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martes, 8 de marzo de 2011

Historias de fogón

La luz del fogón iluminaba las ramas colgantes e inquietas de los sauces que los
Rodeaban, y se reflejaba en las ondulantes y oscuras aguas de la laguna.
La noche mostraba su lado mas oscuro, los dos muchachos rodeaban la fogata.
Alfredo recorría con la mirada aquel alucinante escenario, tan nuevo y atemorizante
Para el, un citadino de toda la vida.
Frente a el estaba José, su primo por parte de madre, el muchacho tomaba su café
Con suma tranquilidad, a diferencia de su primo el se había criado en el campo.
- Nunca sentiste miedo, digo, al acampar en lugares así, tan apartados y de noche -
Habló Alfredo, su primo terminó de tragar el café.
- No ¿miedo a que? - dijo José
- No se, a un monstruo o algo así - contestó Alfredo, y después de hablar volteó
Con rapidez hacia un costado - Que es ese ruido, parece una respiración -
- Es una respiración, ahí atamos los caballos - dijo José y se echó a reír, Alfredo
También rió, pero en su interior sintió algo de vergüenza.
Por largo rato estuvieron en silencio, mirando las llamas elevarse desde las
Leñas al rojo, las ramas de los sauces se mecían como tentáculos, el viento
Que había aumentado pasaba silbando entre ellas, la noche se hacía mas cerrada,
Los caballos resoplaban inquietos desde la oscuridad. Los dos venían de mundos
Diferentes y no tenían muchas cosas en común. José tomó una rama verde y atizó
La fogata, luego rompió el silencio, que para esa altura ya estaba resultando incómodo.
- Ahora que me acuerdo si me asusté una vez, cuando era niño - dijo José y continuó
- Estábamos cazando armadillos con papá, la noche era clara, me acuerdo bien, se
Veía todo el campo. Cuando llegamos cerca de una arboleda los perros empezaron
A gruñir, paramos y prendimos la linterna, entre los árboles había sombra. Papá
Alumbró un lado y yo hacia el otro, y de atrás de un tronco vi salir a una mujer
Vestida de blanco. Del susto que me llevé cerré los ojos, cuando los abrí la mujer
Ya no estaba. Papá dice que fue mi imaginación, a mi me pareció real… - cuando
José terminó su historia Alfredo temblaba de miedo.
La noche pareció estirarse mas de lo normal, pero cuando amaneció el día despertó
Radiante, del fogón solo quedaban cenizas, y el miedo retrocedió junto con la noche.

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