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miércoles, 6 de abril de 2011

La mano en la oscuridad

Apenas cumplí los dieciocho conseguí trabajo en una empresa distribuidora
De productos para el hogar. Mi tarea era estibar cajas en un depósito.
La empresa funcionaba en un edificio antiguo, el cual en sus primeros tiempos
Había servido como hospital.
Había barios depósitos, yo trabajaba en el que estaba ubicado al final del edificio.
Desde la primera vez que entré en aquel lugar sentí algo extraño. Era la única
Habitación sin ventanas, pero cada tanto circulaba una corriente fría, que
Invariablemente me erizaba la piel. La lámpara que lo iluminaba estaba cubierta
De polvo, y solía pestañar como si fuera a apagarse.
Un día, mientras estivaba unas cajas, escuché que la puerta se abrió; era la encargada
Que venía a hacer el inventario. Con una libreta en la mano la mujer iba anotando
Cosas. La luz pestañeó unas veces y se apagó, dejándonos en completa oscuridad.
La mujer gritó y luego escuché que algo chocaba contra el suelo.
- No se asuste, deje que yo busco la puerta - le dije - Si calló mejor quédese ahí,
Señora, ¿esta bien? - como no respondió supuse que se había desmayado. Con los
Brazos extendidos avancé por la oscuridad tratando de guiarme de memoria.
Quería llegar a la pared y así encontrar la puerta. Mientras avanzaba escuché
Que alguien se me acercaba, y después sentí que una mano fría se aferraba de
Mi brazo. Aunque me llevé tremendo susto traté de disimularlo, pues creí que
Era la encargada.
- Pensé que se había caído, como no contestaba… - le dije, pero nuevamente no
Recibí respuesta. Después de un instante la mano me soltó, justo antes de que
Volviera la luz. Sentí mucho terror al ver que a mi lado no había nadie, y la
Mujer estaba desmayada a barios metros de mi.
Demás está decir que ese fue el último día que trabajé en ese lugar.

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