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domingo, 10 de abril de 2011

En la quietud del campo

Decidido a disfrutar plenamente de sus vacaciones aunque contara con poco
Dinero; Ariel se hizo al camino, pidiendo aventones y caminando.
En el segundo día de aventura, al final de la tarde, Ariel caminaba por una
Carretera rodeada de un verde intenso. Con una mochila a la espalda, pidió
Aventón pero ningún vehículo se detuvo. Un poco desalentado, vio el sol
Ocultarse tras un bosque oscuro y lejano. “Parece que me abandonó la suerte”
Pensó. Nunca había visto la transición entre el día y la noche estando rodeado
De naturaleza. El campo empapado de sombras se hacía mas oscuro, a la vez
Que un silencio frío aquietaba la inmensidad, y en el cielo asomaban tímidas
Las primeras estrellas.

La caída de la noche le causó algo de inquietud. La vastedad del campo le
Transmitía como a casi todos un hondo sentimiento de soledad. Solo los
Que aman el campo y han recorrido ampliamente sus extensiones, pueden
Disfrutar de su calma, al sentirse unidos a ella, y al vaciar sus mentes de
Pensamientos de miedo, pues allí es donde habitan los demonios, y desde donde
El miedo puede crecer, desde nuestra mente, transportados por el pensamiento.
Ariel siguió caminando, ahora envuelto en noche. Su mente de citadino,
Acostumbrada al bullicio, al ruido, al trajinar de la ciudad, desconocía la
Callada calma de la pampa, y a lo que desconocemos le tememos.

Seguía avanzando, con la angustia punzándole el corazón, cuando de repente
Una carcajada de tono agudo brotó de la oscuridad. Ariel se estremeció, y
Buscó con la linterna al dueño de tan macabra carcajada, y la luz dio de lleno
En un decrépito cuerpo que se le acercaba caminando encorvado. Era un
Anciano, y su cara era la versión masculina del rostro de una bruja.
Pasaron varios minutos y Ariel seguía corriendo, muy atrás quedó el anciano y
Su carcajada. Un auto venía en dirección contraria a el, y al pasar a su lado
Se detuvo.
- !Buenas noches¡ - dijo un hombre asomándose por la ventanilla y continuó.
- Estoy buscando a mi padre, es un anciano y ya tiene algunos achaques, a
Veces se le da por caminar y se pierde, este es el - dijo el hombre y le mostró
Una foto. Ariel reconoció al anciano, era el mismo que el había tomado por
Fantasma. Le explicó al hombre en donde lo había visto y este partió apresurado.
Después de recoger a su padre, el cual no estaba bien de la cabeza, el hombre
Alcanzó a Ariel y se ofreció a llevarlo hasta la ciudad.

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