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domingo, 22 de mayo de 2011

La Peste

La peste negra desplegó sus alas harapientas sobre aquel pequeño pueblo. Las humildes casas fueron quedando vacías. Familias enteras fueron afectadas. La peste parecía golpear de puerta en puerta, y en una carreta desvencijada se llevaba a sus víctimas rumbo al atestado cementerio.

Los escasos sobrevivientes comenzaron a creer en más supersticiones de las que acostumbraban y se hablaba de un ser misterioso que por las noches recorría las angostas calles del pueblo, cada día más desolado. Sentado frente a la chimenea encendida, Lorenzo reflexionaba sobre su tragedia.
La enfermedad se había llevado a toda su familia. La luz del fuego iluminaba irregularmente su rostro serio y algo arrugado, sus ojos brillaban intensamente debido a los recuerdos que se empeñaban en hacerle lagrimear los ojos.

Afuera la noche estaba completamente oscura, un viento pasaba silbando por encima de los techos de las casas y subía hasta la montaña aullando terriblemente entre los árboles.
Lorenzo seguía sentado frente a la chimenea, inmóvil como una estatua, cuando repentinamente escuchó una voz que le hizo erizar la piel y levantarse de un brinco.

-Pronto estarás en el cementerio, pudriéndote con el resto del pueblo.
-¿Quién anda ahí? Solo un cobarde sorprende desde la oscuridad ¡Muéstrese! -dijo Lorenzo mientras escudriñaba con la vista las zonas ensombrecidas de la habitación. 

Entonces un viento frío y maloliente recorrió la habitación como si fuera un remolino, el fuego de la chimenea se apagó completamente y todo quedó oscuro. Inmerso en aquella oscuridad, Lorenzo trató de encontrar una vela tanteando las cosas que lo rodeaban. Mientras avanzaba torpemente por la oscuridad sintió
un aliento repugnante respirando muy cerca de su cara, y con sus manos tanteó un cuerpo que parecía no tener piel. Sintió tanto terror que cayó desmayado.

Se despertó por la mañana, tosiendo y sintiéndose muy mal. La peste lo había visitado.

2 comentarios:

Daniel Gesto dijo...

Magnifica historia, dura, corta y al grano, hace que te pongas en el siglo 15.

Jorge Leal dijo...

Gracias Daniel. Esa era la idea, y algo salió. Saludos!!!

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