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martes, 31 de mayo de 2011

El paseo nocturno

Anselmo caminaba sin apuro por una avenida ancha rodeada de árboles.
Era una noche agradable, la avenida estaba bien iluminada y era un lugar tranquilo.
Todos los días, después de cenar, Anselmo daba un paseo corto, era una costumbre.
Era otoño, la vereda estaba llena de hojas secas, algunas volaban erráticas impulsadas
Por el viento que despojaba de su follaje a los árboles amarillentos.

Anselmo se acomodó los lentes y trató de aguzar la vista. Casi a una cuadra
De distancia, una persona caminaba hacia el, creyó reconocerla pero inmediatamente
Pensó que se equivocaba, solo debía parecerse a la persona que el conocía, la cual
Había muerto unos días atrás.
A medida que se acortaba la distancia Anselmo comenzó a sentir miedo, también
Experimentaba una sensación extraña, algo en su interior reaccionaba ante aquella
Presencia sobrenatural.

Al verla de cerca ya no le quedaron dudas, estaba viendo el fantasma de una señora
De avanzada edad que solía cruzarse con el en aquella avenida.
Anselmo no pudo avanzar más, quedó parado, temblando, mientras a su lado pasaba
El fantasma de la anciana. La fantasmagórica anciana esbozaba una sonrisa, fija en
El rostro tenso, como si fuera de cartón, obra del embalsamador de la funeraria.

Al pasar frente a el la anciana lo miró con aquellos ojos nublados, Anselmo se
Desplomó en la vereda.
Un rato después, Anselmo seguía caminando por la avenida rodeada de árboles y
Hojas que volaban con el viento. Atrás quedó su cuerpo sin vida, fulminado por un
Infarto.

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