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martes, 24 de mayo de 2011

Los restos de una casa embrujada

Hernán y Silvia amaban la naturaleza, y siempre que podían salían a acampar.
Encontraron un camino rodeado de verdes praderas y surcado por serpenteantes
Arroyuelos bordeados de sauces. La pareja viajaba en una camioneta. Se detuvieron
Al atardecer, al divisar un lugar que según su criterio era óptimo para acampar.

Hernán examinó el lugar en donde pensaban pasar la noche. Toda la zona estaba
Cubierta de pasto, pero una porción de aquel terreno estaba perfectamente
Nivelada y formaba un rectángulo.
- Esto es la base de una casa, de una casa antigua - dijo Hernán señalando hacia abajo.
- ¿Y donde están las paredes? - preguntó Silvia.
- Creo que son esos montículos que hay ahí, parece que la derrumbaron hace mucho
Tiempo -
La tarde se desvanecía lentamente, las sombras se alargaban y se unían, una quietud
Creciente se extendía por todo el paisaje, la noche avanzaba silenciosa.
- ¿Estará bien quedarse aquí, donde hubo una casa? - pregunto Silvia.
- Si, porqué no, es un buen lugar - le respondió Hernán.

Decidieron no armar la carpa, la noche era cálida, una brisa suave recorría la
Pradera oculta en la oscuridad, en el cielo despejado temblaba una infinidad de
Estrellas. Se durmieron sobre una lona, cubiertos por sus sobres de dormir.
Silvia despertó y escuchó que alguien tarareaba una canción. Sacudió el
Hombro de Hernán hasta que lo despertó.
- ¿Qué pasó? - preguntó Hernán medio dormido.
- Hay alguien tarareando, escucha - susurró Silvia. Hernán encendió una linterna
Que tenía a mano he iluminó la oscuridad que los rodeaba.

La luz les reveló que a unos metros de ellos había una anciana sentada en una silla.
La anciana estaba tejiendo una prenda mientras tarareaba una canción.
Los dos se quedaron mudos, veían aterrorizados a la anciana que no podía ser
Otra cosa que una aparición, un fantasma. La aparición los miró, sus ojos no
Eran humanos, se parecían a los ojos de una cabra. La anciana de ojos siniestros
Se deslizó hacia ellos sin levantarse de la silla, solo flotaba por encima del piso.
Hernán y Silvia escaparon antes de que los alcanzara, y después de subir a toda
Prisa en la camioneta dejaron atrás a la aparición, que aún rondaba en los restos
De una antigua casa embrujada.

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