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sábado, 5 de marzo de 2011

Cazador nocturno

La noche no era del todo oscura, la luz lunar caía en rayos perpendiculares al
Filtrarse entre el follaje del bosque.
Los perros se adelantaban rastreando el suelo y olfateando el aire.
Mariano caminaba junto a su padre, se desplazaban cautelosos, ambos cargaban
Escopetas, y llevaban mochilas con todo lo necesario para acampar, no pensaban
Regresar a su hogar sin haber liquidado a la cosa que se estaba comiendo a sus ovejas.
Les costaba trabajo avanzar entre la espesura del bosque, apartando y esquivando
Ramas, y tratando de ver en donde pisaban, encendían sus linternas solo cuando les
Era imposible ver por donde iban, no querían alertar al depredador con sus luces.
La familia de Mariano tenía un campo en donde criaban un modesto rebaño de ovejas.
El campo limitaba con un espeso y enorme bosque, y ahí suponían que debía vivir
La bestia que estaba diezmando su rebaño.
Ya habían recorrido el bosque durante el día sin resultados, Roberto, el padre de
Mariano, supuso que el animal debía tener hábitos nocturnos.
Ya hacía barias horas que caminaban entre follajes densos y sombras, y aún no
Encontraban a su depredador.
- Lamentablemente creo que lo mejor va a ser separarnos, para abarcar mas terreno -
Dijo Roberto - Yo me quedo con el “Corbata” los otros perros los llevas vos -
Mariano estuvo de acuerdo y llamó a los perros para que lo siguieran.
- !Vamos, “Barbilla”, “Malevo”, “Tony”, vamos¡ -
Al rato de separarse, Mariano se topó con una zona mas densa aún. Las enredaderas
Se cruzaban de un árbol a otro y las ramas se juntaban, a la vez que la oscuridad
Se hizo mas apretada. Con la ayuda de su cuchillo de monte, y a costo de mucho
Sudor, alcanzó una zona mas despejada, pero luego de escuchar atentamente, se
Dio cuenta que los perros lo habían abandonado, seguramente habían regresado
Con su padre.
Al encontrar un sendero se sintió mas aliviado y decidió descansar un momento.
Estaba por volver a marchar cuando escuchó una serie de pasos cerca de el.
Vio un bulto moviéndose entre las sombras, era algo ágil y grande. Buscó con
La linterna hasta que dio con dos ojos brillantes que lo observaban.
Con tremenda rapidez, la bestia corrió hacia el y le saltó; en ese instante retumbó
Un disparo de escopeta. El estruendo hizo eco en el bosque, cuando todo
Volvió a estar en silencio, a los pies de Mariano había un inmenso lobo muerto.
Al rato llegó Roberto, agitado por la carrera y preocupado por su hijo, pero al
Ver al lobo muerto se alegró y se llenó de orgullo, su hijo había acabado con el
Depredador. Decidieron despellejar al animal y llevarse la piel como trofeo.
Cuando llegaron a su hogar el sol ya había asomado, la madre de Mariano salió
A recibirlos.
- Lo cazamos, Mariano lo mató, era un lobo inmenso, aquí está el cuero - dijo
Roberto. Apenas sacó la piel de la mochila la dejó caer al suelo y retrocedió
Espantado, su esposa lanzó un grito de terror, y Mariano contempló anonadado
Aquella piel blanca y delgada, no era el cuero de un lobo, era piel humana.

2 comentarios:

  1. MUY buen cuento jorge, saludos desde argentina.

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    Respuestas
    1. Muchas gracias. Te mando un saludo desde el otro lado del charco!!

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