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lunes, 23 de mayo de 2011

Al borde del precipicio

En una noche clara de luna llena, atravesaba a pie una zona por demás agreste,
Formada por cerros y grutas coronadas por montes oscuros y bajos.
Me acompañaba un amigo llamado Nicolás y mi perro “Tony”, estábamos cazando
Armadillos.
El terreno era sumamente irregular; bajábamos por cuestas empinadas, subíamos
Trabajosamente por las laderas de los cerros, y en los diminutos valles que había
Entre los cerros atravesábamos pastizales que nos igualaban en altura.

Encontramos un delgado sendero y lo seguimos por un rato. A nuestra izquierda
El terreno ascendía hasta una sima rocosa, a la derecha era casi un precipicio, una
Bajada pronunciada que descendía hasta la orilla de un monte que se extendía
Largamente. Repentinamente el paisaje comenzó a oscurecerse. Levanté la vista y
Vi que unas nubes delgadas y muy bajas iban tapando la luna. En cuestión de
Minutos nos cubrió una niebla espesa y todo lo que veíamos pareció desaparecer.

Bajo la luna llena la niebla parece encenderse, toma un tono amarillento al reflejar
Su luz, pero es lo único que se consigue ver, es una cortina amarillenta que lo
Oculta todo. Con la ayuda de las linternas apenas podíamos ver lo que había
Cerca de nuestros pies.
- Tenemos que parar, no podemos seguir con esta niebla - le dije, vi que Nicolás
Asintió con la cabeza. Nos sentamos en la parte izquierda del sendero, en donde
El terreno se empinaba, frente a nosotros quedó el precipicio, invisible por la
Niebla. Sabíamos que la niebla podía durar toda la noche, lo mejor era descansar.

Mi perro estaba echado a mi lado, a Nicolás apenas lo veía, era como estar adentro
De una nube, nunca vi una niebla tan espesa en toda mi vida.
Sentí que me deslizaba hacia abajo, abrí mis ojos y traté de incorporarme, pero
Ese movimiento me hizo deslizarme más, y di un grito de terror al sentir que
Mis piernas colgaban en el vacío, estaba a punto de caer al precipicio.
Me deslizaba de espaldas, aferré mis manos a la tierra para frenar mi inminente
Caída. Mi posición era tan comprometida que cualquier intento de voltearme
Me haría caer, estaba como al final de un tobogán.

Irremediablemente me seguí deslizando, entonces sentí la sensación horrible
De caer al vacío.
Desperté antes de llegar al fondo del abismo, había sufrido una pesadilla.
La niebla se había retirado de donde estábamos, desperté a Nicolás y
Nos marchamos.

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