije a Gabriela entre bostezos.
- A mi no me digas nada, el perro es tuyo - replicó mi esposa y se acomodó
Como para seguir durmiendo.
Llegué a la cocina, allí estaba “Duque” llorando nervioso como cuando quiere
Salir, esta vez estaba alejado de la puerta.
- ¿Qué pasa, queres salir o no? - giré el picaporte como para abrir la puerta
Pero Duque permaneció en su lugar, seguía llorando, y noté que tenía el
Rabo entre las patas, estaba asustado. La puerta tiene una pequeña ventana,
Mire hacia el jardín y vi una mujer caminando por el césped.
Vestía ropas de dormir todas desgarradas y sucias, su pelo estaba revuelto,
Y cuando volteó hacia mi vi que le faltaba la mandíbula inferior. La lengua
Le colgaba hasta el cuello, y uno de sus ojos pendía fuera de la órbita.
La mujer desapareció instantáneamente, no me quedaron dudas de que había
Visto un fantasma. Me fui a acostar pero estuve despierto hasta la mañana.
El sol estaba bastante alto cuando salí al jardín. El suelo estaba escarbado
En el lugar en donde el fantasma se detuvo y luego desapareció. El perro
Había enterrado algo allí; el borde de un hueso sobresalía de la tierra,
Utilizando una pala lo desenterré con mucho cuidado.
Era la mandíbula inferior de una persona, deduje que el perro la habría
Sacado de algún lado y luego enterrado allí ¿pero de donde?.
Estaba contemplando absorto aquel hueso lleno de dientes blancos, cuando
Escuché la voz de mi esposa que me hablaba desde la puerta entornada.
- !Amor¡ hay que atar al perro, un vecino vino a quejarse, dice que Duque
Estuvo escarbando en su patio trasero, el tipo parecía enojado -
- ¿Quien era ese tipo, como se llama? - le pregunté a mi esposa
- Fernández, el que vive allí en la esquina -
Fernández, recordé que supuestamente su mujer lo había abandonado hacía
Mas de un año, entré a la casa, levanté el teléfono, y llamé al 911.

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