¡Advertencia!: Todas las obras del blog le pertenecen a Jorge Leal. Prohibido tomarlas para cualquier fin sin consultar antes al autor. Y en todos los casos se deberá citar la fuente y el autor, y no se podrán usar con fines comerciales.

Buscar en este blog

martes, 31 de mayo de 2011

El paseo nocturno

Anselmo caminaba sin apuro por una avenida ancha rodeada de árboles.
Era una noche agradable, la avenida estaba bien iluminada y era un lugar tranquilo.
Todos los días, después de cenar, Anselmo daba un paseo corto, era una costumbre.
Era otoño, la vereda estaba llena de hojas secas, algunas volaban erráticas impulsadas
Por el viento que despojaba de su follaje a los árboles amarillentos.

Anselmo se acomodó los lentes y trató de aguzar la vista. Casi a una cuadra
De distancia, una persona caminaba hacia el, creyó reconocerla pero inmediatamente
Pensó que se equivocaba, solo debía parecerse a la persona que el conocía, la cual
Había muerto unos días atrás.
A medida que se acortaba la distancia Anselmo comenzó a sentir miedo, también
Experimentaba una sensación extraña, algo en su interior reaccionaba ante aquella
Presencia sobrenatural.

Al verla de cerca ya no le quedaron dudas, estaba viendo el fantasma de una señora
De avanzada edad que solía cruzarse con el en aquella avenida.
Anselmo no pudo avanzar más, quedó parado, temblando, mientras a su lado pasaba
El fantasma de la anciana. La fantasmagórica anciana esbozaba una sonrisa, fija en
El rostro tenso, como si fuera de cartón, obra del embalsamador de la funeraria.

Al pasar frente a el la anciana lo miró con aquellos ojos nublados, Anselmo se
Desplomó en la vereda.
Un rato después, Anselmo seguía caminando por la avenida rodeada de árboles y
Hojas que volaban con el viento. Atrás quedó su cuerpo sin vida, fulminado por un
Infarto.

En el teatro embrujado

Esa noche la función fue un fracaso. Unos pocos espectadores vieron la obra.
Se apagaron las luces del escenario. Los actores se fueron marchando, cabizbajos y
Decepcionados por el fracaso de su obra, el teatro fue quedando cada vez mas
Silencioso. Cecilia estaba en el camerino, desmaquillándose y meditando sobre su
Futuro como actriz, sus compañeras ya se habían marchado.

Cecilia seguía frente al gran espejo, un ruido la sacó de sus pensamientos, algo
Sacudía las ropas colgadas en un largo perchero. Se escuchaba algo similar a un
Murmullo, a gente cuchicheando, las ropas se movían, algo se escondía entre ellas.
Cecilia caminó hasta la puerta, el perchero se sacudía con mas fuerza , el murmullo
Se hizo mas intenso, entre aquel ruido se entreveraban chillidos y gemidos.

Salió corriendo del camerino, en su huída casi derriba a un empleado del teatro
Que caminaba por el corredor.
Desde esa noche Cecilia abandonó la actuación. Volvió a ejercer su antiguo
Trabajo, adivinando la suerte de las personas, Cecilia era psíquica.

lunes, 30 de mayo de 2011

El fantasma en el río

Se escuchaba el canto de los grillos, y croaban las ranas ocultas en la oscuridad
De la noche. Gerardo remaba sigilosamente, surcando el río en su delgado bote,
Construido por el mismo. Aparte de los variados he inquietantes ruidos de la noche,
Esporádicos algunos, de algún animal internado en el monte ribereño, se oía al río
Chocar contra las barrancas de la orilla.

En el cielo apenas se divisaban algunas estrellas, cada tanto soplaba una ráfaga de
Viento que parecía inquietar al monte, llenándolo de rumores y sonidos apagados.
El río estaba tan negro que Gerardo tenía la impresión, por momentos, de estar
Navegado en la oscuridad misma, solo el ruido del remo hundiéndose en el agua
Le indicaba que seguía en el río.

Para guiarse encendía su linterna, pero solo lo hacía por unos segundos, para ahorrar
Baterías. Gerardo era un humilde pescador, con su bote y su red sustentaba a su
Familia. Seguía navegando por el río de tinta. Cuando la luz de la linterna apartaba
Las tinieblas, se veía el agua ondulante, el monte que llegaba hasta la rivera, y
Ocasionalmente brillaban los ojos de algún animal.

Después de estar un rato inmerso en aquella oscuridad, encendió nuevamente su
Linterna, y el rayo de luz dio con un ser espectral y blanco que caminando sobre el
Agua se acercaba al bote de Gerardo. Era una aparición con forma femenina, pero
Tan blanca que no se distinguía su rostro.
El susto y la sorpresa hicieron que Gerardo soltara la linterna, y su única fuente
De luz se hundió en la negrura del río.

Comenzó a remar con vigor, sentía un terror tan grande que rayaba la locura.
La aparición surgía desde diferentes puntos, flotaba hasta el, extendía su brazo
Pálido, luego se alejaba y desaparecía en la oscuridad, para surgir desde otro
Lugar, y arrimarse nuevamente extendiendo su brazo.
Gerardo distinguió las arenas blancas de una playa, había llegado a su destino.
Llegó a la orilla, atravesó corriendo la playa y subió por el sendero que conducía
A su casa.

Al entrar a su hogar sintió un gran alivio, pero se encontró con una escena
Devastadora; su esposa estaba tendida en la cama, estaba muy pálida, sus hijos
La rodeaban sollozando, había muerto horas atrás. Gerardo se arrodilló ante
La cama, súbitamente comprendió el origen de la aparición que lo había
Acosado en el río. Era el fantasma de su esposa intentando despedirse.

domingo, 29 de mayo de 2011

El árbol del diablo

La tarde estaba nublada y muy quieta, sin viento que zarandeara los pastos, ni trinos
De pájaros, hasta el arroyo había callado su rumor. Facundo terminó de cruzar el
Campo y se internó en el lúgubre bosque. Llevaba consigo una soga, iba en busca
De la única vaca que poseía su familia, que pastaba en una pradera al otro lado del
Bosque.

El sendero por el que transitaba todos los días era muy sinuoso, tenía partes que eran
Un gran semicírculo, como ya era algo tarde decidió cortar camino, y se adentró en
Una parte espesa del bosque. Atravesó unas enramadas sofocantes, todo el bosque
Parecía atravesarse delante de el. Al llegar a un claro se detuvo frente a un colosal
Árbol que resaltaba entre la fronda del bosque.

El árbol tenía hojas rojas y delgadas, y se movían como si fueran las llamas de una
Hoguera, aunque el resto del bosque permanecía inmóvil. Su tronco era oscuro y
Retorcido, y a pesar de ser muy grueso se mecía lentamente. Facundo quedó como
Hipnotizado, contemplando al extraño árbol que se mecía, cuyas hojas parecían
Llamas. De repente una voz cavernosa lanzó una horrible carcajada, y el bosque
Tembló, los árboles se sacudían, volaban hojas por todos lados, la quietud se
Transformó en un caos ruidoso.

Facundo temblaba de miedo, el dueño de la voz cavernosa, el que lanzó la carcajada,
Estaba detrás del tronco del extraño árbol. En un costado del tronco, asomaron
Unos cuernos retorcidos, Facundo cerró los ojos y se volteó. Se alejó de aquel
Lugar corriendo como un loco, sin importarle las ramas que lo arañaban.
Desde esa tarde comenzaron a suceder cosas extrañas en aquel bosque, después
De un tiempo ya nadie se atrevía a cruzarlo. Al árbol extraño le llamaron
“El árbol del diablo”, y se dice que si se lo mira durante mucho rato se puede
Ver al diablo.

Las sombras de la calle

Wilson se despidió cortésmente y salió de la atestada taberna. La calle empedrada
Estaba casi desierta, hasta las mujeres que rondaban en las esquinas habían
Desaparecido debido al clima atroz, era una noche lluviosa y fría.
La superficie despareja de la calle brillaba al reflejar la ahogada luz de los faroles
De aceite que salvaban a la ciudad de la cruel oscuridad.

La lluvia volvió a arreciar, Wilson levantó el cuello de su abrigo y buscó con
La mirada; esperaba encontrar algún carruaje estacionado, un transporte que
Lo arrimara hasta su hogar. El sonido de los cascos de un caballo y unas
Ruedas de madera lo hicieron voltearse hacia un carruaje que emergía de una
Calle transversal - !Por fin, un carruaje¡ - exclamó Wilson.

Después de indicarle su dirección al cochero entró al negro interior del carruaje.
Nuevamente la lluvia aumentó su intensidad, repiqueteaba con estruendo sobre
El techo del carruaje. Cuando los ojos de Wilson se acostumbraron a la oscuridad,
Descubrió que no estaba solo, en una esquina, en el otro asiento del pequeño
Carruaje, había un bulto apenas reconocible, pero su contorno delataba que era
Una persona, aparentemente.

- Disculpe que no saludara, no lo había visto, esto está tan oscuro - dijo Wilson,
Aún inseguro de si su callado acompañante era hombre o mujer.
Wilson distinguió que aquella sombra, aquella silueta ensombrecida, movió la
Cabeza, mas no dijo una palabra.
El carruaje siguió transitando por aquellas calles que brillaban bajo los faroles de
Aceite, la lluvia helada seguía repiqueteando sobre el techo del carruaje, cada tanto
Se oía el chasquido del látigo azuzando al caballo.

Wilson escudriñaba en la oscuridad tratando de distinguir algún rasgo, algo que
Le indicara que estaba ante otra persona, porque el terror que comenzaba a sentir
Lo hacía pensar que estaba acompañado por un fantasma, una aparición o algo
Peor. El coche se detuvo frente a la casa de Wilson, este bajó apresurado.
Cuando fue a pagarle al cochero, quiso preguntarle sobre su misterioso acompañante,
Pero al mirar la cara de aquel hombre encapotado que sostenía un látigo, descubrió
Que el cochero también era una sombra, algo sin rostro definido.

El cochero dio un latigazo al caballo, que también era completamente oscuro, y
Con rapidez el carruaje dobló y desapareció en una callejuela oscura.

viernes, 27 de mayo de 2011

La aparición en el baño

Un ruido fuerte he inconfundible lo hizo levantarse. El ruido provenía del baño,
Alguien había jalado la cadena de la cisterna. Lorenzo vivía solo, era de noche,
Salió al pasillo temiendo que alguien estuviera invadiendo su casa. Abrió la puerta
Del baño lentamente, se asomó con mucha cautela, el baño estaba vacío.
Lorenzo pensó que el invasor había salido antes de que el llegara, y seguramente
Estaba en otra parte de la casa.

Apenas dio unos pasos por el pasillo cuando volvió ha oír el ruido de la cisterna.
Lorenzo suspiró aliviado, abrió la puerta del baño confiado de que solo era un
Problema con la cisterna. Un terror súbito, repentino, casi como una corriente
Eléctrica, recorrió su cuerpo al ver que una cabeza asomaba por el inodoro.
Era la cabeza de una anciana de pelo gris y revuelto, la cabeza giró hacia
Lorenzo y comenzó a estirar el cuello, como lo hacen las tortugas.

Cerró el baño de un portazo y se apresuró en salir de la casa.
Lorenzo reconoció a la cabeza, era la antigua dueña de la casa, había
Muerto unos días atrás. Lorenzo era abogado, y aprovechándose del débil
Estado mental de la anciana, se había apoderado de su casa.

jueves, 26 de mayo de 2011

Abandonado en la tormenta

La tormenta abarcaba todo el cielo, los inquietantes relámpagos se extendían
kilómetros por las negras nubes que ensombrecían la noche. El húmedo viento
traía un característico olor a tierra mojada, la lluvia era inminente. Pedaleé más
rápido y mi bicicleta vibraba al rodar por aquella descuidada calle de tierra que
conducía hacia mi apartado hogar. A ambos lados el campo se desparramaba
entre carquejales y espinosos caraguataes, hasta llegar a la falda de los cerros
cubiertos por un bajo y denso monte nativo. Continuaba avanzando por la oscura
noche iluminada cada pocos segundos por los intensos relámpagos cuando
un sonido llamo mi atención, frene bruscamente mi bicicleta. El sonido provenía
de un costado del camino en donde crecía un alto matorral, escuché con más
atención y lo oí nuevamente, era el llanto de un bebe, deje la bicicleta tirada y
corrí hacia el lugar. Una serie de relámpagos iluminó el pequeño cuerpo de un
bebe envuelto en algo que paresia una manta, no vi su rostro solo asomaban de
la manta dos pequeños brazos que se agitaban, lo levante cuidadosamente del
suelo, la oscuridad volvió con mas fuerza aún, reclamando la noche que las
luces de la tormenta arrebataban por momentos. " ¿Que tipo de madre podría
abandonar a su hijo en medio de la nada en una horrible noche de tormenta? "
pensé mientras sostenía al niño en mis brazos. Un relámpago lejano ilumino
a mis espaldas y pude distinguir sus diminutos brazos extendidos hacia mi, lo
levante hasta casi tocar su cara con la mía y una de sus manos acarició mi rostro,
note que su manito era sumamente áspera y dura, al instante otra serie de
relámpagos ilumino perfectamente su rostro, el corazón casi se me paro al ver
horrorizado que su cara no era la de un bebe, era el arrugado rostro de un anciano,
lanzó una carcajada burlona, lo deje caer y apenas toco el suelo corrió
velozmente a esconderse tras el matorral, mientras continuaba riendo a carcajadas.
Monte en mi bicicleta y pedalee como nunca lo hice en mi vida.

miércoles, 25 de mayo de 2011

El fantasma del albañil

Fui socio de un club de fútbol local, también integré una de sus comisiones.
Nos reuníamos semanalmente en el club, en un salón grande que se alquilaba para
Fiestas. Como todos trabajábamos las reuniones comenzaban a las diez de la noche.
Una noche, supongo que por el frío que hacía, faltaron la mayoría de los integrantes.
En total éramos cuatro, contando con el presidente del club.

Arrimamos unas sillas de plástico y la juntamos formando un pequeño círculo.
Los otros edificios del club, la calle, la noche, todo estaba en silencio, el crudo
Frío del invierno mantenía a la gente en sus casas.
Como siempre charlábamos de fútbol. Escuché un ruido que reclamó mi atención;
El amplio salón amplificaba nuestras voces, me incliné hacia los otros y les hablé
Susurrando:
- Hay alguien arriba del techo, escuché unos pasos - les dije y señalé para arriba.
Los otros levantaron sus miradas hacia el cielorraso, también escucharon los pasos.
El techo del salón era de chapa, se escuchaba perfectamente los pasos de alguien
Que caminaba apresurado.
- ¿Llamamos a la policía? - preguntó en voz baja uno de los que allí estaba.
- No llames, lo que anda ahí no es una persona…es el fantasma del albañil que
Murió cuando se construyó este salón - dijo el presidente del club.

Todos los que allí estábamos sabíamos del accidente de un albañil; el hombre
Calló desde lo alto del techo y había muerto en aquel salón, se quebró el cuello.
El ruido de los pasos se detuvo en un lugar y luego comenzó unos metros mas
Adelante, como si desapareciera por momentos, era obvió que era un fantasma.
Estábamos allí, en silencio, escuchando, sin atrevernos a movernos, cuando
Sorpresivamente se cortó la luz y quedamos a oscuras. Al instante de cortarse
La luz, oímos nuevamente los pasos, pero esta vez resonaban en el salón, justo
Detrás de mi.

Algo de la luz de la calle se filtraba por debajo de la puerta y nos permitió ver
La salida entre aquella oscuridad. Salimos a la calle y buscamos nuestros vehículos
Sin decir una palabra, tal vez por el miedo ninguno de nosotros podía hablar.

martes, 24 de mayo de 2011

Los restos de una casa embrujada

Hernán y Silvia amaban la naturaleza, y siempre que podían salían a acampar.
Encontraron un camino rodeado de verdes praderas y surcado por serpenteantes
Arroyuelos bordeados de sauces. La pareja viajaba en una camioneta. Se detuvieron
Al atardecer, al divisar un lugar que según su criterio era óptimo para acampar.

Hernán examinó el lugar en donde pensaban pasar la noche. Toda la zona estaba
Cubierta de pasto, pero una porción de aquel terreno estaba perfectamente
Nivelada y formaba un rectángulo.
- Esto es la base de una casa, de una casa antigua - dijo Hernán señalando hacia abajo.
- ¿Y donde están las paredes? - preguntó Silvia.
- Creo que son esos montículos que hay ahí, parece que la derrumbaron hace mucho
Tiempo -
La tarde se desvanecía lentamente, las sombras se alargaban y se unían, una quietud
Creciente se extendía por todo el paisaje, la noche avanzaba silenciosa.
- ¿Estará bien quedarse aquí, donde hubo una casa? - pregunto Silvia.
- Si, porqué no, es un buen lugar - le respondió Hernán.

Decidieron no armar la carpa, la noche era cálida, una brisa suave recorría la
Pradera oculta en la oscuridad, en el cielo despejado temblaba una infinidad de
Estrellas. Se durmieron sobre una lona, cubiertos por sus sobres de dormir.
Silvia despertó y escuchó que alguien tarareaba una canción. Sacudió el
Hombro de Hernán hasta que lo despertó.
- ¿Qué pasó? - preguntó Hernán medio dormido.
- Hay alguien tarareando, escucha - susurró Silvia. Hernán encendió una linterna
Que tenía a mano he iluminó la oscuridad que los rodeaba.

La luz les reveló que a unos metros de ellos había una anciana sentada en una silla.
La anciana estaba tejiendo una prenda mientras tarareaba una canción.
Los dos se quedaron mudos, veían aterrorizados a la anciana que no podía ser
Otra cosa que una aparición, un fantasma. La aparición los miró, sus ojos no
Eran humanos, se parecían a los ojos de una cabra. La anciana de ojos siniestros
Se deslizó hacia ellos sin levantarse de la silla, solo flotaba por encima del piso.
Hernán y Silvia escaparon antes de que los alcanzara, y después de subir a toda
Prisa en la camioneta dejaron atrás a la aparición, que aún rondaba en los restos
De una antigua casa embrujada.

lunes, 23 de mayo de 2011

Al borde del precipicio

En una noche clara de luna llena, atravesaba a pie una zona por demás agreste,
Formada por cerros y grutas coronadas por montes oscuros y bajos.
Me acompañaba un amigo llamado Nicolás y mi perro “Tony”, estábamos cazando
Armadillos.
El terreno era sumamente irregular; bajábamos por cuestas empinadas, subíamos
Trabajosamente por las laderas de los cerros, y en los diminutos valles que había
Entre los cerros atravesábamos pastizales que nos igualaban en altura.

Encontramos un delgado sendero y lo seguimos por un rato. A nuestra izquierda
El terreno ascendía hasta una sima rocosa, a la derecha era casi un precipicio, una
Bajada pronunciada que descendía hasta la orilla de un monte que se extendía
Largamente. Repentinamente el paisaje comenzó a oscurecerse. Levanté la vista y
Vi que unas nubes delgadas y muy bajas iban tapando la luna. En cuestión de
Minutos nos cubrió una niebla espesa y todo lo que veíamos pareció desaparecer.

Bajo la luna llena la niebla parece encenderse, toma un tono amarillento al reflejar
Su luz, pero es lo único que se consigue ver, es una cortina amarillenta que lo
Oculta todo. Con la ayuda de las linternas apenas podíamos ver lo que había
Cerca de nuestros pies.
- Tenemos que parar, no podemos seguir con esta niebla - le dije, vi que Nicolás
Asintió con la cabeza. Nos sentamos en la parte izquierda del sendero, en donde
El terreno se empinaba, frente a nosotros quedó el precipicio, invisible por la
Niebla. Sabíamos que la niebla podía durar toda la noche, lo mejor era descansar.

Mi perro estaba echado a mi lado, a Nicolás apenas lo veía, era como estar adentro
De una nube, nunca vi una niebla tan espesa en toda mi vida.
Sentí que me deslizaba hacia abajo, abrí mis ojos y traté de incorporarme, pero
Ese movimiento me hizo deslizarme más, y di un grito de terror al sentir que
Mis piernas colgaban en el vacío, estaba a punto de caer al precipicio.
Me deslizaba de espaldas, aferré mis manos a la tierra para frenar mi inminente
Caída. Mi posición era tan comprometida que cualquier intento de voltearme
Me haría caer, estaba como al final de un tobogán.

Irremediablemente me seguí deslizando, entonces sentí la sensación horrible
De caer al vacío.
Desperté antes de llegar al fondo del abismo, había sufrido una pesadilla.
La niebla se había retirado de donde estábamos, desperté a Nicolás y
Nos marchamos.

domingo, 22 de mayo de 2011

El laberinto

En un parque botánico muy popular, había un laberinto formado por árboles de cerco.
En ese laberinto estaba jugando Agustín y sus primos, su familia estaba cerca, bajo la sombra de un frondoso pino.
Era una tarde de verano muy calurosa, y en el cielo cruzaban lentamente unas nubes blancas que se parecían a copos de azúcar.
Agustín corría por el intrincado laberinto, doblaba hacia un lado, luego hacia otro, internándose cada vez mñas en aquel inmenso laberinto.

La Peste

La peste negra desplegó sus alas harapientas sobre aquel pequeño pueblo. Las humildes casas fueron quedando vacías. Familias enteras fueron afectadas. La peste parecía golpear de puerta en puerta, y en una carreta desvencijada se llevaba a sus víctimas rumbo al atestado cementerio.

jueves, 19 de mayo de 2011

La cosa

Era de noche, Alfonso dormía tranquilamente en su lecho matrimonial. Sintió una
Cabellera rozándole la cara, medio dormido se apartó algo fastidiado y le dio la
Espalda a la abundante melena que lo había molestado.
Despertó por la mañana en la misma posición en la que se había dormido.
Un recuerdo repentino llegó a su mente, asustado saltó de la cama y vio que
Estaba solo. A medida que buscaba por toda la casa iba sintiendo mas terror.
Las puertas estaban cerradas, nadie había entrado a la casa, y al despertarse había
Recordado que su esposa estaba de viaje.

La muerta y la creciente

Había llovido durante tantos días que la tierra ya no absorbía mas agua. La inundación
Cubría campos enteros, y convertía pequeños arroyos en torrentes embravecidos y
Anchos. Julián tomó una mala decisión; cruzó por un puente casi desbordado por el
Agua, cuando llegó al próximo puente lo encontró totalmente cubierto por la crecida.
Retrocedió y condujo su auto hasta el primer puente, solo para descubrir que también
Estaba desbordado.

Julián quedó aislado en medio de la nada, muy lejos de su hogar, en un camino rural
Que incluso con buenas condiciones era escasamente transitado.
Ambos costados del camino estaban bajo agua, lo único que podía hacer era esperar
A que el puente diera paso. Resignado, se quedó contemplando aquel bravío torrente
Que cruzaba frente a sus ojos.

Aún faltaba algunas horas para que llegara la noche, pero el paisaje ya era todo sombras.
La inundación reflejaba el cielo gris oscuro, era una vastedad desolada y sin muchas
Variantes, solo el gris del cielo y el agua fundiéndose en el horizonte.
Al pié de la correntada Julián miraba al torrente oscuro arrastrar todo tipo de cosas:
Ramas, trozos de maderas, una botella de plástico que cruzó girando, una serpiente
Que zigzagueaba para escapar de la corriente, y entre aquellas cosas vio
El cuerpo de una mujer muerta que flotaba en el agua.

Sintió el impulso de arrojarse al agua pero el sentido común lo detuvo. Nadar en aquella
Correntada era un suicidio, y la mujer estaba evidentemente muerta.
El cadáver de la mujer derivó hasta perderse de vista.
Julián se lamentó por no poder hacer nada.

Cuando llegó la noche volvió a llover. En el interior de su auto Julián trataba de dormir,
Pero se sobresaltaba por los continuos truenos y rayos que acompañaban a la feroz
Tormenta que aullaba por encima de la creciente erizada de lluvia.
Julián escuchó un ruido que resaltaba entre el estruendo de la tormenta; alguien
Golpeaba el vidrio de la ventanilla, como queriendo llamar su atención. En el mismo
Momento en el que abrió los ojos y miró hacia la ventanilla, la luz de un rayo dio
De lleno en el rostro desfigurado y blanco de la mujer que había visto en el agua.
La mujer tenía la cara pegada a la ventanilla, solo la vio por un instante, mientras
Duró la luz del rayo. Cuando un nuevo rayo iluminó todo la mujer ya no estaba.
El fantasma de la mujer se alejó flotando, y luego se hundió en la negrura de la
Creciente embravecida.

miércoles, 18 de mayo de 2011

La casa de Gabriela

Sentados en un cómodo sillón de aspecto antiguo, Pablo y Gabriela conversaban
Tomados de la mano. Estaban en una sala amplia y de techo abovedado, con una
Gran chimenea en el fondo. En sus paredes colgaban una gran cantidad de retratos
De cuerpo completo de los antepasados de Gabriela, que erala única heredera de la
Fortuna de su antigua familia. Pablo era de origen humilde, y se sentía algo
Intimidado por la opulencia de la casa de su novia.

Mientras conversaban, Pablo desviaba continuamente su mirada hacia los retratos,
Pues al mirarlos indirectamente le parecía que volteaban su rostro hacia el.
- ¿Qué te pasa? Te noto distraído ¿te incomodan los retratos? Si no te sentís cómodo
Aquí podemos ir a otra parte de la casa - dijo Gabriela.
- Bueno, admito que son bastante impresionantes, en mi casa solo tenemos fotos de
Los parientes, casi todas de asados, con mi padre levantando un vaso de vino jaja…-
Bromeó Pablo para salvar la situación algo incómoda.

Después se puso serio y le habló mirándola a los ojos - Estaba pensando, si alguno de
Ellos estuviera vivo ¿aceptaría lo nuestro? - dijo Pablo señalando los retratos.
- Claro que no lo aceptarían, pero eso que importa, a mi no me interesa esa tontería
De clases sociales, yo no soy como ellos - le respondió Gabriela, Pablo asintió con
La cabeza.

Un empleado entró a la sala, traía noticias sobre un negocio que estaba tramitando
Gabriela. - Tengo que atender esto en mi oficina, enseguida vuelvo, no tardo - dijo
Dijo Gabriela y abandonó la habitación. Pablo quedó solo, la sala estaba
Terriblemente silenciosa, y los retratos nuevamente parecían moverse. Sus ojos
Estaban llenos de odio, Pablo sentía que lo miraban con desprecio. Seguía mirando
Con desconfianza a aquellos retratos cuando una voz espeluznante le susurró al
Oído “NO TE QUEREMOS AQUÍ” . Pablo se volteó velozmente pero detrás de
El no había nadie. Volvió a mirar los retratos, esta vez los vio moverse con mas
Claridad, todos volteaban hacia el y sacaban el rostro fuera del lienzo.

Unas manos frías y rugosas le aferraron el cuello por detrás y lo estrangularon
Con fuerza sobrehumana. Cuando Gabriela regresó descubrió horrorizada que
Pablo estaba muerto. En los retratos las caras de sus antepasados esbozaban
Una sonrisa.

martes, 17 de mayo de 2011

La sesión espiritista

En una habitación iluminada a medias, un grupo de seis personas participaba de
Una sesión espiritista. Entre esas personas estaba Walter, un gran apasionado del
Mundo del ocultismo. El silencio que reinaba incluso afuera de la casa aumentaba
La expectativa. Estaban sentados rodeando una mesa redonda, todos miraban a la
Médium; la mujer de avanzada edad mecía la cabeza de un lado al otro, en estado
De transe.

Walter sintió algo de temor al ver que los movimientos de la médium se hacían
Mas rápidos, una anciana no podía mecerse con aquella velocidad, nunca había
Visto algo como aquello. Evidentemente los otros participantes también se estaban
Asustando, se miraban entre si desconcertados, de repente la médium quedó
Inmóvil, con la cara y las palmas apoyadas en la mesa.

Quedaron expectantes, esperando que la anciana se moviera. Walter miró hacia
Un costado porque algo que se movía en la pared llamó su atención. Un lento
Escalofrío le recorrió la columna al ver dos espectros saliendo de la pared.
La forma de los espectros no era humana, parecían ser monstruos o demonios, y
Al mirar hacia el otro lado Walter descubrió que eran cuatro, y que con lentitud
Se acercaban a sus cuatro compañeros de sesión, que parecían estar inmovilizados
Por el terror.

Sintió un aire frío en la nuca, en ese instante supo que detrás de el había otro
Espectro. Antes de perder la conciencia vio como aquellos seres infernales
Posaban su mano en la cabeza de sus compañeros.
Walter despertó como de un sueño profundo, algo confundido miró a los otros,
También parecían haber despertado confundidos. Cuando miraron hacia la
Médium vieron que la anciana no tenía cabeza, y en ese momento, Walter y los
Otros recordaron que ellos lo habían hecho, mientras estaban poseídos por
Aquellos seres demoníacos.

lunes, 16 de mayo de 2011

Los muñecos de Manuel

Su madre volvió a tomarle la fiebre, aún seguía alta, Manuel convalecía afectado por
Una fuerte gripe. Ya se terminaba la tarde y la tormenta que había persistido durante
Todo el día aumentaba su intensidad. Las calles parecían ríos embravecidos, el agua
Se arremolinaba en las bocas de los drenajes saturados, la lluvia que caía
Con fuerza azotaba desde todas partes, impulsada por un viento cambiante y atroz.

Manuel dormía por momentos, cada poco rato su madre le cambiaba los pañuelos
Mojados que ponía sobre su frente. A veces miraba la lluvia resbalar en la ventana, y
Se estremecía con cada trueno. Sobre su cama tenía sus muñecos de colección.
Desparramados encima de la frazada estaban sus pequeños soldados de plástico,héroes de acción,villanos, y algunos animalitos.

Estaba jugando con sus muñecos cuando volvió a dormirse; despertó al sentir el
Cosquilleo de diminutas pisadas sobre su cuerpo, y al abrir los ojos descubrió
Sorprendido que sus muñecos habían cobrado vida.
En una circunstancia normal aquello lo hubiera asustado, pero ardiendo de fiebre como
Estaba, miró a su querida colección de muñecos con una sonrisa en la cara, mientras
Aquellos hombrecitos de plástico se movían con gracia y rapidez.

Todos sus juguetes parecían estar vivos. Un recuerdo y un pensamiento pasaron
Rápidamente por la atenuada conciencia de Manuel, y al mirar hacia el placard, vio
Aterrado que el cajón en donde guardaba aquel inmenso muñeco que lo asustaba
Estaba abierto. No lo había rechazado porque era un regalo de sus abuelos, pero
Apenas lo vio sintió algo de temor. Era un muñeco echo artesanalmente, y su cabeza
De trapo y lana le parecía diabólica, en cuanto pudo lo guardó en un cajón del
Placard y nunca mas lo abrió.

Sin levantarse de la cama, Manuel buscó con la mirada por toda la habitación,
Temiendo que aquel muñeco también estuviera vivo. El fuerte sonido de un rayo
Lo hizo voltear hacia la ventana, cuando volvió a mirar hacia el cuarto el muñeco
Estaba a su lado. Manuel gritó pero su grito fue sofocado por el estampido de
Otro rayo. Cuando su madre entró a la habitación creyó que Manuel dormía,
Pero al mirarlo de cerca notó que no respiraba, estaba muerto, a su lado estaba
El inmenso muñeco, con sus brazos inanimados alrededor del cuello de Manuel.

domingo, 15 de mayo de 2011

El miedo en la oscuridad

Durante la madrugada de una noche oscura, Darío manejaba una camioneta repleta
De contrabando. Con el iban otros tres contrabandistas, circulaban por un camino
Agreste, rodeado de montes y campos.
Al final de una curva cerrada, fueron sorprendidos por una emboscada de la policía.

Darío frenó la camioneta, un vehículo policial le cerraba el paso. Los reflectores de
Los agentes lo encandilaron, se oyeron gritos, voces de alto, frenadas, los tenían
Acorralados. En medio de aquella acción, Darío se escabulló en un monte que
Comenzaba a pocos metros del camino. Con la adrenalina fluyendo por su torrente
Sanguíneo, se abrió paso entre la fronda, detrás de el los reflectores de los policías
Enfocaban en todas las direcciones.

Avanzaba por la oscuridad, sin ver lo que pisaba o estaba en su camino. Tropezaba,
Caía y se incorporaba, las ramas de los árboles lo arañaban, la ropa se le rasgaba al
Engancharse en las espinas, pero decidido a no dejarse atrapar seguía avanzando.
Sus perseguidores desistieron, estaban seguros de que lo atraparían en otro momento,
Tenían a sus cómplices, y ya lo habían identificado.

En una de las veces que volteó, Darío notó que ya no lo perseguían, y exhausto se
Detuvo a descansar un momento. Al mirar hacia arriba veía algunas estrellas que
Destacaban entre las copas de los árboles, pero a su nivel todo era oscuridad y
Silencio. Le pareció que caminó a tientas por el monte durante horas. Mientras
Avanzaba a ciegas, tanteó algo blando y peludo, y en la oscuridad oyó un repentino
Gruñido, y seguidamente una mano o garra intentó sujetarlo.

Darío pudo zafarse y nuevamente huyó, pero esta vez dominando por un miedo
Mucho mas grande que el temor de ser encarcelado; era el miedo a algo
Desconocido, a una cosa que estaba allí en la oscuridad, y se le acercaba lanzando
Un sonido similar a una carcajada mezclada con gruñidos.
Mientras seguía huyendo sintió que pisaba en el vacío, después de una larga caída
Chocó contra el fondo pedregoso de un barranco.

Al día siguiente, guiados por perros rastreadores, la policía lo encontró, mas
Bien encontraron sus restos; los agentes se impresionaron al ver que Darío
Había sido devorado casi completamente por algún animal del monte.

sábado, 14 de mayo de 2011

Camino al liceo

En una tarde de invierno, de esas tardes espantosas, frías, nubladas y húmedas,
Caminaba con mis cuadernos bajo el brazo por una calle despoblada.
En el cinturón de mi ciudad, algunos barrios estaban separados por pequeños
Campos, hoy día casi han desaparecido, hay casas por todos lados. Una calle de
Tierra unía mi barrio con otro que estaba bastante alejado. La calle estaba rodeada
De campo, solo había una casa en aquella zona y estaba abandonada.

El viento silbaba al pasar entre unos sauces que seguían el curso de un riachuelo
Que atravesaba la calle bajo un puente de madera. En el cielo las nubes grises
Se agrupaban de forma caótica, como si fueran echas por el pincel de un pintor
Enfebrecido y lunático.
Ya era algo tarde pero no tenía apuro, pensaba faltar al liceo y pasar la tarde en
Una casa de juegos electrónicos, con un día tan feo quien podía estudiar, claro
Que también falte días lindos, pero eso es otro tema.

La calle estaba echa un lodazal, caminaba eligiendo en donde pisar para evitar
Hundirme hasta los zapatos. Al cruzar frente a la casa abandonada, la única que
Había en esa zona, sentí que me observaban y levanté la vista. Una de las ventanas
De la casa tenía los vidrios rotos, el viento que entraba por ella sacudía los restos
Deshilachados y roídos de una cortina. La otra ventana conservaba sus vidrios;
Al mirarla, vi que de repente se asomó una aparición por demás horripilante y
Aterradora. No le vi los brazos y creo que tampoco tenía piernas, tenía la cabeza
Rapada y el rostro estaba lleno de cortes, la boca misma era un tajo abierto de
Oreja a oreja.

En aquel momento de terror no lo pensé, solo retrocedí y regresé a mi casa.
Los cuadernos los perdí no se en que parte del camino. Después de escuchar
Mi relato mis padres me dijeron que hice bien en regresar, y que no me
Preocupara por haber perdido un día de clase.

viernes, 13 de mayo de 2011

Mi sombra

Durante una noche de verano, hace muchos años, cuando yo era niño, estaba cazando
Luciérnagas en los alrededores de la casa de mis tíos, cuando de repente vi una sombra
Proyectada sobre el pequeño maizal que había cerca de la casa.
Quedé inmóvil, mirando hacia la sombra, el frasco en donde guardaba las luciérnagas
Rodó por el suelo, recuerdo que una ráfaga de viento repentina sacudió el maizal, y
La sombra se bambaleó como un espectro.

Caminé unos pasos lateralmente hacia la casa, la sombra hizo lo mismo. Al ver que
Imitaba mis movimientos, creí que me había asustado de mi propia sombra, pero
Recuerdo que no estaba muy convencido. Agité los brazos y me moví de un lado
Al otro, los movimientos de la sombra parecían ser mas lentos, pero supuse que
Se debía a la superficie irregular en la que se proyectaba; en las hojas y tallos
Apretujados del maizal.

Como era un niño, no me percaté que detrás de mi no había una fuente de luz que
Creara aquella sombra, la lámpara que iluminaba el patio de la casa estaba a mi
Costado izquierdo. Seguía moviéndome y observando la sombra cuando
Repentinamente la vi desprenderse del maizal y deslizarse rápidamente hacia mi.

Corrí como un rayo, entré a la casa y a los gritos les conté a mis tíos lo que
Había sucedido. Tengo claros los recuerdos de mi tío inspeccionando el maizal
Con una linterna y un revólver en la mano. Al no encontrar un intruso concluyeron
Que lo había imaginado, aunque les quedó cierta duda, sabían que yo no era
Un niño miedoso, pero el echo resultaba demasiado fantástico.
Que fue lo que vi exactamente no lo se, tal vez nunca lo sepa, pero les aseguro
Que fue real.

La casa ocupada

Ya hacía dos semanas que Humberto vivía en su nuevo hogar pero aún no se
Sentía cómodo. Al entrar a la casa sentía una impresión vaga pero persistente
De que irrumpía en un hogar ya ocupado, y mas de una vez creyó ver fugazmente
Por el rabillo del ojo que alguien se alejaba de la habitación.

Una noche, mientras intentaba dormir, sintió que el colchón de la cama se hundía,
Como si alguien se acostara a su lado. Se levantó con increíble rapidez, presa de un
Terror casi indescriptible. Cuando encendió la luz pudo ver que la cama estaba vacía,
Pero nuevamente vio a una figura casi imperceptible a su vista escapando de la
Habitación.

Había comprado la casa amoblada, incluyendo la cama. Buscando una solución a
Su situación, decidió deshacerse de todos los muebles, y le pidió a un cura de
Confianza que le bendijera la casa.
La solución resultó, en la casa se respiraba otro aire, con el tiempo se adaptó
A su nuevo lugar, y no volvió a ver a sus antiguos ocupantes ya muertos.

miércoles, 11 de mayo de 2011

Los antiguos habitantes del bosque

Aprovechando su licencia y los espléndidos días que regalaba el verano, Leonardo
Decidió pasar unos días en la vieja casa de su abuelo, la cual había heredado tras su
Fallecimiento, hacía ya un par de años.
Para llegar a la casa había que transitar por un camino apartado y sinuoso,
Rodeado de bosques antiguos, de aspecto casi selvático. La casa misma estaba en
Un claro del bosque bastante apartado del camino. No muy lejos de allí había una
Laguna de aguas claras y orillas tapizadas por tiernos pastos verdes.

La familia de Leonardo estaba compuesta por su esposa Ana, y su pequeño hijo
De un año de edad llamado Facundo.Ya instalados, sus días transcurrieron tranquilos y felices,entre chapuzones en la laguna y comidas al aire libre.

Una tarde, mientras su esposa atendía a su hijo en el interior de la casa, Leonardo
Estaba sentado a la sombra del porche, tocando una melodía con su guitarra, cuando
Escuchó un leve susurro que venía del borde frondoso del bosque, a unos quince
Metros de la casa. Al dejar de tocar el instrumento el singular ruido cesó, y solo
Se oyó el ruido del viento silbando levemente entre las altas copas de los árboles.

Volvió a tocar la melodía, después de un momento, escuchó nuevamente el susurro
Que venía del bosque. Al prestarle mas atención, su mente imaginó que el sonido era
Producido por la voz de pequeños seres cantando al son de la melodía, pero
Inmediatamente descartó esa asociación y la consideró una fantasía.
Sin moverse de su asiento, observó con atención la maleza que se amontonaba en la
Orilla del bosque, y entre aquella maraña verde vio a un pequeño hombrecito asomarse
Entre las hojas para luego desaparecer.

El ver aquella criatura le causó tremenda impresión, se levantó con rapidez sin dejar
De mirar hacia la maleza, y un instante después sintió una mano pequeña tocándole
La cabeza por detrás. Dejó escapar un grito y se volteó con rapidez, la guitarra que
Sostenía en sus manos cayó al suelo. La mano que había sentido era la de su hijo,
Al cual su esposa sostenía en sus brazos.
- ¿Qué pasó, te asustaste? - le preguntó Ana y comenzó a reír.
- No… es que estaba distraído - contestó torpemente Leonardo y agregó - Creo que
Andaba un animal en la maleza, lo voy a espantar con la escopeta, mejor entren a la
Casa - buscó la vieja escopeta que fuera de su abuelo.

La maleza se agitaba como si algo se escondiera en ella. Se escuchó una explosión, y
Una lluvia de perdigones dio justo en el lugar donde las ramas se agitaban, luego todo
Quedó en silencio.
El día terminó y llegó la noche, y entre las sombras de los árboles surgieron antiguos
Habitantes del bosque, duendes, que brincando y corriendo entre risitas malévolas
Llegaron hasta la casa.
Leonardo despertó al escuchar un grito; era su esposa, que llevándose las manos a
La cabeza, miraba horrorizada hacia la cuna del bebé.

martes, 10 de mayo de 2011

El extraño en el camino

El cielo ya se había hecho noche, la luna en su fase creciente le mostraba la senda.
Rosendo avanzaba a paso firme por un camino rural. Monótonas y desoladas
Praderas se extendían a ambos lados del camino; vacías y silenciosas, sin ningún
Objeto que resaltara, aquellas praderas parecían ser un mar estático, congelado
Por la luz plateada de la luna

En una cresta del camino, en una zona alta, se detuvo a contemplar el paisaje que
Tenía por delante. A una distancia considerable, se veía un bosque que parecía ser
Muy grande, y el camino se perdía en ese bosque. Aunque estaba muy lejos, el
Bosque le pareció un lugar atemorizante, y espantado por la idea de caminar entre
Sus sombras, dio la vuelta y regresó por donde venía.

Siguió caminando, siempre observado por la luna y rodeado por la desolada pradera.
En un costado del camino, vio algo que se levantaba del suelo; era un hombre que
Se incorporaba hasta quedar de pié. El hombre tenía la cara ensombrecida por el
Ala de un sombrero. Rosendo pasó a su lado con cierto temor. El extraño se
Quitó el sombrero como para saludar revelando su rostro, pero al ser iluminado
Por la luna, Rosendo vio que el extraño tenía cabeza de oveja.

Aquel ser grotesco, de cuerpo de hombre y cabeza de oveja, lanzó un ronco
Valido y se abalanzó hacia Rosendo, que experimentó tanto terror que terminó
Despertándose de aquella horrible pesadilla.
Ya bien despierto, fue hasta la cocina para tomar un vaso de agua y terminar
De calmarse. La causa de su pesadilla no era un misterio para el, pues trabajaba
En un matadero de ovejas.

sábado, 7 de mayo de 2011

El cementerio de autos

Aníbal recorría el tétrico depósito de autos viejos, lleno de sombras, crujidos y
Chirridos. Algunos focos ubicados en lo alto de unas columnas iluminaban a
Medias el depósito, las carrocerías aplastadas de los autos se apilaban formando
Negras sombras que cubrían gran parte del suelo lodoso de aquel cementerio de
Automóviles.

Aníbal seguía vigilando el depósito, ese era su trabajo. Aquel lugar era como un
Gran y desordenado laberinto. Con la linterna encendida mostrándole su camino,
Aníbal seguía su recorrido, cuando un sonido lo hizo detenerse:
- !Chhhss…chhhss¡ - una voz chistaba detrás de el. Aníbal se volteó y buscó
Con la linterna. El haz de luz enfocó en todas direcciones pero solo mostró
Los restos aboyados de los autos.
- !Ey¡ ¿me puede decir por donde llego a la ruta cuarenta y nueve ? - dijo una
Voz cavernosa, ultraterrena, que haría erizar la piel hasta al mas valiente.
Aníbal estuvo un momento sin saber que decir, luego respondió con voz temblorosa:
- Siga derecho y la va a encontrar -
- Gracias¡ - dijo la horrible voz.
Respiró hondo y siguió su recorrido. Muchos de aquellos autos terminaban allí
Por causa de graves accidentes, en donde sus ocupantes habían muerto, y
Ocasionalmente Aníbal veía o oía a sus fantasmas.

viernes, 6 de mayo de 2011

La voz del demonio

Artemio recorría el hospital guiado por el director del manicomio. Paraban frente a
Las habitaciones y el director le hacía un comentario sobre el paciente psiquiátrico
Que allí estaba, mientras consultaba una carpeta.
Artemio era doctor en psiquiatría, y era su primer día trabajando en aquel manicomio.

En el pasillo se cruzaron con un paciente que era llevado del brazo por un enfermero
Que parecía fastidiado, el paciente tenía la mirada perdida y babeaba por la boca
Abierta. Al llegar frente a la puerta de una habitación el director buscó en su
Carpeta, después de pasar unas hojas hizo un comentario:
- Este paciente es un caso típico. Cree que un demonio le obligó a matar a una
Persona, y lo hizo, me refiero a que mató a la persona, no a lo del demonio claro
Está - dijo el director y soltó una risita que bien podía confundirse con un ataque de
Tos, Artemio sonrió por obligación.

Como lo había echo en las demás habitaciones, miró por la ventana de la puerta.
Allí estaba el hombre, sentado en el suelo y recostado en un rincón, cubriéndose
La cara con los brazos, y parado a su lado, Artemio vio algo que lo llenó de
Súbito terror. Al lado del paciente había un ser demoníaco; estaba sin ropas y
Su piel era rojiza, era extremadamente flaco y se le saltaban las costillas, y en
Su horrible cara resaltaba una larga nariz que se combaba hacia abajo , como el
Pico de un ave rapaz.

El director que seguía mirando la carpeta, no advirtió la reacción de Artemio,
Que horrorizado apartó su cara de la ventana como quien se aparta de una
Serpiente enroscada.
Durante todo el día no pudo apartar de su mente la aberrante imagen de aquel
Ser demoníaco, y se estremecía de solo pensar en el suplicio que vivía aquel
Paciente al estar acompañado continuamente por la horrorosa criatura.

Durante la madrugada se le ocurrió una idea terrible. Le llegó con tanta claridad
Que hasta le pareció que era una idea ajena, y en realidad lo era. Al estar con
Los ojos cerrados, no vio al demonio que le susurraba al odio, casi recostando
Su horrible nariz a su oreja. El demonio le dijo que la única forma de ayudar
Al paciente era quitándole la vida.

miércoles, 4 de mayo de 2011

El fantasma de un niño

Durante la madrugada, Marta se despertó súbitamente, y sin saber porque,
Miró hacia un rincón oscuro de la habitación, y desde una parte alta cerca del
Techo, vio descender volando a un niño pequeño. El niño se posó en la cama y
Se acomodó a su lado.
Marta se levantó tan rápido como puede hacerlo una anciana de su edad, y
Trastabillando salió de la habitación.
Con todas las luces encendidas, estaba sentada en un sillón de su sala, temblando
De miedo y tratando de convencerse que solo había sido una pesadilla, cuando de
Repente vio al niño que se asomaba por el corredor.

El niño tenía una expresión de enfado que arrugaba su diminuta frente.
Al ver la cara del niño, un pensamiento terrible pasó por su mente, y recordó
Haberla visto muy fugazmente por el retrovisor de su auto, cuando estando
Estacionada dio marcha atrás accidentalmente, y sin darle importancia, enderezó
El auto y se marchó.

Cuando dejó de recordar el niño ya no estaba, se había marchado.
Con la conciencia mortificándola, cuando llegó la mañana Marta fue a una
Comisaría, y con mucho pesar les dijo a los oficiales que el día anterior había
Atropellado accidentalmente a un niño.

Los nuevos vecinos

El calor que reinaba en la quietud de noche era insoportable. Anselmo sentía que
Las sábanas se le pegaban al cuerpo, y no podía dormir.
“La próxima vez que valla a la ciudad compro un ventilador” pensó Anselmo
Mientras se levantaba de la cama, y caminando en la oscuridad se dirigió hacia la
Ventana. La abrió de par en par, una leve brisa entró a la habitación, Anselmo
Respiró aliviado.

La noche estaba por demás clara, la luna llena estaba muy alta, por encima del
Alero del techo que proyectaba su sombra sobre Anselmo, que apoyado en el
Marco de su ventana baja, se había entregado a la contemplación del nocturno
Paisaje. Se distinguía perfectamente el sendero que salía de su casa y se extendía
Por unos ochenta metros hasta el camino que conducía al pueblo.

A su izquierda estaba la casa de sus nuevos vecinos, casi a la misma distancia que
El camino. A lo lejos se veía las ondulaciones de los cerros bañados por la luz
Plateada de la luna. A su derecha la negra sombra de un viejo bosque, y desde
Su interior se oía el triste canto de un pájaro nocturno.
Algo que se movía contrastó con la quietud del paisaje. Anselmo fijó su vista
En aquella figura alargada, y vio la estampa de un hombre, que por la dirección en
Que caminaba, parecía haber salido de la casa de sus vecinos.

A pesar de la considerable distancia, pudo ver que el hombre se inclinó hacia el
Suelo, y después de apoyar sus manos, salió corriendo en cuatro patas, con la
Misma agilidad que un animal. Al trote, cruzó corriendo la extensión de campo
Que lo separaba del bosque, y después de alcanzar su sombra dejó de ser visible.

El terror había echo presa de Anselmo, que con los ojos muy grandes había
Contemplado aquella horrorosa transformación. Pero su terror aumentó de una
Forma indescriptible, al ver que de la casa de sus vecinos, salían dos figuras,
Claramente identificables como una mujer y un niño, que después de inclinarse,
También salieron corriendo en cuatro patas y se dirigieron al bosque.
Con la escopeta entre las manos, Anselmo vigiló en la ventana hasta el amanecer,
Donde vio a sus vecinos regresar del bosque; tenían las ropas desgarradas y se
Apresuraban por llegar hasta su hogar.

martes, 3 de mayo de 2011

La estancia embrujada

Hace mucho tiempo, cuando no había medios de comunicación y eran pocos los
Caminos que atravesaban la vastedad de la pampa uruguaya, intrépidos jinetes se
Encargaban de llevar encomiendas y cartas a remotos lugares.
Leandro era uno de esos jinetes. Cabalgó gran parte del día, y con los últimos rayos
De luz de la tarde llegó a su destino.

Se acercó a la estancia algo cauteloso, esperando la natural arremetida de los perros,
Pero ya a unos metros de la casa, no fue recibido por perros ni por humanos.
Sin bajarse del caballo, golpeó las manos repetidas veces, pero nadie salió a su
Encuentro. El lugar parecía estar desolado, la casa principal, las de los peones, los
Galpones, todo estaba abandonado.

Leandro observó los alrededores, en la zona no había otra casa, no se había
Equivocado, era la única estancia en kilómetros a la redonda.
La noche se le venía encima, después de pensarlo decidió quedarse en el lugar.
Las casas parecían abandonadas recientemente, si esperaba un día tal vez
Regresaría alguien. La carta que tenía que entregar estaba subrayada como muy
Importante.

Se acomodó en un galpón junto con su caballo. Cansado por la cabalgata no
Demoró en dormirse. Se despertó en la madrugada, su caballo se agitaba inquieto.
Al salir del galpón vio que en la casa principal había una luz. A Leandro le preocupó
Que lo tomaran por un intruso; con las riendas del caballo en la mano se acercó a
La ventana, y vio un ser grotesco que parecía salido de una pesadilla caminando
Con un extraño andar sobre sus patas animales.

El demoníaco ser caminaba sobre dos patas, su cabeza era alargada y tenía cuernos.
Leandro montó de un salto, y como un viento galopó hacia la noche.
Leandro nunca se enteró que la carta que no había podido entregar, era una respuesta
De la iglesia ante la petición de un exorcismo.

Cazando en el bosque

Caminando con mucha cautela, Mario trataba de no pisar las ramas que se
Desparramaban en el suelo del bosque, para evitar que un crujido alertara
A una probable presa. Mario estaba cazando, avanzando agazapado buscó un
Lugar ventajoso en donde se instalaría a esperar a que cruzara algún ciervo.

Con la vista atenta a los senderos y el rifle entre las manos, Mario esperaba
Pacientemente. Escuchó un rumor en el bosque; gracias a su oído bien entrenado
Supo que no era un animal. Por un sendero aparecieron cuatro hombres,
Extrañamente vestidos con túnicas negras. El corazón de Mario se aceleró al
Notar que uno de los hombres tenía las manos atadas a la espalda, y su cabeza
Estaba cubierta por una capucha negra, y era llevado contra su voluntad.

Los misteriosos hombres se detuvieron en un pequeño claro. A la fuerza hicieron
Que el encapuchado se arrodillara, uno de ellos llevaba un hacha, y con intención
De decapitarlo la levantó sobre su hombro.
Mario los observaba horrorizado, pero al ver la actitud del hombre que esgrimía el
Hacha, hizo un disparo de advertencia. Los hombres reaccionaron sorprendidos,
Un segundo disparo los hizo correr.

Mario se apresuró para liberar al prisionero, cortó las cuerdas que lo ataban y
Le quitó la capucha que cubría su cabeza; pero al hacerlo descubrió que el hombre
Tenía el aspecto de estar muerto desde muchos días atrás. El hombre lanzó una
Especie de gemido y se abalanzó contra Mario, mordiéndolo en un hombro.
Empujando al muerto viviente se libró de su presa, y luego le dio un certero
Disparo en la cabeza, liquidándolo definitivamente.

La mordida no le paraba de sangrar, deambuló por el bosque hasta que calló
Rendido.
Al otro lado del bosque, estaba acampando un grupo de amigos. Uno de ellos
Creyó oír algo, era Mario convertido en zombie que los asechaba desde la
Espesura. Como al principio del día estaba cazando, pero ahora su presa eran
Los humanos.

lunes, 2 de mayo de 2011

La mansión del terror

Desde la primera vez que su mirada se elevó hacia los altos ventanales de aquella
Mansión, Eleonora sintió un creciente terror hacia aquella casa, tan majestuosa
Como antigua.
La familia de Eleonora había adquirido aquella casa, guiados por un empleado
Recorrieron sus largos pasadizos iluminados por antorchas dispuestas en las
Paredes. Eleonora caminaba tomada del brazo de su madre, y repetidas veces
Miraba sobre su hombro.
- Esta mansión es digna de reyes - decía su padre señalando la amplitud de los
Salones finamente adornados.

Cuando llegó la noche, después de cenar, su madre la acompañó hasta su cuarto.
Como todas las habitaciones de aquel lugar, era exageradamente amplia, y la
Amoblaban armarios y roperos de nobles maderas y elaborada artesanía.
Su madre dejó una vela encendida, le deseó buenas noches y salió de la habitación.
La mezquina luz de la vela no aliviaba su temor, pues la mayor parte del cuarto
Estaba a oscuras, y por momentos creía ver a alguien flotando en la penumbra.

Muy avanzada la madrugada el sueño la terminó venciendo, pero despertó
Bruscamente al sentir el contacto de una mano sacudiéndole el hombro.
Tras mirar a su alrededor comprobó que estaba sola, pero después oyó pasos
Que parecían arrastrar una cadena, en la parte oscura del cuarto.

Al escuchar los gritos de Eleonora su padre irrumpió en el cuarto empuñando
Su espada. Utilizando antorchas, un par de sirvientes ayudaron a revisar la
Habitación. Al comprobar que no había intrusos, su padre la tranquilizó
Diciéndole que había tenido un mal sueño. Pero cuando llegó el día
Eleonora volvió a aterrarse al escuchar las palabras de un asustado sirviente,
Que les informó que había descubierto un esqueleto atado con cadenas a la
Pared del sótano.

Patruyando el camino embrujado

El zigzagueante camino atravesaba una extensa zona baja y húmeda, dominada
Por bañados lodosos rodeados por altos pajonales inquietos.
Cumpliendo con las órdenes que le habían dado, Esteban manejaba su auto
Policial por aquel camino desolado y misterioso, en una noche sin luna.

El camino estaba invadido por una bruma persistente que emanaban de las aguas
Estancadas y malolientes de los espantosos bañados que lo rodeaban.
Mientras conducía Esteban recordó los consejos que le dieron sus compañeros,
Consejos que consideró una broma, una chanza para asustar al mas nuevo de
La comisaría. Pero mientras recorría el camino comenzó a considerar mas
Seriamente las advertencias de sus compañeros, el lugar era aterrador.

En una de las tantas curvas divisó algo a un costado del camino, era un vehículo
De color negro. Después de bajarse de la patrulla iluminó el auto con su linterna,
Lo sorprendió descubrir que el vehículo era un auto fúnebre, de los que utilizan
Para transportar los muertos hasta el cementerio.

Con la mano en la culata de su pistola, procedió a revisar al misterioso transporte.
El asiento del conductor estaba vacío. Acercando la cara y la linterna a una ventana
Pequeña examinó la parte de atrás, y vio que adentro había un ataúd abierto.
Observaba el ataúd cuando sorpresivamente apareció un muerto y pegó su
Putrefacto rostro a la ventana, a la vez que lanzaba mordidas intentando
Traspasar el vidrio.

Después de lanzar un grito, Esteban corrió hacia la patrulla, tras conducir velozmente
Salió del camino.
Esa no fue la última vez que Esteban transitó por aquel lugar, pero desde esa noche
Siguió el consejo de sus compañeros de nunca bajarse de la patrulla mientras fuera
Por la senda del camino embrujado.

domingo, 1 de mayo de 2011

El teatro embrujado

Después de terminada la función, cuando se marchaban todos y el viejo teatro
Quedaba en silencio, Hugo comenzaba su jornada.
Limpiaba los pisos con una actitud vigilante, mientras barría miraba a su alrededor,
Como un ciervo nervioso asechado por un depredador. Es que aquel teatro tenía
Una fama terrible; en aquel edificio habían muerto personas, principalmente en el
Incendio que había sufrido, pero también sus paredes fueron testigos de suicidios y
Muertes extrañas, y entre la gente que allí trabajaba se contaban historias de
Fantasmas, de objetos que se movían o fugases apariciones.

Al estar solo, la acústica del lugar le parecía aterradora, cualquier ruido por mínimo
Que fuera era amplificado, y algunas veces le pareció que el eco se distorsionaba, y
Mezcladas con el sonido se oían voces.
Mientras barría el escenario escuchó una risa alocada y estridente, que como un viento
Arremolinado recorrió los palcos levantando papeles a su paso. La endemoniada
Risotada recorría el lugar reverberando en las paredes, todo el teatro parecía temblar.
La carcajada abrió una puerta y se perdió por un pasillo, llevando consigo un montón
De papeles y envolturas de caramelos que volaban en círculos.

Cuando Hugo salió a la calle la carcajada aún resonaba dentro del edificio.
Hugo se lamentó por tener que renunciar a aquel trabajo. Unos días después
Estaba empleado en otro lugar, un viejo hospital de aspecto lúgubre.