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martes, 8 de marzo de 2011

Un mundo hostíl

La noche ocultaba el feo rostro de la cuidad. Osvaldo dormía en un rincón de
La habitación, sobre una manta tendida en el suelo.
Un leve ruido lo despertó. Siempre tuvo el sueño liviano, cada tanto se acordaba de
Agradecer esa cualidad, que en varias ocasiones había evitado que lo devoraran
Mientras dormía.
En la penumbra de la habitación, vio la puerta abriéndose lentamente, y alcanzó a
Distinguir los dedos de la mano huesuda que la empujaba. Sin apartar la vista de
La puerta, Osvaldo tanteó el mango de su machete. El intruso asomó la cabeza,
El golpe del machete fue certero, justo en el cuello, “Un zombie menos” pensó
Osvaldo mientras miraba aquel cuerpo decapitado.
Desde el corredor llegaron ruidos de pasos; los zombies habían derribado la barricada
Que obstruía la puerta principal del motel. Osvaldo ya había previsto esa situación,
Cuando los zombies entraron al cuarto, el ya descendía por la cuerda que colgaba
De la ventana. Estaba en el segundo piso, al terminar de bajar miró hacia arriba,
Otra vez se había salvado. Comenzó a correr por la calle, algunos zombies le salieron
Al cruce, pero Osvaldo los evadía y los dejaba atrás con facilidad. Ahora debía buscar
Otro refugio.
El mundo estaba infectado de zombies, y solo sobrevivían las personas fuertes e
Ingeniosas, y de sueño liviano.

2 comentarios:

  1. Muy bueno....
    En un mundo asi creo que por lo del sueño yo no sobreviviria jajajaja...

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  2. Serías alimento para zombies jajaja!!
    Saludos Flor!

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