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domingo, 27 de marzo de 2011

Directo a la tumba

Tanto se concentró en buscar liebres, que sin darse cuenta se perdió, y al tomar conciencia de su situación, descubrió que estaba en una zona desconocida del bosque. Se colgó la escopeta a la espalda y desconcertado miró a su alrededor.

Raúl examinó su reloj, aún faltaba una hora para el anochecer, pero en aquella espesura los descomunales árboles mantenían el suelo húmedo del bosque bajo su constante sombra, y la noche parecía estar más cerca, como si nunca se retirara del todo.
Con dificultad se abrió camino entre matorrales y malezas. El bosque estaba cada vez más oscuro y la humedad se elevaba formando una niebla fría que pronto lo cubrió todo como si fuera una mortaja.

Cuando la noche se hizo dueña del bosque Raúl encendió la linterna, y sin saber hacia dónde iba siguió marchando entre aquella enmarañada vegetación. Abrumado por la oscuridad aplastante y lo cerrado de la fronda, encontró algo de alivio al hallar un sendero. Tras caminar largo rato terminó frente a un antiguo portón de rejas. Raúl examinó el enorme candado carcomido de óxido e iluminó las innumerables enredaderas que trepaban por la reja. Llegó a la
conclusión que tras el portón seguramente había una casa abandonada, la cual le podía servir de refugió. A esa altura de la noche el frió se estaba volviendo insoportable. Tomó una roca y abrió el candado de un golpe. Después de traspasar el portón se abocó a encontrar la casa, pero al iluminar unos monolitos y leer su inscripción, supo que había ingresado en un antiguo cementerio.

Retrocedió ante aquel paisaje sembrado de lápidas, pisó en el vacío y cayó en la oscura boca de una tumba abierta. Aterrizó contra algo duro y sintió el crujido de su espalda, había caído sobre la escopeta y se había lesionado la columna. Incapaz de moverse y al sentir que aumentaba el frío, Raúl supo que iba a morir, y al pensarlo la situación le pareció por demás irónica. Sabía que la cacería es algo peligroso, y que hay riesgo de perder la vida, pero nunca pensó que terminaría en una tumba antes de morir.
Tiritó por un rato y luego quedó inmóvil.

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