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sábado, 2 de abril de 2011

Manejando por la carretera

Una noche de invierno, fría, húmeda, ventosa, con el cielo tapizado de nubes y
Azotada por recurrentes lloviznas, manejaba mi auto por una carretera conocida.
La carretera mojada brillaba ante las luces del vehículo. Yo luchaba contra las
Ganas de dormir, que insistentemente trataban de cerrarme los ojos, de modo
Parecido a como encantan las sirenas a los marineros incautos.
Me despabilé cuando un árbol de tronco delgadísimo que crecía en el costado
De la ruta, se inclinó y rozó el auto con sus ramas, el viento se hacía mas fuerte, y
Venía acompañado de una llovizna que golpeaba de costado.
A pesar del ruido del motor, podía oír el rugido del viento revolviendo los bosques
Cercanos. El para brisas luchaba contra la cortina de punzante llovizna.
Por el retrovisor, vi que algo se movía en el asiento de atrás. Era la capa para lluvia
Que había dejado en el asiento; estaba inflada como si hubiera alguien dentro de
Ella. Frené imprudentemente y bajé del auto. La potente luz de un camión me
Sirvió para inspeccionar el asiento de atrás: la capa estaba como la había dejado.
No se si alcancé a dormirme o fue algo real. Coloqué la capa en el maletero y
Seguí mi camino.

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