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miércoles, 27 de abril de 2011

La pensión de los fantasmas

Buscando un futuro mejor, Fernando partió rumbo a la capital. Pero en vez de mejorar
Su situación, la suerte lo arrastró hacia un trabajo mediocre, y debido a su magro
Sueldo, terminó viviendo en una desvencijada y vieja pensión.

Durante los días que vivió en la descuidada pensión, no vio a ningún otro inquilino;
Solo el matrimonio propietario de la casa vivía allí, un par de ancianos
Malhumorados que además parecían no estar del todo bien de la cabeza. Sin embargo,
Por las noches se oían pasos, y aquellas ligeras pisadas no podían ser de los lentos
Ancianos. Fernando sacó todo tipo de conjeturas sobre quienes rondaban la pensión
Por las noches y que hacían.

Una noche, al oír los pasos, su curiosidad pudo mas que su prudencia. Abrió la puerta
De su habitación y miró hacia el pasillo, y vio a un fantasma caminando a toda prisa.
La aparición vestía una bata blanca, y su cabeza parecía la de un muñeco de trapo.
El horrible fantasma atravesó una puerta cerrada y desapareció.
Fernando se encerró en su habitación. Impactado por lo que vio no durmió en toda la
Noche. Al llegar la mañana empacó sus cosas y se dispuso a marcharse. En el corredor
Encontró a los viejos, que al ver que se marchaba apresurado, se echaron a reír como
Dos dementes, entonces Fernando supo que los viejos no ignoraban la presencia
De aquel fantasma.

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