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viernes, 6 de mayo de 2011

La voz del demonio

Artemio recorría el hospital guiado por el director del manicomio. Paraban frente a
Las habitaciones y el director le hacía un comentario sobre el paciente psiquiátrico
Que allí estaba, mientras consultaba una carpeta.
Artemio era doctor en psiquiatría, y era su primer día trabajando en aquel manicomio.

En el pasillo se cruzaron con un paciente que era llevado del brazo por un enfermero
Que parecía fastidiado, el paciente tenía la mirada perdida y babeaba por la boca
Abierta. Al llegar frente a la puerta de una habitación el director buscó en su
Carpeta, después de pasar unas hojas hizo un comentario:
- Este paciente es un caso típico. Cree que un demonio le obligó a matar a una
Persona, y lo hizo, me refiero a que mató a la persona, no a lo del demonio claro
Está - dijo el director y soltó una risita que bien podía confundirse con un ataque de
Tos, Artemio sonrió por obligación.

Como lo había echo en las demás habitaciones, miró por la ventana de la puerta.
Allí estaba el hombre, sentado en el suelo y recostado en un rincón, cubriéndose
La cara con los brazos, y parado a su lado, Artemio vio algo que lo llenó de
Súbito terror. Al lado del paciente había un ser demoníaco; estaba sin ropas y
Su piel era rojiza, era extremadamente flaco y se le saltaban las costillas, y en
Su horrible cara resaltaba una larga nariz que se combaba hacia abajo , como el
Pico de un ave rapaz.

El director que seguía mirando la carpeta, no advirtió la reacción de Artemio,
Que horrorizado apartó su cara de la ventana como quien se aparta de una
Serpiente enroscada.
Durante todo el día no pudo apartar de su mente la aberrante imagen de aquel
Ser demoníaco, y se estremecía de solo pensar en el suplicio que vivía aquel
Paciente al estar acompañado continuamente por la horrorosa criatura.

Durante la madrugada se le ocurrió una idea terrible. Le llegó con tanta claridad
Que hasta le pareció que era una idea ajena, y en realidad lo era. Al estar con
Los ojos cerrados, no vio al demonio que le susurraba al odio, casi recostando
Su horrible nariz a su oreja. El demonio le dijo que la única forma de ayudar
Al paciente era quitándole la vida.

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