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lunes, 28 de marzo de 2011

Piel de cordero

Después de haber pasado toda la tarde en el arroyo, bañándose y jugando con
Otros niños de la zona, Marcelo se encaminó hacia su hogar.
El sol ya se había puesto hacía un buen rato, Marcelo apuró el paso. Como todo
Niño rural, con trece años ya era muy independiente, pero trataba de no llegar
Muy entrada la noche, para así evitar algún posible regaño de sus padres.
La luna llena ya se había desprendido del horizonte, los pájaros se acurrucaban
En las ramas de los árboles, y comenzaron a titilar algunas estrellas.
Sabiendo que la noche iba a ser clara decidió cortar por el campo, si continuaba
Por la calle su caminata iba a ser mas larga.
Atravesó un pastizal bastante alto y bordeó la sombra de un bosque de eucaliptos.
Marcelo vio que unas ovejas se amontonaban y las oyó balar. Creyó que se habían
Asustado de el “Ovejas estúpidas” pensó mientras caminaba. Un poco mas adelante
Vio una oveja solitaria, estaba echada sobre sus patas y lo miraba con atención.
Marcelo notó que sus ojos brillaban mas de lo normal, y su boca era mas grande.
Repentinamente la oveja se levantó y comenzó a andar en sus patas traseras.
Marcelo salió corriendo, y al mirar sobre su hombro vio que aquella cosa lo seguía.
Corría de forma muy rara y sus patas delanteras se movían hacia todos lados como
Si solo colgaran de su cuerpo. La criatura no era muy rápida, después de un corto
Trecho dejó de seguirlo. Un rato después Marcelo regresó al campo acompañado
Por su padre, sus tres hermanos y los perros. Recorrieron la zona pero solo
Encontraron el cuero de una oveja, lo que persiguió a Marcelo había huido.

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