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domingo, 13 de febrero de 2011

En la oscuridad del hospital

Alfredo llegó hasta la puerta de la oficina y golpeó.
- !Pase¡ - gritó una voz desde el interior.
- !Buenas noches¡, me dijeron que usted me quería ver - digo Alfredo.
- Buenas noches, si, así es, tome asiento - le respondió el hombre que estaba detrás
De un inmenso escritorio, sin dignarse a levantar la vista de unos papeles que leía.
Sin dejar de leer en ningún momento, como si estuviera muy ocupado, o el
Asunto a tratar le importara muy poco, le dijo a Alfredo lo siguiente:
- Como usted sabrá, el ala este del hospital esta cerrada debido a que la estamos
Remodelando, solo entran ahí los albañiles y durante el día; sin embargo, algunas
Enfermeras me han informado que oyen o creen oír ruidos que provienen de ese
Sector durante la noche. Quiero que revise esa zona, es solo por precaución -
Alfredo se retiró de la oficina del director del hospital en donde el trabajaba
Como guardia de seguridad.
Busco en el manojo de llaves y abrió aquella puerta que era como una boca hacia
La oscuridad. Las reparaciones eran profundas, los electricistas recién habían
Comenzado a cambiar el cableado eléctrico, y toda la zona estaba sin corriente
Y sumergida en una oscuridad absoluta y aterradora.
La potente luz de la linterna le daba al lugar un aspecto mas tenebroso. Algunas
Paredes estaban cubiertas por nylon, y sus pliegues y arrugas brillaban y reflejaban
La luz de una forma extraña, y daban un efecto de movimiento a la pared.
En el corredor había tablas y baldes y algunos ladrillos apilados. A medida que
Avanzaba la oscuridad se iba cerrando detrás de el. Las sombras de los
Objetos se alargaban y acortaban a su paso. El corredor estaba frío pero Alfredo
Estaba empapado en sudor, y aunque caminaba lentamente, podía escuchar el
Latido de su corazón. Las puertas de las habitaciones estaban abiertas, la luz
De la linterna temblaba al examinar su interior. Las camas estaban en su lugar
Pero sin colchón y cubiertas de nylon. Fue revisando las habitaciones hasta que
Encontró una con la puerta cerrada, giró el picaporte y la abrió de un empujón.
Cuando iluminó el lugar, vio que sobre una de las camas había alguien y lo
Estaba mirando, tenía el rostro amoratado y los ojos opacados, sus labios
Estaban contraídos y se veían unos dientes amarillos, como no tenía pelo
No se distinguía si era hombre o mujer. Era la visión de un cadáver corrompido,
Después de un breve instante desapareció.
Una enfermera pasaba cerca de la puerta cuando escuchó el estampido de la
Carrera de Alfredo, y un momento después lo vio salir de aquella oscuridad,
Pasó por ella como un viento y no regresó mas al hospital, ni siquiera para
Devolver el uniforme de vigilante.

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