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miércoles, 18 de mayo de 2011

La casa de Gabriela

Sentados en un cómodo sillón de aspecto antiguo, Pablo y Gabriela conversaban
Tomados de la mano. Estaban en una sala amplia y de techo abovedado, con una
Gran chimenea en el fondo. En sus paredes colgaban una gran cantidad de retratos
De cuerpo completo de los antepasados de Gabriela, que erala única heredera de la
Fortuna de su antigua familia. Pablo era de origen humilde, y se sentía algo
Intimidado por la opulencia de la casa de su novia.

Mientras conversaban, Pablo desviaba continuamente su mirada hacia los retratos,
Pues al mirarlos indirectamente le parecía que volteaban su rostro hacia el.
- ¿Qué te pasa? Te noto distraído ¿te incomodan los retratos? Si no te sentís cómodo
Aquí podemos ir a otra parte de la casa - dijo Gabriela.
- Bueno, admito que son bastante impresionantes, en mi casa solo tenemos fotos de
Los parientes, casi todas de asados, con mi padre levantando un vaso de vino jaja…-
Bromeó Pablo para salvar la situación algo incómoda.

Después se puso serio y le habló mirándola a los ojos - Estaba pensando, si alguno de
Ellos estuviera vivo ¿aceptaría lo nuestro? - dijo Pablo señalando los retratos.
- Claro que no lo aceptarían, pero eso que importa, a mi no me interesa esa tontería
De clases sociales, yo no soy como ellos - le respondió Gabriela, Pablo asintió con
La cabeza.

Un empleado entró a la sala, traía noticias sobre un negocio que estaba tramitando
Gabriela. - Tengo que atender esto en mi oficina, enseguida vuelvo, no tardo - dijo
Dijo Gabriela y abandonó la habitación. Pablo quedó solo, la sala estaba
Terriblemente silenciosa, y los retratos nuevamente parecían moverse. Sus ojos
Estaban llenos de odio, Pablo sentía que lo miraban con desprecio. Seguía mirando
Con desconfianza a aquellos retratos cuando una voz espeluznante le susurró al
Oído “NO TE QUEREMOS AQUÍ” . Pablo se volteó velozmente pero detrás de
El no había nadie. Volvió a mirar los retratos, esta vez los vio moverse con mas
Claridad, todos volteaban hacia el y sacaban el rostro fuera del lienzo.

Unas manos frías y rugosas le aferraron el cuello por detrás y lo estrangularon
Con fuerza sobrehumana. Cuando Gabriela regresó descubrió horrorizada que
Pablo estaba muerto. En los retratos las caras de sus antepasados esbozaban
Una sonrisa.

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