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domingo, 17 de abril de 2011

La radio embrujada

Sentado frente a la ardiente chimenea, el viejo Rodríguez escuchaba los tangos
Que le roncaba su antigua radio. Al viejo le gustaba coleccionar todo tipo de
Objetos antiguos. Asía unos días que había adquirido aquella radio, pero ya
Era uno de sus “tesoros” favoritos.

Como ya era un poco tarde y la noche estaba muy fría, apagó la radio y se fue
A acostar. Despertó al oír música, la radio estaba encendida. Prendió la
Veladora y buscó sus lentes, salió de su habitación bostezando. Recordaba que
La había apagado, pero desde hacía un tiempo había aprendido a desconfiar de
Su memoria, su edad solía pasarle la cuenta.

Cuando llegó a la habitación en donde estaba la radio, vio algo que lo dejó de
Boca abierta. Iluminados por la luz de la chimenea, un grupo de parejas danzaban
Al son de la música. Vestían trajes antiguos y refinados, se movían con gracia y
Atravesaban los muebles como si no existieran, eran fantasmas. De repente
Comenzaron a danzar mas rápido, se movían con ritmo vertiginoso, giraban,
Se movían de un lado al otro, cambiaban de pareja, todo con mucha rapidez,
Como si el tiempo estuviera acelerado.
El viejo Rodríguez reunió coraje y apagó la radio, las parejas fantasmas
Desaparecieron. Decidido a no conservar aquel objeto embrujado,
Arrojó la radio al fuego de la chimenea.

1 comentario:

  1. Muy mal hecho señor.
    El fuego le da fuerza a los espectros.

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