¡Advertencia!: Todas las obras del blog le pertenecen a Jorge Leal. Prohibido tomarlas para cualquier fin sin consultar antes al autor. Y en todos los casos se deberá citar la fuente y el autor, y no se podrán usar con fines comerciales.

Buscar en este blog

lunes, 30 de mayo de 2011

El fantasma en el río

Se escuchaba el canto de los grillos, y croaban las ranas ocultas en la oscuridad
De la noche. Gerardo remaba sigilosamente, surcando el río en su delgado bote,
Construido por el mismo. Aparte de los variados he inquietantes ruidos de la noche,
Esporádicos algunos, de algún animal internado en el monte ribereño, se oía al río
Chocar contra las barrancas de la orilla.

En el cielo apenas se divisaban algunas estrellas, cada tanto soplaba una ráfaga de
Viento que parecía inquietar al monte, llenándolo de rumores y sonidos apagados.
El río estaba tan negro que Gerardo tenía la impresión, por momentos, de estar
Navegado en la oscuridad misma, solo el ruido del remo hundiéndose en el agua
Le indicaba que seguía en el río.

Para guiarse encendía su linterna, pero solo lo hacía por unos segundos, para ahorrar
Baterías. Gerardo era un humilde pescador, con su bote y su red sustentaba a su
Familia. Seguía navegando por el río de tinta. Cuando la luz de la linterna apartaba
Las tinieblas, se veía el agua ondulante, el monte que llegaba hasta la rivera, y
Ocasionalmente brillaban los ojos de algún animal.

Después de estar un rato inmerso en aquella oscuridad, encendió nuevamente su
Linterna, y el rayo de luz dio con un ser espectral y blanco que caminando sobre el
Agua se acercaba al bote de Gerardo. Era una aparición con forma femenina, pero
Tan blanca que no se distinguía su rostro.
El susto y la sorpresa hicieron que Gerardo soltara la linterna, y su única fuente
De luz se hundió en la negrura del río.

Comenzó a remar con vigor, sentía un terror tan grande que rayaba la locura.
La aparición surgía desde diferentes puntos, flotaba hasta el, extendía su brazo
Pálido, luego se alejaba y desaparecía en la oscuridad, para surgir desde otro
Lugar, y arrimarse nuevamente extendiendo su brazo.
Gerardo distinguió las arenas blancas de una playa, había llegado a su destino.
Llegó a la orilla, atravesó corriendo la playa y subió por el sendero que conducía
A su casa.

Al entrar a su hogar sintió un gran alivio, pero se encontró con una escena
Devastadora; su esposa estaba tendida en la cama, estaba muy pálida, sus hijos
La rodeaban sollozando, había muerto horas atrás. Gerardo se arrodilló ante
La cama, súbitamente comprendió el origen de la aparición que lo había
Acosado en el río. Era el fantasma de su esposa intentando despedirse.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

¿Te gustó el cuento?